Sobre el tartamudeo

Esta página se ha elaborado en base a una entrevista que se realizó al Dr. García Higuera para el suplemento Vivir más del diario El Mundo. En ella se le realizaron una serie de preguntas interesantes sobre las causas del tartamudeo, su tratamiento y como comportarse con una persona tartamuda, entre otras.

Contestación a una entrevista para el periódico "El Mundo" en España

Sirvió para la elaboración de un artículo en su suplemento "Vivir más".
Más información sobre el tratamiento en: Psicoterapeutas.com o En estas páginas

1. ¿Es la tartamudez un problema de origen genético?

Hoy día se cree que existe un componente genético, basándose en la gran frecuencia de los casos en los que padres, hermanos, etc. que son también tartamudos o que por cada mujer tartamuda hay entre 3 ó 5 hombres, según los estudios, pero también se dan tartamudos que no tienen antecedentes familiares conocidos de tartamudez. Los estudios en gemelos han mostrado una concordancia más alta en gemelos monocigóticos que en gemelos dicigóticos (77 por ciento frente al 32 por ciento). En los familiares de primer grado, el riesgo de esta alteración es tres veces mayor que en la población general (APA, 1994). La teoría mas aceptada hoy en día es que puede haber una alteración debida a varios genes y que existen factores psicológicos, fisiológicos y sociales que interaccionan en la aparición y desarrollo y mantenimiento del trastorno.

Los componentes psicológicos son indudables. Uno de los argumentos de peso sobre su importancia en la tartamudez se basa en la tremenda influencia que el estado de ánimo tiene en el habla. Se sabe a ciencia cierta que se tartamudea más probablemente en situaciones de ansiedad y miedo y que la ansiedad que causa no poder hablar como uno quisiera en casi todas las circunstancias produce a su vez ansiedad y en consecuencia se origina un círculo vicioso que tiene un impacto fundamental en el agravamiento y mantenimiento del problema, y quizás algunas veces en su origen.

2. ¿Tiene una curación definitiva o simplemente se puede ayudar a paliar las complicaciones?

Hay que hablar de tartamudez en la infancia que tiene una frecuencia alta, pero de la que se recuperan perfectamente el 80% y de la tartamudez que ha llegado hasta la edad adulta, que no se puede eliminar totalmente; pero se puede conseguir que se acepten sin ningún problema los atascos, saliendo del círculo vicioso que se mencionaba antes, y por tanto la fluidez aumenta de forma espectacular y se consigue un habla fluida en casi todas las situaciones y una aceptación tranquila y sin trascendencia de los bloqueos que ocurren.

3. ¿Qué tipo de problemas psicológicos puede causar la tartamudez a una persona?

El sufrimiento de los tartamudos es impresionante, se considera muchas veces como algo gracioso y algunos, con mucha crueldad y muy poco sentido del humor, se ríen de ellos; pero es necesario que se conozca la terrible experiencia que supone intentar decir algo y no poder y que cuanto más se esfuerza es peor.

La experiencia personal de tartamudear puede ser tan frustrante que el tartamudo intenta evitarla por todos los medios a su alcance y puede llegar a centrar su vida en esa lucha por conseguir la fluidez. Siguiendo ese camino puede desencadenarse un trastorno por evitación experiencial. Por ejemplo, el tartamudo puede inhibir su actividad social, puede evitar relacionarse con personas sexualmente atractivas, puede sentirse inferior por tener un problema que los demás no tienen y dejar de afrontar metas que si no tartamudeara trataría de alcanzar, puede desarrollar un autoconcepto persona limitada que le impide afrontar su desarrollo personal en toda su plenitud, puede abandonar una carrera o unos estudios porque le exigen hablar en clase, hablar por teléfono es un martirio que evitan, aún a costa de no tener amigos, etc.

El trastorno por evitación experiencial surge a cualquier persona que trata de evitar el sufrimiento ejerciendo un control sobre su conducta, sus pensamientos y sus sensaciones, evitando situaciones y experiencias que, por otra parte, desea con todas sus fuerzas. Dentro de este trastorno de evitación se encuentra la fobia social, muy común entre los tartamudos, los trastornos de ansiedad, muchos tipos de depresión, etc.

