PSICOLOGIA ADLERIANA Y ENFOQUES AFINES
Este apartado recoge la
relación entre la psicología adleriana y otros enfoques
psicológicos con mas puntos en común. Esta es una
primera aproximación (ampliable y revisable), que permita a los
lectores de la web tener unas referencias y formarse su propio
juicio al respecto.
La mayoría de
estos
enfoques mas afines, provienen por un lado, en su mayoría
de disidentes de la propia psicología adleriana, que por
diversos motivaciones desarrollaron sus propios enfoques, pero
conservando aspectos esenciales de la psicología adleriana en
sus propias contribuciones; y por otro de los enfoques cognitivos y
constructivistas mas recientes de la psicoterapia. El grado de afinidad
es variable, mientas que algunos enfoques comparten un acercamiento
teórico mas amplio (p.e los de Kunkel y Allers), otros
intermedios (como el de Frankl) y otros mas puntuales (p.e terapias
cognitivas y constructivistas).
Una primera relación de enfoques afines sería la
siguiente:
A)
La Logoterapia de Victor Frankl
B) La Psicología del Nosotros de Fristz Kunkel
C) La Psicología Caracterial de Rudolf Allers
D) Las Psicoterapias Cognitivas
E) Las Psicoterapias Constructivistas (Kelly, Mahoney, Neimeyer,
Gonsalves,
etc)
F) La Psicología Profunda (Tiefenpsychologie) de Josef Rattner
A. LOGOTERAPIA Y PSICOLOGIA
ADLERIANA (Artículo de Rafael Maurial, 2006)
Por
Iván Maurial*
*Psicólogo.
Profesor en la Facultad de Psicología y
Humanidades de la Universidad Femenina del Sagrado Corazón
(Unifé) y Miembro
fundador del Instituto Viktor Frankl de psicología y
filosofía de la conducta
(IVF). Lima - Perú
_________________________________________________________________
1.
VISION INTRODUCTORIA:
Hablar
de Logoterapia y de Psicología Individual es introducirnos en
uno
de los más importantes discursos de la psicología
moderna. Nos referimos al
tema del sentido de la vida. En la construcción de
este discurso se
fue dibujando una imagen del hombre en donde ya es visible el espacio
personal
del individuo y su orientación finalista.
A
lo largo de la construcción de este discurso acerca del sentido
vital
se descubre una doble orientación del mismo. Una de ellas pone
el acento en la
indivisibilidad de la personalidad y su indivisibilidad con el
colectivo que la
realiza (psicología adleriana). La otra orientación del
discurso centra su
atención en aquél mismo individuo, pero pone el acento en
la indivisibilidad de
la conciencia individual con respecto a la conciencia colectiva
reflejada en
las tradiciones y valores de la cultura (psicología frankliana).
Esta
doble vertiente del mismo discurso se realiza dentro de la misma
tradición, lo cual explicaría que un autor adopte,
consciente o inconscientemente,
la terminología de otro que lo precedió en el discurso.
En
el caso de la Psicología Individual clásica, el discurso
se mantiene
dentro de la esfera psicológica de explicación en la
medida que interpreta al
hombre a partir de sus experiencias iniciales con los demás.
Esta sería la
razón por la cual el discurso adleriano tiende a expresarse en
términos más
psico-sociológicos. Por el lado de la Logoterapia, la
interpretación del hombre
no se realiza a partir de la experiencias tempranas en las cuales se va
construyendo el entramado del yo, sino en la reflexión
filosófica que propone
al individuo en relación con los valores que se presentan como
imperativos
externos a la propia subjetividad y a la de los demás. Este
sería el motivo por
el cual el discurso frankliano tiende a expresarse más en
términos filosóficos,
o para ser más precisos, en términos
fenomenológico existenciales.
La
horizontalidad del discurso adleriano y la verticalidad del discurso
frankliano representan el mapeo en láser de la misma estructura,
pero en
direcciones que necesariamente mostrarán perspectivas diferentes
de lo mismo.
Por esta razón, estas dos psicologías no deben entender
sus diferencias como
una oposición mutua sino como la expresión de dos
enfoques que al integrar sus
análisis, reconstruyen de modo tridimensional el psiquismo
humano sin descartar
sus móviles inconscientes ni sus posibilidades de trascendencia.
2.
LAS TRES ESCUELAS DE VIENA
Viktor
Frankl solía presentar su teoría como un producto
vienés, y esto
no sólo porque era un psiquiatra nacido en Viena, sino porque
las dos escuelas
a las que alguna vez perteneció (el psicoanálisis y la
psicología individual)
nacieron en el mismo suelo. Frankl era consciente de su deuda
intelectual con
Sigmund Freud y Alfred Adler. Por eso empieza así ante un
auditorio
sudamericano:
"De
un psiquiatra proveniente de Viena, obviamente se espera que
comience mencionando o al menos diciendo algunas palabras sobre Sigmund
Freud y
Alfred Adler, los grandes clásicos, los maestros y pioneros, por
no decir los
padres fundadores de la psicoterapia. A mi edad - 87 años -
ciertamente me
cuento entre las escasas personas que tuvieron la gran suerte de
conocer en
forma personal a esos dos grandes genios y de haber contribuido durante
algunos
años a su trabajo científico."
(FRANKL: "El hombre en busca de sentido". En "Artes y
Letras". El Mercurio, Santiago de Chile, 02-06-91. Sección E-1)
El
discurso de la Logoterapia se va tejiendo a partir de argumentaciones
franklianas que se oponen al discurso tradicional de la
psicología adleriana y
sobre todo a los presupuestos freudianos:
"La
oposición del análisis existencial (logoterapia) fue una
´o-posición´, es decir, la oposición del
psicologismo de la psicoterapia, como
se nos presenta, principalmente, en forma de psicoanálisis"
(FRANKL, citado por FREIRE en su libro Acerca del hombre en Viktor
Frankl Ed. Herder, Barcelona: 2001 p.34)
No
se trata de una oposición que descarta o que niega el otro
discurso sino una oposición a las limitaciones encontradas en
ellos. La
retórica frankliana se desplaza en forma de
cuestionamientos a los
presupuestos (de su propia tradición teórica) que
cierran las puertas a la
comprensión de lo específicamente humano. Frankl no puede
evitar mostrar su
descubrimiento sin ponerlo de relieve en las plataformas del
psicoanálisis y de
la psicología individual. Sin embargo el primero que usó
la expresión
"Tercera orientación vienesa de psicoterapia” no fue
Frankl sino
Wolfgang Soucek en 1948.
2.1)
PSICOANALISIS, PSICOLOGIA INDIVIDUAL Y LOGOTERAPIA
a)
El Psicoanálisis de Sigmund Freud.
El
psicoanálisis clásico concibe al ser humano como un
organismo bio-psíquico
que interactúa con su entorno movilizado desde impulsos
vitales. Sobre
todo desde la tendencia al goce en su dirección localizada
e intensiva que
es la libido o impulso sexual. Para el psicoanálisis el hombre
desarrolla todos
los sistemas que se manifiestan posteriormente (estructura
normativa
superyoica y el yo consciente) para hacer posible la
satisfacción del
mandato de su biología hacia la distensión en el contacto
placentero con el
entorno.
La
instancia psíquica primigenia en la que se resuelven y se
preservan los mandatos de la biología es el ello. Allí se
encuentran los deseos
que el yo tiene, pero a ellos no tiene acceso directo por ser
intolerables
para su normatividad cultural introyectada. El yo es como un
intermediario sin
real autonomía, que hace viables las demandas del ello
y del super
yo. La finalidad del hombre sería, en el fondo, encontrar un
equilibrio
interior (homeostasis). La neurosis se originaría al no lograrse
este
equilibrio. Frankl simplifica su descripción de la teoría
motivacional
psicoanalítica entendiéndola como una "voluntad de
placer".
b)
La Psicología Individual de Alfred Adler.
La
psicología individual clásica también concibe al
ser humano como
organismo bio-psíquico, pero poniendo el acento en la
indivisibilidad del
psiquismo. Ya no son tres "instancias psíquicas" sino un yo
individual
que interactúa con su entorno movilizado también,
desde su tendencia vital finalista.
Sobre todo desde su tendencia finalista a la actividad.
Sin
embargo Adler, al presuponer el psiquismo como indivisible, entiende
que esta movilización finalista es una sola figura
con las tendencias
egocéntricas de supervivencia individual, el egoísmo y el
deseo de poder (en su lado perjudicial o inútil) o hacia el
sentimiento de comunidad (en su lado productivo o úti). Se
trata de móviles de la conducta que se activaron, sobre
todo, en el
contacto con un entorno interaccional de semejantes, y que son
psicológicamente más importantes que las
movilizaciones de placer de
Freud. La relevancia de estos movimientos del yo individual consiste en
que las
tendencias finalistas del yo como individuo son
genéticamente
anteriores al deseo
de placer. La tendencia finalista a la actividad es anterior al impulso
sexual, y
al mismo
tiempo, la tendencia a la conservación del individuo
(seguridad) es
más potente que la tendencia a conservar la especie (sexo).
Por
otra parte, el núcleo de la indivisibilidad surge
paralelamente al desarrollo del psiquismo egocéntrico o
comunitario que
es tal en tanto
ha creado ficciones. Por ejemplo la ficción de poder disponer de
su entorno a
plenitud en función de un deseo primigenio de seguridad. Es
desde el ámbito
ficcional de un yo individual desde donde hay un espacio para la
construcción
de metas (finalidades) o decisiones básicas que
influirán de
modo permanente en la vida consciente del individuo. El origen de la
meta
ficticia (inconsciente) no es posible sin relaciones comparativas
y
esquemas bipolares previos que dan la pauta primera para
interpretar la
realidad e interpretarse a uno mismo.
Adler
reconoce que el yo indivisible aspira conscientemente a integrarse
en el colectivo a partir de un "sentimiento de comunidad" y que
en su aspiración a contactar con este sentido vinculante es
cuando el individuo
anula sus tendencias ficcionales inconscientes (lógica
privada) que son
interpretadas por el colectivo (la razón social) como anormales,
y en su
vínculo con esta razón, el individuo se realiza como tal.
Encuentra el sentido
de su vida.
La
autonomía del yo queda reivindicada en la psicología
individual en la
medida que descubre una capacidad creadora de la persona que configura
su
propio estilo de vida, sin embargo, en su discurso clásico, se
queda en la
explicación psicológica de la conducta a partir de una
retórica posible de ser
interpretada como psicologista. Se queda en el influjo de la vida
inconsciente,
pulsional y ficcional que moviliza al individuo a afrontar el mundo
externo
sobreponiéndose sobre todo a su situación
deficitaria desde la cual se
interpretó (desde la primera pauta que adquirió desde sus
vivencias infantiles)
como inferior.
La
patología empezaría cuando el individuo actúa en
función de su
sistema de referencia ficcional (pautas tempranas de supervivencia)
convirtiéndolo en finalidad. Este individuo que vive ajeno a la
finalidad
social (racional) se encuentra supercompensando su sentimiento de
inferioridad.
La supercompensación se revela, por ejemplo, en el
perfeccionista que no tiene
permiso para errar y en el ególatra que no soporta la
valía ni la
seguridad de los demás. En el que se experimenta
absolutamente responsable
ante la norma (obsesivo compulsivo) y en quien pretende ser
absolutamente
libre de la norma (disocial).
El
extremo de la disociación está en los que sufren la
psicosis. Estos
se están exonerando totalmente de la responsabilidad de sus
actos, viviendo al
pie de la letra los dictados de su lógica privada.
La finalidad social es
el referente hacia el cual tiende el hombre que se supera a
sí mismo para
formar parte del todo colectivo. Frankl simplifica su
descripción de la
teoría motivacional adleriana entendiéndola como una
"voluntad de
poder".
c)
La Logoterapia de Viktor Frankl.
La
logoterapia y el análisis existencial son dos elementos de una
misma
construcción. El primer término alude a un método
psicoterapéutico y el segundo
representa una visión antropológica.
Frankl
concibe al individuo como una unidad y totalidad corporal -
psíquica - espiritual en donde la dimensión espiritual
(persona) representa el núcleo del sí mismo o
núcleo del yo. Este núcleo
personal tiene una característica: capta significados más
allá de sí mismo y se
interpreta a sí mismo como quien está, no solamente
movilizado por su organismo
(organón = instrumento) psico-físico, sino que
está posibilitado, por un
instrumento, de características muy distintas al instrumental
psicofísico, para
acceder al logos. La conciencia capta
no sólo valores
(en los que se encuentra inmersa su colectividad) sino que
experimenta la
atracción de estos valores en la medida en que la persona es
capaz de reconocer
el contenido particular del valor que lo moviliza desde afuera.
Esta
movilización no se realiza ciegamente como un impulso
inconsciente sino como un motivo fuera de sí mismo que
configura su
conducta. La conducta en Frankl reconoce la impulsividad desde
la cual
parte como organismo, pero esta movilización es un
aspecto de la
conducta que sólo
se realiza personalmente cuando está
motivada por un valor que sobrepasa al individuo.
La
capacidad de la persona para captar valores en el mundo y responder
(responsabilidad) libremente al llamado particular (sentido) de los
valores
(generales abstractos de sentido) es la dimensión espiritual
donde se realiza
la existencia (= permanecer fuera). Desde esta perspectiva el hombre es
por
definición un ser autotrascendente.
La
dimensión psico-física tiene la característica de
realizarse
paralelamente, de tal forma que los fenómenos del soma pueden
tener influjo en
la psique y esta en el soma (paralelismo psico-físico). Sin
embargo la
dimensión espiritual libremente puede corresponder a los
impulsos o también oponerse
a ellos (antagonismo psico-noético). El ser humano es
autotrascendente porque
ya no aspira a satisfacer únicamente sus necesidades sino, sobre
todo, aspira a
encontrarle un sentido a su vida. Cuando no halla sentido queda
frustrado
existencialmente y se vuelca hacia sí mismo en busca de
sensaciones semejantes
al sentido que las encuentra mientras se empeña en la
consecución de poder y
placer. Frankl simplifica la descripción de su teoría
motivacional bajo la
denominación "voluntad de sentido".
Cierto,
en el hombre hay una movilización inconsciente hacia la
realización de la vida biológica en el placer.
También hay una movilización
inconsciente hacia la realización de la vida del yo en
relación con los
demás en el deseo de poder. La figura queda completada
cuando reconocemos
que la atracción no sólo viene desde dentro sino, sobre
todo, desde fuera, en
el ámbito del logos (sentido) que nos
interroga y nos exige actuar en función de lo verdadero, lo
justo, lo bueno y
lo bello.
3.
UN POCO DE HISTORIA
La
logoterapia surgió como una necesidad de completar la
figura
cierta pero inconclusa de la psicoterapia. En esta necesidad de
completar la
figura, los discursos tradicionales acerca del hombre empiezan a
subrayar sus
posturas y mantener distancia ante lo nuevo. Fue precisamente lo que le
ocurrió
a Freud cuando dijo:
"La
"psicología individual" de Adler
es ahora una de las tantas corrientes psicológicas que se
muestran hostiles al
psicoanálisis y cuyo ulterior desarrollo no interesa ya a este" (FREUD,
citado por TITZE en Fundamentos del teleoanálisis adleriano".
Ed. Herder, Barcelona: 1983 p.14)
Esta
es la respuesta de Freud, propia de su actitud demasiado segura y
dogmática. La misma actitud que lo presentó convincente y
que, a su vez, le
trajo serios inconvenientes con lo mejor de sus simpatizantes y
discípulos. Es
Alfred Adler quien a su salida de la Asociación
Psicoanalítica, en 1912, dijo:
"Nos
tomamos la libertad de desembarazarnos del dogma y seguir
nuestro propio camino. Quedan invitados a colaborar todos aquellos que
son
conscientes de la importancia de nuestro método de
investigación: De nuestros
lectores nos esperamos que no se dejen obnubilar por los
prejuicios que
suelen acompañar a todo lo que representa una novedad"
(ADLER, citado por TITZE: 1983 Op.cit. p.13)
Años
más tarde, un joven estudiante de secundaria le escribe a Freud
y
éste le contesta. Así se establece una correspondencia
regular que duró varios
años. Era el joven Viktor Emil Frankl que empezaba ya a dar
muestras de su interés
por la psicología profunda. Frankl fue primero seguidor de
Freud, aunque poco
tiempo después de su desilusión teórica con el
psicoanálisis, por el año 1924,
quedó "más curioso y abierto" a las ideas del
profesor Alfred
Adler. Décadas después Frankl recuerda lo singular
de las primeras clases
de su maestro:
"El
"club" de los psicólogos individuales (...), en el
que fui introducido más tarde, tenía su sede (...) en el
famoso Café Siller en
que todas las noches Adler dictaba cátedra, en el verano, con
una porción del
famoso helado de chocolate que él, antes de comerlo,
removía durante tanto
tiempo que se deshacía completamente, y de vez en cuando se
nos
permitía seguirle al local del club del primer piso donde
podíamos
escuchar cómo tocaba el piano y cómo de vez en
cuando incluso
cantaba"
(FRANKL, Logoterapia
y Análisis Existencial. Ed. Herder, Barcelona: 1990 p.260).
