Trabajando los sue¤os Interpretaciones en psicoterapia Juan J. Ruiz S nchez Juan J. Imbern¢n Gonz lez---Francisca Barbudo Antol¡n Jos‚ E. Luj n Jim‚nez--Manuel P‚rez C mara Trabajando los sue¤os Interpretaciones en psicoterapia Juan J. Ruiz S nchez Juan J. Imbern¢n Gonz lez---Francisca Barbudo Antol¡n Jos‚ E. Luj n Jim‚nez--Manuel P‚rez C mara ébeda, a¤o 2001 Portada : Joaqu¡n Galero Gallego Contraportada : "So¤ando"- Inmaculada Ruiz Mi¤arro Edita : Dep¢sito Legal : I. S.B.N: 84-931075-4-9 A nuestras familias y a nuestros sue¤os como puentes de significados y emociones plenas Indice : Introducci¢n 1. La interpretaci¢n psicoanal¡tica de Freud 2. La interpretaci¢n teleanal¡tica de Adler 3. La interpretaci¢n anal¡tica de Jung 4. El trabajo gestalt de Perls y Gendlin 5. La interpretaci¢n cognitiva de Ellis y Beck 6. La construcci¢n metaf¢rica narrativa 7. Psicoterapias imaginativas y sue¤os 8. Manejo conductual de pesadillas e intervenci¢n ericksoniana 9. Modelos neurofisiol¢gicos. Trastornos del sue¤o 10. Anexo : Trabajando los sue¤os. Cuadro sin¢ptico INTRODUCCIàN En esta obra presentamos los principales modelos sobre las funciones, la interpretaci¢n y uso de los sue¤os en el campo de la psicoterapia. El primer cap¡tulo se dedica a la monumental e influyente obra de Freud sobre los sue¤os. Con Freud se inicia el acceso al psiquismo inconsciente a trav‚s del trabajo con los sue¤os. Los sue¤os expresan de manera simb¢lica, los deseos mas profundos e inconscientes del sujeto. Estos deseos han solido ser reprimidos previamente. La asociaci¢n libre, como m‚todo de trabajo, aplicado a los sue¤os, permitir  que el paciente despliegue, sucesivamente, las cadena de significados subjetivos asociados a su relato on¡rico. El trabajo de interpretaci¢n de los sue¤os con la "asociaci¢n libre" sera el m‚todo privilegiado del psicoan lisis para acceder al mundo inconsciente. El segundo cap¡tulo trata de la interpretaci¢n y m‚todo de trabajo con los sue¤os de Jung. Para este los sue¤os no solo responden a expresiones simb¢licas de deseos reprimidos, sino que tambi‚n expresan simbolismos arcaicos y comunes a la humanidad. Estos s¡mbolos se configuran en una especie de memoria humana com£n, en el "inconsciente colectivo" en forma de im genes arquet¡picas. Su trabajo con los sue¤os implica el m‚todo de "amplificaci¢n y s¡ntesis con im genes":la captaci¢n, amplificaci¢n, dialogo y s¡ntesis con las im genes personales y arquet¡picas de los sue¤os. Ello permitir  al sujeto, ademas de captar su significado oculto, abrirse a otras posibilidades creativas de desarrollo personal. El tercer cap¡tulo se dedica a la teor¡a y m‚todo de trabajo con los sue¤os de Adler. La finalidad inconsciente se dirige a ensayar y proponer al sujeto v¡as de soluci¢n a problemas actuales no acabados o anticipados, guiados por su plan o estilo de vida inconsciente. El sue¤o se constituye as¡ en una especie de ensayo para el futuro. El estilo personal de vida suele responder a la motivaci¢n inconsciente de superioridad y dominio sobre los otros; y se expresa en los sue¤os de forma metaf¢rica. El terapeuta adleriano usa el m‚todo de la "tipificaci¢n de los sue¤os" de modo que el sujeto identifica las caracter¡sticas comunes que aplica a la percepci¢n de si mismo, los otros y el mundo, guiados por su estilo de vida, y las soluciones que este propone a trav‚s del sue¤o. El tercer cap¡tulo presenta la aportaciones de Perls y Gendlin, con su terapia gest ltica al trabajo con sue¤os. Los sue¤os en este caso representan experiencias emocionales insuficientemente captadas y explicadas a nivel consciente, experiencias que no son integradas en la totalidad del sujeto. Estas experiencias si permanecen desintegradas de la conciencia continuaran ejerciendo su funci¢n de manera aut¢noma. Los terapeutas gest lticos proponen una serie de ejercicios para trabajar los sue¤os, destacando entre ellos la "focalizaci¢n" (focusing) de las experiencias sensoriales y emocionales que despiertan en el propio cuerpo, y el dialogo con las im genes o personajes de los sue¤os a trav‚s de la "sillas", de modo que se represente una escena que permita expresar y construir la experiencia emocional, sus mensajes ocultos y las alternativas que estos proponen. En el quinto cap¡tulo se presenta la teor¡a cognitiva de los sue¤os de Ellis y Beck. Los sue¤os reflejan de manera visual y anal¢gica los significados y creencias personales subjetivas, el entramado de significados no conscientes del sujeto. En los sue¤os suelen aparecer las mismas interpretaciones y sesgos personales que en la actividad mental de la vigilia. El m‚todo de trabajo con los sue¤os se dirige a identificar los temas que aparecen en ellos, no los s¡mbolos, y relacionarlos con temas o preocupaciones del estado de la vigilia. El terapeuta cognitivo trata entonces de "identificar las cogniciones y significados personales" que aportan estos temas del sue¤o, usando diversos m‚todos, incluso los provenientes de otras tradiciones terap‚uticas. El sexto cap¡tulo presenta el enfoque mas novedoso de la psicoterapia y su aplicaci¢n al trabajo con los sue¤os : la psicoterapia constructivista. Dentro de este enfoque elegimos la psicoterapia cognitiva narrativa de Gonsalves. Para este autor el sue¤o conlleva impl¡citamente la posibilidad de unos significados metaf¢ricos t citos o inconscientes, significados que no solo se codifican a nivel verbal (como suponen las terapias cognitivas tradicionales), sino tambi‚n de forma anal¢gica, imaginaria y preverbal. Para acceder a esos significados el terapeuta trabaja con el m‚todo de la "implosi¢n de la met fora o narrativa prototipo" implicado en el sue¤o. Los sue¤os son reflejos de los guiones narrativos que dirigen al sujeto de manera t cita e inconsciente a construir y vivenciar su experiencia de una manera personal y cerrada a otras alternativas. Trabajar con ellos supone la posibilidad de articular y revisar estas narrativas o guiones dominantes. La "implosi¢n de narrativas" constituye un proceso que comienza con el recuerdo del sue¤o, y termina con un abanico de alternativas a la narrativa o gui¢n dominante. El s‚ptimo cap¡tulo re£ne un conjunto de teor¡as y procedimientos diversos que tienen por finalidad el trabajo con im genes, incluidas las on¡ricas y que se vinculan a enfoques hol¡sticos de la psicoterapia.. Aqu¡ se entiende el sue¤o como una posible expresi¢n de automensajes inconscientes que el cliente debe descifrar en un di logo con las im genes-personajes que aporta. El octavo cap¡tulo est  dedicado al manejo conductual de las pesadillas a trav‚s del "rehearsal relief" como estrategia de afrontamiento, y a las novedosas t‚cnicas de Milton Erickson para el manejo de los sue¤os tanto de adultos como de ni¤os fundadas en su modelo de hipnoterapia . El noveno y £ltimo cap¡tulo se dedica a presentar las mas modernas teor¡as psicofisiol¢gicas y neurobiol¢gicas, que explican desde el punto de vista biol¢gico y m‚dico-cient¡fico, las funciones del sue¤o. Con ello se abre la biolog¡a m‚dica a estudiar procesos mentales complejos. Ademas en este cap¡tulo se revisan los principales trastornos del sue¤o y su tratamiento m‚dico. Este apartado complementa los modelos puramente psicol¢gicos presentados en los otros cap¡tulos. Somos conscientes que el estudio de la mente humana es complejo, y que la existencia de m£ltiples perspectivas refleja esta complejidad. A pesar de que cada uno de los modelos presentados entiende de manera distinta las funciones, finalidad y trabajo con los sue¤os, tienen en com£n el participar de la concepci¢n de que los sue¤os reflejan significados personales t citos o inconscientes importantes. El sistema nervioso humano posibilita la construcci¢n de estos significados tan relevantes de nuestro sistema t cito o inconsciente . El trabajo con los sue¤os merece ocupar un lugar importante en la psicoterapia y las ciencias de la mente. Juan Jos‚ Ruiz S nchez . Coordinador y compilador de la obra. ébeda, a¤o 2001 1. La interpretaci¢n psicoanal¡tica de Freud . Juan Jos‚ Ruiz S nchez Sigmund Freud Nace el 6 de Mayo de 1856 en