Metáfora de la semana

Estructura de los mensajes y pensamientos

Para entender un mensaje o un pensamiento tenemos que analizar dos aspectos:

  1. El contenido, es decir, lo que nos dice. Tenemos que analizar si refleja la realidad o no, si es lógico y racional o es irracional, etc.
  2. La función, es decir, el efecto que causa, es decir, la conducta que tiende a producir en quien lo recibe o lo piensa.

Que sea racional o lógico, que lo podamos entender no garantiza que lo que nos provoca nos interese.
A un niño con problemas de habla, le podemos decir: “¡qué bien se te entiende hoy!”. El contenido es cierto y racional y no se puede discutir. Sin embargo, puede tener un efecto devastador en el niño. Para él supone el reconocimiento de que los demás notan sus problemas de habla y que, normalmente, se le entiende mal.
Una “amiga” le dice a otra: “Oye ¡qué bien! Parece que hoy te has arreglado, pareces guapa” Le está mandando el mensaje de que casi siempre se la ve desaliñada y fea.

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