¿Cómo
se introduce Frankl en este "club" de psicólogos
adlerianos? Fue Hugo Lukacs quien lo invitó como asistente a sus
despachos de
asesoramiento educativo. Posteriormente él lo presentó a
Alfred Adler quien sin
reparo aceptó publicar un artículo sobre psicoterapia en
su
"Internationale Zeitschrift fur Individualpsychologie" en 1925. Ya
ingresado en el círculo adleriano, Frankl fue
identificándose más con los
presupuestos de la psicología individual y realiza el examen
oficial en este
enfoque con Erwin Wexberg. Sin embargo Frankl no estaba totalmente
convencido:
"Ahora
bien, he partido del hecho de que yo -ya en medio de mi fase
de desarrollo dentro de la psicología individual- había
"expresado mis
dudas" respecto a la teoría de las neurosis de Adler, que
apuntaban a la
limitación de su validez. Esto fue en 1926." (FRANKL:
1990 Op. cit. p.261)
Frankl
observó que la psicología individual estaba descuidando
en su
discurso lo que después llamará Humanissimun o
la dimensión
específicamente humana. El ser humano era en realidad un sistema
abierto al
mundo de los valores, que trascienden incluso el colectivo. El acto
humano no
se realiza sólo como expresión psicológica (Seele)
sino, sobre todo, desde la
persona espiritual (Geist). La percepción adleriana
clásica aparece
reduccionista desde la perspectiva frankliana si entendemos que lo
psicológico para Frankl es el principio que moviliza
al individuo
desde dentro y que aún señalando una meta a futuro y un
sentido más allá del
individuo, se capta, más no con nitidez la dimensión
de lo espiritual. Lo
específicamente humano es estar siempre de cara a los valores
y sentidos,
más allá de sí mismo.
La
insuficiencia del primer discurso adleriano no representó en
Frankl
un motivo para abandonar las tesis de esta teoría. Frankl era un
adleriano con
propuestas teóricas para la psicología
individual. El quiso introducir una
nueva perspectiva antropológica:
"En
1927 defendí, además, una ampliación del ideario
de la
psicología individual, y esto en un sentido referido a los
principios o
-permítaseme decir en seguida- en un sentido dimensional. Me
parecía que hasta
entonces la psicología individual no había resistido
completamente a
la tentación del psicologismo, a sea a una forma de
reduccionismo y el
reduccionismo en mi opinión, desemboca en el descuido de la
estructura
multidimensional de la existencia humana"
(FRANKL: 1990 Op.cit. p.261)
Pero
Adler no estuvo de acuerdo con estas pretenciones de su
discípulo.
Sin darse cuenta, Adler ya estaba demasiado seguro como, en su momento,
lo
estuvo Freud cuando descartó de plano las aportaciones
adlerianas. La cautela
de Adler impidió que la psicología individual no sea
percibida como
reduccionista y cerrada a la dimensión espiritual. Esta actitud
adleriana no
sólo incidió en la salida de Frankl de la Sociedad
de Psicólogos
Individuales sino también coincidió con el
alejamiento de importantes
discípulos de Adler como Schwarz y Allers:
"Por
desgracia, no "hicieron caso" a mi reivindicación de
incluir las bases antropológicas de la psicología
individual esta dimensión
como dimensión sui
generis,
siendo plenamente consciente de los métodos. Es más,
cuando Rudolf
Allers (...) y Oswald Schwarz (...) en 1927 en el marco de unas charlas
anunciaron su abandono de la Sociedad de Psicólogos Individuales
y cuando yo,
invitado por Adler expresis
verbis,
tomé la palabra
como primer participante en la discusión, para exponer
también mis reservas y
para resaltar expresamente que no veía ningún motivo para
abandonar (...) la
Asociación, no tuve la gracia de convencer a Adler. Más
bien, fue él quien tomó
las medidas oportunas para sugerirme repetidas veces el abandono, y
como no hice
caso a esta insinuación, fui excluido"
(FRANKL: 1990 Op. cit. p.263)
Frankl
fue excluido, y con él también algunos de los mejores
discípulos
fueron tomando amigable distancia de su maestro. Es difícil
entender el actual
pensamiento de la psicología adleriana sin el aporte de
algunos de los que
tuvieron que irse. Es de considerar que sea Wolfgang Kretschmer quien
diga lo
siguiente en el prólogo del libro de Titze:
"Pero
el propio Adler no logró mantener lo bastante despejado este
horizonte, dada su excesiva cautela psicologista; y han sido algunos de
sus
ilustres discípulos, como Fritz Kunkel, Viktor Frankl y
Rudolf Dreikurs,
los que han colmado las lagunas adlerianas con el plano de lo personal
o
"existencial", que resulta imprescindible para comprender en todo su
alcance los objetivos vitales y los conflictos del ser humano..."
(KRETSCHMER, en TITZE: 1990 Op. cit. p.12)
4.
LIMITACIONES DEL DISCURSO ADLERIANO
Hay
psicologías que tienen suficiente solidez teórica como
para ser consideradas importantes y que en la práctica son poco
reconocidas no porque sean inconsistentes sino porque están
atrapadas en su propio discurso. Creo que es el caso de la
psicología humanística (PH) en la actualidad. El tema de
los valores esenciales y la deshumanización, la inversión
de los valores y el relativismo axiológico, la posibilidad del
hombre de reinventarse, la autorrealización, la dimensión
trascendente de la persona, todo esto es importante, incluso
fundamental para una psicología que quiera ser entera. Pero el
afán de reivindicar lo humano, lo específicamente humano
y en oposición a tendencias básicamente reduccionistas
(como lo son el psicoanálisis y el conductismo), la PH se torna
de apariencia “light”. Su discurso es atractivo (no hablo por todos),
pero al final no es muy seguida en la práctica o es percibida,
equivocadamente, como filosofía de la psicología.
Quedar
atrapado por el discurso aquí significa estirar nuestra propia
propuesta, resaltar la primacía de nuestro aporte y quedarnos
como opositores de otros que también quedaron atrapados en su
propio descubrimiento. Hace algunos años me interesé por
las opiniones de los psicoanalistas acerca de la crítica
frankliana al psicoanálisis y me di con la sorpresa que las
críticas de Frankl apuntaron, en algunos casos, a teorías
que en la actual teoría freudiana ya hace tiempo que han pasado
al desuso. El psicoanálisis ha seguido evolucionando pues
reconoció pronto que no era una religión y que Freud no
era todo el psicoanálisis.
A
Freud se lo criticó por mucho tiempo de “pansexualista” por su discurso acerca de la sexualidad y sus
complejos y tantos otros asuntos teóricos que abordó. Sin
embargo Frankl en su evaluación del psicoanálisis
entendió que esa crítica no era acertada. El en cambio,
criticó al psicoanálisis de “pandeterminista”…Y de seguro
que Adler lo hizo críticas similares.
Hay
una crítica recurrente a la psicología individual de
haber sido poco clara en su discurso. Esto se debió, en buena
cuenta a que la mayoría de sus obras “procedían
de conferencias y compilaciones de series de conferencias” (HOBMAIR
Y TREFFER. Psicología Individual: 1981 p.14.).
Los
autores mencionados refieren que el término
“supercompensación” fue utilizado por Adler para designar
diferentes fenómenos psíquicos de tal forma que la
moderna psicología adleriana ve
necesaria una readaptación de lo conceptual:
“El
mismo Adler sólo escribía preferentemente de la
“supercompensación”, pero utilizaba este término de modo
confuso y poco unitario: originalmente lo utilizó para los casos
en que la tendencia compensatoria llevaba a un resultado
artístico, científico o socialmente valioso, aunque
más tarde lo aplicó con más frecuencia a procesos
patológicos. Rudolf Kausen
comprendió una clarificación de los términos que
contribuyó en gran medida a la precisión de la
terminología de la psicología individual: el
término “compensación” se ha de reservar para los
“procesos psíquicos normales de equilibración”…” (HOBMAIR y TREFFER: 1981 Op. Cit. p. 36)
Adler
tiende a usar variedad de términos para referirse a lo mismo.
Por ejemplo, Titze refiriéndose al “estilo personal de vida”,
término que Adler incluye en sus escritos por los años
veinte:
“…Adler
había empleado toda una serie de términos con
idéntico significado. He aquí los términos:
1)Lógica
privada; 2) inteligencia privada; 3) mundo privado; 4)
cosmovisión privada; 5) inteligencia personal; 6) inteligencia
aislada; 7) plano privado; 8) sistema de referencia privado; 9)
prototipo; 10) no ver como los demás; 11) la necesidad de
aprender a ver el mundo de otro modo; 12) plan de vida; 13) cosmoimagen
neurótica”
(TITZE: 1983. Op.cit. p. 128).
Esta
variedad de términos para lo mismo da cuenta de cierta
dificultad de parte de Adler para realizar una exposición clara
de sus teorías. Es más, los Ansbacher que realizaron una
cumplida recopilación sistemática de las ideas
adlerianas, dicen:
“…Las
publicaciones de Adler no forman un cuerpo de doctrina presentado de
una manera sistemática y, por tanto, no son fáciles de
encontrar y de leer (…), ha sido cada vez menos conocido, y otros que
expresaron sus mismas ideas más lúcidamente o en
época más reciente, son más citados que él.”
(ANSBACHER y ANSBACHER. La Psicología Individual de Alfred
Adler: 1958 p.7).
No
es de extrañar que ante esta desventaja de Adler en la
presentación de sus teorías éste sea más
fácil de ser interpretado de modo equívoco por otros
teóricos. Durante una mirada veloz al libro “El Sentido de la
Vida” de Adler, encontré el siguiente texto:
“Nuestra
Psicología Individual se coloca decididamente en el terreno de
la evolución (…), y a la luz de ella considero todo anhelo
humano como una tendencia hacia la perfección (…). Toda forma de
expresión psíquica aparece, pues, e nuestro
entendimiento, como un movimiento que conduce de una situación
de minus a una situación de plus (…).
En su incesante cotejo con la perfección, ideal inasequible, se
halla el individuo constantemente poseído e impulsado por un
sentimiento de inferioridad…”
(ADLER. El Sentido de la Vida: 1970 pág. 43).
Incluso
al definir al ser humano dice: “Hace mucho tiempo que puse
de relieve que ser hombre equivale a “sentirse inferior”…” (ADLER:
1970. Op.cit. pág. 97).
Estos
párrafos son significativos como un intento de resumen del
discurso adleriano que se presenta como un
discurso acerca del sentimiento de inferioridad (y es obvio que Adler
aportó mucho más). El que otros autores puedan
interpretar esto como una limitación es una posibilidad. La
moderna Psicología adleriana no se
quedó atrapada en su discurso inicial y fue abriéndose de
tal manera que el Dr. Michael Titze dice:
“Parece
justificada la suposición de que Adler absolutizó los
procesos intrapsíquicos detectados en los neuróticos
llegando a creer que toda persona está determinada por un
determinado estilo de vida: el estilo personal; y prestó poca
atención al hecho de que toda comunidad humana engendra su
correspondiente esquema de opiniones, valores, normas, exigencias, etc.
Es decir, un “estilo social de vida” que marca de forma decisiva la
conciencia de la persona inserta en esta comunidad. De ahí que
para el teleoanálisis no sea la prioridad el “estilo personal de
vida” (inconsciente) el objeto primario de investigación sino la
relación dialéctica entre el “estilo personal” y el
“estilo social” de vida, entre lo inconsciente y lo consciente.”
(TITZE: 1983. Op. cit. p.3).
Esta
es la puerta más abierta para Frankl y su logoterapia y el
territorio en la que la inicial crítica frankliana queda ahora
como el encierro de Frankl en su propio discurso. En este sentido
específico Frankl quedó anacrónico en su
crítica a la psicología individual, y no porque no fue
justificada su crítica, sino porque los adlerianos no se
quedaron atrapados en su retórica acerca del sentimiento de
inferioridad y la posibilidad de ser interpretados como psicologistas.
5.
LA PERSPECTIVA MULTIDIMENSIONAL DE FRANKL
Frankl,
en su ontología dimencional presupone el
carácter
tridimensional del ser humano. La dimensión espiritual
está representada por un
cilindro cuya parte superior está abierta. Este carácter
"abierto"
significa la capacidad específicamente humana de
autotrascendencia del yo que
proyectado desde diversos ángulos aparece parcelado en
forma de yo en
vínculo con su colectividad (=rectángulo) y, por otra
parte, como un organismo
biológico-instintivo (=círculo).
Con
estas figuras tridimensionales Frankl representa también
las
teorizaciones de Freud y Adler como verdades inconclusas en tanto son
representaciones parciales que no dan cuenta de toda la complejidad de
la conducta
humana. El rectángulo (=la psicología individual) y el
círculo (=el
psicoanálisis) no representan una contradicción a la luz
del
enfoque multidimensional del sí mismo personal. Por
sí solos no dan cuenta
del cilindro (=persona espiritual) al cual están
referidos:

Lo
que la ontología dimensional implicaría es el desarrollo
del ello
hacia arriba y del yo hacia adelante. Lo que Frankl estaría
viendo no es
al yo ni al ello como figuras planas sin proporción ni
especialidad, sino que
les está atribuyendo la característica de aspectos
evidentes en el hombre
pero no lo que es el hombre. El hecho de que cada teoría observe
y descubra lo
que sus presupuestos plantean dan cuenta de lo que es posible encontrar
en el
humano, pero al ser los dos alcances ciertos y al mismo tiempo opuestos
parecen
ser más proyecciones parciales de lo que es la totalidad.
Tanto
Freud como Adler habían sacado sus conclusiones acerca de la
realidad humana a partir de los casos patológicos que
están representados como
aspectos parciales del cilindro. Si les damos volumen a estas dos
figuras
planas encontramos el sólido que Frankl representa en la figura
tridimensional del cilindro (=persona), que sería una
proyección del yo y
del ello en tres dimensiones. Esto supondría la presencia de un
tercer
elemento. Se trataría de una facultad autónoma que
trasciende el yo en
tanto es libre para responsabilizarse con lo que no es él mismo.
Frankl
decía que ese aspecto de libertad, esa capacidad de objetividad
de la persona mediante la cual puede ver objetos del mundo tal y como
son (y no
sólo proyecciones de sus móviles inconscientes), como un
sistema abierto al
mundo (un mundo de sentidos y valores), eso no es accesible desde el
punto de
vista científico. No es accesible al instrumental
científico porque este
instrumental no está apto para ver ese tipo de realidades.
El
psicologismo no puede ver la dimensión del sentido y de los
valores
en tanto no puede ver más allá de lo que
sus pautas teóricas le
permiten ver. Por eso es que los otros puntos de vista tendrán
la
"certeza" de ver motivos reprimidos o estrategias de supervivencia
donde hay compromiso y fidelidad. Es que están
incapacitadas
para ver lo específicamente humano mientras no reconocen la
complejidad
del objeto al que se están aproximando.
La
dimensión personal (de la libertad y la responsabilidad) no
puede ser
proyectada. Cuando el cilindro se proyecta desde su aspecto superior
hacia el
plano inferior, sólo se podrá ver el aspecto cerrado del
cilindro y no su
apertura. Lo único que se percibe es la dimensión
inferior cerrada de la
biología y no se percibe algo de la dimensión superior
abierta
(=espiritualidad) que representa la apertura al mundo del sentido.
Visto
el cilindro a la luz de las perspectivas inferiores y laterales
sólo se podrán ver aspectos que dicen poco de la
totalidad. Un rectángulo y un
círculo jamás serán un cilindro. Esto, aplicado a
la explicación frankliana,
nos dice que con estas psicologías unilaterales sólo
veremos el aspecto
biológico o el aspecto del condicionamiento social del yo.
Difícilmente se
podrá ver la apertura del sí mismo personal. Pero
eso no quiere decir que
esa dimensión abierta no exista sino que desde el punto de vista
científico no
es demostrable.
Con
esta analogía espacial, Frankl se quiere aproximar, no sin
tendencia, pero lícitamente, a una interpretación
más acabada de lo humano como
tri-unidad noético-psico-física.
