Hipocondría e hipocondríacos

Esta página es fruto de una entrevista para una revista que realizaron al Dr. García Higuera. En ella se explicita como una persona puede llegar a ser hipocondríaca, algunas de sus características psicológicas, en concreto el miedo a la enfermedad y el dolor, su tratamiento y una serie de recomendaciones para las personas que la sufren o que son muy aprensivos.

Ideas generales sobre la hipocondría

ENTREVISTA A:

Hipocondríacos

1º) ¿Qué es la hipocondría?

La característica esencial de la hipocondría es la preocupación y el miedo a padecer, o la convicción de tener, una enfermedad grave, a partir de la interpretación personal de alguna sensación corporal u otro signo que aparezca en el cuerpo. Puede ocurrir, por ejemplo, con lunares, pequeñas heridas, toses, incluso latidos del corazón, movimientos involuntarios, o sensaciones físicas no muy claras. Aunque el médico le asegure que no tiene nada, el hipocondríaco solamente se queda tranquilo un rato, pero su preocupación vuelve de nuevo. Para entenderla más profundamente se puede consultar la página en la que se describen los procesos psicológicos subyacentes en la hipocondría .

2º) ¿Por qué se llega a ser hipocondríaco?

La interpretación catastrófica de los signos corporales es el mecanismo por el que se dispara la hipocondría. Por qué se dispara ese mecanismo es difícil de determinar. Se sabe que este trastorno afecta a menudo a ambientes familiares, es decir, que muchos miembros de una familia tienden a estar afectados. Esto nos puede indicar que hay familias que son especialmente sensibles y están muy inclinadas hacia la interpretación de los signos de enfermedad en todos los ámbitos de la vida. Durante las reuniones familiares no se habla más que de enfermedades, se comenta constantemente si se está bien o mal, se vive con muchísima angustia cualquier signo de enfermedad en alguno de los hijos, etc. etc. De esta forma los miembros de la familia aprenden a interpretar de esa forma cualquier signo corporal y lo asocian con angustia, miedo o ansiedad. Es una interpretación, aunque también se podría pensar que existe una predisposición genética. Lo importante no es el por qué, sino como solucionarlo.

3º) ¿Suele suceder tras un problema orgánico de cierta importancia?

Puede suceder asociado a un problema orgánico, pero no necesariamente, ni siquiera con mucha frecuencia.

4º) ¿Puede establecerse un perfil de la persona hipocondríaca?

Asociado a la hipocondría suele haber un miedo desmedido a la muerte, al dolor, al sufrimiento, a la debilidad o dependencia de otros.

5º) ¿Es cierto que presentan una mayor sensibilidad frente al dolor y eso les lleva a exagerar sus dolencias?

Como decía, es cierto que puede haber miedo al dolor. El miedo hace que busquemos indicios de aquello que tememos, para prepararnos a solucionar lo que se avecina, que para nosotros es terrible. Eso hace que aquellos que tienen miedo al dolor busquen es su cuerpo cualquier indicio de que puede haber dolor para evitar que llegue a más. Si aparece la más mínima señal, que para otra persona hubiera pasado inadvertida, se disparan todas las alarmas y aparecen síntomas de angustia y de ansiedad que causan un malestar muy grande y hacen que el dolor se incremente. No es que exageren sus dolencias, al añadirles ansiedad y angustia se hacen realmente peores y más insoportables.

Este proceso está en el fondo de muchos dolores crónicos, pero no necesariamente desemboca en una hipocondría. En el caso del hipocondríaco se da el miedo a la enfermedad y su preocupación persiste a pesar de las exploraciones y explicaciones médicas apropiadas.

6º) ¿Estas personas suelen pasar por períodos de mucha angustia debido a que se sienten incomprendidos?