Freiberg, Austria, en el seno de una familia jud¡a, y muere el 23 de Septiembre de 1939 en Londres. Comenz¢ su carrera acad‚mica en 1885, prosiguiendo sus estudios m‚dicos se especializ¢ en neurolog¡a, especialidad donde realiza importantes trabajos sobre anatom¡a comparada del sistema nervioso y sobre encefalopat¡as infantiles, y descubre las propiedades anest‚sicas de la coca¡na. En el a¤o de 1885 siendo docente de la Universidad de Viena se traslada a Francia, para completar su formaci¢n m‚dica. En ese mismo a¤o sigue un curso con Charcot en la Salpetriere sobre la hipnosis como inducci¢n de una alteraci¢n neurol¢gica de la histeria, y en 1889, el de Berheim sobre la hipnosis como fen¢meno ps¡quico, en Nancy . De regreso a Viena se hace colaborador de J.Breuer con el cual ya hab¡a publicado en 1895 sus "Estudios sobre el histeria". Freud se va convenciendo de que las neurosis son enfermedades ps¡quicas independiente de toda lesi¢n org nica, y formula su primera interpretaci¢n de las mismas como causadas por choques afectivos olvidados e inconscientes. En esta ‚poca busca un m‚todo capaz de sacar a la luz los traumas inconscientes y olvidados, usando modificaciones progresivas del m‚todo hipn¢tico, basado en la liberaci¢n o "catarsis" de las emociones reprimidas . Posteriormente abandona la hipnosis por el m‚todo de la "asociaci¢n libre" donde el paciente en postura recostada en el div n debe decir todo aquello que le viene a la mente. Estudia los sue¤os "La interpretaci¢n de los sue¤os" de 1901), desmonta sus mecanismos principales, la estructura de la mente inconsciente, la psicog‚nesis de la neurosis y la elaboraci¢n del "psicoan lisis" como m‚todo de investigaci¢n de los fen¢menos inconscientes y de terapia. En 1900 emprende su famoso an lisis del caso Dora. En 1908 en Salzburgo, Alemania, preside el primer congreso mundial de psicoan lisis presidido por el mismo. En 1909 viaja a Estados Unidos, junto a sus entonces colaboradores, Jung y Ferenczi, como invitado en varias universidades americanas. En 1909 funda la Sociedad Internacional de Psicoan lisis. En todos estos a¤os publica una gran cantidad de obras como, entre muchas, "Autobiograf¡a. Historia del movimiento psicoanal¡tico (1925), "Inhibici¢n , s¡ntoma y angustia (1926)", "El porvenir de una ilusi¢n !927)", "El malestar en la cultura (1927)", "Nuevas conferencias sobre psicoan lisis (1932)", "An lisis terminable e interminable (1937)", "Mois‚s y la religi¢n monote¡sta (1939)", etc. En 1938, por la persecuci¢n y exterminio de los nazis sobre los jud¡os, se traslada a Londres, donde muere en 1939. 1.1.Teor¡a de los sue¤os: Los sue¤os son realizaciones de deseos 1.1.1. Rese¤a hist¢rica y conceptos fundamentales : El psicoan lisis fue creado por Freud(1856-1939). Su obra fue influenciada por Herbart(176-1841) que manten¡a una idea asociacionista de la conciencia, que inclu¡a un nivel consciente y otro preconsciente; por Fechner(1801-1887),creador de la psicofisica, del que aprovecho su concepto de umbral para elaborar el concepto de censura; por Brucke(1819-1892) y T.Meynert(1833-1892),fisi¢logos y maestros de Freud, de los que recoge conceptos como el de los procesos primarios y secundarios; por Brentano(1838-1917) del que deriva el concepto de Yo como funci¢n aut¢noma y por el desarroll¢ del m‚todo hipn¢tico y cat rtico de J.Breuer. Feixas y Mir¢,a la hora de exponer el desarrollo de la obra de Freud,la divide en cuatro etapas: 1§La etapa prefundacional(1886-1895):En ella Freud clasifica las neurosis y busca un m‚todo de tratamiento para las mismas. En esta ‚poca son relevantes sus obras: "Los estudios sobre la histeria"(1895, publicada con Breuer) y "Proyecto de una psicolog¡a cient¡fica para neur¢logos (1895, obra que no lleg¢ a publicar en vida). Desarrolla un modelo causal de la histeria basado en las experiencias traum ticas del sujeto que quedan a nivel inconsciente y desarrolla una teor¡a de los procesos ps¡quicos como energ¡a que circula por determinadas estructuras cerebrales. 2§La etapa fundacional(1895-1895):Los rasgos sobresalientes de esta etapa son el desarrollo del m‚todo de la asociaci¢n libre y el abandono de la teor¡a de las experiencias traum ticas(seducci¢n infantil). El m‚todo de la asociaci¢n libre lo comenz¢ a utilizar con el mismo(autoan lisis) y le sirvi¢ para descubrir sus deseos incestuosos hacia su madre, que formul¢ como Complejo de Edipo y que extendi¢ como fen¢meno universal. 3§La etapa de la Psicolog¡a del Ello(1900-1914). Se fundamenta en el concepto de libido, que sirve como base a la teor¡a psicoanal¡tica .Por libido se entiende la fuente de energ¡a del psiquismo, la pulsi¢n sexual(aunque no limitada a lo genital),que puede reprimirse, descargarse, sublimarse, etc. Las transformaciones de la libido regulan la elecci¢n de objeto(relaciones personales) y la formaci¢n del car cter o estructura ps¡quica. A esta ‚poca pertenece "La interpretaci¢n de los sue¤os"(1900),"Psicoterapia de la vida cotidiana"(1904) y "Tres ensayos sobre teor¡a sexual"(1905). Concibe las neurosis como resultado de una regresi¢n o fijaci¢n en el desarrollo psicosexual. Elabora la noci¢n de Inconsciente en una primera teor¡a(primera t¢pica),los sue¤os como realizaciones inconscientes de deseos, la descripci¢n de la estructura mental en consciente-preconsciente-inconsciente,la descripci¢n de los mecanismos de defensa y la diferencia psicosexual-estructural entre hombre y mujer. Desde el punto de vista terapeutico se desarrolla el an lisis de los sue¤os con el m‚todo de la asociaci¢n libre. 4§La etapa de la Psicolog¡a del Yo(1914-1939). En esta fase desarrolla su segunda teor¡a de la estructura mental(segunda t¢pica) que se organiza como fuerzas ps¡quicas en conflictos entre el Ello, el Yo y el Supery¢. Tambi‚n introduce en las fuerzas pulsoniales de la libido el concepto de pulsi¢n de muerte(Thanatos). A esta ‚poca pertenecen las obras:"Introducci¢n a la metapsicologia"(1915),"Mas all  del principio de placer"(1920) y "El Ego y el Id"(1924). A partir de este momento el Yo se sit£a en el centro del trabajo psicoanal¡tico, y el psicoan lisis se dirige a aliviar al yo de las presiones tanto del ello como del supery¢. Los principales disidentes del psicoan lisis freudiano (Adler y Jung) hab¡an formado parte de este movimiento pero se apartaron del mismo y desarrollaron sus propios modelos psicol¢gicos y psicoterap‚uticos. Adler(1870-1937) desarrolla su psicolog¡a individual centrada en el sentimiento de inferioridad y su compensaci¢n, proponiendo un m‚todo terap‚utico mas directivo centrado en la correcci¢n de actitudes inconscientes disfuncionales y es el fundador de las primeras clinicas de trabajo psicol¢gico con problemas infantiles. Jung(1875-1961) desarrolla su concepto de inconsciente colectivo que le lleva a analizar las estructuras inconscientes comunes en las culturas primitivas,y sobretodo en las religiones. El psicoan lisis actual se caracteriza por el desarrollo de varias corrientes: Los que propugnan un ‚nfasis en el Yo como estructura en gran parte aut¢noma y las relaciones objetales(relaciones interpersonales e intrapsiquicas). En esta l¡nea destaca las aportaciones de la llamada Psicolog¡a del Yo y de las relaciones objetales(Sullivan, Hartman, Rappaport, Ana Freud,etc). Otra tendencia destaca el papel de las experiencias tempranas en el funcionamiento de la personalidad(M.Klein, Mahler y J.Bowlby) .Una tercera linea intenta de aplicar el psicoanalisis a otras patologias distintas a la neurosis como las psicosis y los trastornos de personalidad(From-Reichman,Sullivan, Kohut y Kernberg). Una cuarta linea destaca el papel de los aspectos psicosociales en el desarrollo de las estructuras inconscientes y la personalidad (Sullivan,Fromm, Erikson,etc). Una quinta linea,muy relevante para la psicoterapia, aplica formas breves de psicoterapia psicoanalitica basadas en la investigaci¢n(Mann, Sifneos, Malan, Davanloo y Strupp). Otra sexta linea retoma el psicoan lisis en un intento de volver a sus fuentes a partir de la obra de J.Lacan y su tesis del Inconsciente estructurado como un lenguaje. Por ultimo, una sexta linea, la mas actual, intenta de acercar el psicoanalisis a los modelos de la psicologia cognitiva(Erdelyi, Peterfreund, Bowlby, Arieti, etc). La nota com£n es la diversidad. Se suele definir el psicoan lisis desde cuatro niveles (Laplanche y Pontalis,1968;Baker,1985): 1§Un m‚todo de investigaci¢n de los significados mentales inconscientes. 