4. Tengo entendido que hay varias terapias para ayudar a las personas afectadas. ¿Podría explicarnos brevemente cuáles son esas terapias y cuál es la elegida por usted en su consulta?

Se han aplicado muchas terapias a la tartamudez. Unas intentan actuar sobre el componente fisiológico, por ejemplo, existe una teoría que afirma que el tartamudeo es debido a falta de sincronización entre la realimentación que se percibe en el oído por el aire, la que se percibe por medio del hueso y la que proviene de los movimientos kinestésicos de nuestro habla. Un argumento a favor de esta teoría es que cuando a una persona fluida se le introducen problemas en la retroalimentación se producen tartamudeos importantes y que, cuando al tartamudo se le manipula adecuadamente la realimentación auditiva que está recibiendo, consigue una gran fluidez. Se han construido aparatos que retrasan la realimentación auditiva y de esa forma dotan al tartamudo de una gran fluidez, pero tienen dos inconvenientes muy grandes, uno es que no provocan una mejora del tartamudeo, porque cuando se dejan de usar el tartamudeo vuelve y el otro es que interfieren también en la conversación normal, lo que hace que su utilización constante sea muy engorrosas.

Se han utilizado terapias de todo tipo, incluso se llegó a utilizar la cirugía, sin ningún éxito.

Dentro de las terapias psicológicas algunas, con criterio equivocado, han centrado sus esfuerzos en intentar enseñar a la persona a hablar fluido, actuando sobre el ritmo, la respiración, etc. ; pero ese no es el problema, porque ningún tartamudo tartamudea cuando está solo. Todos tienen la experiencia de que, a veces, dicen una palabra perfectamente y otra veces se bloquean, dependiendo de las circunstancias y del estado de ánimo. Por eso la terapia en la edad adulta se centra en la aceptación del bloqueo como inevitable y en afrontar todas las situaciones sociales y de comunicación sin evitar ninguna, arriesgándose a bloquearse en ellas y aceptando las consecuencias. Dándole siempre más valor al contenido del mensaje y a que llegue que a la forma en que se dice.

Hay muchos tartamudos que han hecho de su vida un infierno con la evitación, para ellos ir enfrentándose a las situaciones temidas y poder volver a hacer una vida relativamente normal, es muy importante.

La terapia psicológica de aceptación consiste en identificar todo lo que hacen para salir de los bloqueos o evitarlos y dejar de emplear lo que no es útil, y que incluso agrava el problema, aceptando con ello el riesgo del bloqueo, de parecer un impresentable, etc. tiene un efecto impresionante en el incremento de la fluidez. Por eso se aplica con mucho éxito, sobre todo a aquellos que ya no evitan ninguna situación y llevan una vida normal y plena.

5. ¿Hay varios tipos de tartamudez?

Como la tartamudez consiste en un altísismo porcentaje en evitar el bloqueo, hay tantas formas de tartamudear como tartamudos, porque es posible que los bloqueos que se formen sean solamente de tres o cuatro tipos; pero cada persona desarrolla formas específicas y únicas de intentar acabar con el bloqueo. Es más, todos tienen la experiencia de que su forma de tartamudear varía con el tiempo y determinados movimientos los hacen en unas épocas y en otras no.

6. ¿Es cierto que afecta más a los hombres que a las mujeres? Si es así, ¿hay alguna razón que lo explique?

Seguramente la razón de esta diferencia, como se ha dicho, es genética, pero se ha especulado también con razones de tipo social. Se ha asociado la tartamudez a la exigencia social competitiva y se supone que afecta más al hombre que a la mujer; pero es una teoría no probada. También hay que tener en cuenta que las mujeres estadísticamente tienen más fluidez verbal que los hombres.

7. ¿Qué recomendaciones daría a la sociedad en general a la hora de dirigirse a las personas tartamudas?