6.
EL DISCURSO ACERCA DEL SENTIDO DE LA VIDA
6.1)
El discurso finalista de la Psicología Individual.
La
psicología individual se aproxima al tema del sentido de la vida
a
partir de la direccionalidad de las tendencias y
finalidades del individuo
que lo
movilizan desde el inicio hacia la superación del sentimiento de
minusvalía. La
superación eficaz se realiza siempre en el colectivo.
En
las etapas iniciales del desarrollo del bebé, éste
aún no reúne las
condiciones para interpretar su entorno como lo hacemos nosotros desde
nuestra
razón. El entorno del bebé es entorno vital y su
tendencia
al movimiento se limita
a la actividad prepsíquica.
La
tendencia a la actividad manifiesto ya en la vida amniótica del
feto,
estará no sólo dirigido a establecer contactos con el
medio ambiente físico
sino que se irá amoldando a los diversos tipos de contacto con
la madre sentando
las bases de lo que será su esquema tipificante
agradable-desagradable,
arriba-abajo, superior inferior. Estos esquemas bipolares sobre los
cuales el
infante construye su sentido de realidad se van configurando en sus
primeras
relaciones importantes con la cultura que se le manifiesta en forma de
roles
sociales y jerarquías. El primer sistema importante será,
después de la
relación madre-hijo, el sistema familiar.
Posteriormente
el niño establecerá nuevos contactos y su cerebro
estará
en condiciones de establecer nuevas conexiones que reflejarán
como expresiones
psíquicas básicas. En entorno del niño ya no es
vital sino ficcional y
egocéntrico. Su inicial impulso biológico al movimiento,
dirigido hacia el
entorno de modo aún indiferenciado, se convierte ahora en una
construcción
particular en la que interviene de modo significativo la familia
nuclear.
La
introducción al mundo de “los grandes” se realiza no sin
distorsión.
El sentimiento de insuficiencia moviliza al niño a crear
estrategias de
supervivencia en forma de una decisión básica en torno a
una meta (ficticia) de
seguridad plena. Nos referimos a una meta que se construye sobre la
base de una
lógica protoverbal de tal forma que queda a nivel inconsciente.
Por eso esta
direccionalidad no tendrá asidero en la vida consciente del
colectivo y será
considerada anómala o perjudicial. Será la
educación la encargada de introducir
oficialmente al individuo en la racionalidad del consenso
(lógica universal).
La
secuencia de acontecimientos que van desde la vida intrauterina hasta
la niñez no se da sin obstáculos. El entorno
físico y social va enseñándole al
nuevo miembro de la realidad que la vida tiene límites
físicos y que para poder
convivir necesitamos límites de consenso (normas). Los
límites físicos (frío,
golpes, excesiva luz, enfermedades, etc.) y sociales (pedir permiso,
saludar a
los mayores, tener horarios convenientes para comer y dormir, etc.)
implican la
presencia de un entorno que puede ser interpretado como hostil y
complejo en la
medida que el niño nació sin la protección que dan
los instintos animales para
reaccionar de modo específico a la estimulación su medio
ambiente.
El
niño debe esforzarse para sobrevivir en ese entorno. Este es el
sello
de la inferioridad. La necesidad de adaptarse a un entorno muy complejo
hace
que el niño construya un sistema de referencias (ficciones) que
se convierten
en su línea directriz de conducta. Los padres, otras figuras
significativas y
la escolaridad irán introyectando, según la etapa de
desarrollo niño, los
referentes racionales de las metas (conscientes) del colectivo. Sin
embargo la
línea directriz inconsciente será en adelante el motor de
la conducta, aunque
de esto el hombre adulto, viviendo en función de su razón
social no se percate
de ello. Para Adler la conducta no se puede interpretar con acierto sin
considerar el móvil compensatorio del psiquismo:
“…la
psicología
individual es también psicología profunda que se ocupa de
la dinámica
inconsciente del psiquismo. La compensación se orienta por la
meta final a que
tiende la persona, y procede del sentimiento de inferioridad, siendo
éste “la
fuerza motriz, el punto del que parten y se desarrollan todos los
esfuerzos por
marcarse una meta,…” (Adler, 1926). De este modo, el sentimiento de
inferioridad constituye el origen de cualquier acción y
conducta.”
(HOBMAIR Y
TREFFER: 1981 Op. cit. p.34).
Desde
esta perspectiva la finalidad consciente e inconsciente conforma
una sola dirección a una misma meta de seguridad vital,
seguridad que el
colectivo entiende como
“perfección”. El sentido de la vida en Adler
trata de una direccionalidad
desde la creación ficticia del individuo
para sobrevivir (lógica privada), y al mismo tiempo, el acuerdo
colectivo
introyectado en esa misma direccionalidad (razón social).
Existe
en el humano, sin duda, una tendencia a la vinculación en el
marco de la razón social. El sentido de la vida sólo se
puede encontrar
reactivando el sentido vinculante con los demás. La
participación y la
cooperación, la búsqueda de soluciones a los problemas
del colectivo, la
aspiración a una realización personal con los
demás, es parte de lo que Adler
denominará “Sentimiento
Comunitario”.
Hacia
el colectivo y los valores esenciales es donde señala el
finalismo
de la psicología adleriana. Este es el sentido horizontal de la
transitividad
en la cual el individuo se hace uno con el todo que lo envuelve y lo
realiza
como persona.
6.2) El discurso
existencial de la Psicología Frankliana.
La
psicología frankliana adopta la terminología adleriana
sobre la
dirección permanente de
la
persona en tanto es ser existencial. El hombre está siempre
orientado a lo que
no es él mismo. Y el sentido como llamado particular del valor
es el contenido
fundamental de su existencia.
Valor y sentido:
El sentido implica la captación de un valor. El
valor es
valor del colectivo. El colectivo como conjunto de individuos capta el
valor y
ese valor que pertenece a la conciencia colectiva arrastra a la
conciencia
individual a actuar en conformidad con el colectivo. El sentido, por su
origen,
arranca al individuo y lo atrae el colectivo bajo forma de valores y
principios
que debe realizar. Es entonces, en la realización de ese llamado
como el hombre
puede realizarse. Ser hombre es ser un extrovertido existencial.
Vertido hacia
el colectivo, más no "masificado en el colectivo" sino
despersonalizado en la norma del colectivo en pro del superorganismo
que es la
conciencia colectiva.
El sentido no es resultado de mi subjetividad en el
sentido
de que yo lo construyo sino que yo al interpretarlo voy reconociendo su
naturaleza ajena a mi subjetividad como algo razonable en sí
mismo en tanto es
un contenido de valor previo y posterior a mi subjetividad. Desde esta
perspectiva el sentido no es algo que yo me he inventado sino que mi
conciencia, por su naturaleza axiológica, reconoce lo que es
valioso en porque
es valioso en sí mismo al margen de la actitud que ante ello
pueda adoptar. En
esto consiste la verticalidad de la postura frankliana.
La voluntad de sentido y el sentido de la vida:
El hombre es por definición un ser en busca de
sentido. Esto
quiere decir que no está centrado en sí mismo, en su
placer o en su seguridad
ni en su autorrealización sino en los valores y en lo que estos
valores le
reclaman a cada momento. Vive en una dimensión que lo atrae como
un imán que
ejerce poder sobre él. La dimensión del logos
(sentidos y valores) a la que accede por su conciencia es su
oxígeno para
vivir humanamente y no sólo vivir. Para ello el hombre tiene una
capacidad peculiar
que es ser capaz de volcarse a lo que no es él mismo en la
“autotrascendencia”
(autós = uno mismo + trans-scende = atravesar subiendo). El
hombre sólo puede
hallar sentido a su vida en tanto se embarca hacia la
realización de valores.
La logoterapia reconoce tres formas de realización
del valor:
valores creativos, valores vivenciales y valores actitudinales. Los
valores
creativos son los que se realizan en la actividad laboral.
También cuando uno
se entrega a una causa o a la lucha por un ideal. Los valores
vivenciales se
realizan en la experiencia de la presencia del otro, aunque no
esté presente.
En la entrega a una persona a la que hemos descubierto en lo más
íntimo de su
ser sí misma y no nos queda
más que
amarla aunque ya no esté presente físicamente. Los
valores de actitud son
aquellos que podemos realizar cuando nuestra vida encuentra sus
límites y la
libertad humana tiene su prueba final en la en la responsabilidad de
seguir
viviendo aún cuando se pierde la posibilidad de realizar valores
creativos o
vivenciales. Al humano siempre le queda la última palabra y
puede decidir qué
actitud adoptar ante lo que no puede evitar, una enfermedad incurable o
un
pasado demasiado doloroso. Los valores actitudinales revelan como el
hombre
participa de una realidad misteriosa y aun sin comprenderla totalmente, se deja comprender por ella y es
así como realiza su máxima capacidad humana de convertir
su tragedia en un
triunfo personal.
La espiritualidad:
La espiritualidad es la dimensión de libertad y
responsabilidad
del individuo. La persona es espiritual. Por lo tanto la persona no
enferma. Lo
que enferma es el organismo psicofísico. La persona, siempre y
cuando el
organismo psicofísico se lo permita, puede tomar una actitud
ante su propia
enfermedad.
La dimensión espiritual o noológica no
tiene la connotación
de "espiritualidad religiosa" en donde la realidad psicológica
se
desbarata ante la realidad de la gracia divina. Frankl recurre al
término
"espiritual" para referirse a la dimensión en la cual el
individuo
responde libremente al llamado de los valores y del sentido.
Aquí no está
protagonizando el individuo (psicología) sino el valor
(noología) que le exige
al individuo una respuesta (responsabilidad).
Es una
dimensión opuesta a la de organismo psicofísico.
Frankl usa "Geist" para la dimensión espiritual y "Seele"
(alma) como principio que moviliza al individuo. Lo psíquico
para Frankl son
las vivencias de impulso. Precisamente es esta temática desde
donde parte Adler
para acceder al tema del sentido. Como decía en la cita
frankliana de su carta
penúltima: Adler intuyó el sentido y lo aceptó.
Adler elaboró una psicología
abierta a lo espiritual. Frankl elaboró una psicología
desde lo espiritual de
tal forma que incluso en Frankl la psicología, entendida como
"Seele"
(en el sentido de "lo que moviliza" la conducta: lo pulsional, lo
inconsciente y protoverbal) es casi nulo y es enorme en Adler. La
posterior
psicología adleriana empezó a darle más
importancia a los valores y principios
del colectivo estableciendo una dialéctica entre consciente e
inconsciente, a
mi entender una psicología completa en donde el tema del sentido
existencial
puede ser reconocido en el cuerpo adleriano junto con Allers.
La
autocomprensión original:
No es necesario que la dimensión del sentido y los
valores
sea filosofada o entendida como un requisito de experimentados. Todos
podemos
acceder a esta dimensión espiritual y es precisamente esta la dimensión que nos caracteriza como
humanos. Todos, en tanto somos seres dotados de conciencia, nos
encontramos a
cada momento con el sentido de nuestra existencia.
A este respecto Frankl habla de una
"autocomprensión
ontológica prerreflexiva" que también llama
"autocomprensión
original". Del sentido no escapa el humano. No hay jerarquías
intelectuales, ni de edades, ni estratos socioeconómicos.
Ejemplos un tanto
extremos: Un niño como Domingo Sabio puede haber colmado de
sentido su
existencia a los 14 años. Mi abuela, ella que no sabía ni
leer, congregaba a su
comunidad para rezar el rosario a sabiendas que el cáncer la
estaba terminando.
Una jovencita de 13 años con metástasis me dice que le da
pena morirse y que le
hubiera gustado tener novio pero que estaba confiada en que Dios la
amará mucho
más que un novio. Una madre decide no operarse de su enfermedad
mortal para así
no poner en riesgo su embarazo. El hombre sencillo reconoce a veces
mejor la
voluntad de sentido. Frankl cita con frecuencia una entrevista
televisada hecha
een 1981 por Franz Kreuzer a Konrad Lorenz
quien le dice:
“Si
compara usted la validez de la cosmovisión de la mujer de un
granjero de los
Alpes con lavalidez de la visión de mundo de B. F. Skinner,
descubrirá que la
mujer del granjero,, la cual cree en la inmaculada concepción de
la virgen
María, en el buen Dios y en todos los santos, está
más cerca de la verdad que
el behaviorista.”
(LORENZ, citado por FRANKL: 1990 Op. cit. p.293)
La logoterapia "pone nombre difícil" a la
sabiduría
del corazón. Es la intuición, eso que capta un hombre
promedio que no habla en
dificil pero que entiende su vida como una tarea y que a cada instante,
sin
filosofarlo, capta valores que puede realizar y que efectivamente dotan
su vida
de sentido.
El
vacío existencial:
Desde
la perspectiva Frankliana el vacío de sentido es el resultado de
una autocomprensión inauténtica en la medida en que se
comprende objeto (o como
biología que busca la autosatisfacción o como
producto de una
supersumatoria de aprendizajes normativos). La persona se percibe como
una
casualidad, un producto del azar y así también
percibe los objetos del
mundo. Entonces se angustia porque se
(= yo) siente ajeno a la biología que es y a la
normatividad de la
cultura en él. Ha perdido de vista los referentes que lo
hacen ser lo que
está llamado a ser desde fuera de sí mismo. Estos
referentes son los
valores que están como telón de fondo en toda vida
consciente.
Al
percibir lo que era un motivo para vivir, ahora es un
"nada más que" y experimenta un "vacío existencial". Esto
significa una experiencia de inestabilidad de su existencia en la que
experimenta como náusea o mareo psicológico al no
contactar con lo que en
realidad es un "lugar vacío". El "yo" en realidad es una
construcción
intelectual" un recurso del lenguaje. Lo que existe en realidad es el
sí
mismo que es tal en tanto es "lugar" de intersección de dos
mundos: el mundo material y el mundo espiritual. Lo
psicológico es lo
ficticio que en consenso (=colectividad) tiene sentido. Pero la
colectividad es
conjunto de individuos en un mundo de valores. Hasta aquí
llegó Adler.
Los
individuos conforman unidad indivisible con el mundo espiritual de
los valores. Los valores reclaman al individuo y lo interrogan
(=sentidos
esperando ser realizados) de tal manera que no hay posibilidad en
ningún
individuo de que su vida no tenga sentido. El sentido es inherente a la
existencia. Hasta aquí llegó Frankl.
La
experiencia del sinsentido no es necesariamente patológica
porque
puede también movilizar a la persona a embarcarse en la
búsqueda del
sentido. El individuo intuye dentro de lo más íntimo de
su ser persona, su
conciencia (que es un receptor de sentido), que la vida tiene un
propósito. La
conciencia es intersubjetiva y además interlocutora con su
entorno simbólico
(=cultura) que la antecede (=tradiciones), con lo que la acoge (=los
valores
del colectivo en el que le tocó vivir) y lo que permanece
después de ella
(=los que la recordarán y los que no, los aportes que
dejó. Los actos y
actitudes valiosas que realizó y que nadie reconocerá
pero que ella realizó y
que de eso fue testigo).
Es necesario resaltar también la tradición
como reservorio de
valores. Es la importancia de la dimensión transgeneracional de
la conciencia.
En ella se pueden reconocer los valores que permanecen en el tiempo y
los
distintos significados del mismo valor para cada época y los
sentidos
particulares de aquellos valores que dotaron de diversos sentidos a las
generaciones pasadas.
Sin
embargo la autocomprensión promovida por una atmósfera
desvalorizadora, acentúa la sugestión de una vida sin
sentido. La conciencia
como núcleo receptor de valor, al pretenderse como
producto de su biología
instintiva (mira que eres producto de tu biología) o de su
entorno (mira
que eres producto de tus aprendizajes y que todo es relativo), recurre
a
móviles organísmicos que son sólo valiosos
mientras ella los reconoce como tales
(poder desde su egoísmo y placer desde su vitalidad). Al centrar
su atención en
estos aspectos de su sí mismo personal experimenta sensaciones
de sentido.
El
sentido es valioso en sí mismo y es propio de lo que está
detrás de
las interacciones humanas (lo comunitario). El valor y el sentido
(Logos) están soportando todos los actos humanos en
forma de
principios anteriores y posteriores a la persona y al colectivo que los
capta.
Cuando
el hombre no halla sentido a su vida, se desvía de su voluntad
de
sentido hacia una voluntad de poder o placer. Es cuando ingresa en el
círculo
vicioso que caracteriza al hombre neurótico obsesionado por
su seguridad
(sensual o ficcional) para acallar su inseguridad fundamental ante la
sugestión
de "no ser" ni tener ninguna referencia para ser menos o más, ni
razón para alegrarse o asustarse. Lo que es vivir
insípidamente y sin ninguna
esperanza.