2§Un m‚todo de psicoterapia basado en la interpretaci¢n de las relaciones transferenciales, resistencia y deseos inconscientes. 3§Un conjunto de teor¡as psicol¢gicas sobre el funcionamiento de la mente(metapsicologia) y teor¡a cl¡nica sobre los trastornos mentales y su tratamiento. 4§Un enfoque filos¢fico o general para entender los procesos de las culturas y la actividad social. Los conceptos fundamentales del psicoan lisis se formulan a trav‚s de los cinco modelos que Freud desarroll¢ sobre la actividad ps¡quica: el modelo topogr fico, el modelo econ¢mico, el modelo din mico, el modelo gen‚tico y el modelo estructural. Modelo Topogr fico: Pertenece a la etapa de fundaci¢n del psicoan lisis. Freud en esta ‚poca distingu¡a tres niveles de conciencia: El Inconsciente, gobernado por los procesos primarios(il¢gicos e intemporales) que contiene los recuerdos, im genes, sentimientos y deseos no accesibles a la conciencia; El Preconsciente que intermedia entre el inconsciente y el consciente, donde pueden acceder ciertos contenidos, y el Consciente, gobernado por los procesos secundarios (l¢gicos y racionales),que se identifica en gran parte con el Yo y con el principio de realidad(ajuste al entorno). Modelo Din mico: Desde esta perspectiva los fen¢menos mentales son el resultado de fuerzas en conflicto. El conflicto surge de una oposici¢n entre las fuerzas instintivas, o deseos sexuales y agresivos inconscientes, las defensas, en gran parte inconscientes, derivadas del Yo, y los principios normativos o morales del individuo conscientes e inconscientes. El s¡ntoma es una "soluci¢n de compromiso" para resolver ese conflicto, y en el mismo est  contenido entre las tres fuerzas. Modelo Econ¢mico: Se ocupa de los procesos energ‚ticos que regulan la actividad mental. Esos procesos son el principio de placer(satisfacci¢n) y el de realidad(adaptaci¢n al entorno). La libido es la fuente energ‚tica guiada por el principio de placer que conlleva el proceso primario de libre circulaci¢n y descarga de la energ¡a. El principio de realidad hace que la energ¡a libidinal quede ligada a un objeto(relaci¢n de catexia) para su descarga o satisfacci¢n. Modelo Gen‚tico: Se ocupa del desarrollo evolutivo del sujeto, en concreto de sus procesos inconscientes. A este proceso evolutivo se le denomina desarrollo psicosexual que va progresando en fases; fases que pueden alterase por exceso o defecto de gratificaci¢n(nociones de fijaci¢n o regresi¢n a una fase). La fase inicial, que ocupa el primer a¤o es la "oral" relacionada con las actividades de succi¢n y chupar y con la zona er¢gena de la boca: Los comportamientos adultos de fumar, beber, etc se relacionar¡an con ella. Le sigue la fase "anal",segundo a¤o, donde el centro de gratificaci¢n es la zona anal y las actividades de retenci¢n y expulsi¢n de heces. La fijaci¢n en esta fase producir¡a s¡ntomas como el estre¤imiento, enuresis, o rasgos de conducta como la avaricia o el despilfarro. La tercera etapa, la "f lica",entre los tres y cinco a¤os, se relaciona con la zona er¢gena de los genitales, y la superaci¢n de la misma se relaciona con la resoluci¢n del "Complejo de Edipo". La £ltima fase es la fase "genital" que se relaciona con la capacidad orgasmica y actividades de recepci¢n y expresi¢n de sensaciones sexuales y afectivas agradables. Modelo Estructural: Pertenece a la ultima etapa de la producci¢n de Freud. Se distinguen tres estructuras mentales: El Ello(Id) que es la fuente de la energ¡a mental, de los deseos e instintos b sicos no normativizados culturalmente de origen inconsciente; El Supery¢(Superego) derivado de los valores normativos y morales de la cultura transmitidos familiarmente, y el Yo(Ego), situado entre los dos anteriores y que tiene por misi¢n mediar entre los dos anteriores(entre los deseos inconscientes y las normas que los restringen) as¡ como con el medio externo. El Ello es totalmente inconsciente, el Yo es en parte consciente y en parte inconsciente, y el Supery¢ es tambi‚n parcialmente consciente e inconsciente(normas interiorizadas en la primera infancia). El m‚todo terap‚utico b sico del psicoan lisis cl sico se basa en tres procesos fundamentales: La Asociaci¢n Libre, El An lisis de los fen¢menos de Transferencia y Contratransferencia y el An lisis de la Resistencia. Al an lisis de estos procesos le acompa¤an unos elementos de encuadre o reglas de trabajo para el paciente (Regla b sica de la Asociaci¢n Libre) y el terapeuta(Regla de Abstinencia Regla de la Atenci¢n Flotante). La asaci¢n libre consiste en que el paciente debe de expresar todos sus pensamientos, sentimientos, fantas¡as y producciones mentales en general, seg£n le vayan surgiendo en su cabeza y sentimientos sin exclusiones o restricciones algunas. A veces el analista insta al paciente a ir asociando a partir de los elementos que el propio paciente a generado en su propio discurso. El analista se abstiene de responder a demandas especificas del paciente como el consuelo, la simpat¡a o el consejo, y hace de pantalla o espejo en blanco que proyecta el discurso desplegado por el propio paciente (regla de la abstinencia). Adem s el analista no debe de dar prioridad inicialmente a ning£n componente del discurso del paciente, manteniendo una atenci¢n de neutralidad e importancia homog‚nea hacia todo los elementos del discurso del paciente(regla de atenci¢n flotante). Con estas reglas, del paciente y terapeuta, se facilita que se produzca una relaci¢n transferencial. El paciente proyecta o desplaza sobre el analista aspectos cruciales con figuras importantes de su historia vital(por lo general los padres). La reexperimentaci¢n del paciente de esos aspectos conflictivos e inconscientes(transferencia) de la relaci¢n con sus progenitores, proyectadas sobre el analista, que no reacciona punitivamente ante el paciente, y le permite desplegar su discurso hacia aspectos mas inconscientes(que se van haciendo mas conscientes),junto con el an lisis y la interpretaci¢n de esos fen¢menos se le denomina An lisis de la Transferencia. Por otro lado, el terapeuta, aunque este analizado, puede experimentar reacciones emocionales hacia el paciente, que a nivel inconsciente suele reproducir los roles complementarios punitivos o satisfacci¢n de sus progenitores, se denominan reacciones contratransferenciales. El an lisis y la supervisi¢n del propio terapeuta le ayuda a estar atento a estas reacciones, como le proporcionan una valiosa fuente de informaci¢n para la terapia, y a su manejo adecuado. Sin embargo los pacientes suelen utilizar una variedad de maniobras conscientes e inconscientes para manejar su propia ansiedad y conflicto y para evadir su trabajo terap‚utico de libre asociaci¢n(Resistencias). La detecci¢n de esas maniobras y su interpretaci¢n adecuada constituye el An lisis de las Resistencias. Este ultimo trabajo terap‚utico es crucial para el desarrollo del an lisis que suele desarrollarse por lo general, en el transcurso de varios a¤os en el psicoan lis cl sico. 1.1.2. La teor¡a de los sue¤os como realizaci¢n de deseos: Desde su juventud, Freud, hab¡a tenido atracci¢n por sus propios sue¤os; una de sus costumbres era anotar la mayor¡a de sus sue¤os personales. De hecho, la redacci¢n de su libro La interpretaci¢n de los sue¤os, se fundamenta mayoritariamente en el an lisis de sus propios sue¤os, coincidiendo con los dos primeros a¤os de su autoan lisis personal (1897 y 1898), aunque esta obra fue publicada en 1900. El problema de los sue¤os se le plante¢ cuando trabajaba con la curaci¢n de las neurosis mediante el m‚todo de la asociaci¢n libre, donde les pedia a los enfermos que expresaran libremente el contenido de sus actos mentales. Estos, le explicaban sus sue¤os con bastante frecuencia en el curso