PSICOLOGIA ADLERIANA Y ENFOQUES AFINES

Este apartado recoge la relación entre la psicología adleriana y otros enfoques psicológicos con mas  puntos en común. Esta es una primera aproximación (ampliable y revisable), que permita a los lectores de la web  tener unas referencias y formarse su propio juicio al respecto.
La mayoría  de estos enfoques mas afines, provienen  por un lado, en su mayoría de disidentes de la propia psicología adleriana, que por diversos motivaciones desarrollaron sus propios enfoques, pero conservando aspectos esenciales de la psicología adleriana en sus propias contribuciones; y por otro de los enfoques cognitivos y constructivistas mas recientes de la psicoterapia. El grado de afinidad es variable, mientas que algunos enfoques comparten un acercamiento teórico mas amplio (p.e los de Kunkel y Allers), otros intermedios (como el de Frankl) y otros mas puntuales (p.e terapias cognitivas y constructivistas).

Una primera relación de enfoques afines sería la siguiente:


A) La Logoterapia de Victor Frankl

B) La Psicología del Nosotros de Fristz Kunkel

C) La Psicología Caracterial de Rudolf Allers

D) Las Psicoterapias Cognitivas

E) Las Psicoterapias Constructivistas (Kelly, Mahoney, Neimeyer, Gonsalves, etc)

F) La Psicología Profunda  (Tiefenpsychologie) de Josef  Rattner


A. LOGOTERAPIA Y PSICOLOGIA ADLERIANA (Artículo de Rafael Maurial, 2006)

Por Iván Maurial*

*Psicólogo. Profesor en la Facultad de Psicología y Humanidades de la Universidad Femenina del Sagrado Corazón (Unifé) y Miembro fundador del Instituto Viktor Frankl de psicología y filosofía de la conducta (IVF). Lima - Perú

_________________________________________________________________

1. VISION INTRODUCTORIA:

Hablar de Logoterapia y de Psicología Individual es introducirnos en uno de los más importantes discursos de la psicología moderna. Nos referimos al tema del sentido de la vida. En la construcción de este discurso se fue dibujando una imagen del hombre en donde ya es visible el espacio personal del individuo y su orientación finalista.

A lo largo de la construcción de este discurso acerca del sentido vital se descubre una doble orientación del mismo. Una de ellas pone el acento en la indivisibilidad de la personalidad y su indivisibilidad con el colectivo que la realiza (psicología adleriana). La otra orientación del discurso centra su atención en aquél mismo individuo, pero pone el acento en la indivisibilidad de la conciencia individual con respecto a la conciencia colectiva reflejada en las tradiciones y valores de la cultura (psicología frankliana).

Esta doble vertiente del mismo discurso se realiza dentro de la misma tradición, lo cual explicaría que un autor adopte, consciente o inconscientemente, la terminología de otro que lo precedió en el discurso.

En el caso de la Psicología Individual clásica, el discurso se mantiene dentro de la esfera psicológica de explicación en la medida que interpreta al hombre a partir de sus experiencias iniciales con los demás. Esta sería la razón por la cual el discurso adleriano tiende a expresarse en términos más psico-sociológicos. Por el lado de la Logoterapia, la interpretación del hombre no se realiza a partir de la experiencias tempranas en las cuales se va construyendo el entramado del yo, sino en la reflexión filosófica que propone al individuo en relación con los valores que se presentan como imperativos externos a la propia subjetividad y a la de los demás. Este sería el motivo por el cual el discurso frankliano tiende a expresarse más en términos filosóficos, o para ser más precisos, en términos fenomenológico existenciales.

La horizontalidad del discurso adleriano y la verticalidad del discurso frankliano representan el mapeo en láser de la misma estructura, pero en direcciones que necesariamente mostrarán perspectivas diferentes de lo mismo. Por esta razón, estas dos psicologías no deben entender sus diferencias como una oposición mutua sino como la expresión de dos enfoques que al integrar sus análisis, reconstruyen de modo tridimensional el psiquismo humano sin descartar sus móviles inconscientes ni sus posibilidades de trascendencia.

2. LAS TRES ESCUELAS DE VIENA

Viktor Frankl solía presentar su teoría como un producto vienés, y esto no sólo porque era un psiquiatra nacido en Viena, sino porque las dos escuelas a las que alguna vez perteneció (el psicoanálisis y la psicología individual) nacieron en el mismo suelo. Frankl era consciente de su deuda intelectual con Sigmund Freud y Alfred Adler. Por eso empieza así ante un auditorio sudamericano:

"De un psiquiatra proveniente de Viena, obviamente se espera que comience mencionando o al menos diciendo algunas palabras sobre Sigmund Freud y Alfred Adler, los grandes clásicos, los maestros y pioneros, por no decir los padres fundadores de la psicoterapia. A mi edad - 87 años - ciertamente me cuento entre las escasas personas que tuvieron la gran suerte de conocer en forma personal a esos dos grandes genios y de haber contribuido durante algunos años a su trabajo científico." (FRANKL: "El hombre en busca de sentido". En "Artes y Letras". El Mercurio, Santiago de Chile, 02-06-91. Sección E-1)

El discurso de la Logoterapia se va tejiendo a partir de argumentaciones franklianas que se oponen al discurso tradicional de la psicología adleriana y sobre todo a los presupuestos freudianos:

"La oposición del análisis existencial (logoterapia) fue una ´o-posición´, es decir, la oposición del psicologismo de la psicoterapia, como se nos presenta, principalmente, en forma de psicoanálisis" (FRANKL, citado por FREIRE en su libro Acerca del hombre en Viktor Frankl Ed. Herder, Barcelona: 2001 p.34) 

No se trata de una oposición que descarta o que niega el otro discurso sino una oposición a las limitaciones encontradas en ellos. La retórica frankliana se desplaza  en forma de cuestionamientos a los presupuestos (de su propia tradición teórica) que cierran las puertas a la comprensión de lo específicamente humano. Frankl no puede evitar mostrar su descubrimiento sin ponerlo de relieve en las plataformas del psicoanálisis y de la psicología individual. Sin embargo el primero que usó la expresión "Tercera orientación vienesa de psicoterapia”  no fue Frankl sino Wolfgang Soucek en 1948.

2.1) PSICOANALISIS, PSICOLOGIA INDIVIDUAL Y LOGOTERAPIA

a) El Psicoanálisis de Sigmund Freud.

El psicoanálisis clásico concibe al ser humano como un organismo bio-psíquico que interactúa con su entorno movilizado desde impulsos vitales. Sobre todo desde la tendencia al goce en su dirección localizada e intensiva que es la libido o impulso sexual. Para el psicoanálisis el hombre desarrolla todos los sistemas que se manifiestan posteriormente (estructura normativa superyoica y el yo consciente) para hacer posible la satisfacción del mandato de su biología hacia la distensión en el contacto placentero con el entorno.

La instancia psíquica primigenia en la que se resuelven y se preservan los mandatos de la biología es el ello. Allí se encuentran los deseos que el yo tiene, pero a ellos no tiene acceso directo por ser intolerables para su normatividad cultural introyectada. El yo es como un intermediario sin real autonomía, que hace viables las demandas del ello y del super yo. La finalidad del hombre sería, en el fondo, encontrar un equilibrio interior (homeostasis). La neurosis se originaría al no lograrse este equilibrio. Frankl simplifica su descripción de la teoría motivacional psicoanalítica entendiéndola como una "voluntad de placer".

b) La Psicología Individual de Alfred Adler.

La psicología individual clásica también concibe al ser humano como organismo bio-psíquico, pero poniendo el acento en la indivisibilidad del psiquismo. Ya no son tres "instancias psíquicas" sino un yo individual que interactúa con su entorno movilizado también, desde su tendencia  vital finalista. Sobre todo desde su tendencia finalista a la actividad.

Sin embargo Adler, al presuponer el psiquismo como indivisible, entiende que esta movilización finalista es una sola figura con las tendencias egocéntricas de supervivencia individual, el egoísmo y el deseo de poder (en su lado perjudicial o inútil) o hacia el sentimiento de comunidad (en su lado productivo o úti). Se trata de móviles de la conducta que se activaron, sobre todo, en el contacto con un entorno interaccional de semejantes, y que son psicológicamente más importantes que las movilizaciones de placer de Freud. La relevancia de estos movimientos del yo individual consiste en que las tendencias finalistas del yo como individuo son genéticamente anteriores al deseo de placer. La tendencia finalista a la actividad es anterior al impulso sexual, y al mismo tiempo, la tendencia a la conservación del individuo (seguridad) es más potente que la tendencia a conservar la especie (sexo).

Por otra parte, el núcleo de la indivisibilidad surge paralelamente al desarrollo del psiquismo egocéntrico o comunitario que es tal en tanto ha creado ficciones. Por ejemplo la ficción de poder disponer de su entorno a plenitud en función de un deseo primigenio de seguridad. Es desde el ámbito ficcional de un yo individual desde donde hay un espacio para la construcción de metas (finalidades) o decisiones  básicas que influirán de modo permanente en la vida consciente del individuo. El origen de la meta ficticia (inconsciente) no es posible sin relaciones comparativas y esquemas bipolares previos que dan la pauta primera para interpretar la realidad e interpretarse a uno mismo.

Adler reconoce que el yo indivisible aspira conscientemente a integrarse en el colectivo a partir de un "sentimiento de comunidad" y que en su aspiración a contactar con este sentido vinculante es cuando el individuo anula sus tendencias ficcionales inconscientes (lógica privada) que son interpretadas por el colectivo (la razón social) como anormales, y en su vínculo con esta razón, el individuo se realiza como tal. Encuentra el sentido de su vida.

La autonomía del yo queda reivindicada en la psicología individual en la medida que descubre una capacidad creadora de la persona que configura su propio estilo de vida, sin embargo, en su discurso clásico, se queda en la explicación psicológica de la conducta a partir de una retórica posible de ser interpretada como psicologista. Se queda en el influjo de la vida inconsciente, pulsional y ficcional que moviliza al individuo a afrontar el mundo externo sobreponiéndose sobre todo a su situación deficitaria desde la cual se interpretó (desde la primera pauta que adquirió desde sus vivencias infantiles) como inferior.

La patología empezaría cuando el individuo actúa en función de su sistema de referencia ficcional (pautas tempranas de supervivencia) convirtiéndolo en finalidad. Este individuo que vive ajeno a la finalidad social (racional) se encuentra supercompensando su sentimiento de inferioridad. La supercompensación se revela, por ejemplo, en el perfeccionista que no tiene permiso para errar y en el ególatra que no soporta la valía ni la seguridad de los demás. En el que se experimenta absolutamente responsable ante la norma (obsesivo compulsivo) y en quien pretende ser absolutamente libre de la norma (disocial).

El extremo de la disociación está en los que sufren la psicosis. Estos se están exonerando totalmente de la responsabilidad de sus actos, viviendo al pie de la letra los dictados de su lógica privada. La finalidad social es el referente hacia el cual tiende el hombre que se supera a sí mismo para formar parte del todo colectivo. Frankl simplifica su descripción de la teoría motivacional adleriana entendiéndola como una "voluntad de poder".

c) La Logoterapia de Viktor Frankl.

La logoterapia y el análisis existencial son dos elementos de una misma construcción. El primer término alude a un método psicoterapéutico y el segundo representa una visión antropológica.

Frankl concibe al individuo como una unidad y totalidad corporal - psíquica - espiritual en donde la dimensión espiritual (persona) representa el núcleo del sí mismo o núcleo del yo. Este núcleo personal tiene una característica: capta significados más allá de sí mismo y se interpreta a sí mismo como quien está, no solamente movilizado por su organismo (organón = instrumento) psico-físico, sino que está posibilitado, por un instrumento, de características muy distintas al instrumental psicofísico, para acceder al logos. La conciencia capta no sólo valores (en los que se encuentra inmersa su colectividad) sino que experimenta la atracción de estos valores en la medida en que la persona es capaz de reconocer el contenido particular del valor que lo moviliza desde afuera.

Esta movilización no se realiza ciegamente como un impulso inconsciente sino como un motivo fuera de sí mismo que configura su conducta. La conducta en Frankl reconoce la impulsividad desde la cual parte como organismo, pero esta movilización es un aspecto de la conducta que sólo se realiza personalmente cuando está motivada por un valor que sobrepasa al individuo.

La capacidad de la persona para captar valores en el mundo y responder (responsabilidad) libremente al llamado particular (sentido) de los valores (generales abstractos de sentido) es la dimensión espiritual donde se realiza la existencia (= permanecer fuera). Desde esta perspectiva el hombre es por definición un ser autotrascendente.

La dimensión psico-física tiene la característica de realizarse paralelamente, de tal forma que los fenómenos del soma pueden tener influjo en la psique y esta en el soma (paralelismo psico-físico). Sin embargo la dimensión espiritual libremente puede corresponder a los impulsos o también oponerse a ellos (antagonismo psico-noético). El ser humano es autotrascendente porque ya no aspira a satisfacer únicamente sus necesidades sino, sobre todo, aspira a encontrarle un sentido a su vida. Cuando no halla sentido queda frustrado existencialmente y se vuelca hacia sí mismo en busca de sensaciones semejantes al sentido que las encuentra mientras se empeña en la consecución de poder y placer. Frankl simplifica la descripción de su teoría motivacional bajo la denominación "voluntad de sentido".

Cierto, en el hombre hay una movilización inconsciente hacia la realización de la vida biológica en el placer. También hay una movilización inconsciente hacia la realización de la vida del yo en relación con los demás en el deseo de poder. La figura queda completada cuando reconocemos que la atracción no sólo viene desde dentro sino, sobre todo, desde fuera, en el ámbito del logos (sentido) que nos interroga y nos exige actuar en función de lo verdadero, lo justo, lo bueno y lo bello.

3. UN POCO DE HISTORIA

La logoterapia surgió como una necesidad de completar la figura cierta pero inconclusa de la psicoterapia. En esta necesidad de completar la figura, los discursos tradicionales acerca del hombre empiezan a subrayar sus posturas y mantener distancia ante lo nuevo. Fue precisamente lo que le ocurrió a Freud cuando dijo:

"La "psicología individual" de Adler es ahora una de las tantas corrientes psicológicas que se muestran hostiles al psicoanálisis y cuyo ulterior desarrollo no interesa ya a este" (FREUD, citado por TITZE en Fundamentos del teleoanálisis adleriano". Ed. Herder, Barcelona: 1983  p.14)

Esta es la respuesta de Freud, propia de su actitud demasiado segura y dogmática. La misma actitud que lo presentó convincente y que, a su vez, le trajo serios inconvenientes con lo mejor de sus simpatizantes y discípulos. Es Alfred Adler quien a su salida de la Asociación Psicoanalítica, en 1912, dijo:

"Nos tomamos la libertad de desembarazarnos del dogma y seguir nuestro propio camino. Quedan invitados a colaborar todos aquellos que son conscientes de la importancia de nuestro método de investigación: De nuestros lectores nos esperamos que no se dejen obnubilar por los prejuicios  que suelen acompañar a todo lo que representa una novedad" (ADLER, citado por TITZE: 1983 Op.cit. p.13)

Años más tarde, un joven estudiante de secundaria le escribe a Freud y éste le contesta. Así se establece una correspondencia regular que duró varios años. Era el joven Viktor Emil Frankl que empezaba ya a dar muestras de su interés por la psicología profunda. Frankl fue primero seguidor de Freud, aunque poco tiempo después de su desilusión teórica con el psicoanálisis, por el año 1924, quedó "más curioso y abierto" a las ideas del profesor Alfred Adler. Décadas después Frankl recuerda lo singular de las primeras clases de su maestro:

"El "club" de los psicólogos individuales (...), en el que fui introducido más tarde, tenía su sede (...) en el famoso Café Siller en que todas las noches Adler dictaba cátedra, en el verano, con una porción del famoso helado de chocolate que él, antes de comerlo, removía durante tanto tiempo que se deshacía completamente, y de vez en cuando se nos permitía  seguirle al local del club del primer piso donde podíamos escuchar  cómo tocaba el piano y cómo de vez en cuando incluso cantaba" (FRANKL, Logoterapia y Análisis Existencial. Ed. Herder, Barcelona: 1990 p.260).