7.
REFLEXIONES FINALES
En
un principio Adler da un discurso que se podía interpretar de
psicologista
desde la postura frankliana. Sin embargo la psicología adleriana
ha tenido varias
fases teóricas en las cuales la explicación de la
conducta no proviene
exclusivamente de un esfuerzo del individuo para dirigirse a su
colectividad y
movilizado a nivel inconsciente para obtener seguridad y
perfección. La
psicología individual en su forma actual no deja espacios para
ser interpretada
de psicologista pues al presentar la idea de indivisibilidad reconoce
las tendencias ("voluntad para...".) y las metas inconscientes pero en
diálogo con
finalidades
conscientes y cooperativas. Es una psicología completa porque no
es ciega a los
valores del colectivo. La psicología individual contempla la
espiritualidad,
está abierta a ella, la reconoce y la toca a través de la
colectividad.
Con respecto al
sentido de la vida, la psicología
adleriana enfoca el tema en relación al sentimiento comunitario
y para ello
parte de situaciones entre individuos. Se refiere a experiencias
significativas del niño con su entorno ante el
cual adopta una
postura y va construyendo las condiciones (inicialmente ficcionales)
para poder
actuar con otros, primero desde los imperativos de su biología y
después en
distinto tipo de roles sociales (familia, pareja, colegas y amistades).
A
diferencia de Frankl, la psicología adleriana aborda el tema
desde experiencias
particulares a partir de estímulos medioambientales
significativos (culturales)
que movilizan al niño ya desde muy temprano a crear y recrear
estrategias de
adaptación ante un medio físico y simbólico que es
identificado, en buena
cuenta, como hostil. Ya no le ocurre como al animal que no encuentra
tanta
dificultad porque ya está preadaptado biológicamente a su
entorno.
El
hombre nace en una situación deficitaria respecto a su medio
ambiente y requiere
de otros para sobrevivir. Los otros (sociedad) no son solamente
sociales sino
también creadores de ficciones de consenso (cultura). Esto hace
que la
hostilidad del medio ambiente sea aun más compleja en la
medida en que hay
que ponerse de acuerdo y eso requiere convencer y persuadir a otros de
la
eficacia de nuestras creencias y hábitos de vida. En estas
condiciones el niño
requiere una cuota de valor, de ímpetu y de sentido vinculante
si desea
afrontar la complejidad del mundo humano con éxito. Si no se
adapta, buscará
otras formas de adaptación a ese entorno cultural. Algunas
formas de
"adaptarse" al medio es sobrecompensando su sentimiento de inferioridad
o de vulnerabilidad.
El
esfuerzo del niño para adaptarse indica que no se trata de una
simple
adaptación al entorno tal como la entendemos en el ámbito
estrictamente
biológico. Se trata de una compensación permanente en la
cual el niño opera,
sobre todo, con la cooperación implícita de sus
semejantes (los padres y
las figuras significativas). La capacidad creativa del niño surge
ya
como un mecanismo genético que lo capacita para vivir en el
ámbito de la
ficción (cultura) ante la urgencia de adaptarse al entorno
físico y simbólico
que no siempre es cómodo y hospitalario. De otro modo no
desarrollaría la
capacidad creativa porque no la necesitaría.
Lo
que interpreto de las ideas adlerianas acerca del sentimiento de
inferioridad, me da argumentos para pensar que la posible
oposición entre
la psicología individual y la logoterapia puede tener más
un componente de
apariencia que de realidad. Esta pretensión se
sustenta en el hecho
de que la orientación adleriana, al hablar del sentido de la
vida, lo hace
desde una psique individual en relación a su entorno (familiar,
marital,
laboral, amical, cósmico y religioso). Esta temática
transitiva de la persona, vista
desde la psicología frankliana, es estrictamente
psicológica. Su orientación
hacia el sentido, que incluye el sentimiento comunitario, el
afán de superación
o la búsqueda de perfección, no deja de tener el mismo
hilo conductor: un
psiquismo que desde su insatisfacción fundamental se trasciende
en función a
una meta de seguridad.
Frankl,
como filósofo, reconoce que no se trata sólo de
una postura del individuo
ante su comunidad, a partir de una experiencia antigua con otros y que
posteriormente, paralela al acto consciente, funciona como línea
directriz para enfrentar las situaciones de la vida o para
entender la
realidad. Por encima de ello, el hombre capta valores y sentidos que lo
motivan
a actuar de modo particular con los demás y consigo mismo a cada
instante
(voluntad de sentido).
La
psico-espiritualidad de Frankl no se conduce en el mismo carril de
explicación
psicológica de Adler. Lo específicamente humano, la
dimensión espiritual,
trasciende al individuo y sus modos de vida comunitaria y las
condiciones de la
meta directriz inconsciente. Frankl conduce su explicación desde
una reflexión
ética. No está intersecando al individuo con su
colectividad sino la conciencia
del individuo con los imperativos de su cultura, imperativos que el
sujeto
reconoce como particulares y que lo motivan a interactuar (libre y
responsablemente) por encima de sus propios intereses o de sus propios
conflictos psicológicos cuando éstos no han afectado, por
impedimento del soma,
su capacidad de juicio.
La espiritualidad
es tratada por los dos teóricos, sin duda. Adler habla de
libertad y de
responsabilidad pero desde el
individuo hacia la colectividad (psicológico). Frankl habla de
libertad y
responsabilidad que el colectivo le exige al individuo por medio de sus
valores
que lo llaman de modo particular (sentido existencial). El error de
cada uno
radicaría en que están limitando sus posibilidades de
interpretar la "conducta"
incluida la "conducta religiosa". Adler desconoce, en todo caso no
incluye en su teoría, el llamado del valor como exigencia
particular: la
voluntad de sentido. Frankl desconoce, o en todo caso no contempla, la
movilización psicológica que se dirige hacia el colectivo
y sus valores en un
proceso de adaptación permanente: la superación de una
minusvalía y la
finalidad inconsciente que influye a cada momento en la vida de la
conciencia.
Creo que los dos modos de acceder al tema de la
espiritualidad son de mucha
importancia y es necesario reconocer donde está el vacío
teórico por cada lado
para procurar el complemento. Pienso que la actual psicología
adleriana, en el
tema de la motivación causa-final y del sentido de la vida,
tiene mayor
parentesco con la logoterapia que en su versión clásica.
Para ello creo que el
pensamiento de Rudolf Allers, de cuyo legado intelectual se nutre
Viktor
Frankl, puede aportar eficazmente en el encuentro de dos
discursos
que en su integración dan cuenta de una imagen
más entera de la persona y
de la complejidad de su conducta.
B. LA PSICOLOGIA DEL NOSOTROS DE FRITZ KUNKEL (Juan J. Ruiz, 2006)
1.Presupuestos: Concepción dialéctica
del
carácter.
Para Kunkel la persona (que el define como
carácter)
tiene una "Dimensión Dialectica" como sujeto y objeto al mismo
tiempo, sin que ambos aspectos se puedan separar totalmente, y donde
cada uno de ellos afecta y es afectado por el otro. La persona como
"Sujeto" es libre y creador, determina su voluntad, sus fines y
objetivos, y transforma el mundo que es su objeto de acción.
Como "Objeto" es improductiva, carece de libertad y está
sometida a fuerzas ajenas a su voluntad, a relaciones causa-efecto de
tipo físico-material. La persona para su desarrollo adecuado
debe buscar un equilibrio armónico entre ambos aspectos, entre
lo subjetivo y lo objetivo. Eso es posible a través del
"nosotros" donde la persona tiene la obligación de ser sujeto de
su propia conducta y es objeto de todas las consecuencias que han
originado su conducta en el contexto de su vida socio-relacional.
La persona, además tiene una "Dialectica
Vital" que consiste en su enfrentamiento permamente con la realidad
como ser viviente en dos vertientes:
A) Dialectica interna: Enfrentamiento del individuo con su
mundo interior de hechos psiquicos y corporales.
B) Dialectica externa o transitiva: Enfrentamiento del
individuo con el mundo exterior.
Ambas dialecticas comprenden tres fases en su desarrollo: (1)
Tesis
(Autodeterminacion y elección de fines y necesidades por parte
del sujeto)--> (2) Antitesis (Limitaciones y amenazas por parte del
mundo a sus fine sy necesidades)--> Síntesis
(Superación activa de la antitesis). Para Kunkel esa
superación está en el "nosotros"; y su atasco no
superador en el "Yoismo".
-El Yoismo: Supone una perpetuación de la antitesis, de la
persona como objeto. Conlleva la llamada "Psicosclerosis" por fuerza de
hábitos rigidificados en el carácter de la persona
("dextratos": habitos de acción y normas o creencias subjetivas
rígidas). La persona tiene una perdida de capacidad
originaria de encontrar nuevas soluciones
(creatividad) a los problemas de su vida, huyendo de su
responsabilidad, evadiendose de los problemas, produciendo en suma una
rigidez de su funcionamiento psiquico. Ese Yoismo se
caracteriza en sunma por un caracter rigidificado y poco flexible donde
destacan 5 aspectos :
1º-Angustia
personal: La persona se siente con frecuencia amenazada,
insegura y temerosa
ante realidades de su mundo
interno y externo.
2º-Irritabilidad:
La persona tiene una especial hipersensibilidad ante determinados
tipos de
acontecimientos (mas ante aquellos que amenazan sus metas rigidas
compensadoras)
3º-Rigidez:
La persona se aferra a una meta ideal de compensación de manera
inflexible.
4º-"Gafas
tendenciosas": La persona tiene a seleccionar de manera
interesada las vivencias,
percepciones e interpretaciones de los
acontecimientos de su vida que sirven a sus metas
rigidas compnesadoras (concepto
similar al de esquema aperceptivo de Adler, y que
contiene las llamadas
"distorsiones cognitivas" de las terapias cognitivas).
5º-Productividad
negativa: La persona desarrolla habilidades negativas para
la convivencia,
habilidades que sirven
a sus fines inconscientes, habilidades como la mentira, la
adulación,
amenazar, para
seducir, para fanfarronear, para excitar los ánimos de otros,
para acusar,
para mendigar y estar
enfermo, para presumir y acusar, y finalmente, para ser ciego y
sordo y en darle otro
sentido a las conexiones históricas y eventos de su vida.
Kunkel ha desarrollado una tipología de Yoismos,
advirtiendo que se trata de caricaturas, y que en las personas reales
se dan combinaciones de los mismos, y raramente estos tipos
duros. Ha propuesto una clasificación de 4 tipos en
relación al ambiente familiar y temperamento que ha influido (no
determinado absolutamente) en su formación: (1) Influencia
de la educación parental o adulta : "Blanda" o "Dura"
(dependiendo del autoritarismo o mimo en la misma)y (2) Vitalidad o
temperamento del niño/a: "Activo" y "Pasivo". De la
interacción de estos factores se obtienen 4 tipos de yoismos
(con la advertencia anotada):
-El "Nosotros": Corresponde en gran parte al Sentimiento de
Comunidad
de Adler. Conlleva la participación activa del sujeto en la vida
relacional de los grupos (familia, asociación, estado, etc). Es
la expresión social del suejto, y su contribución al
bienestar común. Proviene de la
unión original del niño y su madre (tesis), la
ruptura posterior de esa unión armónica (antitesis o ruptuta del nosotros originario)
en parte producida por el antagomismo de los deseos del niño y
las normas parentales que conllevan angustias y la necesidad
compensadora-defensiva de unas metas rigidas de autoafirmación y
aseguramiento personal egocenttrico y el desarrollo del nosotros maduro
(sintesis) donde la persona ha superado su egocentrismo
yoista y participa activamente en la vida en común y sus tareas,
se va proponiendo progresivamente nuevosa fines (no se automatiza ni
fija para siempre en ninguno concreto: Infinalidad). Para Kunkel el
desarrollo mas maduro del nosotros apunta en última instancia
hacia Dios, dando a su psicología una orientación
teocentrica y religiosa en sus últimos desarrollos
teóricos.
2.Psicoterapia : Integración de los presupuestos
adlerianos,
freudianos y jungianos.
Durante las tres primeras decadas del siglo XX de la
psicoterapia occidental predominaron las teorias de Freud, Adler y
Jung. Kunkel lllegó a tener un conocimiento amplio
de estos tres autores, y aunque formado originarriamente como
adleriano, integró a los otros dos en sus planteamientos
de la psicoterapia de manera creativa. Incluso actualmente
se le tiene como el psicologo mas
psicodinámico en su forma de
proceder desde la psicoterapia adleriana.
Parte de entender a la psicoterapia como conjunto
relacional de tres componentes: (1) El cliente,(2) el proceso o
trabajo de tratamiento ("la cura") y (3) el terapeuta.
A) El Cliente:
A.1-La
Comprensión: Suele llegar a demandar consulta
(directamente o terceros que la piden para él/ella)
con un cierto nivel de "comprensión" de sus problemas. El
terapeuta escucha el relato del cliente y de los terceros que le
acompañan, y a partir de sus descripciones obtiene una
primera visión del pòsicionamiento del cliente.
Afirmaciones del tipo "Hay algo en mi que me produce malestar, pero no
se de que se trata" suelen ser un signo favorable para la psicoterapia.
Afirmaciones en la línea : "Los otros no me comprenden, me
tratan mal, y por eso el/ella/ellos tienen que cambiar" son un signo
negativo inicial para la psicoterapia. En este
último caso el terapeuta debe plantear al
cliente que supone que el /ella tiene
razón en el 90% de los casos, pero pregunta si al menos
puede haber un 10% donde su propia actitud influya en que los otros le
traren de esa manera, de si el/ella puede contribuir en algo a la
misma. La respuesta a esta cuestión indica el nivel de
resistencia inicial del cliente para la psicoterapia. Para
Kunkel, la
psicoterapia no debe de cambiar solo el síntoma, sino de
proporcionarle al cliente una especie de lección que la vida ha
dado a este.
A.2-Las Normas
del
cliente: El terapeuta está atento al tipo de
discurso y contenido de las narraciones del cliente de sus
dificultades, especialmente a detectar en su relato los patrones de
opiniones (creencias y cogniciones en términos mas actuales) que
repite y con los se maneja en su vida relacional. Esto se hace a
traves del relato del paciente de su vida pasada y actual y de los
eventos que enfrenta.
A.3-Imagen del Yo: El
cliente tiene una imagen de si mismo consciente (como se describe a si
mismo/a),no siendo consciente de otros aspectos de si mismo/a que
contradicen esa imagen (la "contraimagen") y que estan guiado por su
meta finalista inconsciente compensadora. Parte de la psicoterapia
trata de señalar y confrontar esa imagen y contraimagen. Ciertos
aspectos de la contraimagen también pueden ser olvidados o
reprimidos ("imagenes sediciosas") por ser incompatibles con la meta
final compensadora; es decir el sujeto puede tener aspectos potenciales
positivos ocultados o reprimidos por aquella; aspectos que pueden ser
señalados y confrontados tambien.
A.4-Yoismo (Egocentrismo y
sus tipos): Se refiere a la meta compensadora (de sus
sentimiento d e inferioridad ajena al nosotros o sentimiento de
comunidad) por parte del sujeto y el tipo caracterial dominante que
deriva de la misma (ver apartado de presupuestos teóricos).
A.5-Evasionismo del cliente:
Son estrategias defensivas para mantener el yoismo del cliente. Suele
oscilar entre dos extremos: Culpar al ambiente y los otros de como
funciona o a si mismo/a (p.e creyendo que su carácter es
inmodificable). Otra forma es delegar en el terapeuta la
responsabilidad del cambio.
A.6-La lección que
debe aprender todo cliente: Cada cliente debe pasar por una
crisis ( a veces el terapeuta la favorece) que conlleva un
intenso malestar por sus "circulos viciosos" de
funcionamiento y el efecto que tiene el mismo sobre su vida relacional.
Por ejemplo el tipo "Estrella" busca que le admiren usando
su grandilocuencia, los otros se percatan y retiran, y entonces se cree
objeto de envidias y recelos, aumentando en parte su esfuerzo por ser
admirado o cayendo en sintomas depresivos fuertes por noconseguir los
objetivos ocultos de admiración, etc. El terapeuta señala
los elementos de esa crisis; meta oculta-->uso de medios para
conseguirla-->reacción de los otros
negativa-->sobreesfuerzo de
recuperación-->crisis/malestar-->alternativas (hacia el
nosotros)
B) La Cura:
Conlleva
el manejo de al menos 5 aspectos que suelen ser secuenciales
oprocesuales: (1) el encuentro con el/la cliente, (2) el desarrollo de
la transferencia, (3) la resistencia, (4) la experiencia del nosotros y
(5) la independencia del cliente.