de estas asociaciones. De este modo, Freud se encontr¢ con el material de sus propios sue¤os y el de sus pacientes neur¢ticos. En un principio escrib¡a sus sue¤os y se los enviaba a su amigo Fliess, m‚dico otorrinoraling¢logo interesado en el psicoan lisis. En esta ‚poca, Freud, tenia inter‚s en demostrar al mundo cient¡fico que los sue¤os ten¡an sentido, que era una formaci¢n del inconsciente y que tienen que ver con el deseo. El m‚todo de la asociaci¢n libre llevaba impl¡cito que el paciente hablara de sus sue¤os, respetando Freud el camino que le indicaban las asociaciones. El sue¤o tom¢ paulatinamente la misma importancia que los s¡ntomas neur¢ticos al ser tambi‚n una formaci¢n del inconsciente. A partir del contenido manifiesto del sue¤o (lo inicialmente recordado, el relato del propio sue¤o), los pacientes asociaban sobre el material que al principio ignoraban (el contenido latente inconsciente) y que poco a poco se iva haciendo m s importante al estar relacionado con el inconsciente, pasando el contenido manifiesto a ser solo una fachada aparente. Con este procedimiento, Freud descubre e inventa lo que llam¢ la "v¡a regia del psicoan lisis", ya que llevaba al deseo inconsciente latente u oculto; siendo el sue¤o la realizaci¢n de este deseo. Los restos diurnos de las experiencias tenidas por el sujeto en el d¡a antes de dormir servir n de material para la construcci¢n inconsciente del sue¤o, tomado este su forma de material manifiesto a trav‚s de su recuerdo. Sin embargo, el contenido manifiesto llega a nuestra conciencia de manera deformada y disfrazada; est  censurado, de modo que se presenta como una manifestaci¢n disfrazada de un deseo inconsciente. El mecanismo anterior ocurre por el conflicto entre el deseo inconsciente que impulsa y demanda por ser reconocido por el sujeto, y una instancia represora, al servicio de la norma interiorizada, que impone su deseo de callarse. Mediante ciertos mecanismos, como el desplazamiento, el deseo inconsciente pasa a ser representado de manera sucesiva en diferentes im genes del sue¤o, adem s de poderse condensar juntando o uniendo varias im genes, siendo de este modo ocultada a la conciencia. De otro lado, el m‚todo de interpretaci¢n de los sue¤os rehuye la interpretaci¢n universal de los s¡mbolos, ya que cada sue¤o remite a los significados personales inconscientes de un deseo; deseo que solo puede descifrar el propio sujeto con la ayuda del despliegue de su cadena asociativa desde su contenido manifiesto a su contenido latente e inconsciente. Sin embargo, Freud lleg¢ a admitir que en determinados casos se pod¡a utilizar el desciframiento universal de los s¡mbolos, pero solo como m‚todo secundario a la asociaci¢n libre. A) Contenido manifiesto e ideas latentes del sue¤o: El sue¤o relatado o recordado subjetivamente carece de autenticidad, ya que es sustituto de algo ignorado para el propio sujeto que tiene el sue¤o. Esto ocurre porque esa parte tiene un car cter inconsciente para la conciencia del sujeto. El sue¤o en su totalidad es una sustituci¢n deformada de un suceso inconsciente cuyo descubrimiento corresponde a la interpretaci¢n de los sue¤os. Para el an lisis de un sue¤o es importante tener en cuenta que el aspecto exterior del sue¤o, su relato y presentaci¢n por el paciente o para nosotros mismos, por muy extra¤o o inusual que nos parezca, no debe preocuparnos para nada. Nuestra labor como terapeutas se reduce a despertar, mediante la asociaci¢n libre, las representaciones sustitutivas alrededor de cada elemento del sue¤o, sin reflexionar sobre ellas o preocuparnos si se alejan o no de ese elemento del sue¤o. Se debe esperar a que la parte inconsciente surja espont neamente. Mediante la asociaci¢n libre se le indica al sujeto que no evite comunicarnos cualquier idea o recuerdo, por insignificante o absurda o repugnante que le parezca, que le suscita ese elemento de su propio sue¤o. El papel protagonista de la interpretaci¢n del sue¤o, recae sobre el propio so¤ador, indicandole el terapeuta el m‚todo a seguir para acceder a la parte inconsciente del mismo. Sin embargo, el sujeto o nosotros mismos al evocar nuestras asociaciones respecto a los sue¤os tenderemos a desviarnos de la regla de la asociaci¢n libre y a admitir, rechazar o seleccionar ciertas interpretaciones como mas atractivas que otras. De este modo toda interpretaci¢n se realiza contra cierto grado de resistencia que impone la propia mente consciente e inconscientemente a este trabajo. De esta manera el contenido manifiesto del sue¤o es la forma que el sue¤o adopta ante nosotros en su secuencia de im genes y relato, y el contenido latente del sue¤o a aquello que permanece oculto por su car cter inconsciente y que el terapeuta tratar  de descubrir mediante el an lisis de las asociaciones libres que surgen en el sujeto a prop¢sito de su sue¤o. B) Los sue¤os infantiles: El contenido manifiesto del sue¤o suele ser una representaci¢n distorsionada del contenido latente del mismo, debido a la intervenci¢n de distintos mecanismos que tienen lugar en la mente del sujeto y que se oponen a la expresi¢n directa de los deseos inconsciente, en particular los mecanismos de represi¢n o censura. Sin embargo, Freud reconoce que en los ni¤os peque¤os (menores de cinco a¤os) suelen presentarse los sue¤os como realizaciones de deseos de manera directa o al menos con menor distorsi¢n defensiva. En el caso de ni¤os peque¤os no suele ser necesario el uso de la interpretaci¢n mediante la asociaci¢n libre; y es mejor preguntarle al propio ni¤o o a los adultos significativos por sucesos transcurridos en el d¡a anterior del sue¤o, relacionandose esto con la reacci¢n de la mente inconsciente del ni¤o a este suceso . Por ejemplo, Freud, relata el sue¤o de un ni¤o de veintid¢s meses es encargado de ofrecer a un t¡o u cestillo de cerezas, muy a disgusto, a pesar de las promesas de que podr , en recompensa, probar la fruta ofrecida. Al d¡a siguiente cuenta de que se com¡a todas las cerezas. Otra ni¤a de tres a¤os hab¡a hecho durante el d¡a su primera traves¡a en barco a un lago, que debi¢ de parecerle corta, pues al desembarcar rompi¢ en llantos. A la ma¤ana siguiente cont¢ que por la noche hab¡a so¤ado que naveg¢ por el lago largo rato, sin que nadie le interrumpiera. Esto hace pensar que los sue¤os infantiles tiene un sentido, y que en ellos el contenido manifiesto y latente parecen mas similares que en los adultos. El sue¤o infantil es una reacci¢n a un suceso del d¡a anterior que deja tras de s¡ un deseo insatisfecho, y que trae consigo la realizaci¢n directa y no disfrazada de ese deseo. A partir de los sue¤os infantiles, Freud concluye que el sue¤o es el guardi n del reposo, en el sentido de que instauran la realizaci¢n de un deseo que excit¢ al sujeto en el estado de vigilia. Esa realizaci¢n fantaseada y alucinatoria, permite al sujeto protegerle de la excitaci¢n y proseguir el descanso y reposo del dormir, al permitirle al menos una satisfacci¢n "alucinada" de su deseo. En todos los dem s sue¤os, de ni¤os mayores y de los adultos, la deformaci¢n del contenido manifiesto del sue¤o, tal como se nos aparece en su secuencia y relato constituye una deformaci¢n defensiva de los deseos inconscientes, de su contenido latente. En los adultos mediante la asociaci¢n libre se revela los deseos inconscientes que hab¡an permanecidos ocultos y censurados. C) La censura del sue¤o y el trabajo del sue¤o: Como ha quedado expuesto, salvo en los casos de los ni¤os peque¤os, el contenido manifiesto de los sue¤os aparece deformado respecto a su verdadera intenci¢n del deseo inconsciente latente. ¨Por qu‚ ocurre esta deformaci¢n del sue¤o?. Esta deformaci¢n es la que hace al sue¤o extra¤o e incomprensible al propio sujeto, y la que participa en la propia resistencia consciente e inconsciente al reconocimiento del deseo inconsciente que lo sustenta. La censura del sue¤o es la responsable de tal resultado. La censura se levanta contra el deseo inconsciente. Los deseos expresados en los sue¤os, al igual que los relacionados con los s¡ntomas neur¢ticos, tienen un aspecto central de