¿Cómo se introduce Frankl en este "club" de psicólogos adlerianos? Fue Hugo Lukacs quien lo invitó como asistente a sus despachos de asesoramiento educativo. Posteriormente él lo presentó a Alfred Adler quien sin reparo aceptó publicar un artículo sobre psicoterapia en su "Internationale Zeitschrift fur Individualpsychologie" en 1925. Ya ingresado en el círculo adleriano, Frankl fue identificándose más con los presupuestos de la psicología individual y realiza el examen oficial en este enfoque con Erwin Wexberg. Sin embargo Frankl no estaba totalmente convencido:

"Ahora bien, he partido del hecho de que yo -ya en medio de mi fase de desarrollo dentro de la psicología individual- había "expresado mis dudas" respecto a la teoría de las neurosis de Adler, que apuntaban a la limitación de su validez. Esto fue en 1926." (FRANKL: 1990 Op. cit. p.261)

Frankl observó que la psicología individual estaba descuidando en su discurso lo que después llamará Humanissimun o la dimensión específicamente humana. El ser humano era en realidad un sistema abierto al mundo de los valores, que trascienden incluso el colectivo. El acto humano no se realiza sólo como expresión psicológica (Seele) sino, sobre todo, desde la persona espiritual (Geist). La percepción adleriana clásica aparece reduccionista desde la perspectiva frankliana si entendemos que lo psicológico para Frankl es el principio que moviliza al individuo desde dentro y que aún señalando una meta a futuro y un sentido más allá del individuo, se capta, más no con nitidez la dimensión de lo espiritual. Lo específicamente humano es estar siempre de cara a los valores y sentidos, más allá de sí mismo.

La insuficiencia del primer discurso adleriano no representó en Frankl un motivo para abandonar las tesis de esta teoría. Frankl era un adleriano con propuestas teóricas para la psicología individual. El quiso introducir una nueva perspectiva antropológica:

"En 1927 defendí, además, una ampliación del ideario de la psicología individual, y esto en un sentido referido a los principios o -permítaseme decir en seguida- en un sentido dimensional. Me parecía que hasta entonces la psicología individual no había resistido completamente a la tentación del psicologismo, a sea a una forma de reduccionismo y el reduccionismo en mi opinión, desemboca en el descuido de la estructura multidimensional de la existencia humana" (FRANKL: 1990  Op.cit. p.261)

Pero Adler no estuvo de acuerdo con estas pretenciones de su discípulo. Sin darse cuenta, Adler ya estaba demasiado seguro como, en su momento, lo estuvo Freud cuando descartó de plano las aportaciones adlerianas. La cautela de Adler impidió que la psicología individual no sea percibida como reduccionista y cerrada a la dimensión espiritual. Esta actitud adleriana no sólo incidió en la salida de Frankl de la Sociedad de Psicólogos Individuales sino también coincidió  con el alejamiento de importantes discípulos de Adler como Schwarz y Allers:

"Por desgracia, no "hicieron caso" a mi reivindicación de incluir las bases antropológicas de la psicología individual esta dimensión como dimensión sui generis, siendo plenamente consciente de los métodos. Es más, cuando Rudolf Allers (...) y Oswald Schwarz (...) en 1927 en el marco de unas charlas anunciaron su abandono de la Sociedad de Psicólogos Individuales y cuando yo, invitado por Adler expresis verbis, tomé la palabra como primer participante en la discusión, para exponer también mis reservas y para resaltar expresamente que no veía ningún motivo para abandonar (...) la Asociación, no tuve la gracia de convencer a Adler. Más bien, fue él quien tomó las medidas oportunas para sugerirme repetidas veces el abandono, y como no hice caso a esta insinuación, fui excluido" (FRANKL: 1990 Op. cit. p.263)

Frankl fue excluido, y con él también algunos de los mejores discípulos fueron tomando amigable distancia de su maestro. Es difícil entender el actual pensamiento de la psicología adleriana sin el aporte de algunos de los que tuvieron que irse. Es de considerar que sea Wolfgang Kretschmer quien diga lo siguiente en el prólogo del libro de Titze:

"Pero el propio Adler no logró mantener lo bastante despejado este horizonte, dada su excesiva cautela psicologista; y han sido algunos de sus ilustres discípulos, como Fritz Kunkel, Viktor Frankl y Rudolf Dreikurs, los que han colmado las lagunas adlerianas con el plano de lo personal o "existencial", que resulta imprescindible para comprender en todo su alcance los objetivos vitales y los conflictos del ser humano..." (KRETSCHMER, en TITZE: 1990 Op. cit. p.12)

4. LIMITACIONES DEL DISCURSO ADLERIANO

Hay psicologías que tienen suficiente solidez teórica como para ser consideradas importantes y que en la práctica son poco reconocidas no porque sean inconsistentes sino porque están atrapadas en su propio discurso. Creo que es el caso de la psicología humanística (PH) en la actualidad. El tema de los valores esenciales y la deshumanización, la inversión de los valores y el relativismo axiológico, la posibilidad del hombre de reinventarse, la autorrealización, la dimensión trascendente de la persona, todo esto es importante, incluso fundamental para una psicología que quiera ser entera. Pero el afán de reivindicar lo humano, lo específicamente humano y en oposición a tendencias básicamente reduccionistas (como lo son el psicoanálisis y el conductismo), la PH se torna de apariencia “light”. Su discurso es atractivo (no hablo por todos), pero al final no es muy seguida en la práctica o es percibida, equivocadamente, como filosofía de la psicología.

Quedar atrapado por el discurso aquí significa estirar nuestra propia propuesta, resaltar la primacía de nuestro aporte y quedarnos como opositores de otros que también quedaron atrapados en su propio descubrimiento. Hace algunos años me interesé por las opiniones de los psicoanalistas acerca de la crítica frankliana al psicoanálisis y me di con la sorpresa que las críticas de Frankl apuntaron, en algunos casos, a teorías que en la actual teoría freudiana ya hace tiempo que han pasado al desuso. El psicoanálisis ha seguido evolucionando pues reconoció pronto que no era una religión y que Freud no era todo el psicoanálisis.

A Freud se lo criticó por mucho tiempo de “pansexualista”  por su discurso acerca de la sexualidad y sus complejos y tantos otros asuntos teóricos que abordó. Sin embargo Frankl en su evaluación del psicoanálisis entendió que esa crítica no era acertada. El en cambio, criticó al psicoanálisis de “pandeterminista”…Y de seguro que Adler lo hizo críticas similares.

Hay una crítica recurrente a la psicología individual de haber sido poco clara en su discurso. Esto se debió, en buena cuenta a que la mayoría de sus obras “procedían de conferencias y compilaciones de series de conferencias” (HOBMAIR Y TREFFER. Psicología Individual: 1981  p.14.).

Los autores mencionados refieren que el término “supercompensación” fue utilizado por Adler para designar diferentes fenómenos psíquicos de tal forma que la moderna psicología adleriana  ve necesaria una readaptación de lo conceptual:

“El mismo Adler sólo escribía preferentemente de la “supercompensación”, pero utilizaba este término de modo confuso y poco unitario: originalmente lo utilizó para los casos en que la tendencia compensatoria llevaba a un resultado artístico, científico o socialmente valioso, aunque más tarde lo aplicó con más frecuencia a procesos patológicos.  Rudolf Kausen comprendió una clarificación de los términos que contribuyó en gran medida a la precisión de la terminología de la psicología individual: el término “compensación” se ha de reservar para los “procesos psíquicos normales de equilibración”…” (HOBMAIR  y TREFFER: 1981 Op. Cit. p. 36)

Adler tiende a usar variedad de términos para referirse a lo mismo. Por ejemplo, Titze refiriéndose al “estilo personal de vida”, término que Adler incluye en sus escritos por los años veinte:

“…Adler había empleado toda una serie de términos con idéntico significado. He aquí los términos:

1)Lógica privada; 2) inteligencia privada; 3) mundo privado; 4) cosmovisión privada; 5) inteligencia personal; 6) inteligencia aislada; 7) plano privado; 8) sistema de referencia privado; 9) prototipo; 10) no ver como los demás; 11) la necesidad de aprender a ver el mundo de otro modo; 12) plan de vida; 13) cosmoimagen neurótica” (TITZE: 1983. Op.cit. p. 128).

Esta variedad de términos para lo mismo da cuenta de cierta dificultad de parte de Adler para realizar una exposición clara de sus teorías. Es más, los Ansbacher que realizaron una cumplida recopilación sistemática de las ideas adlerianas, dicen:

“…Las publicaciones de Adler no forman un cuerpo de doctrina presentado de una manera sistemática y, por tanto, no son fáciles de encontrar y de leer (…), ha sido cada vez menos conocido, y otros que expresaron sus mismas ideas más lúcidamente o en época más reciente, son más citados que él.” (ANSBACHER y ANSBACHER. La Psicología Individual de Alfred Adler: 1958  p.7).

No es de extrañar que ante esta desventaja de Adler en la presentación de sus teorías éste sea más fácil de ser interpretado de modo equívoco por otros teóricos. Durante una mirada veloz al libro “El Sentido de la Vida” de Adler, encontré el siguiente texto:

“Nuestra Psicología Individual se coloca decididamente en el terreno de la evolución (…), y a la luz de ella considero todo anhelo humano como una tendencia hacia la perfección (…). Toda forma de expresión psíquica aparece, pues, e nuestro entendimiento, como un movimiento que conduce de una situación de minus a una situación de plus (…). En su incesante cotejo con la perfección, ideal inasequible, se halla el individuo constantemente poseído e impulsado por un sentimiento de inferioridad…” (ADLER. El Sentido de la Vida: 1970 pág. 43).

Incluso al definir al ser humano dice: “Hace mucho tiempo que puse de relieve que ser hombre equivale a “sentirse inferior”…” (ADLER: 1970. Op.cit. pág. 97).

Estos párrafos son significativos como un intento de resumen del discurso adleriano  que se presenta como un discurso acerca del sentimiento de inferioridad (y es obvio que Adler aportó mucho más). El que otros autores puedan interpretar esto como una limitación es una posibilidad. La moderna Psicología adleriana  no se quedó atrapada en su discurso inicial y fue abriéndose de tal manera que el Dr. Michael Titze dice:

“Parece justificada la suposición de que Adler absolutizó los procesos intrapsíquicos detectados en los neuróticos llegando a creer que toda persona está determinada por un determinado estilo de vida: el estilo personal; y prestó poca atención al hecho de que toda comunidad humana engendra su correspondiente esquema de opiniones, valores, normas, exigencias, etc. Es decir, un “estilo social de vida” que marca de forma decisiva la conciencia de la persona inserta en esta comunidad. De ahí que para el teleoanálisis no sea la prioridad el “estilo personal de vida” (inconsciente) el objeto primario de investigación sino la relación dialéctica entre el “estilo personal” y el “estilo social” de vida, entre lo inconsciente y lo consciente.” (TITZE: 1983. Op. cit. p.3).

Esta es la puerta más abierta para Frankl y su logoterapia y el territorio en la que la inicial crítica frankliana queda ahora como el encierro de Frankl en su propio discurso. En este sentido específico Frankl quedó anacrónico en su crítica a la psicología individual, y no porque no fue justificada su crítica, sino porque los adlerianos no se quedaron atrapados en su retórica acerca del sentimiento de inferioridad y la posibilidad de ser interpretados como psicologistas.

5. LA PERSPECTIVA MULTIDIMENSIONAL DE FRANKL

Frankl, en su ontología dimencional presupone el carácter tridimensional del ser humano. La dimensión espiritual está representada por un cilindro cuya parte superior está abierta. Este carácter "abierto" significa la capacidad específicamente humana de autotrascendencia del yo que proyectado desde diversos ángulos aparece parcelado en forma de yo en vínculo con su colectividad (=rectángulo) y, por otra parte, como un organismo biológico-instintivo (=círculo).

Con estas figuras tridimensionales Frankl representa también las teorizaciones de Freud y Adler como verdades inconclusas en tanto son representaciones parciales que no dan cuenta de toda la complejidad de la conducta humana. El rectángulo (=la psicología individual) y el círculo (=el psicoanálisis) no representan una contradicción a la luz del enfoque multidimensional del sí mismo personal. Por sí solos no dan cuenta del cilindro (=persona espiritual) al cual están referidos: 

Lo que la ontología dimensional implicaría es el desarrollo del ello hacia arriba y del yo hacia adelante. Lo que Frankl estaría viendo no es al yo ni al ello como figuras planas sin proporción ni especialidad, sino que les está atribuyendo la característica de aspectos evidentes en el hombre pero no lo que es el hombre. El hecho de que cada teoría observe y descubra lo que sus presupuestos plantean dan cuenta de lo que es posible encontrar en el humano, pero al ser los dos alcances ciertos y al mismo tiempo opuestos parecen ser más proyecciones parciales de lo que es la totalidad.

Tanto Freud como Adler habían sacado sus conclusiones acerca de la realidad humana a partir de los casos patológicos que están representados como aspectos parciales del cilindro. Si les damos volumen a estas dos figuras planas encontramos el sólido que Frankl representa en la figura tridimensional del cilindro (=persona), que sería una proyección del yo y del ello en tres dimensiones. Esto supondría la presencia de un tercer elemento. Se trataría de una facultad autónoma que trasciende el yo en tanto es libre para responsabilizarse con lo que no es él mismo.

Frankl decía que ese aspecto de libertad, esa capacidad de objetividad de la persona mediante la cual puede ver objetos del mundo tal y como son (y no sólo proyecciones de sus móviles inconscientes), como un sistema abierto al mundo (un mundo de sentidos y valores), eso no es accesible desde el punto de vista científico. No es accesible al instrumental científico porque este instrumental no está apto para ver ese tipo de realidades.

El psicologismo no puede ver la dimensión del sentido y de los valores en tanto no puede ver más allá de lo que sus pautas teóricas le permiten ver. Por eso es que los otros puntos de vista tendrán la "certeza" de ver motivos reprimidos o estrategias de supervivencia donde hay compromiso y fidelidad. Es que están incapacitadas para ver lo específicamente humano mientras no reconocen la complejidad del objeto al que se están aproximando. 

La dimensión personal (de la libertad y la responsabilidad) no puede ser proyectada. Cuando el cilindro se proyecta desde su aspecto superior hacia el plano inferior, sólo se podrá ver el aspecto cerrado del cilindro y no su apertura. Lo único que se percibe es la dimensión inferior cerrada de la biología y no se percibe algo de la dimensión superior abierta (=espiritualidad) que representa la apertura al mundo del sentido.

Visto el cilindro a la luz de las perspectivas inferiores y laterales sólo se podrán ver aspectos que dicen poco de la totalidad. Un rectángulo y un círculo jamás serán un cilindro. Esto, aplicado a la explicación frankliana, nos dice que con estas psicologías unilaterales sólo veremos el aspecto biológico o el aspecto del condicionamiento social del yo. Difícilmente se podrá ver la apertura del sí mismo personal. Pero eso no quiere decir que esa dimensión abierta no exista sino que desde el punto de vista científico no es demostrable.

Con esta analogía espacial, Frankl se quiere aproximar, no sin tendencia, pero lícitamente, a una interpretación más acabada de lo humano como tri-unidad noético-psico-física.

6. EL DISCURSO ACERCA DEL SENTIDO DE LA VIDA

6.1) El discurso finalista de la Psicología Individual.

La psicología individual se aproxima al tema del sentido de la vida a partir de la direccionalidad de las  tendencias y finalidades  del individuo que lo movilizan desde el inicio hacia la superación del sentimiento de minusvalía. La superación eficaz se realiza siempre en el colectivo.

En las etapas iniciales del desarrollo del bebé, éste aún no reúne las condiciones para interpretar su entorno como lo hacemos nosotros desde nuestra razón. El entorno del bebé es entorno vital y su tendencia al movimiento se limita a la actividad prepsíquica.

La tendencia a la actividad manifiesto ya en la vida amniótica del feto, estará no sólo dirigido a establecer contactos con el medio ambiente físico sino que se irá amoldando a los diversos tipos de contacto con la madre sentando las bases de lo que será su esquema tipificante agradable-desagradable, arriba-abajo, superior inferior. Estos esquemas bipolares sobre los cuales el infante construye su sentido de realidad se van configurando en sus primeras relaciones importantes con la cultura que se le manifiesta en forma de roles sociales y jerarquías. El primer sistema importante será, después de la relación madre-hijo, el sistema familiar.

Posteriormente el niño establecerá nuevos contactos y su cerebro estará en condiciones de establecer nuevas conexiones que reflejarán como expresiones psíquicas básicas. En entorno del niño ya no es vital sino ficcional y egocéntrico. Su inicial impulso biológico al movimiento, dirigido hacia el entorno de modo aún indiferenciado, se convierte ahora en una construcción particular en la que interviene de modo significativo la familia nuclear.

La introducción al mundo de “los grandes” se realiza no sin distorsión. El sentimiento de insuficiencia moviliza al niño a crear estrategias de supervivencia en forma de una decisión básica en torno a una meta (ficticia) de seguridad plena. Nos referimos a una meta que se construye sobre la base de una lógica protoverbal de tal forma que queda a nivel inconsciente. Por eso esta direccionalidad no tendrá asidero en la vida consciente del colectivo y será considerada anómala o perjudicial. Será la educación la encargada de introducir oficialmente al individuo en la racionalidad del consenso (lógica universal).