Algunas recomendaciones mínimas que tienen que tener las personas que hablan con una persona que tartamudea son:

  1. Evitar hacer comentarios tales como: "Habla más despacio", "No te pongas nervioso" "Respira profundo” "Relájate".Estos comentarios, en vez de "ayudar" a la persona que tartamudea, hacen que la situación de habla se torne más tensa y desagradable.
  2. Ser Paciente No "ayudar" a la persona que tartamudea completándole la frase.
  3. Una cosa muy difícil es mantener el contacto visual porque se está viendo un sufrimiento terrible en una persona, por otra parte normal; pero es importante hacerlo.
  4. Aunque parezca elemental decirlo no avergonzarse reírse o burlarse de la situación.
  5. Hay que centrarse en el contenido del mensaje y no en la forma en que lo dice.
  6. A muchos tartamudos el habla rápida y exigente les pone más nerviosos y empeora su habla por eso, es bueno hablar con tranquilidad y sin prisas, dentro de una naturalidad total, es decir, sin forzar o hablar demasiado despacio.
  7. Es contraproducente felicitar a la persona cuando habla bien o cuando sale de un bloqueo, porque lo único que le indica es que se ha estado atento a su forma de hablar y se le ha estado evaluando. Hay que evitar frases como "lo hiciste bien", "Te felicito, estás hablando mucho mejor".
  8. Cuando se habla con una persona que tartamudea, hay que tratar en todo momento, de comportarse igual que con cualquier otra persona. El respeto y la atención es la mejor ayuda que se le puede brindar.

8. ¿Qué recomendaciones da a las personas que acuden a su consulta en el plano psicológico para evitar miedos, ansiedad, etcétera?

El miedo, la ansiedad, etc. son reacciones de nuestra especie muy sanas y valiosísimas. Posiblemente descendemos de los que más miedo tenían a las serpientes y por eso sobrevivieron. El problema es que ahora no hay serpientes y tenemos miedo a situaciones y personas que más valiese no evitar y para las que el miedo no nos ayuda. Los problemas surgen cuando no nos manejamos adecuadamente con ella.

Existe una autopista para el manejo de la ansiedad que es la exposición a la situación temida y otras carreteras secundarias como son la relajación, la tensión muscular en algunos casos, la respiración, etc. El proceso de exposición consiste en que la persona se arriesgue a irse enfrentando a lo que teme sin intentar evitar, ni luchar ni huir. Cuando se hace así de forma sistemática, se produce una habituación y entonces la ansiedad disminuye, el miedo se evapora solo y se afrontan las situaciones con tranquilidad creciente. La exposición, normalmente, requiere una terapia psicológica.

Hay muchos ejemplos en la vida cotidiana que nos dan una idea de cómo es este proceso. Uno de ellos, muy ilustrativo porque es muy común, es cuando aprende a nadar alguien que tiene miedo al agua. Se pueden estudiar muchos manuales, leer libros sobre natación, estudiar como lo hacen otros, pero si finalmente no se va exponiendo al agua, mojándose y metiéndose en la piscina, yendo paulatinamente hacia donde le cubre y teme poderse ahogar, no conseguirá nada. Al principio, cuando vaya avanzando lo pasará mal, temerá ahogarse; y finalmente, bañándose muchas veces, conseguirá disfrutar del baño. Existe otro método para perder el miedo a nadar y es que alguien le tire a la piscina directamente donde cubre, de esta forma se consigue rápidamente perder el miedo, pero siempre y cuando se haga con un cierto conocimiento de nadar y se tenga un socorrista (terapeuta) cerca para que se den las suficientes garantías de que no va a pasar nada.

En mi libro “Deja de sufrir por la tartamudez” planteo una serie de ejercicios para superar los límites psicológicos que impone la tartamudez. Lo hago con detalle, de manera práctica y asequible para quien desee vivir una vida en la que su tartamudez deje de tener importancia. Puedes acceder a una amplia información sobre este libro pinchando aquí.

Portada del libro Deja de sufrir por la tartamudez

12/06/2003