naturaleza sexual y se suelen relacionar con deseos er¢ticos vividos en la infancia o relacionados asociativamente con ellos. La sexualidad infantil, se constituye as¡ en el motor de todo sue¤o. Los deseos incestuosos que se producen en la infancia (complejo de Edipo) suelen estar relacionados con estos deseos ocultos en el sue¤o. La censura representa la instancia moral del sujeto, lo que a su conciencia le parece reprensible, indecente o repugnante. La b£squeda del placer o deseo sexual es rechazada conscientemente mediante diversos mecanismos inconscientes del propio yo del sujeto que se expresan en el mismo sue¤o, aunque de manera mas d‚bil que en el estado de vigilia. Estos mecanismos de defensa contra el deseo, y la forma disfrazada en que se expresa ese deseo, son los que producen la particular forma de cada sue¤o personal. El contenido manifiesto de los sue¤os adopta una expresi¢n similar a los s¡ntomas, como formaci¢n de compromiso, al reunir por una parte la expresi¢n disfrazada de los propios deseos inconscientes y la censura o represi¢n del mismo deseo. La censura psicol¢gica del contenido latente amenazador, lo mismo que la censura pol¡tica (analog¡a usada por Freud) adopta varias formas que se agrupan en varias categor¡as : C.1.Omisi¢n-atenuaci¢n: Simplemente se elimina el material problem tico. Partes del sue¤o y su cadena asociativa es eliminado conscientemente; lo mismo que un censor elimina las escenas sexuales de una pel¡cula que considera provocativa. C.2.Modificaciones como las insinuaciones, alusiones y elipsis: Se refiere a mecanismos que son b sicamente variantes de la atenuaci¢n. En los sue¤os pueden aparecer alusiones al propio terapeuta como por ejemplo un sue¤o donde el sujeto dice que aparece un hombre que est  detr s de ‚l, que no parece prestarle atenci¢n pero que en realidad le est  observando atentamente. En el psicoan lisis cl sico el terapeuta se sienta detr s del paciente, fuera de su campo de visi¢n, mientras este est  recostado en el div n. Otro ejemplos, relacionados con la vida cotidiana aparecen por ejemplo en la publicidad cuando en letra peque¤a aparece un texto debajo del anuncio, como por ejemplo la advertencia del peligro de fumar para la salud. En el sue¤o los detalle minimizados pueden contener un significado muy relevante de tipo inconsciente, que pueden pasar desapercibidos. C.3.Desplazamiento del acento: Esta t‚cnica de censura consiste en desplazar el ‚nfasis de lo crucial a lo trivial y viceversa. Lo importante es desplazado por lo no importante o al contrario. Algo que inconscientemente de manera latente es importante aparece como insignificante en el contenido manifiesto del sue¤o. C.4.La simbolizaci¢n: Los elementos del contenido latente se expresan de manera no directa sino simb¢lica en el contenido manifiesto del sue¤o. Los s¡mbolos on¡ricos suelen parecerse f¡sicamente y funcionalmente al objeto que simboliza. De esta manera el pene suele estar representado por objetos alargados, que penetran o se elevan; y la vagina y senos ,por objetos con cavidades, redondeados, frondosos, etc. De todas maneras los s¡mbolos solo se han de tomar de equivalente al objeto sustituido con cierta prudencia, y solo de manera secundaria a la asociaci¢n libre. C.5.Dramatizaci¢n: Se refiere a la representaci¢n pl stica de una palabra, de modo que el sue¤o no se suele representar en el lenguaje de las abstracciones verbales sino en im genes sensomotoras concretas como paisajes, escenarios, sonidos, olores, sensaciones corporales y acciones. Los sue¤os, de manera parecida a las experiencias psic¢ticas suelen ser alucinatorios. El proceso primario inconsciente, en el sue¤o est  m s libre (como en la psicosis) y eso se traduce en un funcionamiento mas imaginativo y menos verbal. C.6.La condensaci¢n y el desplazamiento: La condensaci¢n implica la comprensi¢n de varias ideas u objetos en uno. Ejemplos de esto est n en la mitolog¡a, donde el centauro fusiona al hombre y al caballo, o en le minotauro que fusiona al toro y al hombre. El mecanismo de desplazamiento consiste en trasladar las caracter¡sticas de un objeto a otro. Por ejemplo, un sujeto relata que en su sue¤o su hermano mayor tenia un bigote como Hitler. Esto puede referirse no solamente al desplazamiento del bigote de Hitler a la cara del hermano, y por lo tanto una condensaci¢n entre Hitler y su hermano, sino que abre la posibilidad de estar atentos al posible mensaje latente e inconsciente de que su hermano le despierten sentimientos similares a los de Hitler. C.7.La revisi¢n secundaria o elaboraci¢n: Consiste en el intento defensivo de darle una presentaci¢n sensata al contenido manifiesto del sue¤o. Los recuerdos del sue¤o van adoptando una presentaci¢n mas razonable y agradable para la conciencia, quedando lo censurable y desagradable cada vez mas desdibujado y olvidado. C.8.El trabajo o elaboraci¢n del sue¤o : En los sue¤os hay un aspecto que se relaciona con la satisfacci¢n de un deseo y por otro lado la presentaci¢n del mismo en su vertiente manifiesta como una defensa frente a ese deseo inconsciente. El trabajo del sue¤o consiste en pasar el deseo inconsciente y latente a contenido manifiesto mediante las operaciones se¤aladas de representaci¢n pl stica de palabras, simbolizaci¢n primitiva y condensaci¢n. Mas tarde Freud, al elaborar su teor¡a llego a decir que en realidad se produce un no trabajo del sue¤o, al referirse a que el yo del sujeto participa muy poco en el funcionamiento del ello en el sue¤o, de modo que en este es el proceso primario es primordial y los procesos defensivos, aunque presentes, se encuentran debilitados. Por ello habr¡a un relativo no-trabajo del yo. La articulaci¢n de las anteriores operaciones de la censura psicol¢gica mediante las que el contenido latente inconsciente (deseo) subyacente es transformado en el contenido manifiesto del sue¤o (relato, recuerdo o vivencia inmediata del sue¤o) es lo que constituye para Freud el llamado trabajo o elaboraci¢n del sue¤o. El trabajo del sue¤o transforma el contenido latente en el contenido manifiesto, mientras que la interpretaci¢n transforma el contenido manifiesto en el contenido latente, haciendo accesible al sujeto, mediante la asociaci¢n libre, su deseo inconsciente. El conocimiento del trabajo del sue¤o, sus operaciones son una herramienta conceptual poderosa para la interpretaci¢n adecuada de los sue¤os. D) Realizaciones de deseos: En sentido estricto, todos los sue¤os son sue¤os infantiles, en cuanto transforman un deseo en un suceso fantaseado o alucinatorio que produce una satisfacci¢n. En los adultos intervienen con mas fuerza los mecanismos de deformaci¢n y distorsi¢n expuestos. Una de las cr¡ticas a esta formulaci¢n es que muchos sue¤os conllevan un displacer y angustia considerable, lo que parece opuesto a la satisfacci¢n de un deseo. Freud, responde a esta objeci¢n planteando que en estos casos la realizaci¢n del deseo no es evidente, y solo aparece cuando estos sue¤os son interpretados. La presencia de angustia en los sue¤os es explicada por la participaci¢n de la censura inconsciente que se opone a la realizaci¢n del deseo. Cuanto mas fuerte es la censura en el sue¤o, mas angustiosos aparece este, como en el caso de las pesadillas. El sue¤o en su forma manifiesta puede presentarse de m£ltiples manera, como ha sido expuesto por otros psic¢logos y la misma cultura popular. Puede aparecer como una premonici¢n, un aviso, una censura, la presentaci¢n de un proyecto, intentos de resolver un problema, etc. Sin embargo en su contenido latente, siempre se relaciona con la realizaci¢n de un deseo; deseo que ha sido transformado por la acci¢n del trabajo del sue¤o en el contenido manifiesto y su forma particular. Un concepto que introduce Freud en la interpretaci¢n de los sue¤os es el de "restos diurnos", para referirse a una parte del contenido latente que se relaciona con acontecimientos de la vida del sujeto, al igual que en los ni¤os ocurr¡an cosas que le frustraban, de modo que esas insatisfacciones estimulan al deseo inconsciente a la base del sue¤o. Esas insatisfacciones actuales de