La secuencia de acontecimientos que van desde la vida intrauterina hasta la niñez no se da sin obstáculos. El entorno físico y social va enseñándole al nuevo miembro de la realidad que la vida tiene límites físicos y que para poder convivir necesitamos límites de consenso (normas). Los límites físicos (frío, golpes, excesiva luz, enfermedades, etc.) y sociales (pedir permiso, saludar a los mayores, tener horarios convenientes para comer y dormir, etc.) implican la presencia de un entorno que puede ser interpretado como hostil y complejo en la medida que el niño nació sin la protección que dan los instintos animales para reaccionar de modo específico a la estimulación su medio ambiente.

El niño debe esforzarse para sobrevivir en ese entorno. Este es el sello de la inferioridad. La necesidad de adaptarse a un entorno muy complejo hace que el niño construya un sistema de referencias (ficciones) que se convierten en su línea directriz de conducta. Los padres, otras figuras significativas y la escolaridad irán introyectando, según la etapa de desarrollo niño, los referentes racionales de las metas (conscientes) del colectivo. Sin embargo la línea directriz inconsciente será en adelante el motor de la conducta, aunque de esto el hombre adulto, viviendo en función de su razón social no se percate de ello. Para Adler la conducta no se puede interpretar con acierto sin considerar el móvil compensatorio del psiquismo:

“…la psicología individual es también psicología profunda que se ocupa de la dinámica inconsciente del psiquismo. La compensación se orienta por la meta final a que tiende la persona, y procede del sentimiento de inferioridad, siendo éste “la fuerza motriz, el punto del que parten y se desarrollan todos los esfuerzos por marcarse una meta,…” (Adler, 1926). De este modo, el sentimiento de inferioridad constituye el origen de cualquier acción y conducta.” (HOBMAIR Y TREFFER: 1981 Op. cit. p.34).

Desde esta perspectiva la finalidad consciente e inconsciente conforma una sola dirección a una misma meta de seguridad vital, seguridad que el colectivo entiende  como  “perfección”. El sentido de la vida en Adler trata de una  direccionalidad  desde la creación ficticia del individuo para sobrevivir (lógica privada), y al mismo tiempo, el acuerdo colectivo introyectado en esa misma direccionalidad (razón social).

Existe en el humano, sin duda, una tendencia a la vinculación en el marco de la razón social. El sentido de la vida sólo se puede encontrar reactivando el sentido vinculante con los demás. La participación y la cooperación, la búsqueda de soluciones a los problemas del colectivo, la aspiración a una realización personal con los demás, es parte de lo que Adler denominará  “Sentimiento Comunitario”.

Hacia el colectivo y los valores esenciales es donde señala el finalismo de la psicología adleriana. Este es el sentido horizontal de la transitividad en la cual el individuo se hace uno con el todo que lo envuelve y lo realiza como persona.

     6.2) El discurso existencial de la Psicología Frankliana.

La psicología frankliana adopta la terminología adleriana sobre la dirección permanente         de la persona en tanto es ser existencial. El hombre está siempre orientado a lo que no es él mismo. Y el sentido como llamado particular del valor es el contenido fundamental de su existencia.

 Valor y sentido:

El sentido implica la captación de un valor. El valor es valor del colectivo. El colectivo como conjunto de individuos capta el valor y ese valor que pertenece a la conciencia colectiva arrastra a la conciencia individual a actuar en conformidad con el colectivo. El sentido, por su origen, arranca al individuo y lo atrae el colectivo bajo forma de valores y principios que debe realizar. Es entonces, en la realización de ese llamado como el hombre puede realizarse. Ser hombre es ser un extrovertido existencial. Vertido hacia el colectivo, más no "masificado en el colectivo" sino despersonalizado en la norma del colectivo en pro del superorganismo que es la conciencia colectiva.

El sentido no es resultado de mi subjetividad en el sentido de que yo lo construyo sino que yo al interpretarlo voy reconociendo su naturaleza ajena a mi subjetividad como algo razonable en sí mismo en tanto es un contenido de valor previo y posterior a mi subjetividad. Desde esta perspectiva el sentido no es algo que yo me he inventado sino que mi conciencia, por su naturaleza axiológica, reconoce lo que es valioso en porque es valioso en sí mismo al margen de la actitud que ante ello pueda adoptar. En esto consiste la verticalidad de la postura frankliana.

La voluntad de sentido y el sentido de la vida:

El hombre es por definición un ser en busca de sentido. Esto quiere decir que no está centrado en sí mismo, en su placer o en su seguridad ni en su autorrealización sino en los valores y en lo que estos valores le reclaman a cada momento. Vive en una dimensión que lo atrae como un imán que ejerce poder sobre él. La dimensión del logos (sentidos y valores) a la que accede por su conciencia es su oxígeno para vivir humanamente y no sólo vivir. Para ello el hombre tiene una capacidad peculiar que es ser capaz de volcarse a lo que no es él mismo en la “autotrascendencia” (autós = uno mismo + trans-scende = atravesar subiendo). El hombre sólo puede hallar sentido a su vida en tanto se embarca hacia la realización de valores.

La logoterapia reconoce tres formas de realización del valor: valores creativos, valores vivenciales y valores actitudinales. Los valores creativos son los que se realizan en la actividad laboral. También cuando uno se entrega a una causa o a la lucha por un ideal. Los valores vivenciales se realizan en la experiencia de la presencia del otro, aunque no esté presente. En la entrega a una persona a la que hemos descubierto en lo más íntimo de su ser  sí misma y no nos queda más que amarla aunque ya no esté presente físicamente. Los valores de actitud son aquellos que podemos realizar cuando nuestra vida encuentra sus límites y la libertad humana tiene su prueba final en la en la responsabilidad de seguir viviendo aún cuando se pierde la posibilidad de realizar valores creativos o vivenciales. Al humano siempre le queda la última palabra y puede decidir qué actitud adoptar ante lo que no puede evitar, una enfermedad incurable o un pasado demasiado doloroso. Los valores actitudinales revelan como el hombre participa de una realidad misteriosa y aun sin comprenderla  totalmente, se deja comprender por ella y es así como realiza su máxima capacidad humana de convertir su tragedia en un triunfo personal.

La espiritualidad:

La espiritualidad es la dimensión de libertad y responsabilidad del individuo. La persona es espiritual. Por lo tanto la persona no enferma. Lo que enferma es el organismo psicofísico. La persona, siempre y cuando el organismo psicofísico se lo permita, puede tomar una actitud ante su propia enfermedad.

La dimensión espiritual o noológica no tiene la connotación de "espiritualidad religiosa" en donde la realidad psicológica se desbarata ante la realidad de la gracia divina. Frankl recurre al término "espiritual" para referirse a la dimensión en la cual el individuo responde libremente al llamado de los valores y del sentido. Aquí no está protagonizando el individuo (psicología) sino el valor (noología) que le exige al individuo una respuesta (responsabilidad).

Es una dimensión opuesta a la de organismo psicofísico. Frankl usa "Geist" para la dimensión espiritual y "Seele" (alma) como principio que moviliza al individuo. Lo psíquico para Frankl son las vivencias de impulso. Precisamente es esta temática desde donde parte Adler para acceder al tema del sentido. Como decía en la cita frankliana de su carta penúltima: Adler intuyó el sentido y lo aceptó. Adler elaboró una psicología abierta a lo espiritual. Frankl elaboró una psicología desde lo espiritual de tal forma que incluso en Frankl la psicología, entendida como "Seele" (en el sentido de "lo que moviliza" la conducta: lo pulsional, lo inconsciente y protoverbal) es casi nulo y es enorme en Adler. La posterior psicología adleriana empezó a darle más importancia a los valores y principios del colectivo estableciendo una dialéctica entre consciente e inconsciente, a mi entender una psicología completa en donde el tema del sentido existencial puede ser reconocido en el cuerpo adleriano junto con Allers.

La autocomprensión original:

No es necesario que la dimensión del sentido y los valores sea filosofada o entendida como un requisito de experimentados. Todos podemos acceder a esta dimensión espiritual y es precisamente esta  la dimensión que nos caracteriza como humanos. Todos, en tanto somos seres dotados de conciencia, nos encontramos a cada momento con el sentido de nuestra existencia.

A este respecto Frankl habla de una "autocomprensión ontológica prerreflexiva" que también llama "autocomprensión original". Del sentido no escapa el humano. No hay jerarquías intelectuales, ni de edades, ni estratos socioeconómicos. Ejemplos un tanto extremos: Un niño como Domingo Sabio puede haber colmado de sentido su existencia a los 14 años. Mi abuela, ella que no sabía ni leer, congregaba a su comunidad para rezar el rosario a sabiendas que el cáncer la estaba terminando. Una jovencita de 13 años con metástasis me dice que le da pena morirse y que le hubiera gustado tener novio pero que estaba confiada en que Dios la amará mucho más que un novio. Una madre decide no operarse de su enfermedad mortal para así no poner en riesgo su embarazo. El hombre sencillo reconoce a veces mejor la voluntad de sentido. Frankl cita con frecuencia una entrevista televisada hecha een 1981 por Franz Kreuzer a Konrad Lorenz  quien le dice:

“Si compara usted la validez de la cosmovisión de la mujer de un granjero de los Alpes con lavalidez de la visión de mundo de B. F. Skinner, descubrirá que la mujer del granjero,, la cual cree en la inmaculada concepción de la virgen María, en el buen Dios y en todos los santos, está más cerca de la verdad que el behaviorista.” (LORENZ, citado por FRANKL: 1990 Op. cit. p.293)

La logoterapia "pone nombre difícil" a la sabiduría del corazón. Es la intuición, eso que capta un hombre promedio que no habla en dificil pero que entiende su vida como una tarea y que a cada instante, sin filosofarlo, capta valores que puede realizar y que efectivamente dotan su vida de sentido.

El vacío existencial:

Desde la perspectiva Frankliana el vacío de sentido es el resultado de una autocomprensión inauténtica en la medida en que se comprende objeto (o como biología que busca la autosatisfacción o como producto  de una supersumatoria de aprendizajes normativos). La persona se percibe como una casualidad, un producto del azar y así también percibe los objetos del mundo. Entonces se angustia porque se (= yo) siente ajeno a la biología que es y a la normatividad de la cultura en él.  Ha perdido de vista los referentes que lo hacen ser lo que está llamado a ser desde fuera de sí mismo. Estos referentes son los valores que están como telón de fondo en toda vida consciente.

Al percibir lo que era un  motivo para vivir, ahora es un "nada más que" y experimenta un "vacío existencial". Esto significa una experiencia de inestabilidad de su existencia en la que experimenta como náusea o mareo psicológico al no contactar con lo que en realidad es un "lugar vacío". El "yo" en realidad es una construcción intelectual" un recurso del lenguaje. Lo que existe en realidad es el sí mismo que es tal en tanto es "lugar" de intersección de dos mundos: el mundo material y el mundo espiritual. Lo psicológico es lo ficticio que en consenso (=colectividad) tiene sentido. Pero la colectividad es conjunto de individuos en un mundo de valores. Hasta aquí llegó Adler.

Los individuos conforman unidad indivisible con el mundo espiritual de los valores. Los valores reclaman al individuo y lo interrogan (=sentidos esperando ser realizados) de tal manera que no hay posibilidad en ningún individuo de que su vida no tenga sentido. El sentido es inherente a la existencia. Hasta aquí llegó Frankl.

La experiencia del sinsentido no es necesariamente patológica porque puede también movilizar a la persona a embarcarse en la búsqueda del sentido. El individuo intuye dentro de lo más íntimo de su ser persona, su conciencia (que es un receptor de sentido), que la vida tiene un propósito. La conciencia es intersubjetiva y además interlocutora con su entorno simbólico (=cultura) que la antecede (=tradiciones), con lo que la acoge (=los valores del colectivo en el que le tocó vivir) y lo que permanece después de ella (=los que la recordarán y los que no, los aportes que dejó. Los actos y actitudes valiosas que realizó y que nadie reconocerá pero que ella realizó y que de eso fue testigo).

Es necesario resaltar también la tradición como reservorio de valores. Es la importancia de la dimensión transgeneracional de la conciencia. En ella se pueden reconocer los valores que permanecen en el tiempo y los distintos significados del mismo valor para cada época y los sentidos particulares de aquellos valores que dotaron de diversos sentidos a las generaciones pasadas.

Sin embargo la autocomprensión promovida por una atmósfera desvalorizadora, acentúa la sugestión de una vida sin sentido. La conciencia como núcleo receptor de valor, al pretenderse como producto de su biología instintiva (mira que eres producto de tu biología) o de su entorno (mira que eres producto de tus aprendizajes y que todo es relativo), recurre a móviles organísmicos que son sólo valiosos mientras ella los reconoce como tales (poder desde su egoísmo y placer desde su vitalidad). Al centrar su atención en estos aspectos de su sí mismo personal experimenta sensaciones de sentido.

El sentido es valioso en sí mismo y es propio de lo que está detrás de las interacciones humanas (lo comunitario). El valor y el sentido (Logos) están soportando todos los actos humanos en forma de principios anteriores y posteriores a la persona y al colectivo que los capta.

Cuando el hombre no halla sentido a su vida, se desvía de su voluntad de sentido hacia una voluntad de poder o placer. Es cuando ingresa en el círculo vicioso que caracteriza al hombre neurótico obsesionado por su seguridad (sensual o ficcional) para acallar su inseguridad fundamental ante la sugestión de "no ser" ni tener ninguna referencia para ser menos o más, ni razón para alegrarse o asustarse. Lo que es vivir insípidamente y sin ninguna esperanza.

7. REFLEXIONES FINALES

En un principio Adler da un discurso que se podía interpretar de psicologista desde la postura frankliana. Sin embargo la psicología adleriana ha tenido varias fases teóricas en las cuales la explicación de la conducta no proviene exclusivamente de un esfuerzo del individuo para dirigirse a su colectividad y movilizado a nivel inconsciente para obtener seguridad y perfección. La psicología individual en su forma actual no deja espacios para ser interpretada de psicologista pues al presentar la idea de indivisibilidad reconoce las tendencias ("voluntad para...".) y las metas inconscientes pero en diálogo con finalidades conscientes y cooperativas. Es una psicología completa porque no es ciega a los valores del colectivo. La psicología individual contempla la espiritualidad, está abierta a ella, la reconoce y la toca a través de la colectividad.

Con respecto al sentido de la vida, la psicología adleriana enfoca el tema en relación al sentimiento comunitario y para ello parte de situaciones entre individuos. Se refiere a experiencias significativas del niño con su entorno ante el cual adopta una postura y va construyendo las condiciones (inicialmente ficcionales) para poder actuar con otros, primero desde los imperativos de su biología y después en distinto tipo de roles sociales (familia, pareja, colegas y amistades).

A diferencia de Frankl, la psicología adleriana aborda el tema desde experiencias particulares a partir de estímulos medioambientales significativos (culturales) que movilizan al niño ya desde muy temprano a crear y recrear estrategias de adaptación ante un medio físico y simbólico que es identificado, en buena cuenta, como hostil. Ya no le ocurre como al animal que no encuentra tanta dificultad porque ya está preadaptado biológicamente a su entorno.

El hombre nace en una situación deficitaria respecto a su medio ambiente y requiere de otros para sobrevivir. Los otros (sociedad) no son solamente sociales sino también creadores de ficciones de consenso (cultura). Esto hace que la hostilidad del medio ambiente sea aun más compleja en la medida en que hay que ponerse de acuerdo y eso requiere convencer y persuadir a otros de la eficacia de nuestras creencias y hábitos de vida. En estas condiciones el niño requiere una cuota de valor, de ímpetu y de sentido vinculante si desea afrontar la complejidad del mundo humano con éxito. Si no se adapta, buscará otras formas de adaptación a ese entorno cultural. Algunas formas de "adaptarse" al medio es sobrecompensando su sentimiento de inferioridad o de vulnerabilidad.

El esfuerzo del niño para adaptarse indica que no se trata de una simple adaptación al entorno tal como la entendemos en el ámbito estrictamente biológico. Se trata de una compensación permanente en la cual el niño opera, sobre todo, con la cooperación implícita de sus semejantes (los padres y las figuras significativas). La capacidad creativa del niño surge ya como un mecanismo genético que lo capacita para vivir en el ámbito de la ficción (cultura) ante la urgencia de adaptarse al entorno físico y simbólico que no siempre es cómodo y hospitalario. De otro modo no desarrollaría la capacidad creativa porque no la necesitaría.