B.1-El encuentro:
El
terapeua, inicialmente informa y discute con el paciente aspectos sobre
el tiempo y frecuencia de las consultas, los honorarios, secreto
profesional, terminos de la psicoterapia y adelanta a modo de profecia,
algunas de las dificultades que ambos encontrarán (p.e
resistencia). Tambien preguntará al cliente que espera como
resultado del tratamiento (expectativas y posicionaniento del cliente
ante la psicoterapia). En todo ello, el terapeuta debe evitar
procedimientos esteriotipados y mecanizados. Tambien es importante que
esté atento a algunas maniobras del cliente como la
"adulación" (que le situa en un plano superior evitando aquel su
responsabilidad) o la "lucha por el poder" con el cliente. Apuntarle al
cliente, que en principio los papeles o roles para la psicoterapia son
los siguientes: El cliente debe exponer sus problemas y el del
terapeuta establecer conexiones o relaciones entre aspectos de la vida
del cliente (interpretaciones)
B.2-La transferencia:
Lo que se transfiere, según Kunkel, son las normas de conducta
del cliente (creencias, cogniciones y actitudes y las
emociones-conductas que derivan de ellas) hacia el terapeuta y
terceros. El terapeuta acompaña y clarifica estas transferencias
(hacia el terapeúta y terceros). Existen dos peligros frecuentes
en el manejo de la transferencia: (1) Que no sea reconocida o sea mal
interpretada sin que funcione el tratamieinto, pero sin daño
alguno para el cliente. (2) La "Contratransferencia positiva o
negativa" derivada del egocentrismo del terapeuta. Ambas deben ser
trabajadas y usadas para entender al cliente (señalamiento,
interpretacion como hipotesis tentativa....)
B.3-La resistencia:
Es habitual que el cliente por un lado solicite ayuda de menera
voluntaria y consciente ante la crisis vital que enfrenta y por otro (a
nivel inconsciente) no desee verse curado y sabotee el tratamiento.
Incluso si no parece esta resistencia, la cura será sospechosa,
al no haber aparecido el yoismo a superar del cliente. Suelen haber 4
motivos habituales de resistencia: (1) "Derivada de la defensa
egocentrica del paciente" (el cliente no desea renunciar a su meta
compensadora) (2)"Aversión hacia todo proceso rápido y
peligroso" (el cliente necesita un tiempo para asimilar el cambio), (3)
"Resistencia legítima del cliente" (Por que el terapeuta no
maneja bien la cura) y (4) "El miedo a la fuerza creadora om potencial
de milagro del paciente y terapeuta" (el terapeuta debe aceptar,
incluso mas que el mismo cliente, cualquier proceso curativo aunque no
lo comprenda o sea ajeno a su teoría). La resistencia deben
señalarse en el momento adecuado, interpretarse y ser
confrontadas, cuando el terapeuta tenga una idea hipotética del
caracter rígido o estilo de vida del cliente.
B.4) La experiencia del
nosotros: Implica perdonar o hacerse responsable de
cambiar los errores propios y ajenos a partir de la conexión del
paciente con la trayectoria de su vida. Supone cambiar la
dinámica de oposición por una de colaboración.
B.5) La
independencia:
El terapeuta estimula los intereses, deseos y proyectos del cliente de
tipo no egocentrico, tolerando que sean diferentes a los del terapeuta
y viceversa, de modo que el sujeto se sienta independiente en sus
criterios.
C) El terapeuta: Habilidades
y actitudes básicas.
C.1) Enfocar la psicoterapia
como un arte: Debe enfocar su trabajo no solo como
la aplicación de unas técnicas, sino sobretodo como un
arte, donde aplique intervenciones creativas.. Es importante que
el/ella mismo:
-Tenga experiencia personal de haber experimentado las crisis de la
vida.
-Tenga conocimiento de sus propias motoivaciones inconscientes y
que le llevó a elegir su profesión. Necesidad de analisis
personal del terapeuta.
-Cumpla tres normas básicas: (1) Secreto profesional, (2)
Sinceridad con el cliente y (3) Estar dispuesto a no reducirlo todo a
su propia teoría.
C.2) Saber escuchar:
Con clientes inundadores del relato y del tiempo de terapia (que no
dejan de hablar y dejan nulo espacio al terapeuta) es
deseable señalar e interpretar esta actitud. Con clientes
excesivamente cautos, callados y controladores de la
interacción es preferible usar estratregias mas cercanas a
la asociación libre con pocas interpretaciones por parte del
terapeuta.
C.3)Actitud abierta:
En las fases iniciales de la psicoterapia es importante no desechar
nada y no elaborar hipótesis cerradas concretas, a pesar de la
ansiedad del consejero por hacerlo así. Explicar al cliente que
se hace esto para no reprimir el potencial del mismo con explicaciones
prematuras.
C.4.Trabajo de
interpretación: Solo deben interpretarse de manera
inmediata las resistencias del cliente; en sus dos formas mas
habituales: (1) "Resistencias suaves" (en formas de halago al
consejero) y (2) "Las Resistencias asperas" (en forma de critica
abierta del cliente al terapeuta y la terapia). En el caso de
resistencia suave el consejero debe aconsejar, sin hostilidad alguna al
cliente, que no se centre en halagarle, sino en expresar sus
sentimientos y opiniones ante sus dificultades. En el caso de la
resistencia aspera u hostil el consejero debe apoyar que el
cliente hable, suelte y exprese sus opiniones y
sentimientos discrepantes, indicandole que le gustaria
conocerlas. Después cuando el cliente las ha expresado y parece
mas tranquilo, pedirle que recuerde relaciones de su vida que
evocan sentimientos parecidos a estos.
C.5. Trabajo con la
asociaciones del cliente: La forma mas complicada d
etratar con el cliente es cuando este manifiesta de alguna manera que
"no tengo nada que decir, no se me ocurre nada"; es decir expresa una
ausencia de asociaciones. El terapeuta puede manejar esto bien
diciendole al cliente: (1) Que ello quizás se deba a una idea
que le parece inadecuada o vergonzosa expresar al terapeuta o a
algún recuerdo desagradable que no desea
recordar; y entonces le anima a expresarlas; (2) Hacer algo (p.e
ojear una revista) y observar la reacción del
cliente y prteguntarle por la misma o (3) Interpretar
su silencio como una maniobra evasinista o dirigida a otra
meta.
C.6. Notas en la
sesión: Evitar en lo posible tomar notas del relato del
cliente durante la sesión y centrarse mas en la escucha y
observación del lenguaje no verbal del cliente. Tomar nota de lo
mas importante al final, cuando el cliente ya se marchó.
C.7) Actitud de silencio
interior: El terapeuta debe aplicarse una especie de silencio
interior que conlleva : (1) No juzgar los actos del cliente,
comprendiendolos, mas que imponiendo reglas y (2) Usando adecuadamente
la interpretación.
C.8) Herramientas
básicas de la psicoterapia. La interpretación y el
adiestramiento (estímulo): El terapeuta dispone de dos
grandes tipos de intervenciones: la interpretación y el
estímulo. El terapeuta mas que devolver explicaciones
intelectuales al cliente sobre lo que le pasa, lo que hace son
observaciones y conexiones en vivo sobre lo que manifiesta el cliente
aquí y ahora en la sesión, y hace preguntas para que sea
el propio cliente quien consteste y obtenga sus propias
interpretaciones. Con clientes mas inhibidos y con grandes
déficits el entrenamiento en habiliades y el estímulo de
las mismas suele ser necesario para superar problemas, y no basta solo
con la interpretación.
Es importante señalar que la
psicoterapia de Kunkel es un importante referente para los terapeutas
adlerianos orientados psicodinamicamente.
3.Para ampliar
mas
información:
-Claudio Von Perfall: Diccionario de Psicología.
Editorial Síntesis. Madrid, 1999.
Ver los terminos: ("Adiestramiento",
"Círculo vicioso", "Crisis", "Infinalidad"
"Nosotros", "Objetividad", "Psicosclerosis",
"Sujeto" y "Yoismo").
-Fritz Kunkel:
.Del yo al
nosotros. Ed. Miracle. Barcelona, 1940
.El
consejo psicológico en los momentos cruciales de la vida (colab.
Ruth Garner)
Ed.
Miracle. Barcelona, 1950
.Elementos de psicoterapia
practica. Ed.Herder. Barcelona, 1981
.Introducción a la
caracterología. Ed. Victoria. Barcelona, 1950
.Psicoterapia del
carácter. Ed. Marfil. Alcoy,1963
C.
LA PSICOLOGIA CARACTERIAL DE RUDOLF ALLERS (Juan J. Ruiz, 2006)
1.Presupuestos:
Valores Objetivos y orientación del carácter
Parte de una concepción
de la naturaleza humana que tiene como eje la combinación
de dos
fuentes:
a) La línea
antropológica-filosófica de raigambre católica,
sobretodo en su vertiente
escolástica con Santo Tomás a la cabeza
(llegó a ser un experto en este
teólogo), aunque también conecta con otros importantes
filósofos como Max
Scheler y su concepción de los valores.
b)La concepción
psicológica
del carácter de
herencia adleriana, pero sin limitarse a la misma, realizando
aportaciones
creativas propias.
Es importante matizar los aspectos mas
relevantes de
estas dos herencias en su pensamiento.
De manera breve, las referencias mas importantes que parecen influir en
su
modelo caracterial (mejor incluso antropológico-caracterial) son
las
siguientes:
-De Santo
Tomás:
En este punto vamos a ser
excesivamente
esquemáticos, dada la extensión que le dió Allers
a Santo Tomás en su
pensamiento psicológico, antropológico y
filosófico. Por dar solo dos notas
relevantes ( y siguiendo las indicaciones de Martín F.
Echavarria, verdadero
experto en Allers) destacamos: (1) La relación entre
ética y carácter y (2) la
concepción tomista del trastorno
mental, el pecado y la psicoterapia. Es
decir Allers, relaciona en la línea tomista la dirección
del carácter y la
elección de valores, y distingue, siguiendo la misma
línea, el trastorno
mental, el pecado, la psicoterapia y la confesión.
-De Max Scheler:
Hay
un cosmos objetivo de valores al que sólo se puede
acceder por la intuición emocional. La razón es ciega
para el valor. Scheler se
opone firmemente a la pretensión nietzscheana de crear valores. Los
valores
son siempre los mismos, no cambian. Lo que cambia es nuestra
percepción de
ellos. Cada época, cada cultura, descubre distintos
valores e ignora
otros.
Los
valores se encuentran
ordenados jerárquicamente. Primero están los valores
religiosos
(sagrado/profano), luego los espirituales (bello/feo, justo/injusto,
verdadero/erróneo), luego los valores de la afectividad vital
(bienestar/malestar, noble/innoble) y por último los valores de
la afectividad
sensible (agradable/desagradable, útil/dañino). De lo que
se trata es de vivir
en armonía. No hay que optar por unos valores y renunciar a
otros. Para ello
hay que vivir los valores inferiores de un modo tal que se encuentren
ordenados
a los superiores. De esta manera, cada vez que obremos bien en lo
más simple y
cotidiano estaremos alabando a Dios, ya que los valores religiosos se
encuentran en la cúspide de la pirámide. Scheler
intentó superar así el
dualismo y la ruptura generados por la falsa opción entre
vitalismo y
racionalismo.
-De
Alfred Adler:
La
conducta humana está
motivada principalmente no por impulsos, ni por las condiciones
hereditarias o ambientales sino sobre todo por las decisiones
finalistas de
la persona, por los fines que se propone alcanzar. Lo importante
para
entender el comportamiento humanos son las metas que
persiguen las
personas
en sus vidas, que hacen que estas adopten un sentido y
orientación particular.
2. Concepto de carácter.
Diferencia
entre persona y
carácter.
-Persona: Equivalente al ser en potencia
aristotélico-tomista. Es imposible conocerla totalmente mediante
el pensamiento
analítico-racional pues entraña la misma esencia del ser
y todas sus
posibilidades potenciales (la persona no es el yo, ni la conciencia, ni
el
inconsciente, ni ninguna entidad parcial, y tan solo, según
Allers aparece
vislumbrada parcialmente en la relación yo-no yo; es decir entre
lo que hacemos
y el camino que tomamos en la vida y los caminos u orientaciones
potenciales
que podríamos tomar, por decirlo de alguna manera mas
comprensible (a riesgo de
error filosófico).
-Carácter: Supone el ser en acto, a través
de sus
acciones y
conductas intencionales y finalistas. El carácter es la
postura, la elección
y al orientación del individuo ante el valor.
Es decir, Allers, combina los postulados
aristotélicios-tomistas,
schelersianos y adlerianos en esta definición.
Dicho en otros términos, en la
vida de
una persona
aparecen circunstancias ante las que tiene que elegir entre diversos
valores
(valores que existen objetivamente, el bien y el mal, lo bueno y lo
malo, etc).
Algunas de esas elecciones cuando se repiten se consolidan en el
carácter. De
esto derivaría que existe una relación entre la
ética y el carácter de la
persona , entre los problemas psicológicos-relacionales
y
las elecciones de
valor de una persona, de los valores que pone en marcha en sus
acciones.
3.
La educación del carácter.
Como
católico y de manera coherente con su concepción del
carácter, Allers da una
gran importancia a la educación en valores
que fomenten la
convivencia, la
justicia, el amor al prójimo y a Dios.
Pero no se limita a exponer lo anterior, sino como psicólogo estudia como la persona pasa a elegir unos determinados valores frente a otros, conformando su carácter actual (modificables cuando existe una profunda reorientación de valores importantes a nivel vivencial). En esta línea aparece la mayor influencia adleriana en su pensamiento; refiriendo las condiciones que influyen (pero no determinan unilateralmente) el origen del carácter (vivencias de minusvalía, voluntad de comunidad, etc). Destaca en esta línea lo que el llama, la “influencia del ejemplo y la fuente de los ideales”. Es decir la persona puede seguir en su educación no solo una mera imitación del ejemplo de otras personas, sino también un “autentico seguimiento” que supone la aceptación del ejemplo de conducta-valor de la persona prototipo (educadores, padres, terceros); en su elección del “hombre o la mujer que quiere ser”. (ideal del carácter). En esa elección y seguimiento influyen dos factores: (1) el proceso de compensación y supercompensación (según sea normal o desproporcionado) y (2) el conocimiento y elección personal de los valores, que es en último término un factor subjetivo (de la libertad de la persona si se quiere llamar así). Ahora bien, el sujeto elige en parte movido por sus carencias o limitaciones objetivas-subjetivas, y en parte por su libertad para elegir entre “ideales justos y falsos” . La educación pues debe dirigirse hacia los mejores valores. Para ello los métodos educativos mejores deben buscar , según Allers, el camino intermedio entre no socavar la vivencia del valor personal y no instaurar la absolutivización de la misma persona. Ese camino se anda mediante la entrega a los otros y a lo absoluto (Dios), a algo ajeno a si mismo.
4. El conocimiento de
si
mismo
Las
personas interesadas en reorientar el
curso de sus acciones pueden ser ayudadas si tienen un conocimiento de
si
mismos. Pero el conocimiento de si mismo como ser radical es imposible,
pero si
lo es de los cursos de acción, del obrar humano y de sus
resultados. Para
comprendernos a nosotros y a otros como humanos hay que adoptar una
actitud
radical: no guiarnos por lo que el/ella
dice sobre su pensar, sentir o actuar, sino por el efecto de sus
acciones, de su obrar. En esto Allers y Adler van de la mano.
En
esta
línea es esencial conocer como es nuestro comportamiento hacia
el prójimo,
hacia la comunidad. Es llamativa la concordancia en este punto entre
Adler,
Allers y el pensamiento de Kunkel. Dice Allers, que los modos de
conducta que
reduzcan la cooperación en la convivencia serán aptos, en
general (sin
generalizar) para suscitar dudas sobre la pureza moral de nuestros
objetivos y
valores.; aunque la inversión de este principio no es valida en
toda ocasión.
Es decir existen armonías y acuerdos erróneos entre
personas. A veces se debe
discrepar y es lo justo. Lo importante seria fomentar todo aquello que
no
realza las inclinaciones egoístas personales. Así se
puede amonestar,
recriminar un acto, en discordancia si se busca el amor al
prójimo (objeto de
esa acción crítica) y no el daño y el realce
personal.