la vida del sujeto se incorporan al sue¤o estimulando el deseo inconsciente de tipo infantil. Otras veces, el deseo infantil es el que hace que el sujeto, inconscientemente seleccione los acontecimientos de su vida que incorporar  a su sue¤o. D) El simbolismo en el sue¤o: Aunque Freud, inicialmente, y a£n hoy en d¡a muchos psicoanalistas se oponen a la interpretaci¢n universal de una correspondencia autom tica entre los s¡mbolos del contenido manifiesto del sue¤o y su significado latente; el mismo lleg¢ a admitir tal correspondencia en determinados casos; pero siempre combinandola y postergandola al m‚todo de la asociaci¢n libre. La influencia de las investigaciones antropol¢gicas, y quiz s la propia influencia de sus disc¡pulos iniciales (p.e Jung) le llevaron a esta soluci¢n de compromiso. Lo llamativo es que hoy en d¡a muchos psicoanalistas que pretenden un fiel retorno a Freud, rechazan esta actitud freudiana, y niegan el papel de los s¡mbolos universales en determinados casos. De hecho, Freud, lleg¢ a la conclusi¢n de que en determinados casos hay sue¤os protot¡picos que pueden interpretarse por su correspondencia simb¢lica; pero solo cuando el sujeto del sue¤o es incapaz de asociar libremente sobre el contenido del mismo. Es decir el simbolismo aparece como un m‚todo auxiliar a la asociaci¢n libre, cuando esta se ve dificultada. En esta l¡nea, Freud expone una serie de correspondencia de s¡mbolos y ¢rganos sexuales; como por ejemplo los objetos del contenido manifiesto alargados, que perforan o que se elevan y los ¢rganos sexuales masculinos o la actividad sexual masculina; o la relaci¢n entre los objetos con cavidad y salientes con los ¢rganos sexuales femeninos. E) Aspectos problem ticos de la teor¡a psicoanal¡tica de los sue¤os y respuesta de Freud a estos problemas: Uno de los puntos que Freud sostuvo de manera mas persistente, a pesar de las numerosas cr¡ticas, es que los sue¤os son realizaciones de deseos. En el mundo alucinatorio de la fantas¡a on¡rica satisfacemos lo que no podemos en la realidad. A los problemas de los sue¤os desagradables, las pesadillas, etc; que parecen contradecir la realizaci¢n de un deseo, Freud argumenta que a nivel manifiesto presentan estos rasgos angustiosos, pero que teniendo en cuenta de que no hay que confundirlo con el contenido latente del deseo inconsciente, estos han sufrido esas transformaciones. Cuando el sujeto ha experimentado un intenso deseo latente que ha sido censurado por los mecanismos de trabajo del sue¤o, y no ha sido suficiente su represi¢n o transformaci¢n se han a¤adido una fuerte ansiedad que refleja por un lado la fuerza del deseo y por otro la de la censura, que puede llegar a despertarlo como reacci¢n defensiva. Los sue¤os, al igual que los s¡ntomas, son formaciones de compromiso. El yo al percibir el peligro del deseo del ello inconsciente, responde con angustia, y esta angustia sirve como se¤al para movilizar los recursos defensivos, que pueden llegar a despertar al sujeto bruscamente. Otro problema importante son los casos de sue¤os de compulsi¢n a la repetici¢n, como los que se observan tras sucesos tr gicos y traum ticos como accidentes, neurosis de guerras y otros traumas. Estos sue¤os presentan una noche tras otra fragmentos angustiosos de la experiencia traum tica. Por primera vez, Freud (1920) lleg¢ a admitir una excepci¢n a la realizaci¢n de deseos, e introduce el principio de compulsi¢n a la repetici¢n . Hay que tener en cuenta de que Freud, fue modificando su teor¡a progresivamente a lo largo del tiempo. El, sin embargo considera este caso como una excepci¢n a la que trata de quitar importancia. De hecho, posteriormente propuso que los sue¤os mas que una realizaci¢n de deseos son un intento de realizaci¢n de deseos. Las pesadillas de las neurosis de guerra por lo tanto eran fallos en el intento de satisfacer el deseo de controlar la realidad abrumadora desagradable. En su obra de 1920, M s all  del principio de placer , Freud introduce una reformulaci¢n capital de su teor¡a pulsional. En este momento concibe las pulsiones inconscientes como remitiendo a dos clases: las pulsiones anab¢licas (incluidas la sexual y la de autoconservaci¢n) y las catab¢licas (pulsiones de muerte o destructivas contra uno mismo o los dem s). A pesar de esto, no introdujo esa dicotom¡a en su teor¡a de los sue¤os; sino que se limit¢ a abandonar el significado consensuado de deseo. El deseo seria la expresi¢n de la pulsi¢n anab¢lica o catab¢lica , de placer o de destrucci¢n-agresi¢n. 1.2.M‚todo de interpretaci¢n: la asociaci¢n libre A) Como se interpretan los sue¤os: La interpretaci¢n de los sue¤os se concibe a menudo como el reverso del trabajo del sue¤o. El trabajo del sue¤o como se apunt¢ consist¡a en la actividad de la censura sobre el contenido latente del mismo y su revisi¢n secundaria. Interpretar el sue¤o consiste en desplegar mediante la asociaci¢n libre el contenido latente, la expresi¢n del deseo inconsciente a partir del contenido manifiesto del relato y recuerdo del sue¤o. 1§ Paso : Consiste en tener, obviamente un sue¤o, recordarlo o registrarlo lo mas fielmente posible, teniendo en cuenta la censura/resistencia consciente e inconsciente que conlleva esa tarea. Hay que intentar no hacer ning£n esfuerzo por adornarlo ni censurarlo. 2§ Paso: Si se desea hacer una interpretaci¢n del sue¤o a nivel por parte del terapeuta, este debe tener un conocimiento de la persona del so¤ador y su problem tica, as¡ como de las personas y lugares a los que el sue¤o hace alusi¢n. De esta manera el sue¤o queda contextualizado y remitido a la vida del so¤ador. A esta labor se le llama de preparaci¢n o preambulo. 3§Paso: Es el punto mas innovador del m‚todo freudiano de la interpretaci¢n de los sue¤os. Consiste en segmentar el material del sue¤o siguiendo una regla mas o menos razonable (por ejemplo, frase por frase) y se practica la asociaci¢n libre por cada segmento. La asociaci¢n libre es la regla b sica del trabajo psicoanal¡tico y consiste en instruir al paciente en que diga absolutamente todo lo que se le viniera a la cabeza sin autocensura; aunque como sabemos antes o despu‚s aparecer  la censura y la resistencia, con lo que posiblemente habr  que trabajarla tambi‚n en el proceso psicoanal¡tico. Una vez que se ha comenzado a asociar libremente o a escribir autom ticamente o grabar en cassete los propios sue¤os, y parece que hemos llegado a un punto en que no se nos ocurre mas asociaciones a nosotros o al paciente, pasamos a asociar con la siguiente frase, y as¡ hasta el final de las frases en que hemos descompuesto el sue¤o. A medida que se va asociando libremente se obtienen tomas de conciencia rudimentarias, que se pueden ir elaborando y correlacionando con otros aspectos de la vida del so¤ador hasta que tenemos una comprensi¢n mas profunda de su actividad inconsciente. Se supone que con la asociaci¢n libre se permite que la actividad mental sea lo mas acr¡tica posible y despliegue la cadena de significantes del deseo inconsciente oculto. Lagache (1986) afirma que el m‚todo de fragmentaci¢n de los sue¤os no se utiliza actualmente, y el analista se limita a provocar asociaciones de ideas de ciertos puntos del sue¤o que le parecen importante. En general se trata de captar el sentido del sue¤o en el contexto del proceso anal¡tico general y las asociaciones sobre la vida diaria, el estado corporal, el pasado y la infancia. La interpretaci¢n de un sue¤o queda subordinada a la evoluci¢n del an lisis. Con estas indicaciones quedan desalentadas la interpretaciones de los propios sue¤os fuera del contexto psicoanal¡tico; al menos mientras hablemos de psicoan lsis propaimente dicho. B) El empleo de la interpretaci¢n de los sue¤os en el psicoan lisis: Freud en su escrito "El empleo de la interpretaci¢n de los sue¤os en psicoan lisis" de 1912 expone una gu¡a de como se ha de utilizar la interpretaci¢n de los sue¤os en el psicoan lisis: En el psicoan lisis de un paciente el terapeuta nunca debe anteponer su inter‚s en la interpretaci¢n de los sue¤os sobre el conocimiento de los problemas, conflictos y resistencias del