Lo que interpreto de las ideas adlerianas acerca del sentimiento de inferioridad, me da argumentos para pensar que la posible oposición entre la psicología individual y la logoterapia puede tener más un componente de apariencia que de realidad. Esta pretensión se sustenta en el hecho de que la orientación adleriana, al hablar del sentido de la vida, lo hace desde una psique individual en relación a su entorno (familiar, marital, laboral, amical, cósmico y religioso). Esta temática transitiva de la persona, vista desde la psicología frankliana, es estrictamente psicológica. Su orientación hacia el sentido, que incluye el sentimiento comunitario, el afán de superación o la búsqueda de perfección, no deja de tener el mismo hilo conductor: un psiquismo que desde su insatisfacción fundamental se trasciende en función a una meta de seguridad.

Frankl, como filósofo, reconoce que no se trata sólo de una postura del individuo ante su comunidad, a partir de una experiencia antigua con otros y que posteriormente, paralela al acto consciente, funciona como línea directriz para enfrentar las situaciones de la vida o para entender la realidad. Por encima de ello, el hombre capta valores y sentidos que lo motivan a actuar de modo particular con los demás y consigo mismo a cada instante (voluntad de sentido).

La psico-espiritualidad de Frankl no se conduce en el mismo carril de explicación psicológica de Adler. Lo específicamente humano, la dimensión espiritual, trasciende al individuo y sus modos de vida comunitaria y las condiciones de la meta directriz inconsciente. Frankl conduce su explicación desde una reflexión ética. No está intersecando al individuo con su colectividad sino la conciencia del individuo con los imperativos de su cultura, imperativos que el sujeto reconoce como particulares y que lo motivan a interactuar (libre y responsablemente) por encima de sus propios intereses o de sus propios conflictos psicológicos cuando éstos no han afectado, por impedimento del soma, su capacidad de juicio.

La espiritualidad es tratada por los dos teóricos, sin duda. Adler habla de libertad y de responsabilidad pero desde el individuo hacia la colectividad (psicológico). Frankl habla de libertad y responsabilidad que el colectivo le exige al individuo por medio de sus valores que lo llaman de modo particular (sentido existencial). El error de cada uno radicaría en que están limitando sus posibilidades de interpretar la "conducta" incluida la "conducta religiosa". Adler desconoce, en todo caso no incluye en su teoría, el llamado del valor como exigencia particular: la voluntad de sentido. Frankl desconoce, o en todo caso no contempla, la movilización psicológica que se dirige hacia el colectivo y sus valores en un proceso de adaptación permanente: la superación de una minusvalía y la finalidad inconsciente que influye a cada momento en la vida de la conciencia.

Creo que los dos modos de acceder al tema de la espiritualidad son de mucha importancia y es necesario reconocer donde está el vacío teórico por cada lado para procurar el complemento. Pienso que la actual psicología adleriana, en el tema de la motivación causa-final y del sentido de la vida, tiene mayor parentesco con la logoterapia que en su versión clásica. Para ello creo que el pensamiento de Rudolf Allers, de cuyo legado intelectual se nutre Viktor Frankl, puede aportar eficazmente en el encuentro de dos discursos que en su integración dan cuenta de una imagen más entera de la persona y de la complejidad de su conducta. 


B. LA PSICOLOGIA DEL NOSOTROS DE FRITZ KUNKEL (Juan J. Ruiz, 2006)

1.Presupuestos: Concepción dialéctica del carácter.

                                   

  Para Kunkel la persona (que el define como carácter) tiene una "Dimensión Dialectica" como sujeto y objeto al mismo tiempo, sin que ambos aspectos se puedan separar totalmente, y donde cada uno de ellos afecta y es afectado por el otro. La persona como "Sujeto" es libre y creador, determina su voluntad, sus fines y objetivos, y transforma el mundo que es su objeto de acción. Como "Objeto" es improductiva, carece de libertad y está sometida a fuerzas ajenas a su voluntad, a relaciones causa-efecto de tipo físico-material. La persona para su desarrollo adecuado debe buscar un equilibrio armónico entre ambos aspectos, entre lo subjetivo y lo objetivo. Eso es posible a través del "nosotros" donde la persona tiene la obligación de ser sujeto de su propia conducta y es objeto de todas las consecuencias que han originado su conducta en el contexto de su vida socio-relacional.

  La persona,  además tiene una   "Dialectica Vital" que consiste en su enfrentamiento permamente con la realidad como ser viviente en dos vertientes:

A) Dialectica interna:  Enfrentamiento del individuo con su mundo  interior  de hechos psiquicos y corporales.

B) Dialectica externa o transitiva:  Enfrentamiento del  individuo con el mundo exterior.

Ambas dialecticas comprenden tres fases en su desarrollo: (1) Tesis (Autodeterminacion y elección de fines y necesidades por parte del sujeto)--> (2) Antitesis (Limitaciones y amenazas por parte del mundo a sus fine sy necesidades)--> Síntesis (Superación activa de la antitesis). Para Kunkel esa superación está en el "nosotros"; y su atasco no superador en el "Yoismo".

-El Yoismo: Supone una perpetuación de la antitesis, de la persona como objeto. Conlleva la llamada "Psicosclerosis" por fuerza de hábitos rigidificados en el carácter de la persona ("dextratos": habitos de acción y normas o creencias subjetivas rígidas). La persona tiene una perdida de capacidad originaria  de encontrar nuevas soluciones  (creatividad)  a los problemas de su vida, huyendo de su responsabilidad, evadiendose de los problemas, produciendo en suma una rigidez de su funcionamiento  psiquico. Ese  Yoismo se caracteriza en sunma por un caracter rigidificado y poco flexible donde destacan 5 aspectos :

    1º-Angustia personal:  La persona se siente con frecuencia amenazada, insegura y temerosa
        ante realidades de su mundo interno y externo.


    2º-Irritabilidad: La persona tiene una especial hipersensibilidad ante determinados
         tipos de acontecimientos (mas ante aquellos que amenazan sus metas rigidas compensadoras)
   
    3º-Rigidez: La persona se aferra a una meta ideal de compensación de manera inflexible.

    4º-"Gafas tendenciosas": La persona tiene a seleccionar de manera interesada las vivencias,
        percepciones e interpretaciones de los acontecimientos de su vida que sirven a sus metas
        rigidas compnesadoras (concepto similar al de esquema aperceptivo de Adler, y que
        contiene las llamadas "distorsiones cognitivas" de las terapias cognitivas).

    5º-Productividad negativa:  La persona desarrolla habilidades negativas para la convivencia,
         habilidades que sirven a sus fines inconscientes, habilidades como la mentira, la adulación,
         amenazar, para seducir, para fanfarronear, para excitar los ánimos de otros, para acusar,
         para mendigar y estar enfermo, para presumir y acusar, y finalmente, para ser ciego y
         sordo y en darle otro sentido a las conexiones históricas y eventos de su vida.


  Kunkel ha desarrollado una tipología de Yoismos, advirtiendo que se trata de caricaturas, y que en las personas reales se dan combinaciones de los mismos, y raramente  estos tipos duros.  Ha propuesto una clasificación de 4 tipos en relación al ambiente familiar y temperamento que ha influido (no determinado absolutamente) en su formación:  (1) Influencia de la educación parental o adulta : "Blanda" o "Dura" (dependiendo del autoritarismo o mimo en la misma)y (2) Vitalidad o temperamento del niño/a: "Activo" y "Pasivo". De la interacción de estos factores se obtienen 4 tipos de yoismos (con la advertencia anotada):

                                

                                     
-El "Nosotros": Corresponde en gran parte al Sentimiento de Comunidad de Adler. Conlleva la participación activa del sujeto en la vida relacional de los grupos (familia, asociación, estado, etc). Es la expresión social del suejto, y su contribución al bienestar común. Proviene de la unión original del niño y su madre (tesis), la ruptura posterior de esa unión armónica (antitesis o ruptuta del nosotros originario) en parte producida por el antagomismo de los deseos del niño y las normas parentales que conllevan angustias y la necesidad compensadora-defensiva de unas metas rigidas de autoafirmación y aseguramiento personal egocenttrico y el desarrollo del nosotros maduro (sintesis)  donde la persona ha superado su egocentrismo yoista y participa activamente en la vida en común y sus tareas, se va proponiendo progresivamente nuevosa fines (no se automatiza ni fija para siempre en ninguno concreto: Infinalidad).  Para Kunkel el desarrollo mas maduro del nosotros apunta en última instancia hacia Dios, dando a su psicología una orientación teocentrica y religiosa en sus últimos desarrollos teóricos.

2.Psicoterapia : Integración de los presupuestos adlerianos, freudianos y jungianos.

   Durante las tres primeras decadas del siglo XX de  la psicoterapia occidental predominaron las teorias de Freud, Adler y Jung.  Kunkel lllegó a tener un  conocimiento amplio de estos tres autores, y aunque formado originarriamente como adleriano, integró a  los otros dos en sus planteamientos de la psicoterapia de manera creativa.  Incluso  actualmente se le tiene como el psicologo mas psicodinámico en su forma de proceder desde la psicoterapia adleriana.
   Parte de entender a la psicoterapia como conjunto relacional de tres componentes: (1) El cliente,(2)  el proceso o trabajo de tratamiento ("la cura") y (3) el terapeuta.

 
A) El Cliente:

 A.1-La Comprensión: Suele llegar a demandar consulta (directamente  o terceros que la  piden para él/ella) con un cierto nivel de  "comprensión" de sus problemas. El terapeuta escucha el relato del cliente  y de los terceros que le acompañan, y a  partir de sus descripciones obtiene una primera visión del pòsicionamiento del cliente. Afirmaciones del tipo "Hay algo en mi que me produce malestar, pero no se de que se trata" suelen ser un signo favorable para la psicoterapia. Afirmaciones en la línea : "Los otros no me comprenden, me tratan mal, y por eso el/ella/ellos tienen que cambiar" son un signo negativo  inicial para la psicoterapia. En este  último caso  el terapeuta  debe plantear  al cliente  que  supone  que el /ella tiene  razón en el 90% de los casos, pero pregunta  si al menos puede haber un 10% donde su propia actitud influya en que los otros le traren de esa manera, de si el/ella puede contribuir en algo a la misma. La respuesta a esta cuestión indica el nivel de resistencia inicial del cliente para la psicoterapia. Para Kunkel, la psicoterapia no debe de cambiar solo el síntoma, sino de proporcionarle al cliente una especie de lección que la vida ha dado a este.

 A.2-Las Normas del cliente:  El terapeuta está atento al tipo de discurso y contenido de las narraciones del cliente de sus dificultades, especialmente a detectar en su relato los patrones de opiniones (creencias y cogniciones en términos mas actuales) que repite y con los  se maneja en su vida relacional. Esto se hace a traves del relato del paciente de su vida pasada y actual y de los eventos que enfrenta.

A.3-Imagen del Yo: El cliente tiene una imagen de si mismo consciente (como se describe a si mismo/a),no siendo consciente de otros aspectos de si mismo/a que contradicen esa imagen (la "contraimagen") y que estan guiado por su meta finalista inconsciente compensadora. Parte de la psicoterapia trata de señalar y confrontar esa imagen y contraimagen. Ciertos aspectos de la contraimagen también pueden ser olvidados o reprimidos ("imagenes sediciosas") por ser incompatibles con la meta final compensadora; es decir el sujeto puede tener aspectos potenciales positivos ocultados o reprimidos por aquella; aspectos que pueden ser señalados y confrontados tambien.


A.4-Yoismo (Egocentrismo y sus tipos): Se refiere a la meta compensadora (de sus sentimiento d e inferioridad ajena al nosotros o sentimiento de comunidad) por parte del sujeto y el tipo caracterial dominante que deriva de la misma (ver apartado de presupuestos teóricos).

A.5-Evasionismo del cliente: Son estrategias defensivas para mantener el yoismo del cliente. Suele oscilar entre dos extremos: Culpar al ambiente y los otros de como funciona o a si mismo/a (p.e creyendo que su carácter es inmodificable). Otra forma es delegar en el terapeuta la responsabilidad del cambio.

A.6-La lección que debe aprender todo cliente: Cada cliente debe pasar por una crisis ( a veces el terapeuta la favorece)  que conlleva un intenso  malestar  por sus "circulos viciosos" de funcionamiento y el efecto que tiene el mismo sobre su vida relacional. Por ejemplo el tipo  "Estrella"  busca que le admiren usando su grandilocuencia, los otros se percatan y retiran, y entonces se cree objeto de envidias y recelos, aumentando en parte su esfuerzo por ser admirado o cayendo en sintomas depresivos fuertes por noconseguir los objetivos ocultos de admiración, etc. El terapeuta señala los elementos de esa crisis; meta oculta-->uso de medios para conseguirla-->reacción de los otros negativa-->sobreesfuerzo de recuperación-->crisis/malestar-->alternativas (hacia el nosotros)


B) La Cura: Conlleva el manejo de al menos 5 aspectos que suelen ser secuenciales oprocesuales: (1) el encuentro con el/la cliente, (2) el desarrollo de la transferencia, (3) la resistencia, (4) la experiencia del nosotros y (5) la independencia del cliente.

B.1-El encuentro: El terapeua, inicialmente informa y discute con el paciente aspectos sobre el tiempo y frecuencia de las consultas, los honorarios, secreto profesional, terminos de la psicoterapia y adelanta a modo de profecia, algunas de las dificultades que ambos encontrarán (p.e resistencia). Tambien preguntará al cliente que espera como resultado del tratamiento (expectativas y posicionaniento del cliente ante la psicoterapia). En todo ello, el terapeuta debe evitar procedimientos esteriotipados y mecanizados. Tambien es importante que esté atento a algunas maniobras del cliente como la "adulación" (que le situa en un plano superior evitando aquel su responsabilidad) o la "lucha por el poder" con el cliente. Apuntarle al cliente, que en principio los papeles o roles para la psicoterapia son los siguientes: El cliente debe exponer sus problemas y el del terapeuta establecer conexiones o relaciones entre aspectos de la vida del cliente (interpretaciones)

B.2-La transferencia: Lo que se transfiere, según Kunkel, son las normas de conducta del cliente  (creencias, cogniciones y actitudes y las emociones-conductas que derivan de ellas) hacia el terapeuta y terceros. El terapeuta acompaña y clarifica estas transferencias (hacia el terapeúta y terceros). Existen dos peligros frecuentes en el manejo de la transferencia: (1) Que no sea reconocida o sea mal interpretada sin que funcione el tratamieinto, pero sin daño alguno para el cliente. (2) La "Contratransferencia positiva o negativa" derivada del egocentrismo del terapeuta. Ambas deben ser trabajadas y usadas para entender al cliente (señalamiento, interpretacion como hipotesis tentativa....)

B.3-La resistencia:  Es habitual que el cliente por un lado solicite ayuda de menera voluntaria y consciente ante la crisis vital que enfrenta y por otro (a nivel inconsciente) no desee verse curado y sabotee el tratamiento. Incluso si no parece esta resistencia, la cura será sospechosa, al no haber aparecido el yoismo a superar del cliente. Suelen haber 4 motivos habituales de resistencia: (1) "Derivada de la defensa egocentrica del paciente" (el cliente no desea renunciar a su meta compensadora) (2)"Aversión hacia todo proceso rápido y peligroso" (el cliente necesita un tiempo para asimilar el cambio), (3) "Resistencia legítima del cliente" (Por que el terapeuta no maneja bien la cura) y (4) "El miedo a la fuerza creadora om potencial de milagro del paciente y terapeuta" (el terapeuta debe aceptar, incluso mas que el mismo cliente, cualquier proceso curativo aunque no lo comprenda o sea ajeno a su teoría). La resistencia deben señalarse en el momento adecuado, interpretarse y ser confrontadas, cuando el terapeuta tenga una idea hipotética del caracter rígido o estilo de vida del cliente.

B.4) La experiencia del nosotros:  Implica perdonar o hacerse responsable de cambiar los errores propios y ajenos a partir de la conexión del paciente con la trayectoria de su vida. Supone cambiar la dinámica de oposición por una de colaboración.


B.5) La independencia: El terapeuta estimula los intereses, deseos y proyectos del cliente de tipo no egocentrico, tolerando que sean diferentes a los del terapeuta y viceversa, de modo que el sujeto se sienta independiente en sus criterios.

C) El terapeuta: Habilidades y actitudes básicas.

C.1) Enfocar la psicoterapia como un arte:  Debe enfocar su trabajo  no solo como la aplicación de unas técnicas, sino sobretodo como un arte, donde aplique intervenciones creativas.. Es importante que el/ella mismo:
-Tenga experiencia personal de haber experimentado las crisis de la vida.
-Tenga conocimiento de sus propias motoivaciones inconscientes  y que le llevó a elegir su profesión. Necesidad de analisis personal del terapeuta.

-Cumpla tres normas básicas: (1) Secreto profesional, (2) Sinceridad con el cliente y (3) Estar dispuesto a no reducirlo todo a su propia teoría.