Una
pregunta clave en el conocimiento de si mismo (en esta línea
allersiana) seria
: “¿qué espacio ocupa en toda mi vida
y
en mi vivencia mi propio yo, y cuál el del otro? (Allers,
Naturaleza y
educación del carácter, pag, 327. Editorial Labor,
Barcelona, 1950). En resumen
el conocimiento de si mismo (parcial e imperfecto) se
realiza
mediante la
convivencia que tenemos con nuestros prójimos.
5. Para
ampliar mas información : Enlace a la página
internacional de Rudolf Allers y a los artículos de
Martín F. Echavarria,
experto en psicología católica
-Rudol Allers.
Psicólogo Católico:
http://www.geocities.com/allerslist/echavarria.html#_ftn2
-Página internacional (en
ingles
mayoritariamente,
junto al apartado en español de
M.F.
Echevarria):
http://www.rudolfallers.info/index.htm
D.
PSICOTERAPIA COGNITIVA Y PSICOLOGIA
ADLERIANA (Juan J. Ruiz, 2006):
La Psicología Adleriana ha
sido emparentada a partir de los años 80 con las psicoterapias
cognitivas y las psicoterapias constructivistas por mantener ciertas
conexiones en sus presupuestos.
1.Presupuestos de las terapias cognitivas:
1.1. Existe una
mediación cognitiva en la relación entre los
pensamientos/imágenes-afectos-conductas de las personas.
1.2. Existe una
relación entre tipos de problemas emocionales/relacionales
específicos (p.e ansiedad, depresión, ira) y
tipos específicos de
mediaciones cognitivas.
1.3. Los principales
componentes de la mediación cognitiva se situan en dos niveles:
a) Tipo de procesamiento de la información,
expresado por distorsiones cognitivas
concretas, y expresados
como contenidos
mentales mediante pensamientos e imágenes
automáticos.
b) Estructuras mas estables de significados personales ,llamados
esquemas cognitivos, que organizan las
creencias tácitas de las personas sobre si mismos, los otros y
la vida. Estos esquemas subyacen y son el
origen de los pensamientos e imágenes automáticas, y son
la fuente de vulnerabilidad cognitiva del
sujeto.
1.4. Los
objetivos de las terapias cognitivas suelen conllevar::
a) Enseñar al sujeto la importancia de la mediación
cognitiva (socialización en el modelo)
b)
Enseñar al sujeto a identificar y darse cuenta de sus
pensamientos automáticos y esquemas cognitivos
y su relación con su malestar (en forma de círculos
viciosos).
c)
Enseñar al sujeto a practicas maneras mas alternativas de
pensamiento y signitificado mas adaptativo a los
habituales.
2. Semejanzas con la
Psicología Adleriana:
a) La Psicología Adleriana habla de "Esquemas Aperceptivos"
(yá en 1912 usa Adler este término, incluso
con anteriorodad a Bartlet al que se considera erroneamente padre del
concepto en 1932.) para referirse
a la misma cuestión de los esquemas como organizadores de las
opiniones y significados subjetivos, y la
importancia en la evaluación psicologica.
b) Existe una influencia de la atmosfera familiar infantil vivida por
el sujeto en la formación de sus Esquemas
apercepivos (esquemas cognitivos) de cada sujeto. Esta relación
sin embargo solo ha sido apuntada por
ciertos terapeutas cognitivos mas interesados en trabajar con las
memorias emocionales (p.e Young).
Igualmente, en esa formación tiene importancia el esfuerzo del
sujeto (compensación) por afrontar las
vivencias emocionales negativas o perturbadoras.
c) Los Esquemas aperceptivos se autoperpetuan por diversos procesos:
(1) Apercepción tendenciosa
(selección tendenciosa o distorsiones cognitivas) y (2)
Evitación activa de experiencias discrepantes.
3. Diferencias entre Terapias
cognitivas y Psicologia Adleriana:
|
1.La Psicologia Adleriana es más
precisa al identificar como se activan los esquemas
al relacionarlos con las Tareas de la Vida ante las que el sujeto se
siente amenazado en su
sentido de capacidad de manejo (sentimiento de inferioridad-valor
personal) y su capacidad-actutud de
colaboración (sentimiento de comunidad). (Activación de los Esquemas) |
|
2.La Psicologia Adleriana esta centrada
no tan solo en los aspectos cognitivos, sino en la globalidad
del sujeto (Estilo de Vida) que conlleva aspectos motivacionales,
emocionales,
condictuales-relacionales y psicosomáticos. (Estilo de Vida) |
|
3.La Psicología Adleriana
usa más la confrontación de los esquemas
en la misma relación de la terapia (p.e mediante el dialogo
socrático, y en esto se parece mas a la
TREC de Ellis) pero contrastandolo no tanto con las evidencias o
pruebas empiricas de la realidad sino con sus
implicaciones funcionales en la vida de relación con otras
personas. |
|
4.La Psicología
Adleriana da mucha mas importancia a la
historia y formación de los esquemas, y el sentido de los
mismos en la vida del sujeto, asi como su
relación con otros aspectos emotivos y motivacionales, y por
ello usa activamente procedimientos como el trabajo
con sueños y primeros recuerdos, y no tan solo el sondeo de
cogniciones verbales. |
|
5.En la formación de esquemas no
solo influyen los
condicionantes ambientales y biológicos sino tambien el propio
posicionamiento ("poder
creador") de las decisiones del sujeto. No se puede explicar la
formación de los esquemas (y del Estilo de
Vida) solo apelando
a los determinantes causales y asociativos de las leyes del
aprendizaje (aunque sean las modernas) ni a las
influencias bioquímicas o neuronales. (Anti-determinismo) |
|
El valor de los esquemas no
radica en su
grado de realidad o racionalidad, sino en su utilidad funcional
finalista y compensadora para
el sujeto.
Motivación-Cognición-Actitud/Preparación
ante las
tareas de la vida están intimamente interconectados en
la
psicología adleriana de manera integradora. (Función de los esquemas) |
|
6.Los Esquemas Aperceptivos mas
tácitos (fines
inconscientes últimos) pueden formularse de manera preverbal o
no verbal (analógica) y dificilñmente se pueden
entender solo como Reglas o fórmulas verbales al tipo de las
Creencias disfuncionales al estilo de Beck y Ellis. De ahi la
importancia de trabajar con las memorias emocionales o las
confrontaciones de conductas no verbales
en la sesión (p.e primeros recuerdos, reflejo de reconocimiento,
etc). (Aspectos no verbales) |
|
7.Un terapeuta adleriano puede
trabajar orientado
cognitivamente, y aprobecharse de los procedimientos de la terapia
cognitiva para detectar y evaluar los aspectos mas verbales de los
esquemas aperceptivos y opiniones del sujeto, pero será mas
precavido al desafiar los esquemas mediante procedimientos puramente
empíricos o racionales, si el sujeto mismo no se ha percatado de
la propia finalidad de sus esquemas (insight) y no ha desarrollado un
sentido mas valiente y colaborador de si mismo que le permita abandonar
los viejos esquemas. En todo caso, el sujeto puede oponerse , y de
hecho muchas veces se opone, a abandonar sus propios esquemas
(que forman parte de su Estilo de Vida). Esa oposición es
proporcional a su egocentrismo y carencia de sentimiento de comunidad;
y a la propia libertad de sus deciones. |
| 8. Las psicoterapias cognitivas
(tanto en su version racionalista como constructivista) no suelen hacer
explicitas su concepción
ética ni su ontologia
sobre la naturaleza humana, mas explicitas en la psicologia
adleriana (sentimiento de comunidad),
además estan asentadas en filosofias que van desde el estoicismo
(Ellis) al relativismo.pluralismo/social democrático
(constructivismo social), que
Adler por cierto, supera en su última etapa critica,
llegando a afirmar la existencia de Verdades
Absolutas no limitadas al contexto historico-cultural (y
que ha sido maximizada por los adlerianos cristianos como Kunkel o
Allers) |
4. Bibliografia basica: (para
ampliar información)
-Alarco von Perfall: Dicccionario de
Psicologia Individual. Sintesis, 1999.
-Isabel Caro Gabalda (compiladora): Manual de Psicoterapias Cognitivas.Paidós, 1997.
-Juan José Ruiz y Justo J. Cano:
Manual de Psicoterapia Cognitiva. R&C Editores, 2002.
-Rudolf Allers: Naturaleza y
Educación dal carácter. Labor. 1950
-Ursula E. Oberst and Alan Stewart: Adlerian Psychotehrapy. Brunner-Routledge. 2004
-Ursula E. Oberst, Juan J. Ruiz,
Ramón León y Virgilio Ibarz: La Psicología
Individual de Alfred Adler. En prensa, 2006.
E.
CONSTRUCTIVISMO Y PSICOLOGIA
ADLERIANA (Artículo de Úrsula E. Oberst):
La Psicología
Adleriana en el
contexto de las teorías constructivistas
© Ursula Oberst.
Universidad
Ramon Llull Barcelona
(abstract)
La psicología de Alfred Adler (Psicología Individual o Psicología Adleriana) tradicionalmente se considera una escuela psicoanalítica o "profunda". Sin embargo, tiene mucho más parecido con enfoques cognitivos más modernos, por la importancia que asigna a las cogniciones como mediador de la conducta. Además, se puede considerar un enfoque constructivista. En el presente artículo se da una definición de psicoterapia constructivista y se muestra como la teoría adleriana encaja en esta metateoría. Las implicaciones para una fertilización mútua respectivamente una integración teórica serán discutidas al final.
The
psychology of Alfred Adler
(Individual Psychology or Adlerian Psychology) tradicionally is thought
a
psychoanalitic theory. Nevertheless, there are many more similarities
with more
modern cognitive approaches, due to the importance which is given to
cognitions
as mediators of behaviour. But it can also be considered a
constructivist
approach. In this article a definition of constructivism in
psychotherapy is
given and it is shown how the Adlerian theory fits in. Finally,
implications
for cross-fertilization or theoretical integration will be discussed.
Alfred Adler, un neurólogo vienés, empezó su trayectoria psicoterapéutica como colaborador de Freud en 1902, pero se desmarcó pronto del psicoanális con la publicación de su estudio psicosomático sobre la minusvalía de los órganos (Adler, 1907/1977). Adler es el fundador de la Psicología Individual, una de las tres escuelas psicológicas denominadas "profundas" o psicoanalíticas (las otras son las de Freud y Jung). En vez de Psicología Individual, sus discípulos anglosajones prefieren la expresión Psicología Adleriana para evitar el concepto ambiguo de "individual". Con la expresión "Psicología Individual", Adler no se refería al hecho de tratar a una persona en vez de un grupo o familia; más bien quería expresar su concepción de que el ser humano es indivisible (in-dividuus), una unidad, una totalidad, y no dividido en instancias, como pensó Freud (Adler, 1912/1977). Adler (1911/1973) también rechazó completamente la teoría de la sexualidad de Freud, manifestando que los seres humanos tienen sexualidad, pero no son dominados por ella; al contrario: la persona puede utilizar el sexo para conseguir determinados objetivos, y el complejo de Edipo, según él, sólo es el intento de un niño excesivamente mimado para conseguir poder sobre sus padres, por lo tanto, este fenómeno en un niño normal no existiría. A partir de aquel momento empezó a desarrollar su propia escuela psicológica y psicoterapéutica, bien distinta de la de Freud, pero conservó unos elementos esenciales que hacen que su orientación todavía sea considerada por muchos una psicología profunda:
1. la suposición de un inconsciente
2. la importancia que se otorga al pasado, concretamente a la infancia, para la formación del carácter i las actitudes frente a la vida
3. la necesidad de hacer un psicoanálisis ("análisis del estilo de vida", en términos adlerianos) como base de un proceso terapéutico eficaz y un cambio estructural de la personalidad; para una mera orientación psicológica (counselling) no siempre se practica tal análisis, dado que aquí sólo se intenta orientar al cliente para la solución de problemas concretos y no para el cambio profundo de la personalidad. Pero se supone que sólo con un análisis (interpretación) de los recuerdos de la primera infancia se tiene acceso a los procesos relevantes para el trastorno; de hecho, durante su formación de psicoterapeuta (y counsellor) adleriano, el candidato se ha de someter a un análisis didáctico.
A pesar de estas nociones y prácticas históricas que a primera vista asignan a Adler un sitio al lado de Freud y Jung, considero que el enfoque de Adler queda mucho más cerca de terapias más actuales. En este trabajo se intentará demostrar que la Psicología Adleriana es una teoría psicológica cognitiva y constructivista. No se pretende dar una presentación exhaustiva de la teoría y la psicoterapia adlerianas, sino se comparará la visión epistemológica (muchas veces no explícita) de Adler con la epistemología constructivista y se destacarán los conceptos básicos comparándolos con conceptos de teorías cognitivas y constructivistas. Aparte de las (pocas) traducciones de las publicaciones alemanas de Adler al castellano, se encuentra una excelente y exhaustiva presentacion de esta teoría en lengua española en el libro de Titze (1979), y, más corta y concisa pero también muy completa, en la publicación de Dinkmeyer y Dinkmeyer (1988).
Concebir la Psicología Adleriana como una escuela cognitiva no es una idea nueva. Shulman (1985) p.ej. presenta a Adler como el primer terapeuta cognitivo. Mosak (1989) comenta la proximidad conceptual entre las ideas de Albert Ellis y de Alfred Adler, y Dinkmeyer y Dinkmeyer (1988) destacan que Adler era uno de los primeros en manifestar que la conducta humana puede cambiar si se modifica el sistema de creencias y cogniciones. Según estos autores, Adler es el predecesor del análisis transaccional de Berne, de la terapia racional-emotiva de Ellis, la terapia cognitiva de Beck y la de Meichenbaum. La conducta y las emociones son en alto grado dependientes de las cogniciones, suposición que mantienen todas estas teorías. Para Freud, el ser humano es víctima de sus emociones; Adler, en cambio, pretende que las emociones se pueden crear y controlar mediante las actitudes y los pensamientos. En la terapia adleriana se parte, igual que en otras orientaciones cognitivas, de la base que el paciente tiene una visión equivocada o errónea acerca de sí mismo y de su entorno, y el objetivo es que el paciente adquiera insight sobre estas "apercepciones tendenciosas" (tendenziöse Apperzeption) mientras el terapeuta lo anima y motiva para que gane confianza en sus propias capacidades y habilidades. Esta técnica terapéutica se llama Ermutigung (encouragement, alentamiento). Al sistema de cogniciones y la particular manera de cada uno de percibirse a sí mismo y el mundo y de organizar estas percepciones para entender, controlar y anticipar acontecimientos y acciones, Adler lo llama "estilo de vida" (Lebensstil, a veces también private Logik, lógica privada). Se forma en los primeros años de la vida, por lo cual, el psicoanálisis adleriano, que pretende llegar a conocer el particular estilo de vida de cada uno, consiste en interpretar los primeros recuerdos de la infancia del paciente para descubrir los contenidos "inconscientes" de la mente.
Llegados a este punto, conviene aclarar la concepción del inconsciente de Adler. Mientras para Freud, el inconsciente consiste en contenidos reprimidos, los cuales se han de sacar a luz para facilitar al paciente una "catarsis", para Adler estos contenidos son inconscientes, porque se formaron en el niño en una época pre-lingüística, y afirma:
"La totalidad de la vida, llamado por mí concretamente estilo de vida, se forma en el niño en una época, donde no tiene ni un lenguaje suficiente ni conceptos suficientes. Si sigue creciendo en este sentido, entonces crece en un movimiento, que nunca se capta en palabras y, por ende, es intocable por la crítica, también por la crítica de la experiencia. Aquí no podemos hablar de un inconsciente reprimido, sinó de algo no entendido, algo escapado del entendimiento." (Adler, 1933/1980, pp.24-25).
Por tanto, para Adler, y fiel a su idea holística de un in-dividuo que rechaza el dualismo consciente-inconsciente, el inconsciente es lo que (todavía) no entendemos, pero que podemos llegar a entender mediante una interpretación hermenéutica, dialogando el terapeuta con el cliente. "El ser humano sabe mucho más de lo que entiende", es un comentario de Adler frecuentemente citado (Adler, 1933/1980, p.22).
"El inconsciente no es más que lo que no hemos sido capaces de formular en conceptos claros. No se trata de conceptos que se esconden en rincones inconscientes o subconscientes de nuestra alma, sino de partes de nuestra consciencia, cuyo significado no hemos llegado a entender del todo. (...) En cuando entendemos una tendencia inconsciente, ya se ha vuelto consciente.." (citado en Ansbacher y Ansbacher, 1975, p.226).