El hipocondríaco se siente muy incomprendido, nadie es capaz de detectar su enfermedad. Como piensa, naturalmente que necesita que encuentren su enfermedad para poder solucionarla no solamente se angustia, sino que lógicamente se deprime creyendo que lo que le pasa no tiene solución. El hipocondríaco sufre mucho, se cree enfermo y tiene sensaciones que el siente que se lo indican y lo único que recibe son palabras que le dicen que no tiene nada y que "todo es psicológico". Cuando se dice que todo es psicológico en realidad se le esta diciendo que todo es cuento; aunque desde luego lo que él (ella) siente es totalmente real, todo menos cuento. Los procesos psicológicos tienen una realidad total en el cuerpo y el dolor, la angustia y las enfermedades psicosomáticas son completamente reales, aunque los procesos que las desencadenan sean psicológicos y no correspondan a una enfermedad física.

7º) ¿Suelen evitar consulta a un profesional por miedo a que les descubra alguna enfermedad?

En efecto, muchos de ellos prefieren quedarse con una duda, que les llena de angustia y ansiedad, a enfrentar la posibilidad de que les digan que están realmente enfermos. Los que van al médico lo suelen hacer de forma repetitiva porque tienen la experiencia de que cuando el médico les dice que no tienen nada se quedan momentáneamente tranquilos, aunque por desgracia les dura poco.

8º) ¿Cómo se llega al diagnóstico? ¿Son necesarias pruebas exploratorias para descartar posibles problemas físicos?

Lo primero que se hace es asegurar que no tienen ninguna enfermedad física. Una vez que se ha descartado, si el paciente sigue con angustia, preocupación y dudas acerca de su estado de salud, es conveniente estudiar la posibilidad de un trastorno psicológico.

9º) ¿En qué se basa el tratamiento?

Una vez que se detecta que un paciente es hipocondríaco y que accede al tratamiento. Se definen claramente con el paciente los objetivos de la terapia, que son que pierda la angustia y el miedo a la enfermedad que teme.

Para ello se plantean primero una serie de prohibiciones y tareas. Se le pide que no acuda a más médicos ni a las urgencias hospitalarias, que no hable de salud ni de enfermedad. Para esto es muy conveniente la colaboración de la familia del paciente, también para que entiendan que lo suyo no es cuento, que tiene un problema real aunque interpretado por todos como un problema que no existe. Una vez que se ha establecido este marco fuera de la consulta comienza el tratamiento psicológico propiamente dicho.

El tratamiento básico consiste en perder el miedo a estar enfermo, cuando se está sintiendo la sensación que se teme. A veces es el propio pensamiento de estar enfermo que genera un miedo y una angustia muy grandes, es quien genera la sensación que se teme y se interpreta como enfermedad. Esa angustia es una sensación desagradable e inexplicable que genera más miedo. De esta forma, la propia ansiedad asociada al pensamiento de estar enfermo se convierte en un disparador de los miedos a la enfermedad. Se establece así un círculo vicioso en el que el miedo a la enfermedad causa unas sensaciones que son a su vez interpretadas como enfermedad. Otras veces, al intentar eliminar la sensación temida se potencia. (Para ver con más detalle como se implantan estos procesos se puede consultar la página sobre los procesos psicológicos en la hipocondría)

En la terapia se trata de que el pensamiento de estar enfermo no dispare un miedo terrible. Para ello se emplean una las técnicas descritas en el libro "Curso Terapéutico de Aceptación I y II". Por ejemplo con la técnica de exposición a las sensaciones corporales, que consigue que el paciente pierda el miedo a los síntomas que interpreta como enfermedad. Aprende que si no huye de ellos, si no lucha contra ellos y los acepta, se pueden convertir en sensaciones admisibles que nos permiten seguir con nuestras actividades diarias sin mucho sufrimiento. Esta parte del tratamiento se realiza junto con un entrenamiento en técnicas de manejo de ansiedad que facilitan la exposición. (Se puede ver la aplicación de las técnicas del Curso en esta página)

También hay que enfrentar el miedo a la enfermedad y a la muerte. Para ello se comienza un trabajo de desensibilización ante la enfermedad y la muerte de forma que se sitúe el miedo que causan al paciente en términos razonables. Se emplea la desensibilización en la imaginación a situaciones temidas y evitadas, para que finalmente el paciente pueda acercarse a ellas sin angustia y sin miedo.