C.2) Saber escuchar:  Con clientes inundadores del relato y del tiempo de terapia (que no dejan de hablar y dejan nulo espacio al  terapeuta)  es deseable señalar e interpretar esta actitud. Con clientes excesivamente cautos, callados y controladores de la interacción  es preferible usar estratregias mas cercanas a la asociación libre con pocas interpretaciones por parte del terapeuta. 

C.3)Actitud abierta:  En las fases iniciales de la psicoterapia es importante no desechar nada y no elaborar hipótesis cerradas concretas, a pesar de la ansiedad del consejero por hacerlo así. Explicar al cliente que se hace esto para no reprimir el potencial del mismo con explicaciones prematuras.

C.4.Trabajo de interpretación: Solo deben interpretarse de manera inmediata las resistencias del cliente; en sus dos formas mas habituales: (1) "Resistencias suaves" (en formas de halago al consejero) y  (2) "Las Resistencias asperas" (en forma de critica abierta del cliente al terapeuta y la terapia). En el caso de resistencia suave el consejero debe aconsejar, sin hostilidad alguna al cliente, que no se centre en halagarle, sino en expresar sus sentimientos y opiniones ante sus dificultades. En el caso de la resistencia aspera  u hostil  el consejero debe apoyar que el cliente  hable, suelte  y exprese  sus opiniones  y sentimientos  discrepantes, indicandole que le gustaria conocerlas. Después cuando el cliente las ha expresado y parece mas tranquilo, pedirle que recuerde relaciones de su vida  que evocan sentimientos parecidos a estos.

C.5. Trabajo con la asociaciones del cliente:  La forma mas complicada d etratar con el cliente es cuando este manifiesta de alguna manera que "no tengo nada que decir, no se me ocurre nada"; es decir expresa una ausencia de asociaciones. El terapeuta puede manejar esto bien diciendole al cliente: (1) Que ello quizás se deba a una idea que le parece inadecuada o vergonzosa expresar al terapeuta o a  algún recuerdo  desagradable  que  no desea recordar; y entonces le anima a expresarlas; (2) Hacer algo  (p.e ojear una revista) y  observar la reacción del  cliente  y prteguntarle  por la misma o (3)  Interpretar su silencio como una maniobra evasinista  o dirigida a  otra meta.


C.6. Notas en la sesión: Evitar en lo posible tomar notas del relato del cliente durante la sesión y centrarse mas en la escucha y observación del lenguaje no verbal del cliente. Tomar nota de lo mas importante al final, cuando el cliente ya se marchó.

C.7) Actitud de silencio interior: El terapeuta debe aplicarse una especie de silencio interior que conlleva : (1) No juzgar los actos del cliente, comprendiendolos, mas que imponiendo reglas y (2) Usando adecuadamente la interpretación.

C.8) Herramientas básicas de la psicoterapia. La interpretación y el adiestramiento (estímulo): El terapeuta dispone de dos grandes tipos de intervenciones: la interpretación y el estímulo. El terapeuta mas que devolver explicaciones intelectuales al cliente sobre lo que le pasa, lo que hace son observaciones y conexiones en vivo sobre lo que manifiesta el cliente aquí y ahora en la sesión, y hace preguntas para que sea el propio cliente quien consteste y obtenga sus propias interpretaciones. Con clientes mas inhibidos y con grandes déficits el entrenamiento en habiliades y el estímulo de las mismas suele ser necesario para superar problemas, y no basta solo con la interpretación.


Es importante señalar que la psicoterapia de Kunkel es un importante referente para los terapeutas adlerianos orientados psicodinamicamente.

3.Para ampliar mas información:

   -Claudio Von Perfall: Diccionario de Psicología. Editorial Síntesis. Madrid, 1999.
     Ver los terminos: ("Adiestramiento", "Círculo vicioso", "Crisis", "Infinalidad"
     "Nosotros", "Objetividad", "Psicosclerosis", "Sujeto" y "Yoismo").
 

   -Fritz Kunkel:
           .Del yo al nosotros. Ed. Miracle. Barcelona, 1940
           .El consejo psicológico en los momentos cruciales de la vida (colab. Ruth Garner)
            Ed. Miracle. Barcelona,  1950
           .Elementos de psicoterapia practica. Ed.Herder. Barcelona, 1981     
           .Introducción a la caracterología. Ed. Victoria. Barcelona, 1950
           .Psicoterapia del carácter. Ed. Marfil. Alcoy,1963

                  

C. LA PSICOLOGIA CARACTERIAL DE RUDOLF ALLERS (Juan J. Ruiz, 2006)

1.Presupuestos:  Valores  Objetivos y orientación del carácter

Parte de una concepción  de la naturaleza humana que tiene como eje la combinación de dos fuentes:

a) La  línea antropológica-filosófica de raigambre católica, sobretodo en su vertiente escolástica con Santo Tomás a la cabeza (llegó a ser un experto en este teólogo), aunque también conecta con otros importantes filósofos como Max Scheler y su concepción de los valores.

b)La concepción psicológica del carácter de herencia adleriana, pero sin limitarse a la misma, realizando aportaciones creativas propias.

Es importante matizar los aspectos mas relevantes de estas dos herencias en su  pensamiento. De manera breve, las referencias mas importantes que parecen influir en su modelo caracterial (mejor incluso antropológico-caracterial) son las siguientes:

-De Santo Tomás:

En este punto vamos a ser excesivamente esquemáticos, dada la extensión que le dió Allers a Santo Tomás en su pensamiento psicológico, antropológico y filosófico. Por dar solo dos notas relevantes ( y siguiendo las indicaciones de Martín F. Echavarria, verdadero experto en Allers) destacamos: (1) La relación entre ética y carácter y  (2) la concepción tomista del trastorno mental, el pecado y la psicoterapia.  Es decir Allers, relaciona en la línea tomista la dirección del carácter y la elección de valores, y distingue, siguiendo la misma línea, el trastorno mental, el pecado, la psicoterapia y la confesión.  

-De Max Scheler:

Hay un cosmos objetivo de valores al que sólo se puede acceder por la intuición emocional. La razón es ciega para el valor. Scheler se opone firmemente a la pretensión nietzscheana de crear valores. Los valores son siempre los mismos, no cambian. Lo que cambia es nuestra percepción de ellos. Cada época, cada cultura, descubre distintos valores e ignora otros.

Los valores se encuentran ordenados jerárquicamente. Primero están los valores religiosos (sagrado/profano), luego los espirituales (bello/feo, justo/injusto, verdadero/erróneo), luego los valores de la afectividad vital (bienestar/malestar, noble/innoble) y por último los valores de la afectividad sensible (agradable/desagradable, útil/dañino). De lo que se trata es de vivir en armonía. No hay que optar por unos valores y renunciar a otros. Para ello hay que vivir los valores inferiores de un modo tal que se encuentren ordenados a los superiores. De esta manera, cada vez que obremos bien en lo más simple y cotidiano estaremos alabando a Dios, ya que los valores religiosos se encuentran en la cúspide de la pirámide. Scheler intentó superar así el dualismo y la ruptura generados por la falsa opción entre vitalismo y racionalismo.

-De Alfred Adler:

La conducta humana está motivada principalmente no por impulsos, ni por las condiciones hereditarias o ambientales sino sobre todo por las decisiones finalistas de la persona, por los fines que se propone alcanzar. Lo importante para entender el comportamiento humanos son las metas que persiguen las personas en sus vidas, que hacen que estas adopten un sentido y orientación particular.

2. Concepto de carácter. Diferencia entre persona y carácter.

-Persona: Equivalente al ser en potencia aristotélico-tomista. Es imposible conocerla totalmente mediante el pensamiento analítico-racional pues entraña la misma esencia del ser y todas sus posibilidades potenciales (la persona no es el yo, ni la conciencia, ni el inconsciente, ni ninguna entidad parcial, y tan solo, según Allers aparece vislumbrada parcialmente en la relación yo-no yo; es decir entre lo que hacemos y el camino que tomamos en la vida y los caminos u orientaciones potenciales que podríamos tomar, por decirlo de alguna manera mas comprensible (a riesgo de error filosófico).

-Carácter: Supone el ser en acto, a través de sus acciones y conductas intencionales y finalistas. El carácter es la postura, la elección y al orientación del individuo ante el valor.  Es decir, Allers, combina los postulados aristotélicios-tomistas, schelersianos y adlerianos en esta definición.

Dicho en otros términos, en la vida de una persona aparecen circunstancias ante las que tiene que elegir entre diversos valores (valores que existen objetivamente, el bien y el mal, lo bueno y lo malo, etc). Algunas de esas elecciones cuando se repiten se consolidan en el carácter. De esto derivaría que existe una relación entre la ética y el carácter de la persona , entre los problemas psicológicos-relacionales y las elecciones de valor de una persona, de los valores que pone en marcha en sus acciones.

                                           

3. La educación del carácter.

  Como católico y de manera coherente con su concepción del carácter, Allers da una gran importancia a la educación en valores que fomenten la convivencia, la justicia, el amor al prójimo y a Dios.

   Pero no se limita a exponer lo anterior, sino como psicólogo estudia como la persona pasa a elegir  unos determinados valores frente a otros, conformando su carácter actual (modificables cuando existe una profunda reorientación de valores importantes a nivel vivencial). En esta línea aparece la mayor influencia adleriana en su pensamiento; refiriendo las condiciones que influyen (pero no determinan unilateralmente) el  origen del carácter (vivencias de minusvalía, voluntad de comunidad, etc). Destaca en esta línea lo que el llama, la “influencia del ejemplo y la fuente de los ideales”. Es decir la persona puede seguir en su educación no solo una mera imitación del ejemplo de otras personas, sino también un “autentico seguimiento” que supone la aceptación del ejemplo de conducta-valor de la persona prototipo (educadores, padres, terceros); en su elección del “hombre o la mujer que quiere ser”. (ideal del carácter). En esa elección y seguimiento influyen dos factores: (1) el proceso de compensación y supercompensación (según sea normal o desproporcionado) y (2) el conocimiento y elección personal de los valores, que es en último término un factor subjetivo (de la libertad de la persona si se quiere llamar así).  Ahora bien, el sujeto elige en parte movido por sus carencias o limitaciones objetivas-subjetivas, y en parte por su libertad para elegir entre “ideales justos y falsos” . La educación pues debe dirigirse hacia los mejores valores. Para ello los métodos educativos mejores deben buscar , según Allers, el camino intermedio entre no socavar la vivencia del valor personal y no instaurar la absolutivización de la misma persona. Ese camino se anda mediante la entrega a los otros y a lo absoluto (Dios), a algo ajeno a si mismo.

4. El conocimiento de si mismo

   Las personas interesadas en reorientar  el curso de sus acciones pueden ser ayudadas si tienen un conocimiento de si mismos. Pero el conocimiento de si mismo como ser radical es imposible, pero si lo es de los cursos de acción, del obrar humano y de sus resultados. Para comprendernos a nosotros y a otros como humanos hay que adoptar una actitud radical: no guiarnos por lo que el/ella  dice sobre su pensar, sentir o actuar, sino por el efecto de sus acciones, de su obrar. En esto Allers y Adler van de la mano.

  En esta línea es esencial conocer como es nuestro comportamiento hacia el prójimo, hacia la comunidad. Es llamativa la concordancia en este punto entre Adler, Allers y el pensamiento de Kunkel. Dice Allers, que los modos de conducta que reduzcan la cooperación en la convivencia serán aptos, en general (sin generalizar) para suscitar dudas sobre la pureza moral de nuestros objetivos y valores.; aunque la inversión de este principio no es valida en toda ocasión. Es decir existen armonías y acuerdos erróneos entre personas. A veces se debe discrepar y es lo justo. Lo importante seria fomentar todo aquello que no realza las inclinaciones egoístas personales. Así se puede amonestar, recriminar un acto, en discordancia si se busca el amor al prójimo (objeto de esa acción crítica) y no el daño y el realce personal.

  Una pregunta clave en el conocimiento de si mismo (en esta línea allersiana) seria : “¿qué espacio ocupa en toda mi vida  y en mi vivencia mi propio yo, y cuál el del otro? (Allers, Naturaleza y educación del carácter, pag, 327. Editorial Labor, Barcelona, 1950). En resumen el conocimiento de si mismo (parcial e imperfecto) se realiza mediante la convivencia que tenemos con nuestros prójimos. 

5. Para ampliar mas información : Enlace a la página internacional de Rudolf Allers y a los artículos de Martín F. Echavarria, experto en psicología católica

-Rudol Allers. Psicólogo Católico:

http://www.geocities.com/allerslist/echavarria.html#_ftn2

-Página internacional (en ingles mayoritariamente, junto al apartado en español  de M.F. Echevarria):

http://www.rudolfallers.info/index.htm


D. PSICOTERAPIA COGNITIVA  Y PSICOLOGIA ADLERIANA (Juan J. Ruiz, 2006):

La  Psicología Adleriana ha sido emparentada a partir de los años 80 con las psicoterapias cognitivas y las psicoterapias constructivistas por mantener ciertas conexiones en sus presupuestos. 

1.Presupuestos de las terapias cognitivas:

   1.1. Existe una mediación cognitiva en la relación entre los pensamientos/imágenes-afectos-conductas de las personas.

   1.2. Existe una  relación entre tipos de problemas emocionales/relacionales específicos  (p.e ansiedad, depresión, ira) y
          tipos específicos de mediaciones cognitivas.

   1.3. Los principales componentes de la mediación cognitiva se situan en dos niveles:

          a) Tipo de  procesamiento de la información, expresado  por  distorsiones  cognitivas  concretas, y expresados
               como contenidos mentales mediante pensamientos  e imágenes automáticos.

          b) Estructuras mas estables de significados  personales ,llamados esquemas cognitivos, que organizan las
               creencias tácitas de las personas sobre si mismos, los otros y la vida. Estos esquemas subyacen y son el
               origen de los pensamientos e imágenes automáticas, y son la fuente de vulnerabilidad cognitiva del
               sujeto.

     1.4. Los objetivos de las terapias cognitivas suelen conllevar::

           a) Enseñar al sujeto la importancia de la mediación cognitiva (socialización en el modelo)
           b) Enseñar al sujeto a identificar y darse cuenta de sus pensamientos automáticos y esquemas cognitivos
               y su relación con su malestar (en forma de círculos viciosos).
           c) Enseñar al sujeto a practicas maneras mas alternativas de pensamiento y signitificado mas adaptativo a los
                habituales.

 2. Semejanzas con la Psicología Adleriana:

            a) La Psicología Adleriana habla de "Esquemas Aperceptivos" (yá en 1912 usa Adler este término, incluso
                con anteriorodad a Bartlet al que se considera erroneamente padre del concepto en 1932.) para referirse
                a la misma cuestión de los esquemas como organizadores de las opiniones y significados subjetivos, y la
                importancia en la evaluación psicologica.

             b) Existe una influencia de la atmosfera familiar infantil vivida por el sujeto en la formación de sus Esquemas
                 apercepivos (esquemas cognitivos) de cada sujeto. Esta relación sin embargo solo ha sido apuntada por
                 ciertos terapeutas cognitivos mas interesados en trabajar con las memorias emocionales (p.e Young).
                 Igualmente, en esa formación tiene importancia el esfuerzo del sujeto (compensación) por afrontar las
                 vivencias emocionales negativas o perturbadoras.

              c) Los Esquemas aperceptivos se autoperpetuan por diversos procesos: (1) Apercepción tendenciosa
                  (selección tendenciosa o distorsiones cognitivas) y (2) Evitación activa de experiencias discrepantes.