Se ve que el uso de términos como "inconsciente" y "análisis" es sólo una convención histórica y no expresa una proximidad conceptual con otras teorías psicoanalíticas o profundas. Es más parecido a lo que los psicólogos constructivistas llaman "constructo", definido como una forma de establecer una distinción y cuyos contenidos también pueden ser conscientes o no, verbalizables o no. Kelly (1955/1991) usa también la expresión "constructos preverbales" para aquellos procesos mentales o psicofisiológicos que (todavía) no llevan una etiqueta verbal.
Hasta aquí la definición de la Psicología Adleriana como enfoque cognitivo. Pero en este artículo se pretende ir más allá; concebimos esta teoría como constructivista. Pero mientras para demostrar que la Psicología Individual es cognitiva, basta con mostrar las similitudes conceptuales básicas, el caso del constructivismo es diferente: se trata de una metateoría con marcado acento epistemológico. Por lo tanto, para presentar la Psicología Adleriana como teoría constructivista, es necesario elaborar primero qué entendemos por la epistemología constructivista y luego averiguar si en Adler se encuentran estos criterios.
Existen ya varios intentos de enfocar la Psicología Adleriana como teoría constructivista. Pero mientras algunos constructivistas le dedican a Adler un mero reconocimiento histórico a título de comentario (p.ej. Mahoney, 1991), algunos adlerianos han intentado comparar las dos orientaciones de manera más detallada en sus publicaciones, incluso con el objetivo explícito de buscar un fondo común para el diálogo (p.ej. Master, 1991) sin llegar a una definición clara del constructivismo y limitándose a la comparación de Adler con conceptos de determinadas líneas constructivistas.
El constructivismo es una postura epistemológica que tiene raíces en el criticismo de Kant, y su postulado básico implica que es el observador quien áctivamente construye el conocimiento del mundo exterior y que la realidad puede ser interpretada en distintas formas (Feixas y Villegas, 1993). Esta postura fue implantada por primera vez en psicoterapia por Kelly (1955/1991) con su teoría de los constructos personales. Hoy por hoy hay diversas teorías que se acogen bajo el techo metateórico común del constructivismo, pero no todos los autores tienen la misma idea de lo que significa una terapia constructivista.
Michael Mahoney (1988) p.ej., define la psicología constructivista como una familia de teorías que comparten la idea de que el conocimiento humano conlleva la participación activa y proactiva del individuo, y destaca tres elementos básicos del constructivismo: la cognición proactiva, la estructura nuclear morfogénica y el desarrollo auto-organizado. Con el concepto de cognición proactiva, Mahoney se refiere al hecho de que el individuo no es meramente reactivo a los estímulos de su entorno, sino co-creador de sus "realidades" subjetivas. Con "estructura nuclear morfogénica" Mahoney quiere expresar su idea de que el ser humano está organizado de manera que sus procesos centrales ("núcleo") determinan y restringen las formas en los niveles periféricos, mientras "desarrollo auto-organizado" se refiere a la capacidad del individuo de organizarse a sí mismo de manera que pueda proteger y perpetuar su integridad en base de procesos de atención y retención selectiva. Seguramente encontraremos estos conceptos en diferentes enfoques constructivistas, pero no se trata de criterios propiamente epistemológicos. Además, según Botella (1995), esta definición de Mahoney, es en sí misma una teoría (constructivista), pero no una metateoría constructivista que nos pueda servir de guía sobre si un determinado enfoque se puede considerar constructivista o no. Siguiendo a Botella, una metateoría tiene que incluir enunciados sobre la naturaleza del conocimiento y los valores epistemológicos. Para este autor, la metateoría constructivista pretende que el conocimiento es una construcción hipotética; Botella contrasta esta posición con la concepción tradicional objetivista de un conocimiento como representación de la realidad. Como valores epistemológicos constructivistas, Botella destaca primero el valor pragmático de los contenidos del conocimiento, su eficacia predictiva, viabilidad y fertilidad, y segundo su coherencia en el sentido de consistencia interna y externa.
Chiari y Nuzzo (1996) también critican este concepto de Mahoney de que el constructivismo en psicoterapia comprende la idea de un individuo proactivo, diciendo que es un concepto tan amplio que puede comprender enfoques tan disparos como orientaciones humanistas, las teorías de Jung y Adler (sic!) y otros, sobre todo psicoterapias cognitivas. Estos autores hacen una revisión crítica de diferentes enfoques autodenominados constructivistas o construccionistas (usamos aquí las dos expresiones como sinónimos, aunque no todos los autores lo hacen) y proponen:
"(...) la etiqueta constructivismo psicológico debería quedar restringido al conjunto de teorías y enfoques que aspiran a superar la oposición tradicional entre realismo e idealismo adoptando la suposición metateórica de que la estructura y organización de lo conocido - incluyendo el sujeto cognoscente como parte lo conocido - está inevitablemente ligado a la estructura del sujeto cognoscente". (Chiari y Nuzzo, 1996, p.178).
Según esta definición podemos incluir como constructivistas teorías que admiten la existencia de una realidad externa que puede o no existir independientemente del observador, pero que en todo caso no es cognoscible directamente, sino mediante la superposición de dimensiones conceptuales de significado.
Otro autor (Ibañez, 1992) se pregunta en un artículo deliberadamente polémico, cómo no se puede ser constructivista hoy en día, y ataca lo que llama la "ideología de la representación" de la Modernidad con sus "cuatro potentes mitos": el del conocimiento como representación correcta y fiable de la realidad, el del objeto como elemento constitutivo del mundo, el de la realidad como entidad independiente de nosotros, y el de la verdad como criterio decisorio. Según Ibáñez, para una perspectiva verdaderamente construccionista, es indispensable romper radicalmente con estos mitos, sobre todo con el de la verdad. Evidentemente admite que el construccionismo tampoco es más verdadero que las demás alternativas. Al criterio de la verdad opone, como muchos otros autores constructivistas, el valor pragmático, el valor de uso.
Los diferentes autores hasta aquí citados, además de su visión del constructivismo, difieren en su noción de lo que puede ser el paradigma epistemológico opuesto. Algunos contraponen el constructivismo a lo que llaman "realismo" (Scott, Kelly y Tolbert, 1995); Mahoney y Gabriel (1987) distinguen psicoterapias cognitivas constructivistas por un lado y psicoterapias cognitivas "racionalistas" por otro; Ibáñez (1992) contrasta el construccionismo social nacido en el seno de la Postmodernidad con la epistemología positivista como legado de la Modernidad. Botella (1995), Feixas y Villegas (1993) o Neimeyer (1993) prefieren la dicotomía constructivismo-objetivismo. De hecho, el realismo, como doctrina que mantiene que hay cosas reales independientes de la conciencia y cuyos fundadores más destacados fueron Descartes, Hobbes y Locke, es más bien una cuestión ontológica y no epistemológica. En este sentido, el realismo está en oposición al idealismo que afirma que no existen cosas reales independientes de la conciencia (posición p.ej. de Berkeley). Hay autores constructivistas que asumen la existencia de una realidad independiente del observador y los que no (p.ej. Maturana, 1988), según su "radicalidad" (Feixas y Villegas, 1993; Botella, 1995), pero el constructivismo como epistemología no debe pronunciarse sobre la existencia de la realidad, sólo sobre su cognoscibilidad. En tanto a "racionalismo", en su sentido estricto, este término se refiere a la doctrina que es la razón la fuente principal del conocimiento, en contraposición al empirismo que considera la experiencia como único origen del conocimiento (Hessen 1926/1991). Según Hessen, el conocimiento implica una relación entre el sujeto y el objeto, y se pregunta, si en esta relación es el objeto que determina al sujeto o al revés. Sin decir nada sobre el carácter ontológico del sujeto y del objeto, este filósofo alemán explica que según la doctrina del subjetivismo, el conocimiento queda fundado en el sujeto, mientras para el objetivismo el objeto es decisivo en esta relación: El objeto determina al sujeto. Por esta razón nos parece más correcta la dicotomía objetivismo-constructivismo como dos contraposiciones epistemológicas.
Después de estas consideraciones terminológicas, podemos ahora llegar a un consenso de lo que consideramos constructivismo en psicología, y estamos de acuerdo con Chiari y Nuzzo (1996) que proponen llamar constructivistas sólo estas teorías que más allá de la antítesis realismo-idealismo asumen que el mundo no es cognoscible directamente, sino que se construye. Además, nos acogemos a los criterios de distinción de Botella (1994) entre teorías objetivistas y constructivistas. Según Botella, el constructivismo se distingue del objetivismo en su visión del ser humano, del mundo, del conocimiento y de la justificación. Respecto al ser humano, el objetivismo lo ve como pasivo, reactivo y aislado del medio social, y el constructivismo como proactivo, propositivo y en relación dialéctica con su entorno. La visión del mundo en el objetivismo es mecanicista, mientras en el constructivismo es organicista o contextualista. En la visión del conocimiento quedan opuestos, según Kelly (1955/1991), el "fragmentalismo acumulativo" y "el alternativismo constructivo". En cuanto a la justificación del conocimiento (valor epistemológico), el objetivismo mantiene la verdad como único criterio válido y fiable, mientras el constructivismo se basa en un criterio pragmático, de uso o de utilidad. Estos cuatro criterios de clasificación nos han de servir ahora para determinar si podemos considerar la teoría de Alfred Adler una teoría constructivista.
1. Visión del ser humano
Como ya hemos comentado, Adler tiene una visión holística del ser humano. Mientras Freud, con su concepción orientada a la biología accepta tácitamente un positivismo mecanicista y reduccionista e intenta dar explicaciones empiristas-causales, buscando acontecimientos y causas objetivas en el pasado de la persona, Adler se aleja de esta idea manifestando que la persona está guiada por
a) una fuerza creativa inherente (los constructivistas Maturana y Varela (1980) la llaman auto-poiesis, siguiendo un concepto de Aristoteles)
b) ficciones (en adhesión a Vaihinger (1911/1965), a quien se remiten también los constructivistas): Las ficciones, aunque no tienen una correspondencia con la realidad, tienen una utilidad pragmática y se consideran imprescindibles para la vida humana.
"Ficciones son suposiciones subjetivas, de las que el hombre está convencido, a las que cree - incluso cuando todos los "hechos" objetivos parecen en contra. También cuando aparentemente estas ficciones parecen poco adecuadas desde un punto de vista pragmático, resultan lógicamente correctas dentro del marco de referencia del estilo de vida y adecuadas y convenientes respecto a esta lógica privada." (Adler citado en Titze, 1979, p.44).
c) una causa final ficticia (finalidad): Adler rechaza el principio de causalidad como explicación de fenómenos psíquicos. Para él, la pregunta más importante para entender la mente del ser humano no es "de dónde", sino "a dónde", no "por qué" sino "para qué".
"No somos capaces de pensar, de sentir, de querer y de actuar sin tener un objetivo en la mente (...) Porque todas las causalidades no son suficientes para el organismo vivo, para compensar el caos de los acontecimientos. (...) Cada fenómeno psíquico, si nos tiene que dar la comprensión de una persona, puede ser percibido y entendido sólo como preparación a un objetivo." (Adler, 1924/1974, p.21).
Esta visión teleológica del ser humano, que comparten también las teorías constructivistas (Mahoney, 1991), ha llevado a algunos sucesores de Adler a reivindicar el cambio de nombre de Psicología Individual en "Teleoanálisis" (Titze, 1979). En la Psicoterapia Adleriana, se usa este principio teleológico para analizar la función de un determinado síntoma en el conjunto de las ficciones del paciente. Saber qué objetivo (todavía inconsciente) persigue el paciente con su sintomatología, sobre todo cuando se trata de trastornos psicosomáticos, es un elemento clave para su solución.
d) el sentimiento de comunidad (o falta de ello): Bajo el concepto de sentimiento de comunidad o sentimiento social (Gemeinschaftsgefühl en alemán, common sense o social interest en inglés; Adler usa la expresión inglesa common sense también en el idioma alemán de aquella época) se entiende que la persona es un ser social, y la manera de interactuar con los demás es de suma importancia. El sentimiento de comunidad es una posibilidad innata que se ha de desarrollar a lo largo de la infancia. Tener sentimiento social significa sentirse parte de la comunidad humana, sentirse incluido, tener el deseo de contribuir al bien común. El grado de sentimiento social determina la adaptación del individuo a la comunidad y su salud mental (o su normalidad). Pero también es una escala para medir si una determinada acción o determinado pensamiento es racional (vernünftig). Con referencia a Kant y la definición que da este de la razón (Vernunft, en contraposición a entendimiento - Verstand -, citado en Fullat, 1984), Adler manifesta: "Por razón entendemos, con Kant, un proceso que tiene valor universal. Racional es, entonces, lo que se entiende por common sense." (citado en Ansbacher y Ansbacher,1975, p.154.)
Entender a una persona significa, como ya hemos dicho, entender su organización cognitiva, su "estilo de vida" (Lebensstil). Este estilo de vida se forma en los primeros años de la infancia a través de sus experiencias y decisiones y elecciones creativas a estas experiencias; contiene sus cogniciones y ficciones que le ayudan a organizar, entender, predecir y controlar su experiencia a través de "apercepciones tendenciosas", el modo particular de cada persona de percibir el mundo y a sí mismo. Adler no niega la influencia de herencia y entorno en la persona, pero advierte que es de mayor importancia la respuesta personal de cada individuo a estos factores, que pueden restringir las posibles respuestas, pero nunca determinar su forma de pensar y sentir. Por eso Adler resta importancia a una explicación causal de la conducta, dando énfasis a las "causas finales", los objetivos, los fines que persigue una persona, conscientemente o inconscientemente (i.e. dándose cuenta de estos objetivos o no), y si queremos entender la conducta de una persona tenemos que entender a que fines aspira. Si estos propósitos son guiados por un sentimiento de comunidad y "orientados a tareas" (sachlich,, task-oriented), Adler habla de un individuo sano; el individuo "neurótico" (o maladaptado) tiene objetivos egocéntricos.
En resumen, Adler ve al ser humano como una totalidad, un ser social, proactivo, persiguiendo objetivos, e interactuando dialécticamente con su entorno. En este sentido, su visión del ser humano se puede considerar claramente constructivista. Lo que desconcierta es el concepto aparentemente objetivista o racional del sentimiento social que aparece como criterio absoluto de distinción entre sano y neurótico, "correcto" o "incorrecto". Este punto será discutido más adelante.
2. Visión del mundo
Adler hace muy poca referencia explícita a su particular visión del mundo, quizás porque para él, la realidad es básicamente una realidad y un mundo social, de interacción humana. Sólo en su última publicación mayor, El sentido de la vida,, de 1933/1980, Adler comenta, seguramente influido por los últimos descubrimientos de las ciencias llamadas exactas respecto a la relatividad, que si hasta en la física se está desmoronando el principio de causalidad dejando lugar a meros conceptos probabilísticos, él no puede acceptar un determinismo mecanicista en psicología, y se vuelca contra aquellos psicólogos que "producen sus dogmas en disfraces mecanicistas o fisicalistas" (p.23). Se puede decir con Titze (1979) que Adler ha superado el principio de la causalidad en psicología en acorde a una visión del mundo contextualista.
3. Visión del conocimiento
En lo que llamamos con Kelly (1955/1991) fragmentalismo acumulativo, el conocimiento es visto como representación directa o incluso copia del mundo real y se forma via acumulación de descubrimientos de hechos reales. El constructivismo, en cambio, considera el conocimiento como construcción de la experiencia y como invención de nuevos marcos interpretativos. Es un proceso que evoluciona constantemente mediante interpretaciones sucesivas (Feixas y Villegas, 1993).
Kelly (1955/1991), el primero en aplicar explícitamente el constructivismo a la psicología, llama constructos a los patrones que crea el ser humano para luego intentar adaptarlos a la realidad; el ajuste no siempre es muy bueno, pero sin estos constructos, estas formas de construir la realidad, el ser humano no sería capaz de encontrar sentido en el mundo. Pero una construcción absoluta no se puede conseguir, sólo aproximaciones sucesivas que luego se ponen a prueba respecto a su validez predictiva. Y todas estas interpretaciones se revisan constantemente.Ya hemos comentado arriba la similitud de esta concepción con las ficciones de Adler. Kelly afirma:
"Adoptamos la posición de que siempre quedan construcciones alternativas entre las que se puede elegir tratando con el mundo. Nadie tiene que sentirse arrinconado; nadie tiene que quedar totalmente coartado por las circunstancias; nadie tiene por que ser la víctima de su biografía." (Kelly, 1955/ 1991, p.11).