El paciente puede entonces comenzar a reinterpretar sus sensaciones corporales y sentir también aquellas que son agradables o neutras y su cuerpo deja de ser una fuente de dolor o temor y se puede convertir en un generador de placer y confianza.

Verse enfermo tiene en nuestra sociedad una connotación de debilidad. Por ello entrenar al paciente en basar su autoestima en otros medios de valoración y se le entrena en aumentarla.

Finalmente se trabaja para que el paciente pueda enfrentar con éxito otros problemas que aparecen en su vida cotidiana: toma de decisiones difíciles, como cambio de trabajo, separaciones, problemas de relación, etc. de forma que se pueda evitar que en el futuro se le desencadenen situaciones de depresión o angustia continuada que le pueden hacer recaer en sus problemas hipocondríacos.

En algunos casos los psicofármacos pueden ser una ayuda, sobre todo al principio del tratamiento. En esos casos se requiere la intervención de un psiquiatra; pero hay muchos otros en los que el paciente se puede manejar sin ellos.

Los estudios controlados que existen sobre este tratamiento, aunque no son definitivos, son muy esperanzadores, mi experiencia clínica con él es que da muy buenos resultados.

En algunos casos los psicofármacos pueden ser una ayuda, sobre todo al principio del tratamiento. En esos casos se requiere la intervención de un psiquiatra; pero hay muchos otros en los que el paciente se puede manejar sin ellos.

No existen muchos estudios controlados sobre esta enfermedad, pero mi experiencia clínica es que este tratamiento da muy buenos resultados.

10º) ¿Qué recomendaciones se pueden hacer a la persona con una tendencia clara a padecer este problema?

Todos pensamos primero en como solucionar por nosotros mismos el problema. Para eso el Curso Terapéutico de Aceptación puede ser un primer paso. En él se explica con profundidad los mecanismos que hacen que la hipocondría se mantenga y cronifique y contiene una serie pautada de ejercicios dirigidos a aceptar nuestras sensaciones sin creencias irracionales de que son enfermedades, junto con otros dirigidos a vivir el presente y nuestro cuerpo plenamente, dejando las preocupaciones por la enfermedad para dedicarse a los valores que consideramos importantes en nuestra vida. En este enlace se puede ver cómo se aplica el curso al tratamiento de la hipocondría.

Cuando ya se está en un proceso hipocondríaco sería conveniente que pensase que un psicólogo puede ayudarle a llevar esa enfermedad, que nadie es capaz de diagnosticarle y detectarle, con más tranquilidad y menor sufrimiento.

Cuando uno está enfermo y la enfermedad es larga o grave, cambian nuestras relaciones sociales y recibimos un impacto psicológico importante, además de la enfermedad tenemos ansiedad, miedo, angustia. Si alguien está enfermo y angustiado puede necesitar una ayuda psicológica para vivir un estado difícil y doloroso de forma más entera, positiva y optimista. Aquellos que enfrentan su enfermedad con más tranquilidad y optimismo tienen más posibilidades de mejorar. Nuestra sociedad empieza a reconocer la importancia que puede tener el tratamiento psicológico en la superación de algunas enfermedades, pero se tiene que generalizar todavía más y se tendría que ver normal recibir un apoyo psicológico asociado al tratamiento médico. Si esto fuera así, cambiaría la visión de que solo se va al psicólogo si se está muy loco.

Por otro lado, todos sabemos que el estrés y la ansiedad hacen más probables enfermedades serias (de corazón, inmunológicas, etc.).

Todas estas son razones para que si se tiene ansiedad o si se está deprimido, aunque sean porque se está enfermo, se acuda al psicólogo.

18/5/2007