 3. Diferencias entre Terapias cognitivas y Psicologia Adleriana:

1.La Psicologia Adleriana es más precisa al identificar  como se activan los  esquemas al relacionarlos con las Tareas de la Vida ante las que el sujeto se siente amenazado en su sentido de capacidad de manejo (sentimiento de inferioridad-valor personal) y su capacidad-actutud de colaboración (sentimiento de comunidad). (Activación de los Esquemas)

2.La Psicologia Adleriana esta centrada no tan solo en los aspectos cognitivos, sino en la globalidad del sujeto (Estilo de Vida) que conlleva aspectos motivacionales, emocionales, condictuales-relacionales y psicosomáticos. (Estilo de Vida)

3.La Psicología Adleriana  usa más la confrontación de los esquemas en la misma relación de la terapia (p.e mediante el dialogo socrático, y en esto se parece mas a la TREC de Ellis)  pero contrastandolo no tanto con las evidencias o pruebas empiricas de la realidad sino con sus implicaciones funcionales en la vida de relación con otras personas.
(Confrontación en la sesión)

4.La  Psicología  Adleriana  da mucha mas importancia  a la historia  y formación de los esquemas, y el sentido de los mismos en la vida del sujeto, asi como su relación con otros aspectos emotivos y motivacionales, y por ello usa activamente procedimientos como el trabajo con sueños y primeros recuerdos, y no tan solo el sondeo de cogniciones verbales.
(Historia de los esquemas)

5.En la formación de esquemas no solo influyen los condicionantes ambientales y biológicos sino tambien el propio posicionamiento ("poder  creador") de las decisiones del sujeto. No se puede explicar  la formación de los esquemas  (y del  Estilo de Vida)  solo apelando a los determinantes causales y asociativos de las  leyes del aprendizaje (aunque sean las  modernas) ni a las influencias bioquímicas o neuronales. (Anti-determinismo)

El valor de los esquemas  no radica  en su  grado de realidad  o racionalidad, sino en su utilidad funcional finalista  y compensadora para el sujeto. Motivación-Cognición-Actitud/Preparación  ante las tareas de la vida están intimamente interconectados  en la  psicología adleriana de manera integradora. (Función de los esquemas)

6.Los Esquemas Aperceptivos  mas tácitos  (fines inconscientes últimos) pueden formularse de manera preverbal o no verbal (analógica) y dificilñmente se pueden entender solo como Reglas o fórmulas verbales al tipo de las Creencias disfuncionales al estilo de Beck y Ellis. De ahi la importancia de trabajar con las memorias emocionales o las confrontaciones de conductas no verbales en la sesión (p.e primeros recuerdos, reflejo de reconocimiento, etc). (Aspectos no verbales)

7.Un terapeuta adleriano  puede trabajar orientado cognitivamente, y aprobecharse de los procedimientos de la terapia cognitiva para detectar y evaluar los aspectos mas verbales de los esquemas aperceptivos y opiniones del sujeto, pero será mas precavido al desafiar los esquemas mediante procedimientos puramente empíricos o racionales, si el sujeto mismo no se ha percatado de la propia finalidad de sus esquemas (insight) y no ha desarrollado un sentido mas valiente y colaborador de si mismo que le permita abandonar los viejos esquemas. En todo caso, el sujeto puede oponerse , y de hecho muchas veces se opone, a abandonar sus  propios esquemas (que forman parte de su Estilo  de Vida). Esa oposición es proporcional a su egocentrismo y carencia de sentimiento de comunidad; y a la propia libertad de sus deciones.
(Forma de tratar con los esquemas del Estilo de Vida)

8. Las psicoterapias cognitivas (tanto en su version racionalista como constructivista) no suelen hacer explicitas su concepción ética ni su ontologia sobre la naturaleza humana, mas explicitas en la psicologia adleriana (sentimiento de comunidad), además estan asentadas en filosofias que van desde el estoicismo (Ellis) al relativismo.pluralismo/social democrático (constructivismo social), que Adler  por cierto, supera en su última etapa critica, llegando a afirmar la existencia de Verdades Absolutas  no limitadas al contexto historico-cultural (y que ha sido maximizada por los adlerianos cristianos como Kunkel o Allers)

        

 4. Bibliografia basica: (para ampliar información)

-Alarco von Perfall: Dicccionario de Psicologia Individual. Sintesis, 1999.

-Isabel Caro Gabalda (compiladora): Manual de Psicoterapias Cognitivas.Paidós, 1997.

-Juan José Ruiz y Justo J. Cano: Manual de  Psicoterapia Cognitiva. R&C Editores, 2002.

-Rudolf Allers: Naturaleza y Educación dal carácter. Labor. 1950

-Ursula E. Oberst and Alan Stewart: Adlerian Psychotehrapy. Brunner-Routledge. 2004

-Ursula E. Oberst, Juan J. Ruiz, Ramón León y Virgilio Ibarz: La Psicología Individual de Alfred Adler. En prensa, 2006.

 

E. CONSTRUCTIVISMO Y PSICOLOGIA ADLERIANA (Artículo de Úrsula E. Oberst):

La Psicología Adleriana en el contexto de las teorías constructivistas

© Ursula Oberst. Universidad Ramon Llull Barcelona

(abstract)

La psicología de Alfred Adler (Psicología Individual o Psicología Adleriana) tradicionalmente se considera una escuela psicoanalítica o "profunda". Sin embargo, tiene mucho más parecido con enfoques cognitivos más modernos, por la importancia que asigna a las cogniciones como mediador de la conducta. Además, se puede considerar un enfoque constructivista. En el presente artículo se da una definición de psicoterapia constructivista y se muestra como la teoría adleriana encaja en esta metateoría. Las implicaciones para una fertilización mútua respectivamente una integración teórica serán discutidas al final.

The psychology of Alfred Adler (Individual Psychology or Adlerian Psychology) tradicionally is thought a psychoanalitic theory. Nevertheless, there are many more similarities with more modern cognitive approaches, due to the importance which is given to cognitions as mediators of behaviour. But it can also be considered a constructivist approach. In this article a definition of constructivism in psychotherapy is given and it is shown how the Adlerian theory fits in. Finally, implications for cross-fertilization or theoretical integration will be discussed.

Alfred Adler, un neurólogo vienés, empezó su trayectoria psicoterapéutica como colaborador de Freud en 1902, pero se desmarcó pronto del psicoanális con la publicación de su estudio psicosomático sobre la minusvalía de los órganos (Adler, 1907/1977). Adler es el fundador de la Psicología Individual, una de las tres escuelas psicológicas denominadas "profundas" o psicoanalíticas (las otras son las de Freud y Jung). En vez de Psicología Individual, sus discípulos anglosajones prefieren la expresión Psicología Adleriana para evitar el concepto ambiguo de "individual". Con la expresión "Psicología Individual", Adler no se refería al hecho de tratar a una persona en vez de un grupo o familia; más bien quería expresar su concepción de que el ser humano es indivisible (in-dividuus), una unidad, una totalidad, y no dividido en instancias, como pensó Freud (Adler, 1912/1977). Adler (1911/1973) también rechazó completamente la teoría de la sexualidad de Freud, manifestando que los seres humanos tienen sexualidad, pero no son dominados por ella; al contrario: la persona puede utilizar el sexo para conseguir determinados objetivos, y el complejo de Edipo, según él, sólo es el intento de un niño excesivamente mimado para conseguir poder sobre sus padres, por lo tanto, este fenómeno en un niño normal no existiría. A partir de aquel momento empezó a desarrollar su propia escuela psicológica y psicoterapéutica, bien distinta de la de Freud, pero conservó unos elementos esenciales que hacen que su orientación todavía sea considerada por muchos una psicología profunda:

1. la suposición de un inconsciente

2. la importancia que se otorga al pasado, concretamente a la infancia, para la formación del carácter i las actitudes frente a la vida

3. la necesidad de hacer un psicoanálisis ("análisis del estilo de vida", en términos adlerianos) como base de un proceso terapéutico eficaz y un cambio estructural de la personalidad; para una mera orientación psicológica (counselling) no siempre se practica tal análisis, dado que aquí sólo se intenta orientar al cliente para la solución de problemas concretos y no para el cambio profundo de la personalidad. Pero se supone que sólo con un análisis (interpretación) de los recuerdos de la primera infancia se tiene acceso a los procesos relevantes para el trastorno; de hecho, durante su formación de psicoterapeuta (y counsellor) adleriano, el candidato se ha de someter a un análisis didáctico.

A pesar de estas nociones y prácticas históricas que a primera vista asignan a Adler un sitio al lado de Freud y Jung, considero que el enfoque de Adler queda mucho más cerca de terapias más actuales. En este trabajo se intentará demostrar que la Psicología Adleriana es una teoría psicológica cognitiva y constructivista. No se pretende dar una presentación exhaustiva de la teoría y la psicoterapia adlerianas, sino se comparará la visión epistemológica (muchas veces no explícita) de Adler con la epistemología constructivista y se destacarán los conceptos básicos comparándolos con conceptos de teorías cognitivas y constructivistas. Aparte de las (pocas) traducciones de las publicaciones alemanas de Adler al castellano, se encuentra una excelente y exhaustiva presentacion de esta teoría en lengua española en el libro de Titze (1979), y, más corta y concisa pero también muy completa, en la publicación de Dinkmeyer y Dinkmeyer (1988).

Concebir la Psicología Adleriana como una escuela cognitiva no es una idea nueva. Shulman (1985) p.ej. presenta a Adler como el primer terapeuta cognitivo. Mosak (1989) comenta la proximidad conceptual entre las ideas de Albert Ellis y de Alfred Adler, y Dinkmeyer y Dinkmeyer (1988) destacan que Adler era uno de los primeros en manifestar que la conducta humana puede cambiar si se modifica el sistema de creencias y cogniciones. Según estos autores, Adler es el predecesor del análisis transaccional de Berne, de la terapia racional-emotiva de Ellis, la terapia cognitiva de Beck y la de Meichenbaum. La conducta y las emociones son en alto grado dependientes de las cogniciones, suposición que mantienen todas estas teorías. Para Freud, el ser humano es víctima de sus emociones; Adler, en cambio, pretende que las emociones se pueden crear y controlar mediante las actitudes y los pensamientos. En la terapia adleriana se parte, igual que en otras orientaciones cognitivas, de la base que el paciente tiene una visión equivocada o errónea acerca de sí mismo y de su entorno, y el objetivo es que el paciente adquiera insight sobre estas "apercepciones tendenciosas" (tendenziöse Apperzeption) mientras el terapeuta lo anima y motiva para que gane confianza en sus propias capacidades y habilidades. Esta técnica terapéutica se llama Ermutigung (encouragement, alentamiento). Al sistema de cogniciones y la particular manera de cada uno de percibirse a sí mismo y el mundo y de organizar estas percepciones para entender, controlar y anticipar acontecimientos y acciones, Adler lo llama "estilo de vida" (Lebensstil, a veces también private Logik, lógica privada). Se forma en los primeros años de la vida, por lo cual, el psicoanálisis adleriano, que pretende llegar a conocer el particular estilo de vida de cada uno, consiste en interpretar los primeros recuerdos de la infancia del paciente para descubrir los contenidos "inconscientes" de la mente.

Llegados a este punto, conviene aclarar la concepción del inconsciente de Adler. Mientras para Freud, el inconsciente consiste en contenidos reprimidos, los cuales se han de sacar a luz para facilitar al paciente una "catarsis", para Adler estos contenidos son inconscientes, porque se formaron en el niño en una época pre-lingüística, y afirma:

"La totalidad de la vida, llamado por mí concretamente estilo de vida, se forma en el niño en una época, donde no tiene ni un lenguaje suficiente ni conceptos suficientes. Si sigue creciendo en este sentido, entonces crece en un movimiento, que nunca se capta en palabras y, por ende, es intocable por la crítica, también por la crítica de la experiencia. Aquí no podemos hablar de un inconsciente reprimido, sinó de algo no entendido, algo escapado del entendimiento." (Adler, 1933/1980, pp.24-25).

Por tanto, para Adler, y fiel a su idea holística de un in-dividuo que rechaza el dualismo consciente-inconsciente, el inconsciente es lo que (todavía) no entendemos, pero que podemos llegar a entender mediante una interpretación hermenéutica, dialogando el terapeuta con el cliente. "El ser humano sabe mucho más de lo que entiende", es un comentario de Adler frecuentemente citado (Adler, 1933/1980, p.22).

"El inconsciente no es más que lo que no hemos sido capaces de formular en conceptos claros. No se trata de conceptos que se esconden en rincones inconscientes o subconscientes de nuestra alma, sino de partes de nuestra consciencia, cuyo significado no hemos llegado a entender del todo. (...) En cuando entendemos una tendencia inconsciente, ya se ha vuelto consciente.." (citado en Ansbacher y Ansbacher, 1975, p.226).

Se ve que el uso de términos como "inconsciente" y "análisis" es sólo una convención histórica y no expresa una proximidad conceptual con otras teorías psicoanalíticas o profundas. Es más parecido a lo que los psicólogos constructivistas llaman "constructo", definido como una forma de establecer una distinción y cuyos contenidos también pueden ser conscientes o no, verbalizables o no. Kelly (1955/1991) usa también la expresión "constructos preverbales" para aquellos procesos mentales o psicofisiológicos que (todavía) no llevan una etiqueta verbal.

Hasta aquí la definición de la Psicología Adleriana como enfoque cognitivo. Pero en este artículo se pretende ir más allá; concebimos esta teoría como constructivista. Pero mientras para demostrar que la Psicología Individual es cognitiva, basta con mostrar las similitudes conceptuales básicas, el caso del constructivismo es diferente: se trata de una metateoría con marcado acento epistemológico. Por lo tanto, para presentar la Psicología Adleriana como teoría constructivista, es necesario elaborar primero qué entendemos por la epistemología constructivista y luego averiguar si en Adler se encuentran estos criterios.

Existen ya varios intentos de enfocar la Psicología Adleriana como teoría constructivista. Pero mientras algunos constructivistas le dedican a Adler un mero reconocimiento histórico a título de comentario (p.ej. Mahoney, 1991), algunos adlerianos han intentado comparar las dos orientaciones de manera más detallada en sus publicaciones, incluso con el objetivo explícito de buscar un fondo común para el diálogo (p.ej. Master, 1991) sin llegar a una definición clara del constructivismo y limitándose a la comparación de Adler con conceptos de determinadas líneas constructivistas.

El constructivismo es una postura epistemológica que tiene raíces en el criticismo de Kant, y su postulado básico implica que es el observador quien áctivamente construye el conocimiento del mundo exterior y que la realidad puede ser interpretada en distintas formas (Feixas y Villegas, 1993). Esta postura fue implantada por primera vez en psicoterapia por Kelly (1955/1991) con su teoría de los constructos personales. Hoy por hoy hay diversas teorías que se acogen bajo el techo metateórico común del constructivismo, pero no todos los autores tienen la misma idea de lo que significa una terapia constructivista.

Michael Mahoney (1988) p.ej., define la psicología constructivista como una familia de teorías que comparten la idea de que el conocimiento humano conlleva la participación activa y proactiva del individuo, y destaca tres elementos básicos del constructivismo: la cognición proactiva, la estructura nuclear morfogénica y el desarrollo auto-organizado. Con el concepto de cognición proactiva, Mahoney se refiere al hecho de que el individuo no es meramente reactivo a los estímulos de su entorno, sino co-creador de sus "realidades" subjetivas. Con "estructura nuclear morfogénica" Mahoney quiere expresar su idea de que el ser humano está organizado de manera que sus procesos centrales ("núcleo") determinan y restringen las formas en los niveles periféricos, mientras "desarrollo auto-organizado" se refiere a la capacidad del individuo de organizarse a sí mismo de manera que pueda proteger y perpetuar su integridad en base de procesos de atención y retención selectiva. Seguramente encontraremos estos conceptos en diferentes enfoques constructivistas, pero no se trata de criterios propiamente epistemológicos. Además, según Botella (1995), esta definición de Mahoney, es en sí misma una teoría (constructivista), pero no una metateoría constructivista que nos pueda servir de guía sobre si un determinado enfoque se puede considerar constructivista o no. Siguiendo a Botella, una metateoría tiene que incluir enunciados sobre la naturaleza del conocimiento y los valores epistemológicos. Para este autor, la metateoría constructivista pretende que el conocimiento es una construcción hipotética; Botella contrasta esta posición con la concepción tradicional objetivista de un conocimiento como representación de la realidad. Como valores epistemológicos constructivistas, Botella destaca primero el valor pragmático de los contenidos del conocimiento, su eficacia predictiva, viabilidad y fertilidad, y segundo su coherencia en el sentido de consistencia interna y externa.

Chiari y Nuzzo (1996) también critican este concepto de Mahoney de que el constructivismo en psicoterapia comprende la idea de un individuo proactivo, diciendo que es un concepto tan amplio que puede comprender enfoques tan disparos como orientaciones humanistas, las teorías de Jung y Adler (sic!) y otros, sobre todo psicoterapias cognitivas. Estos autores hacen una revisión crítica de diferentes enfoques autodenominados constructivistas o construccionistas (usamos aquí las dos expresiones como sinónimos, aunque no todos los autores lo hacen) y proponen:

"(...) la etiqueta constructivismo psicológico debería quedar restringido al conjunto de teorías y enfoques que aspiran a superar la oposición tradicional entre realismo e idealismo adoptando la suposición metateórica de que la estructura y organización de lo conocido - incluyendo el sujeto cognoscente como parte lo conocido - está inevitablemente ligado a la estructura del sujeto cognoscente". (Chiari y Nuzzo, 1996, p.178).

Según esta definición podemos incluir como constructivistas teorías que admiten la existencia de una realidad externa que puede o no existir independientemente del observador, pero que en todo caso no es cognoscible directamente, sino mediante la superposición de dimensiones conceptuales de significado.