Esta posición la llama alternativismo constructivo. Este pensamiento es intrínsicamente adleriano. Tal como hemos dicho más arriba, Adler rechaza también el determinismo absoluto de las circunstancias. El individuo siempre tiene una respuesta alternativa de responder y de construirse sus distincciones. Adler afirma:
"Aquí la Psicología Individual rompe con la teoría del determinismo. Las experiencias no son la causa inevitable de éxito o fracaso. No sufrimos bajo el impacto de nuestras vivencias - el llamado trauma -, pero hacemos de ellas exactamente lo que sirve a nuestro propósito. Estamos auto-determinados por el significado que damos a nuestras experiencias. Probablemente en este significado siempre hay algo erróneo inherente, si tomamos determinados acontecimientos como base de nuestra futura vida. El significado no se determina por una determinada situación, sino somos nosotros que nos determinamos por las significaciones que asignamos a las situaciones." (Adler, 1931/1981, p.21)
En otras palabras: no son las experiencias de un niño que dictan sus acciones, sino las conclusiones que saca de estas experiencias. Si miramos el historial de un niño difícil, nos encontramos con dificultadas en la relación madre-hijo, pero las mismas dificultades podemos descubrir también en otros niños. Estos no obstante, han encontrado una respuesta mejor. Este conocimiento nos lleva a la noción básica de la Psicología Individual: Simplemente no hay causas para el desarrollo del carácter. Un niño puede, más bien, utilizar experiencias que están direccionadas a un objetivo y hacer de ellas sus causas.
Kelly afirma que el ser humano forma constructos como representaciones hipotéticas de su universo para luego ponerlos a prueba con la realidad de este universo en términos de su "eficacia predictiva". Kelly pone el siguiente ejemplo:
"Un hombre construye la conducta de su vecino como hostil. Por eso cree que su vecino, en cuanto tenga la oportunidad apropiada, le hará daño. Pone a prueba su construcción de la actitud de su vecino tirando piedras a su perro. Su vecino responde con un reproche enfadado. Por tanto, el hombre puede creer que ha confirmado su construcción del vecino como persona hostil." (Kelly, 1955/1991, p.9).
Este ejemplo podría ser de Adler, pero en este caso hablaría de ficciones equivocadas, finalidades y apercepción tendenciosa.
En resumen, podemos constatar que la visión adleriana del conocimiento también es constructivista.
4. Visión de la justificación
Para el objetivismo existe el criterio de la verdad como valor epistemológico. La verdad existe y puede ser descubierta acumulativamente mejorando nuestros instrumentos de percepción. Traducido en términos psicológicos y psicoterapéuticos este postulado significa que hay un criterio que nos dice qué conducta, qué pensamiento, qué sentimiento, o qué constructo es correcto, sano o adaptado. El constructivismo no admite el criterio de la verdad como justificación del conocimiento. Ibáñez (1992) afirma:
"Para poder desarrollar una perspectiva plenamente construccionista, es indispensable romper radicalmente con la creencia en la verdad. Los criterios de la verdad son obra nuestra, y por lo tanto son tan contingentes y tan relativos a nuestras cambiantes prácticas como cualquier otra cosa que resulte de nuestro quehacer, no hay por lo tanto nada que sea verdad en el sentido estricto de la palabra." (p.25). (Algunos autores utilizan los términos constructivismo y construccionismo como sinónomos. Nosostros seguimos esta práctica.)
Botella (1995) destaca como los dos valores epistemológicos del constructivismo primero el valor pragmático de las pretensiones del conocimiento, en concreto su eficacia predictiva, viabilidad y fertilidad, y segundo su coherencia interna (consistencia interna y externa y poder unificador). Este concepto alternativo de pragmatismo o valor de uso en vez de una verdad absoluta independiente de los individuos es ámpliamente compartido por los psicólogos constructivistas. Para las terapias que Mahoney y Gabriel (1987) llaman cognitivas-racionalistas existe una interpretación correcta de la realidad. Beck, Rush, Shaw y Emery (1983) p.ej. defienden que el paciente tiene una percepción y unas cogniciones distorsionadas de sí mismo y de su entorno, y el objetivo terapéutico es, mediante unas técnicas cognitivo-conductuales muy concretas, facilitar al paciente una visión más "correcta" o "realista" de una supuesta realidad cognoscible. Pero las terapias constructivistas no pretenden poder dar una interpretación correcta del problema del paciente. Este, simplemente, es invitado a cuestionar su sistema de constructos, a generar nuevas hipótesis entorno al mundo y a sí mismo y a ponerlos a prueba mediante una experiencia fuera del setting terapéutico, como si fuera una investigación empírica. La hipótesis del paciente se considera confirmada, si el nuevo constructo le resulta útil para interactuar más eficazmente con el mundo que le rodea. Esto significaría la incorporación de este nuevo constructo en el sistema de constructos de la persona. Si la hipótesis queda invalidada, el proceso de elaboración comienza de nuevo (Feixas y Villegas, 1993).
El rol del terapeuta también es diferente en cada orientación: Si asumimos que el paciente tiene que erradicar sus conceptos erróneos y cambiarlos por unos más correctos, acceptamos también que el terapeuta, sólo por el hecho de ser terapeuta, está en posesión de la verdad: le enseña al paciente cuales son las visiones y las cogniciones más correctas que tendrá que adoptar para ponerse bien. Los psicólogos constructivistas rechazan esta noción de corrección o deformación y se vuelven en contra del papel del terapeuta como experto, primero porque nadie puede estar en posesión de la verdad en un mundo no cognoscible, y segundo porque el paciente puede ser manipulado y sometido al control del terapeuta (Neimeyer, 1994). En cambio, buscan una relación de igualdad, de "experto a experto" (Feixas y Villegas, 1993), renunciando a la autoridad del terapeuta para determinar en que consiste una conducta o un pensamiento correcto.
En lo que se refiere al rol del terapeuta adleriano, su actitud es de empatía, intuición y de hacer conjeturas (raten). Mediante la empatía y la intuición se intenta un entendimiento conjetural o hipotético del paciente. Si el cliente no accepta una interpretación determinada del terapeuta, el rechazo no se tilda globalmente como una forma de resistencia, sino se admite que la interpretación no puede ser válida para el cliente. El terapeuta no manda, sólo propone. Se puede decir que terapeuta y paciente construyen juntos la interpretación del problema y las propuestas de solución. Así también, se puede entender la práctica aparentemente "psicoanalítica" de la terapia adleriana de la interpretación de los recuerdos de la infancia. Para Adler, estos recuerdos no son indicadores de acontecimientos verdaderos causantes del trastorno actual. Adler mismo contó como anécdota (Rattner, 1972) que conservaba un recuerdo suyo en el cual salía un cementerio, pero en una posterior comprobación resultó que este cementerio nunca había existido.
"Para los propósitos de la psicología no es importante, si el recuerdo (...) es un recuerdo de un acontecimiento real. Los recuerdos sólo son importantes respecto a lo que uno cree que son; respecto a su interpretación y su relación con la vida presente y futura." (Adler citado en Ansbacher y Ansbacher, 1975, p.327)
Desde una posición constructivista podemos afirmar que estos recuerdos son narrativas o incluso justificaciones de la persona para dar significado a su situación actual.
En cuanto al criterio de la verdad, Adler parece con su concepto de sentimiento de comunidad, a primera vista, caer en el apartado "racionalista" de la definición de Mahoney, por lo tanto, en el punto clave, el de la justificación del conocimiento, la teoría de Adler no sería constructivista. Si fuera así, este aspecto desmoronaría toda la concepción de la Psicología Individual como teoría constructivista: Tenemos que admitir que Adler habla no sólo de ficciones y objetivos "erróneos" (irrtümliche Ziele), sino hasta de cogniciones "antisociales" (cuando en el paciente hay una acusada falta de sentimiento de comunidad y persigue objetivos puramente egocéntricos). Adler dice apodícticamente: "Realidad es sociedad, es comunidad" (citado en Ansbacher y Ansbacher, 1975, p. 140) y habla de la "lógica férrea de la convivencia" (Adler, 1927/1981). Como ya hemos comentado más arriba, para Adler sí que existe un criterio de verdad y de racionalidad: el sentimiento de comunidad; cuanto más common sense encontramos en una conducta o un pensamiento o sentimiento, más correcto es, y más psíquicamente sana es la persona. El neurótico, según Adler, se caracteriza por su falta de sentimiento de comunidad. La terapia adleriana consiste, básicamente, en un objetivo principal: descubrir los fines fícticios erróneos y animar al paciente de cambiarlos por otros más acordes con el common sense (que pueden ser igualmente ficticios). Pero, como constata Master (1991), cuando descubrimos estos errores en el estilo de vida del paciente, no hemos descubierto "la verdad". Simplemente hemos construido una forma de entender los problemas del cliente en un contexto social; después podemos co-crear con él otras "ficciones" que le ayudan a interactuar mejor con su entorno. Estas ficciones alternativas también se ponen a prueba en la vida real del paciente por su viabilidad, y es el cliente que tiene que acceptar tanto la interpretación de "cognición errónea" como la funcionalidad de la construccion alternativa. Respecto al sentimento de comunidad como criterio de la verdad, Adler afirma:
"Resulta un hecho fundamental (...) que tenemos que contar con las reglas de juego de un grupo, como se dan por sí mismo en este planeta con la organización limitada del cuerpo humano y su rendimiento, como con una verdad absoluta, a la que nos podemos aproximar sólo paulatinamente, muchas veces después de superar errores y faltas.(...) Las exigencias de la comunidad han regulado las relaciones entre los humanos y existían ya antes de forma natural, como "verdad absoluta". (Adler, 1927/1981, p.37)
Cuando Adler habla de "verdad absoluta", no se debe entender esto en un sentido literal. Según la interpretación de Ansbacher y Ansbacher (1975), Adler quería expresar su idea de que el ser humano necesita, para orientarse, un punto de referencia: Como no existen respuestas absolutas, pero de todas maneras, necesitamos alguna orientación, para dirigir nuestra conducta, la ficción o "hipótesis de trabajo" (Ansbacher y Ansbacher) consiste en considerar la "lógica férrea de la convivencia" como si fuera la verdad absoluta. En este sentido, el sentimiento de comunidad también es una ficción, para Adler la más pragmática.
Además, el significado del sentimiento de comunidad puede variar de sociedad en sociedad y a lo largo de los tiempos, no es un valor eterno e inamovible; está sujeto a cambios y se forma y se modifica en la interacción social. Adler afirma:
"Encontraremos en el common sense contínuamente nuevas versiones. (...) Quería demostrar con esto, que el common sense puede cambiar. No es nada fijo, es la suma de todos los movimientos psíquicos racionales y comunmente reconocidos, vinculados a la estabilidad de la vida social." (citado en Ansbacher y Ansbacher, 1975, p. 154.)
En otras palabra, es una construcción social sujeta a cambios permanentes. Interpretado el concepto de sentimiento de comunidad en este sentido, se puede afirmar que Adler no postula un criterio de verdad absoluto, sino un consenso social que tiene su valor pragmático de orientación para el ser humano. Hay una corriente en el constructivismo, el construccionismo social de Gergen (1996) que pone énfasis en el papel de los procesos sociales para la construcción del significado: el conocimiento no emerge ni dentro ni fuera del individuo, sino entre las personas que interactúan, comparten y constantemente negocian los significados. Aquí también hay una aproximación entre las ideas de Adler y de al menos una teoría constructivista. Otra idea del construccionismo social es, según Barnett Pearce (1994), que la vida social se estructura según reglas de obligatoriedad. Como seres sociales nos interesa sobre todo como interactuar con los demás y averiguar qué podemos o debemos hacer o dejar de hacer. En este concepto también se pueden encontrar aproximaciones al sentimiento de comunidad adleriano.
En resumen, podemos considerar la Psicológia Adleriana como una teoría constructivista en cuanto a los cuatro criterios que hemos establecido (visión del ser humano, del mundo, del conocimiento y de la justificación) y ponerla en un lugar bajo el techo metateórico de otras escuelas constructivistas. Esta conclusión justifica que puede ser provechoso mantener el interés en este autor poco conocido en España. También puede ser interesante estudiar las posibilidades de una fertilización mútua en el sentido de una integración teóricamente progresiva de la psicoterapia, tal como la propone Neimeyer (1992). Según este modelo, dos sistemas de psicoterapia que muestran una compatibilidad metateórica, pueden dar lugar a una fertilización mútua o incluso a una síntesis, aunque trabajen con estrategias y técnicas distintas. Se podría p.ej. investigar, en qué medida la utilización de la técnica de la rejilla de Kelly puede ser útil para sistematizar la evocación de las ficciones en una terapia adleriana. También se puede estudiar un mayor uso de recuerdos de la infancia como técnica narrativa en terapias constructivistas, o interesarse más por la finalidad que tiene un determinado síntoma dentro del sistema de constructos de una persona.
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F. LA PSICOLOGIA PROFUNDA DE JOSEF
RATTNER (Juan J. Ruiz, 2006)
El psicoanalista alemán Josef
Ratnner (1928- ) es el creador de la llamada "Psicología
Profunda" (en alemán Tiefenpsychologie) que reivindica una
actualización de la psicología dinámica a partir
del psicoanálisis de Freud y la superación de sus
limitaciones incorporando sobretodo las aportaciones de Alfred Adler,
la antropología existencial (en la línea de Victor
Frankl) y el nepsicoanálisis de Sullivan y Fromm.
Los
presupuestos de la Psicología Profunda de Rattner, son los
siguientes:
1-La persona se encuentra entre la naturaleza y la cultura:
nace como ente natural, pero ha de crecer en la cultura mediante un
proceso formativo de tipo social, la
educación.
2-La
personalidad o caracter de cada sujeto es el resultado por un
lado de la educación recibida
(influencia ambiental temprana y posterior de tipo afectivo y
normativo) y de la autodisciplina (dirección
personal elegida).
3-La persona tiene una dimensión espiritual en
la medida que no se limita a a desenvolverse y actuar por las metas
naturales (biológicas) o las influencias ambientales recibidas,
sino que su comportamiento se dirige y orienta hacia "valores", incluso cuando realiza, "antivalores".
4-Todo comportamiento humano expresa una actitud de fondo que implica una elección de valores derivada de una decisión interior (consciente e inconsciente).
5-No son los instintos los que definen
a la personalidad, sino que es la personalidad la que determina la
naturaleza y la forma de maniofestarse el instinto (sexual, agresivo,
afectivo, etc).
6-La personalidad está
conformada por una estructura
unitaria de cuerpo-alma, como un todo ordenado donde cada pieza
depende de la otra y la condiciona altermativamente.
6-En la formación de la
personalidad, y en la elección de la actitud de cada
persona ante las diversas circunstancias de la vida, y en suma de los
valores que orientan a la personalidad, la actuación de cada
persona (sobretodo a nivel inconsciente), tiene una gran
importancia las experiencias
educativas de la infancia.
7-Las personas tienden a repetir en sus
actitudes ante las dificultades de la vida, pautas, actitudes y
elección de valores adquiridos en su vida infantil. La imagen que se forman de si mismos
y de los demás, y las opiniones, sentimientos y conductas
derivadas de las mismas, suelen ser a menudo distorsionadas por la
vivencia y orientación de sus experiencias pasadas infantiles. En
esas distorsiones (parataxias de Sullivan), tienen una importancia
significativa la salida que cada persona da a sus sentimientos de inferioridad y los
mecanismos de defensa con ellos relacionados (sobretodo la
proyección, la racionalización y la represión).
8-La mayoria de los problemas
humanos, segun Rattner, derivan de orientaciones de valor o
actitudes erróneas, a su vez derivadas de distorsiones
del caracter de origen infantil de tipo inconsciente que tiende a
repetirse en las relaciones interpersonales y consigo mismo
(distorsiones de la imagen de si mismo y de los demás).
9-La psicoterapia consiste en el
conocimiento y reeducación de las motivos inconscientes
que producen una falsa imagen de si mismo y de los demás, de las
que derivan los problemas emocionales y relacionales.
10-Rattner ha desarrollado una
modalidad de psicoterapia grupal
extensa que a menudo incluye a mas de 100 personas
simultáneamente que tiene como eje el sentimiento de comunidad
de Alfred Adler.
(ver enlace: APUNTES
SOBRE EL MODELO PSICOTERAPEUTICO DE GRUPO AMPLIO DEL DR. JOSEF RATTNER
de Horacio F. Foladori)
Al igual que F. Kunkel; J. Rattner, es
otro importante referente para los psicoterapeutas adlerianos
orientados mas psicodinámicamente.
Otras
referencias:
1-Web:
Verband
individualpsychologischer Berater Deutschland e. V
2-Josef Rattner: La
Personalidad del hombre. Ed. Mensajero. Bilbabo,1973.
3-Josef Rattner: Psicología y Psicopatología de la vida
amorosa. Siglo XXI Editores. México, 1965.