paciente. esto quiere decir que solo trabajar  con los sue¤os, cuando estos sean expuestos por el paciente, y no solicitandolos a este; y adem s teniendo en cuenta el papel que juegan estos en la misma relaci¢n terap‚utica. El terapeuta debe contentarse con la interpretaci¢n hecha en una sola sesi¢n, sin preocuparse si tal interpretaci¢n fue completa y ajustada, y la dejar  en suspenso hasta que el paciente no produzca nada en su labor general de las asociaciones libres de la terapia psicoanal¡tica. Si aparecen nuevos sue¤os, nos ocuparemos de ellos, aunque tengamos que abandonar los anteriores. Adem s no hay que dar la impresi¢n al enfermo de que la labor psicoanal¡tica se remite a trabajar con los sue¤os, y que cuando no hay producci¢n de los mismos la labor anal¡tica queda interrumpida por falta de los mismos. La regla de atenci¢n flotante, hace que el analista no de la impresi¢n de que el material de los sue¤os es mas importante que las otras asociaciones del sujeto, y solo trabaja con este material cuando es el propio paciente quien lo expone. Esta indicaci¢n lleva a evitar el efecto de que el paciente produzca la clase de sue¤o que el analista espera que tenga, y que solo pudiera confirmar una teor¡a del propio analista, pero que nada aportar¡a al enfermo en la resoluci¢n de su conflicto. Con esta medida se desalienta de que el terapeuta anime al paciente a recabar por escrito o a grabar sus sue¤os fuera de la terapia, pues antes o despu‚s aparecer¡a el sesgo apuntado. Estos son al menos los planteamientos dentro de un psicoan lisis freudiano. Sin embargo el mismo Freud a lo largo de su obra es contradictorio en esto, y se permiti¢ el analizar sue¤os por correspondencia de personas que se lo enviaban, sin mas detalles de sus vidas, como aparece reconocido en su misma obra de Introducci¢n al psicoan lisis. La conclusi¢n es que con cierta formaci¢n psicoanal¡tica es posible analizar interpretar los sue¤os; aunque desde luego no alcance la calidad propia del proceso psicoanal¡tico. 1.3.Caso Cl¡nico: Nos remitiremos a exponer tres casos analizados por Freud, y seleccionados de su obra de 1917, Introducci¢n al psicoan lisis. En estos an lisis se combinan con mayor o menor preponderancia la asociaci¢n libre y la interpretaci¢n simb¢lica, seg£n las caracter¡sticas de cada uno de ellos. 1§- "Comenzaremos por un sue¤o que se compone tan s¢lo de dos breves im genes: Su t¡o fuma un cigarrillo a pesar de que era s bado--- Una mujer le besa y ele acaricia como si fuera hijo suyo. A prop¢sito de la primera imagen, el sujeto que es jud¡o, nos comunica que su t¡o, hombre piadoso, no ha cometido jam s, ni es, en general capaz de cometer el pecado de fumar en s bado. La mujer que figura en la segunda imagen le sugiere exclusivamente el recuerdo de su madre. Existe desde luego, una relaci¢n entre estas dos im genes o ideas, pero a primera vista no sospechamos cu l puede ser. Como el sujeto excluye en absoluto la realidad del acto de su t¡o, nos inclinamos a reunir las dos im genes por una relaci¢n de dependencia temporal: En el caso de que mi t¡o, tan piadoso, se decidiera a fumar un cigarrillo en s bado, podr¡a yo dejarme acariciar por mi madre. Esto significa que las caricias entre madre e hijo constituye algo tan poco permitido como para un jud¡o el fumar en s bado. Ya os he dicho y sin duda lo recordar‚is que en la elaboraci¢n del sue¤o todas las relaciones entre las ideas on¡ricas quedan suprimidas, siendo ‚stas reducidas al estado de materia prima y hall ndose a cargo de la interpretaci¢n las relaciones desaparecidas." 2§-"Tras de mis publicaciones sobre los sue¤os he llegado a ser, hasta cierto punto, un consultor oficial sobre todo lo relativo al fen¢meno on¡rico, y recibo, desde hace muchos a¤os, cartas de las mas diversas procedencias, en las cuales se me comunican sue¤os o se me pide opini¢n sobre ellos. Naturalmente, agradezco que se me env¡en materiales suficientes para hacer posible la interpretaci¢n o que se me propongan por el sujeto de la misma. A esta categor¡a pertenece el sue¤o siguiente, que me ha sido comunicado en 1910 por un estudiante de medicina muniqu‚s. Lo cito aqu¡ para demostraros cu n dif¡cil es, en general, comprender un sue¤o mientras el sujeto del mismo no nos proporciona todas las informaciones necesarias. Al mismo tiempo, voy a evitaros incurrir en un grave error, pues sospecho que os hall is inclinados a considerar como la interpretaci¢n ideal de los sue¤os aquella que se base en la de los s¡mbolos y a colocar en segundo plano la t‚cnica fundada en las asociaciones del sujeto. 13 de Julio de 1910: Cerca ya de la ma¤ana sue¤o lo siguiente: Desciendo en bicicleta por las calles de Tubinga y un basset negro (raza de perro) se precipita tras de m¡ y me muerde en el tal¢n. Bajo de la bicicleta un poco mas lejos, y sent ndome en una grader¡a comienzo a defenderme contra el furioso animal, que se niega a soltar su presa. Ni las mordeduras ni la escena que le sigue me hace experimentar sensaci¢n alguna desagradable. Frente a m¡ se hallan sentadas dos se¤oras de edad que me miran con aire burl¢n. Al llegar el sue¤o a este punto me despierto, y como ya me he ha sucedido m s de una vez, en el mismo momento de pasar del sue¤o al estado de vigilia, todo mi sue¤o se me aparece con perfecta claridad. Los s¡mbolos nos prestar¡an aqu¡ muy escaso auxilio. Pero el sujeto nos comunica lo siguiente: Desde hace alg£n tiempo estoy enamorado de una muchacha que no conozco sino por haberla encontrado a menudo en la calle, aunque no he tenido jam s ocasi¢n de aproximarme a ella. Me hubiera satisfecho grandemente que en esta ocasi¢n me hubiese sido proporcionada por el basset, pues tengo gran cari¤o a los animales y creo haber adivinado el mismo sentimiento en la muchacha A¤ade despu‚s que este cari¤o a los animales le ha llevado a intervenir varias veces, causando la sorpresa de los transe£ntes, para separar a perros que se peleaban, y nos dice tambi‚n que la muchacha de la que se hab¡a enamorado iba siempre acompa¤ada por un perro como el de su sue¤o. Pero el contenido manifiesto de este £ltimo desaparece la joven y s¢lo queda el perro asociado a su aparici¢n. Es posible que las se¤oras que en el sue¤o se burlan del durmiente constituyan una sustituci¢n d ela muchacha, pero las informaciones del sujeto no bastan para aclarar este punto. El hecho de verse en el sue¤o montado en bicicleta constituye la reproducci¢n directa de la situaci¢n recordada, pues en la realidad las veces que hab¡a hallado en su camino a la joven del basset iba ‚l en bicicleta." 3§-"Ya varias veces hemos intentado abordar aquellos sue¤os sobrios y triviales que no contienen nada absurdo o extra¤o, pero que nos hace preguntarnos por que raz¢n so¤amos cosas tan indiferentes. Voy a citaros un nuevo ejemplo de este g‚nero : tres sue¤os enlazados unos con otros y so¤ador por una muchacha en una misma noche a) Atraviesa el sal¢n de su casa y se da con la cabeza contra la ara¤a que pende del techo, haciendose sangre. Ning£n recuerdo ni reminiscencia del suceso alguno real surgen a prop¢sito de este sue¤o en la imaginaci¢n de la sujeto, y las indicaciones que ‚sta nos proporciona versan sobre temas muy diferentes. No sab‚is--nos dice--c¢mo se me est  cayendo el pelo en estos d¡as. Mi madre me dijo ayer que si continuaba as¡, mi cabeza me quedar¡a pronto tan monda como un trasero. La cabeza aparece, pues, aqu¡ como un s¡mbolo de la parte opuesta del cuerpo, y siendo tambi‚n evidente la significaci¢n simb¢lica de la ara¤a, dado que todos los objetos alargados son s¡mbolos del ¢rgano sexual masculino, habremos de deducir que se trata de una hemorragia en la parte inferior del tronco a consecuencia de una herida causada por el pene. Esta circunstancia podr¡a interpretarse en varios sentidos, pero las restantes informaciones de la sujeto nos muestra que el contenido latente de su sue¤o es la creencia, muy generalizada en las muchachas a£n no llegadas a la pubertad, de que las reglas son provocadas por las relaciones sexuales con el hombre. b) Ve en la vi¤a una fosa profunda que sabe proviene de haber