Otro autor (Ibañez, 1992) se pregunta en un artículo deliberadamente polémico, cómo no se puede ser constructivista hoy en día, y ataca lo que llama la "ideología de la representación" de la Modernidad con sus "cuatro potentes mitos": el del conocimiento como representación correcta y fiable de la realidad, el del objeto como elemento constitutivo del mundo, el de la realidad como entidad independiente de nosotros, y el de la verdad como criterio decisorio. Según Ibáñez, para una perspectiva verdaderamente construccionista, es indispensable romper radicalmente con estos mitos, sobre todo con el de la verdad. Evidentemente admite que el construccionismo tampoco es más verdadero que las demás alternativas. Al criterio de la verdad opone, como muchos otros autores constructivistas, el valor pragmático, el valor de uso.

Los diferentes autores hasta aquí citados, además de su visión del constructivismo, difieren en su noción de lo que puede ser el paradigma epistemológico opuesto. Algunos contraponen el constructivismo a lo que llaman "realismo" (Scott, Kelly y Tolbert, 1995); Mahoney y Gabriel (1987) distinguen psicoterapias cognitivas constructivistas por un lado y psicoterapias cognitivas "racionalistas" por otro; Ibáñez (1992) contrasta el construccionismo social nacido en el seno de la Postmodernidad con la epistemología positivista como legado de la Modernidad. Botella (1995), Feixas y Villegas (1993) o Neimeyer (1993) prefieren la dicotomía constructivismo-objetivismo. De hecho, el realismo, como doctrina que mantiene que hay cosas reales independientes de la conciencia y cuyos fundadores más destacados fueron Descartes, Hobbes y Locke, es más bien una cuestión ontológica y no epistemológica. En este sentido, el realismo está en oposición al idealismo que afirma que no existen cosas reales independientes de la conciencia (posición p.ej. de Berkeley). Hay autores constructivistas que asumen la existencia de una realidad independiente del observador y los que no (p.ej. Maturana, 1988), según su "radicalidad" (Feixas y Villegas, 1993; Botella, 1995), pero el constructivismo como epistemología no debe pronunciarse sobre la existencia de la realidad, sólo sobre su cognoscibilidad. En tanto a "racionalismo", en su sentido estricto, este término se refiere a la doctrina que es la razón la fuente principal del conocimiento, en contraposición al empirismo que considera la experiencia como único origen del conocimiento (Hessen 1926/1991). Según Hessen, el conocimiento implica una relación entre el sujeto y el objeto, y se pregunta, si en esta relación es el objeto que determina al sujeto o al revés. Sin decir nada sobre el carácter ontológico del sujeto y del objeto, este filósofo alemán explica que según la doctrina del subjetivismo, el conocimiento queda fundado en el sujeto, mientras para el objetivismo el objeto es decisivo en esta relación: El objeto determina al sujeto. Por esta razón nos parece más correcta la dicotomía objetivismo-constructivismo como dos contraposiciones epistemológicas.

Después de estas consideraciones terminológicas, podemos ahora llegar a un consenso de lo que consideramos constructivismo en psicología, y estamos de acuerdo con Chiari y Nuzzo (1996) que proponen llamar constructivistas sólo estas teorías que más allá de la antítesis realismo-idealismo asumen que el mundo no es cognoscible directamente, sino que se construye. Además, nos acogemos a los criterios de distinción de Botella (1994) entre teorías objetivistas y constructivistas. Según Botella, el constructivismo se distingue del objetivismo en su visión del ser humano, del mundo, del conocimiento y de la justificación. Respecto al ser humano, el objetivismo lo ve como pasivo, reactivo y aislado del medio social, y el constructivismo como proactivo, propositivo y en relación dialéctica con su entorno. La visión del mundo en el objetivismo es mecanicista, mientras en el constructivismo es organicista o contextualista. En la visión del conocimiento quedan opuestos, según Kelly (1955/1991), el "fragmentalismo acumulativo" y "el alternativismo constructivo". En cuanto a la justificación del conocimiento (valor epistemológico), el objetivismo mantiene la verdad como único criterio válido y fiable, mientras el constructivismo se basa en un criterio pragmático, de uso o de utilidad. Estos cuatro criterios de clasificación nos han de servir ahora para determinar si podemos considerar la teoría de Alfred Adler una teoría constructivista.

 

1. Visión del ser humano

Como ya hemos comentado, Adler tiene una visión holística del ser humano. Mientras Freud, con su concepción orientada a la biología accepta tácitamente un positivismo mecanicista y reduccionista e intenta dar explicaciones empiristas-causales, buscando acontecimientos y causas objetivas en el pasado de la persona, Adler se aleja de esta idea manifestando que la persona está guiada por

a) una fuerza creativa inherente (los constructivistas Maturana y Varela (1980) la llaman auto-poiesis, siguiendo un concepto de Aristoteles)

b) ficciones (en adhesión a Vaihinger (1911/1965), a quien se remiten también los constructivistas): Las ficciones, aunque no tienen una correspondencia con la realidad, tienen una utilidad pragmática y se consideran imprescindibles para la vida humana.

"Ficciones son suposiciones subjetivas, de las que el hombre está convencido, a las que cree - incluso cuando todos los "hechos" objetivos parecen en contra. También cuando aparentemente estas ficciones parecen poco adecuadas desde un punto de vista pragmático, resultan lógicamente correctas dentro del marco de referencia del estilo de vida y adecuadas y convenientes respecto a esta lógica privada." (Adler citado en Titze, 1979, p.44).

c) una causa final ficticia (finalidad): Adler rechaza el principio de causalidad como explicación de fenómenos psíquicos. Para él, la pregunta más importante para entender la mente del ser humano no es "de dónde", sino "a dónde", no "por qué" sino "para qué".

"No somos capaces de pensar, de sentir, de querer y de actuar sin tener un objetivo en la mente (...) Porque todas las causalidades no son suficientes para el organismo vivo, para compensar el caos de los acontecimientos. (...) Cada fenómeno psíquico, si nos tiene que dar la comprensión de una persona, puede ser percibido y entendido sólo como preparación a un objetivo." (Adler, 1924/1974, p.21).

Esta visión teleológica del ser humano, que comparten también las teorías constructivistas (Mahoney, 1991), ha llevado a algunos sucesores de Adler a reivindicar el cambio de nombre de Psicología Individual en "Teleoanálisis" (Titze, 1979). En la Psicoterapia Adleriana, se usa este principio teleológico para analizar la función de un determinado síntoma en el conjunto de las ficciones del paciente. Saber qué objetivo (todavía inconsciente) persigue el paciente con su sintomatología, sobre todo cuando se trata de trastornos psicosomáticos, es un elemento clave para su solución.

d) el sentimiento de comunidad (o falta de ello): Bajo el concepto de sentimiento de comunidad o sentimiento social (Gemeinschaftsgefühl en alemán, common sense o social interest en inglés; Adler usa la expresión inglesa common sense también en el idioma alemán de aquella época) se entiende que la persona es un ser social, y la manera de interactuar con los demás es de suma importancia. El sentimiento de comunidad es una posibilidad innata que se ha de desarrollar a lo largo de la infancia. Tener sentimiento social significa sentirse parte de la comunidad humana, sentirse incluido, tener el deseo de contribuir al bien común. El grado de sentimiento social determina la adaptación del individuo a la comunidad y su salud mental (o su normalidad). Pero también es una escala para medir si una determinada acción o determinado pensamiento es racional (vernünftig). Con referencia a Kant y la definición que da este de la razón (Vernunft, en contraposición a entendimiento - Verstand -, citado en Fullat, 1984), Adler manifesta: "Por razón entendemos, con Kant, un proceso que tiene valor universal. Racional es, entonces, lo que se entiende por common sense." (citado en Ansbacher y Ansbacher,1975, p.154.)

Entender a una persona significa, como ya hemos dicho, entender su organización cognitiva, su "estilo de vida" (Lebensstil). Este estilo de vida se forma en los primeros años de la infancia a través de sus experiencias y decisiones y elecciones creativas a estas experiencias; contiene sus cogniciones y ficciones que le ayudan a organizar, entender, predecir y controlar su experiencia a través de "apercepciones tendenciosas", el modo particular de cada persona de percibir el mundo y a sí mismo. Adler no niega la influencia de herencia y entorno en la persona, pero advierte que es de mayor importancia la respuesta personal de cada individuo a estos factores, que pueden restringir las posibles respuestas, pero nunca determinar su forma de pensar y sentir. Por eso Adler resta importancia a una explicación causal de la conducta, dando énfasis a las "causas finales", los objetivos, los fines que persigue una persona, conscientemente o inconscientemente (i.e. dándose cuenta de estos objetivos o no), y si queremos entender la conducta de una persona tenemos que entender a que fines aspira. Si estos propósitos son guiados por un sentimiento de comunidad y "orientados a tareas" (sachlich,, task-oriented), Adler habla de un individuo sano; el individuo "neurótico" (o maladaptado) tiene objetivos egocéntricos.

En resumen, Adler ve al ser humano como una totalidad, un ser social, proactivo, persiguiendo objetivos, e interactuando dialécticamente con su entorno. En este sentido, su visión del ser humano se puede considerar claramente constructivista. Lo que desconcierta es el concepto aparentemente objetivista o racional del sentimiento social que aparece como criterio absoluto de distinción entre sano y neurótico, "correcto" o "incorrecto". Este punto será discutido más adelante.

2. Visión del mundo

Adler hace muy poca referencia explícita a su particular visión del mundo, quizás porque para él, la realidad es básicamente una realidad y un mundo social, de interacción humana. Sólo en su última publicación mayor, El sentido de la vida,, de 1933/1980, Adler comenta, seguramente influido por los últimos descubrimientos de las ciencias llamadas exactas respecto a la relatividad, que si hasta en la física se está desmoronando el principio de causalidad dejando lugar a meros conceptos probabilísticos, él no puede acceptar un determinismo mecanicista en psicología, y se vuelca contra aquellos psicólogos que "producen sus dogmas en disfraces mecanicistas o fisicalistas" (p.23). Se puede decir con Titze (1979) que Adler ha superado el principio de la causalidad en psicología en acorde a una visión del mundo contextualista.

3. Visión del conocimiento

En lo que llamamos con Kelly (1955/1991) fragmentalismo acumulativo, el conocimiento es visto como representación directa o incluso copia del mundo real y se forma via acumulación de descubrimientos de hechos reales. El constructivismo, en cambio, considera el conocimiento como construcción de la experiencia y como invención de nuevos marcos interpretativos. Es un proceso que evoluciona constantemente mediante interpretaciones sucesivas (Feixas y Villegas, 1993).

Kelly (1955/1991), el primero en aplicar explícitamente el constructivismo a la psicología, llama constructos a los patrones que crea el ser humano para luego intentar adaptarlos a la realidad; el ajuste no siempre es muy bueno, pero sin estos constructos, estas formas de construir la realidad, el ser humano no sería capaz de encontrar sentido en el mundo. Pero una construcción absoluta no se puede conseguir, sólo aproximaciones sucesivas que luego se ponen a prueba respecto a su validez predictiva. Y todas estas interpretaciones se revisan constantemente.Ya hemos comentado arriba la similitud de esta concepción con las ficciones de Adler. Kelly afirma:

"Adoptamos la posición de que siempre quedan construcciones alternativas entre las que se puede elegir tratando con el mundo. Nadie tiene que sentirse arrinconado; nadie tiene que quedar totalmente coartado por las circunstancias; nadie tiene por que ser la víctima de su biografía." (Kelly, 1955/ 1991, p.11).

Esta posición la llama alternativismo constructivo. Este pensamiento es intrínsicamente adleriano. Tal como hemos dicho más arriba, Adler rechaza también el determinismo absoluto de las circunstancias. El individuo siempre tiene una respuesta alternativa de responder y de construirse sus distincciones. Adler afirma:

"Aquí la Psicología Individual rompe con la teoría del determinismo. Las experiencias no son la causa inevitable de éxito o fracaso. No sufrimos bajo el impacto de nuestras vivencias - el llamado trauma -, pero hacemos de ellas exactamente lo que sirve a nuestro propósito. Estamos auto-determinados por el significado que damos a nuestras experiencias. Probablemente en este significado siempre hay algo erróneo inherente, si tomamos determinados acontecimientos como base de nuestra futura vida. El significado no se determina por una determinada situación, sino somos nosotros que nos determinamos por las significaciones que asignamos a las situaciones." (Adler, 1931/1981, p.21)

En otras palabras: no son las experiencias de un niño que dictan sus acciones, sino las conclusiones que saca de estas experiencias. Si miramos el historial de un niño difícil, nos encontramos con dificultadas en la relación madre-hijo, pero las mismas dificultades podemos descubrir también en otros niños. Estos no obstante, han encontrado una respuesta mejor. Este conocimiento nos lleva a la noción básica de la Psicología Individual: Simplemente no hay causas para el desarrollo del carácter. Un niño puede, más bien, utilizar experiencias que están direccionadas a un objetivo y hacer de ellas sus causas.

Kelly afirma que el ser humano forma constructos como representaciones hipotéticas de su universo para luego ponerlos a prueba con la realidad de este universo en términos de su "eficacia predictiva". Kelly pone el siguiente ejemplo:

"Un hombre construye la conducta de su vecino como hostil. Por eso cree que su vecino, en cuanto tenga la oportunidad apropiada, le hará daño. Pone a prueba su construcción de la actitud de su vecino tirando piedras a su perro. Su vecino responde con un reproche enfadado. Por tanto, el hombre puede creer que ha confirmado su construcción del vecino como persona hostil." (Kelly, 1955/1991, p.9).

Este ejemplo podría ser de Adler, pero en este caso hablaría de ficciones equivocadas, finalidades y apercepción tendenciosa.

En resumen, podemos constatar que la visión adleriana del conocimiento también es constructivista.

4. Visión de la justificación

Para el objetivismo existe el criterio de la verdad como valor epistemológico. La verdad existe y puede ser descubierta acumulativamente mejorando nuestros instrumentos de percepción. Traducido en términos psicológicos y psicoterapéuticos este postulado significa que hay un criterio que nos dice qué conducta, qué pensamiento, qué sentimiento, o qué constructo es correcto, sano o adaptado. El constructivismo no admite el criterio de la verdad como justificación del conocimiento. Ibáñez (1992) afirma:

"Para poder desarrollar una perspectiva plenamente construccionista, es indispensable romper radicalmente con la creencia en la verdad. Los criterios de la verdad son obra nuestra, y por lo tanto son tan contingentes y tan relativos a nuestras cambiantes prácticas como cualquier otra cosa que resulte de nuestro quehacer, no hay por lo tanto nada que sea verdad en el sentido estricto de la palabra." (p.25). (Algunos autores utilizan los términos constructivismo y construccionismo como sinónomos. Nosostros seguimos esta práctica.)

Botella (1995) destaca como los dos valores epistemológicos del constructivismo primero el valor pragmático de las pretensiones del conocimiento, en concreto su eficacia predictiva, viabilidad y fertilidad, y segundo su coherencia interna (consistencia interna y externa y poder unificador). Este concepto alternativo de pragmatismo o valor de uso en vez de una verdad absoluta independiente de los individuos es ámpliamente compartido por los psicólogos constructivistas. Para las terapias que Mahoney y Gabriel (1987) llaman cognitivas-racionalistas existe una interpretación correcta de la realidad. Beck, Rush, Shaw y Emery (1983) p.ej. defienden que el paciente tiene una percepción y unas cogniciones distorsionadas de sí mismo y de su entorno, y el objetivo terapéutico es, mediante unas técnicas cognitivo-conductuales muy concretas, facilitar al paciente una visión más "correcta" o "realista" de una supuesta realidad cognoscible. Pero las terapias constructivistas no pretenden poder dar una interpretación correcta del problema del paciente. Este, simplemente, es invitado a cuestionar su sistema de constructos, a generar nuevas hipótesis entorno al mundo y a sí mismo y a ponerlos a prueba mediante una experiencia fuera del setting terapéutico, como si fuera una investigación empírica. La hipótesis del paciente se considera confirmada, si el nuevo constructo le resulta útil para interactuar más eficazmente con el mundo que le rodea. Esto significaría la incorporación de este nuevo constructo en el sistema de constructos de la persona. Si la hipótesis queda invalidada, el proceso de elaboración comienza de nuevo (Feixas y Villegas, 1993).

El rol del terapeuta también es diferente en cada orientación: Si asumimos que el paciente tiene que erradicar sus conceptos erróneos y cambiarlos por unos más correctos, acceptamos también que el terapeuta, sólo por el hecho de ser terapeuta, está en posesión de la verdad: le enseña al paciente cuales son las visiones y las cogniciones más correctas que tendrá que adoptar para ponerse bien. Los psicólogos constructivistas rechazan esta noción de corrección o deformación y se vuelven en contra del papel del terapeuta como experto, primero porque nadie puede estar en posesión de la verdad en un mundo no cognoscible, y segundo porque el paciente puede ser manipulado y sometido al control del terapeuta (Neimeyer, 1994). En cambio, buscan una relación de igualdad, de "experto a experto" (Feixas y Villegas, 1993), renunciando a la autoridad del terapeuta para determinar en que consiste una conducta o un pensamiento correcto.

En lo que se refiere al rol del terapeuta adleriano, su actitud es de empatía, intuición y de hacer conjeturas (raten). Mediante la empatía y la intuición se intenta un entendimiento conjetural o hipotético del paciente. Si el cliente no accepta una interpretación determinada del terapeuta, el rechazo no se tilda globalmente como una forma de resistencia, sino se admite que la interpretación no puede ser válida para el cliente. El terapeuta no manda, sólo propone. Se puede decir que terapeuta y paciente construyen juntos la interpretación del problema y las propuestas de solución. Así también, se puede entender la práctica aparentemente "psicoanalítica" de la terapia adleriana de la interpretación de los recuerdos de la infancia. Para Adler, estos recuerdos no son indicadores de acontecimientos verdaderos causantes del trastorno actual. Adler mismo contó como anécdota (Rattner, 1972) que conservaba un recuerdo suyo en el cual salía un cementerio, pero en una posterior comprobación resultó que este cementerio nunca había existido.

"Para los propósitos de la psicología no es importante, si el recuerdo (...) es un recuerdo de un acontecimiento real. Los recuerdos sólo son importantes respecto a lo que uno cree que son; respecto a su interpretación y su relación con la vida presente y futura." (Adler citado en Ansbacher y Ansbacher, 1975, p.327)

Desde una posición constructivista podemos afirmar que estos recuerdos son narrativas o incluso justificaciones de la persona para dar significado a su situación actual.

En cuanto al criterio de la verdad, Adler parece con su concepto de sentimiento de comunidad, a primera vista, caer en el apartado "racionalista" de la definición de Mahoney, por lo tanto, en el punto clave, el de la justificación del conocimiento, la teoría de Adler no sería constructivista. Si fuera así, este aspecto desmoronaría toda la concepción de la Psicología Individual como teoría constructivista: Tenemos que admitir que Adler habla no sólo de ficciones y objetivos "erróneos" (irrtümliche Ziele), sino hasta de cogniciones "antisociales" (cuando en el paciente hay una acusada falta de sentimiento de comunidad y persigue objetivos puramente egocéntricos). Adler dice apodícticamente: "Realidad es sociedad, es comunidad" (citado en Ansbacher y Ansbacher, 1975, p. 140) y habla de la "lógica férrea de la convivencia" (Adler, 1927/1981). Como ya hemos comentado más arriba, para Adler sí que existe un criterio de verdad y de racionalidad: el sentimiento de comunidad; cuanto más common sense encontramos en una conducta o un pensamiento o sentimiento, más correcto es, y más psíquicamente sana es la persona. El neurótico, según Adler, se caracteriza por su falta de sentimiento de comunidad. La terapia adleriana consiste, básicamente, en un objetivo principal: descubrir los fines fícticios erróneos y animar al paciente de cambiarlos por otros más acordes con el common sense (que pueden ser igualmente ficticios). Pero, como constata Master (1991), cuando descubrimos estos errores en el estilo de vida del paciente, no hemos descubierto "la verdad". Simplemente hemos construido una forma de entender los problemas del cliente en un contexto social; después podemos co-crear con él otras "ficciones" que le ayudan a interactuar mejor con su entorno. Estas ficciones alternativas también se ponen a prueba en la vida real del paciente por su viabilidad, y es el cliente que tiene que acceptar tanto la interpretación de "cognición errónea" como la funcionalidad de la construccion alternativa. Respecto al sentimento de comunidad como criterio de la verdad, Adler afirma:

"Resulta un hecho fundamental (...) que tenemos que contar con las reglas de juego de un grupo, como se dan por sí mismo en este planeta con la organización limitada del cuerpo humano y su rendimiento, como con una verdad absoluta, a la que nos podemos aproximar sólo paulatinamente, muchas veces después de superar errores y faltas.(...) Las exigencias de la comunidad han regulado las relaciones entre los humanos y existían ya antes de forma natural, como "verdad absoluta". (Adler, 1927/1981, p.37)

Cuando Adler habla de "verdad absoluta", no se debe entender esto en un sentido literal. Según la interpretación de Ansbacher y Ansbacher (1975), Adler quería expresar su idea de que el ser humano necesita, para orientarse, un punto de referencia: Como no existen respuestas absolutas, pero de todas maneras, necesitamos alguna orientación, para dirigir nuestra conducta, la ficción o "hipótesis de trabajo" (Ansbacher y Ansbacher) consiste en considerar la "lógica férrea de la convivencia" como si fuera la verdad absoluta. En este sentido, el sentimiento de comunidad también es una ficción, para Adler la más pragmática.

Además, el significado del sentimiento de comunidad puede variar de sociedad en sociedad y a lo largo de los tiempos, no es un valor eterno e inamovible; está sujeto a cambios y se forma y se modifica en la interacción social. Adler afirma:

"Encontraremos en el common sense contínuamente nuevas versiones. (...) Quería demostrar con esto, que el common sense puede cambiar. No es nada fijo, es la suma de todos los movimientos psíquicos racionales y comunmente reconocidos, vinculados a la estabilidad de la vida social." (citado en Ansbacher y Ansbacher, 1975, p. 154.)

En otras palabra, es una construcción social sujeta a cambios permanentes. Interpretado el concepto de sentimiento de comunidad en este sentido, se puede afirmar que Adler no postula un criterio de verdad absoluto, sino un consenso social que tiene su valor pragmático de orientación para el ser humano. Hay una corriente en el constructivismo, el construccionismo social de Gergen (1996) que pone énfasis en el papel de los procesos sociales para la construcción del significado: el conocimiento no emerge ni dentro ni fuera del individuo, sino entre las personas que interactúan, comparten y constantemente negocian los significados. Aquí también hay una aproximación entre las ideas de Adler y de al menos una teoría constructivista. Otra idea del construccionismo social es, según Barnett Pearce (1994), que la vida social se estructura según reglas de obligatoriedad. Como seres sociales nos interesa sobre todo como interactuar con los demás y averiguar qué podemos o debemos hacer o dejar de hacer. En este concepto también se pueden encontrar aproximaciones al sentimiento de comunidad adleriano.

En resumen, podemos considerar la Psicológia Adleriana como una teoría constructivista en cuanto a los cuatro criterios que hemos establecido (visión del ser humano, del mundo, del conocimiento y de la justificación) y ponerla en un lugar bajo el techo metateórico de otras escuelas constructivistas. Esta conclusión justifica que puede ser provechoso mantener el interés en este autor poco conocido en España. También puede ser interesante estudiar las posibilidades de una fertilización mútua en el sentido de una integración teóricamente progresiva de la psicoterapia, tal como la propone Neimeyer (1992). Según este modelo, dos sistemas de psicoterapia que muestran una compatibilidad metateórica, pueden dar lugar a una fertilización mútua o incluso a una síntesis, aunque trabajen con estrategias y técnicas distintas. Se podría p.ej. investigar, en qué medida la utilización de la técnica de la rejilla de Kelly puede ser útil para sistematizar la evocación de las ficciones en una terapia adleriana. También se puede estudiar un mayor uso de recuerdos de la infancia como técnica narrativa en terapias constructivistas, o interesarse más por la finalidad que tiene un determinado síntoma dentro del sistema de constructos de una persona.

 

Bibliografía

Adler, A. (1907/1977). Studie über die Minderwertigkeit von Organen. Frankfurt: Fischer.

Adler, A. (1911/1973). Zur Kritik der Freudschen Sexualtheorie des Seelenlebens. En: W. Metzger (Ed.),

Heilen und Bilden (pp.42-52). Frankfurt: Fischer.

Adler, A. (1912/1977). Über den nervösen Charakter. Frankfurt: Fischer.

Adler, A. (1924/1974). Praxis und Theorie der Individualpsychologie. Frankfurt: Fischer.

Adler, A. (1927/1981). Menschenkenntnis. Frankfurt: Fischer.

Adler, A. (1931/1981). Wozu leben wir? Frankfurt: Fischer.

Adler, A. (1933/1980). Der Sinn des Lebens. Frankfurt: Fischer.

Ansbacher, H.L. i Ansbacher, R.R. (1975). Alfred Adlers Individualpsychologie: Eine systematische

Darstellung seiner Lehre in Auszügen aus seinen Schriften. München: Ernst Reinhardt.

Original inglés: Ansbacher, H.L. & Ansbacher, R. R. (1956). The Individual Psychology of

Alfred Adler. A systematic presentation in selections of his writings. New York: Basic Books.

Barnett Pearce, W. (1994). Nuevos modelos y metáforas comunicacionales: El pasaje de la teoría a la

praxis, del objetivismo al construccionismo social y de la representación a la reflexividad.

En: D. Fried Schnitman (Ed.), Nuevos paradigmas, cultura y subjetividad. Buenos Aires: Paidós.

Beck, A.T., Rush, A.J., Shaw, B.F. y Emery, G. (1983). Terapia cognitiva de la depresión. Bilbao:

Desclee de Brouwer.

Botella, L. (1994). Constructivismo y desarrollo del conocimiento: procesos ortogenéticos de evolución

de las teorías personales. Tesis doctoral no publicada. Barcelona: Universidad Ramon Llull.

Botella, L. (1995). Personal construct psychology, constructivism, and postmodern thought.

En: R.A. Neimeyer & G.J. Neimeyer (Eds.), Advances in personal construct theory, Vol. 3, (pp.3-36).

Chiari, G. y Nuzzo, M.L. (1996). Psychological constructivism - A metatheoretical differentiation.

Journal of constructivist psychology, 9, 163-184.

Dinkmeyer, D. i Dinkmeyer, D. Jr. (1988). Psicoterapia y consejo adleriano. En: J.Linn & J.P.Garske:

Psicoterapias contemporaneas (pp.155-201). Bilbao: Desclée de Brouwer.

Feixas, G. y Villegas, M. (1993). Constructivismo y psicoterapia. Barcelona: PPU.

Fullat, O. (1984). Verdades y trampas de la pedagogía. Barcelona: CEAC.

Gergen, K.J. (1996). Realidades y relaciones. Barcelona: Paidós.

Hessen, J. (1926/1991). Teoría del conocimiento. Madrid: Espasa-Calpe

Ibañez, T. (1992). ¿Cómo se puede no ser constructivista hoy en día? Revista de psicoterapia,.III (12),

pp.17-27.

Kelly, G. (1955/1991). The psychology of personal constructs. London: Routledge.

Mahoney, M. (1988). Constructive metatheory: I. Basic features and historical foundations. International

Journal of Personal Construct Psychology,1, 1-35.

Mahoney, M. (1991). Human change processes. Delran, N.J.: Basic.

Mahoney, M. y Gabriel, T. (1987). Psychotherapy and the cognitive sciences: An evolving alliance.

Journal of Cognitive Psychotherapy,1,39-59.

Master, S.B. (1991). Constructivism and the creative power of self. Individual Psychology, 47(4), 447-455.

Maturana, H. (1988). Reality: The search for objectivity or the quest for a compelling argument. The Irish

Journal of Psychology, 9 (1), 25-82.

Maturana, H. & Varela , F. (1980): Autopoiesis and cognition. Boston: Riedel.

Mosak, H. (1989). Adlerian Psychology. En R.J. Corsini & D. Wedding (Eds.), Current Psychotherapies

(pp. 65-116). Itasca,IL: Peacock.

Neimeyer, R.A. (1992). Hacia una integración teóricamente progresiva de la psicoterapia: Una contribución

constructivista. Revista de Psicoterapia, III(9), pp.23-48.

Neimeyer, R.A. (1993). An appraisal of constructivist psychotherapies. Journal of consulting and clinical

psychology, 61(2), 1-13

Neimeyer, R.A. (1994). Problemas y posibilidades de la psicoterapia constructivista. Revista Argentina

de Clínica Psicológica, III, 125-145.

Rattner, J. (1972). Alfred Adler. Reinbek: Rowohlt.

Scott, C., Kelly, F.D., & Tolbert, B.L. (1995). Realism, constructivism, and the individual psychology

of Alfred Adler. Individual Psychology, 51(1), 4-20.

Shulman, B.H. (1985). Cognitive therapy and the individual psychology of Alfred Adler. En:

M.J. Mahoney & A. Freeman (eds.), Cognition and psychotherapy (pp.46-62). New York: Plenum.

Titze, M. (1979). Lebensziel und Lebensstil. München: Pfeiffer.

Vaihinger, H. (1911/1965). The philosophy of "as if". London: Routledge & Kegan Paul.



F. LA PSICOLOGIA PROFUNDA DE JOSEF RATTNER (Juan J. Ruiz, 2006)

El psicoanalista alemán Josef Ratnner (1928- )  es el creador de la llamada "Psicología Profunda" (en alemán Tiefenpsychologie) que reivindica una actualización de la psicología dinámica a partir del psicoanálisis de Freud y la superación de sus limitaciones incorporando sobretodo las aportaciones de Alfred Adler, la antropología existencial (en la línea de Victor Frankl) y el nepsicoanálisis de Sullivan y Fromm.

Los presupuestos de la Psicología Profunda de Rattner, son los siguientes:

1-La persona se encuentra entre la naturaleza y la cultura: nace como ente natural, pero ha de crecer en la cultura mediante un proceso formativo de tipo social, la educación.

2-La personalidad o caracter de cada sujeto es el resultado por un lado de la educación recibida (influencia ambiental temprana y posterior de tipo afectivo y normativo) y de la autodisciplina (dirección personal elegida).

3-La persona tiene una dimensión espiritual  en la medida que no se limita a a desenvolverse y actuar por las metas naturales (biológicas) o las influencias ambientales recibidas, sino que su comportamiento se dirige y orienta hacia "valores", incluso cuando realiza, "antivalores".

4-Todo comportamiento humano expresa una actitud de fondo que implica una elección de valores derivada de una decisión interior (consciente e inconsciente).

5-No son los instintos los que definen a la personalidad, sino que es la personalidad la que determina la naturaleza y la forma de maniofestarse el instinto (sexual, agresivo, afectivo, etc).

6-La personalidad  está conformada por una estructura  unitaria de cuerpo-alma, como un todo ordenado donde cada pieza depende de la otra y la condiciona altermativamente.

6-En la formación de la personalidad, y en la  elección de la actitud de cada persona ante las diversas circunstancias de la vida, y en suma de los valores que orientan a la personalidad, la actuación de cada persona (sobretodo a nivel inconsciente), tiene una gran importancia  las experiencias educativas de la infancia.

7-Las personas tienden a repetir en sus actitudes ante las dificultades de la vida,  pautas, actitudes y elección de valores adquiridos en su vida infantil. La imagen que se forman de si mismos  y de los demás, y las opiniones, sentimientos y conductas derivadas de las mismas, suelen ser a menudo distorsionadas por la vivencia y orientación de sus experiencias pasadas infantiles. En esas distorsiones (parataxias de Sullivan), tienen una importancia significativa  la salida que cada persona da a sus sentimientos de inferioridad y los mecanismos de defensa con ellos relacionados (sobretodo la proyección, la racionalización y la represión).

8-La mayoria de los problemas humanos,  segun Rattner, derivan de orientaciones de valor o actitudes erróneas, a su vez derivadas de  distorsiones del caracter de origen infantil de tipo inconsciente que tiende a repetirse en las relaciones interpersonales y consigo mismo  (distorsiones de la imagen de si mismo y de los demás).

9-La psicoterapia consiste en el conocimiento y reeducación de las motivos inconscientes  que producen una falsa imagen de si mismo y de los demás, de las que derivan los problemas emocionales y relacionales.

10-Rattner ha desarrollado una modalidad de psicoterapia grupal extensa que a menudo incluye a mas de 100 personas simultáneamente que tiene como eje el sentimiento de comunidad de Alfred Adler.
(ver enlace: APUNTES SOBRE EL MODELO PSICOTERAPEUTICO DE GRUPO AMPLIO DEL DR. JOSEF RATTNER de Horacio F. Foladori)

Al igual que F. Kunkel; J. Rattner, es otro importante referente para los psicoterapeutas adlerianos orientados mas psicodinámicamente.

Otras referencias:

1-Web:  Verband individualpsychologischer Berater Deutschland e. V
2-Josef Rattner: La Personalidad del hombre. Ed. Mensajero. Bilbabo,1973.
3-Josef Rattner: Psicología y Psicopatología de la vida amorosa. Siglo XXI Editores. México, 1965.