arrancado un  rbol. A este prop¢sito observa la sujeto que le faltaba el  rbol. Quiere decir con esto que no lo vio en su sue¤o, pero este modo de expresarse es identico al que servir¡a para manifestar una distinta idea que la interpretaci¢n simb¢lica nos revela con toda certidumbre. El sue¤o, se refiere en efecto, a otra teor¡a sexual infantil, seg£n la cual las ni¤as poseen en principio los mismos ¢rganos sexuales que los ni¤os, perdiendolos despu‚s por castraci¢n (arrancamiento del  rbol) c) Se haya ante el caj¢n de su escritorio cuyo contenido le es tan familiar que nota enseguida la menor intervenci¢n de una mano ajena El caj¢n de escritorio, es como todo caj¢n, caja o arca, la representaci¢n simb¢lica del ¢rgano sexual femenino. La sujeto sabe que las huellas de las relaciones sexuales (seg£n su creencia tambi‚n en los tocamientos) son f cilmente reconocibles, creencia que le ha procurado grandes preocupaciones. A mi juicio lo m s importante de estos tres sue¤os son los conocimientos sexuales de la sujeto, la cual recuerda la ‚poca de sus reflexiones infantiles sobre los misterios de la vida sexual." Para terminar, no queremos dejar pasar la siguiente observaci¢n de Freud en esta misma obra: "Hab‚is sin duda o¡do decir que, seg£n el psicoan lisis todos los sue¤os tienen una significaci¢n sexual, pero ahora podr‚is observar por vosotros mismos hasta qu‚ punto este juicio es equivocado. Conoc‚is ya sue¤os que son realizaciones de deseos, otros en los que se trata de la satisfacci¢n de las necesidades mas fundamentales, como el hambre la sed y el ansia de libertad y, por £ltimo, los que hemos denominado sue¤os de comodidad y de impaciencia, y otros puramente avariciosos o ego¡stas. Lo que s¡ es indiscutible y deb‚is tener siempre presente como uno de los resultados de la investigaci¢n psicoanal¡tica es que los sue¤os que parecen considerablemente deformados son en su mayor¡a---aunque tampoco siempre---la expresi¢n de deseos sexuales." Bibliograf¡a: 1-Bosch, M y cols : Freud y el psicoan lisis. Salvat Editores, Barcelona, 1973. 2-Erdelyi, M.H : Psicoan lisis. La psicolog¡a cognitiva de Freud. Barcelona, Editorial Labor, 1987. 3-Freud, S : Obras completas (3 vol£menes). Biblioteca Nueva, Madrid, 1973. 4-Freud, S: Psicoan lisis aplicado y t‚cnica psicoanal¡tica. Alianza Editorial, Madrid, 1984. 5-Freud, S: Introducci¢n al psicoan lisis. Alianza Editorial, Madrid, 1979. 6-Freud, S: La interpretaci¢n de los sue¤os. Alianza Editorial, Madrid, 1979. 7-Lagache, D: El psicoan lisis. Editorial Paidos, Buenos Aires, 1986. 8-Lafita, I.R: Sue¤os y psicoan lisis. 2000. P gina web: www.terra.es/personal2/r.lafita/ 9-Ruiz, J.J y Cano, J.J : Las psicoterapias. Introducci¢n a las orientaciones psicoterap‚uticas para profesionales sanitarios. A Demanda, Ja‚n, 1999. 2. La interpretaci¢n teleoanal¡tica de Adler. Juan Jos‚ Ruiz S nchez Alfred Adler Nace el 7 de Febrero de 1870 en Viena (Austria) , y muere el 28 de Mayo de 1937 en Aberdeen (Escocia) . Se gradu¢ en Medicina, en 1985, donde comenz¢ a trabajar de oftalm¢logo en 1897. M s tarde hizo pr cticas como internista . Su primer encuentro con Freud se produce en 1899. Adler defendi¢ las ideas de Freud en la Escuela vienesa de Medicina, en los c¡rculos m‚dicos locales y en la prensa . Desde 1902 particip¢ en una peque¤a tertulia organizada en casa de Freud. Escribe (1904) "El doctor como educador" . Ya por esta ‚poca Adler, a petici¢n de Freud, desiste de su primera decisi¢n de romper con el circulo . En 1907 escribi¢ su monograf¡a sobre la inferioridad de un ¢rgano y su compensaci¢n ps¡quica : "Estudio sobre la inferioridad de los ¢rganos y su compensaci¢n psicol¢gica" . En 1908 da una conferencia en Viena sobre "el instinto de agresi¢n" . En 1910 es nombrado presidente de la rama vienesa de la asociaci¢n psicoanal¡tica . Edita, junto con Freud y Steckel en 1910 "Revista de psicoan lisis", siendo Adler su director . Entre enero y febrero de 1911 dicta cuatro conferencias que constituyen "una cr¡tica sobre la teor¡a sexual de Freud en la vida mental". Al terminar la cuarta conferencia la mayor¡a de los freudianos presentes decidieron, pese a la opini¢n contraria de Steckel, seguir siendo miembro de la sociedad psicoanal¡tica, pero advirtiendole de no rechazar la teor¡a sexual de Freud . En agosto de 1911 anuncia en la editorial de la Revista de psicoan lisis su renuncia a formar parte del consejo editorial, lo que marc¢ su retirada del movimiento psicoanal¡tico . En 1912 se public¢ "El car cter neur¢tico" . En este trabajo Adler establece la "psicolog¡a individual" como teor¡a de la unidad del individuo que tiende a metas finales de car cter inconsciente . En esta obra desarrolla el tema de la compensaci¢n infantil al sentimiento percibido de inferioridad mediante distintas estrategias hacia una meta final (de superioridad) . En sus obras posteriores Adler desarrollo su modelo psicol¢gico centrado en las influencias del medio social y familiar en el car cter del sujeto, en conjunci¢n con sus construcciones subjetivas de sus experiencias; conjunci¢n que desemboca en el "Estilo de Vida" inconsciente, rector del psiquismo humano . Despu‚s de la primera guerra mundial , organiz¢ las cl¡nicas de orientaci¢n de ni¤os en Viena, siendo propiamente el primer psic¢logo/psiquiatra infantil de nuestra era . Entre 1927-28, Adler dio una serie de conferencias en los Estados Unidos . El modelo de la psicolog¡a adleriana concibe la psicopatolog¡a como expresi¢n extrema del egocentrismo del sujeto contra los intereses de la cooperaci¢n social . La psicoterapia y la pedagog¡a adleriana tiene como finalidad el desarrollo de la cooperaci¢n humana salvando los obst culos que impone el estilo de vida hacia la compensaci¢n de la inferioridad percibida . La psicolog¡a individual parte de la idea de que el hombre es un individuo que se mueve hacia una meta determinada y defiende el estudio del enfoque teleol¢gico (hacia fines) que investiga la meta de una persona de tipo inconsciente . La metas es construida subjetivamente ya en la ‚poca infantil, influida por el ambiente o constelaci¢n familiar, y por la aspiraci¢n del ni¤o a compensar su sentimiento de inferioridad. La relaci¢n entre la meta y los modos de alcanzarla configuran la personalidad del sujeto . Otras de las obras de Adler son : "La pr ctica y la teor¡a de la psicolog¡a individual" de 1920, "Comprensi¢n de la naturaleza humana" de 1928-1930, "La educaci¢n de los ni¤os" de 1929, "Superioridad e inter‚s social" (obra p¢stuma de 1965) . 2.1. Teor¡a de los sue¤os: Sue¤os y Estilo de vida La llamada "psicolog¡a individual" fundada por Alfred Adler en 1912, es una de las escuelas de psicoterapia m s antigua, y con gran influencia sobre otras escuelas actuales, como son las psicoterapias interpersonales, neopsicoanal¡ticas, humanistas, cognitivas y constructivistas. A- CONCEPTO DE PSICOLOGÖA INDIVIDUAL Y TELEOANµLISIS Con el t‚rmino "individual" Adler entend¡a que el individuo era indivisible, que la mente humana era un todo hol¡stico dirigido por unos fines o metas. Actualmente los adlerianos prefieren usar el t‚rmino de "teleoan lisis" (Dreikurs, 1969) para referirse a la concepci¢n adleriana de la mente humana como dirigida a fines o metas . B- DIFERENCIAS BµSICAS CON EL PSICOANµLISIS Adler desde 1902 a 1910 form¢ parte del movimiento psicoanal¡tico de Freud, hasta que se separ¢ de este para fundar su psicolog¡a individual . Los motivos de tal separaci¢n est n en su desacuerdo con Freud sobre la naturaleza de la mente y del inconsciente. En 1931, Adler enumeraba las diferencias entre la psicolog¡a individual y el psicoan lisis (Adler, 1931) : Rechazo de la concepci¢n sexual del inconsciente por aceptaci¢n del inconsciente como actitudes o metas hacia la superioridad, reinterpretaci¢n del complejo de Edipo como una lucha de poder del ni¤o con su padre, mayor importancia a la educaci¢n e influencias familiares en la formaci¢n del car cter frente a la concepci¢n m s biologicista de los instintos de Freud , reinterpretaci¢n del narcisismo como basado en el complejo de inferioridad y su compensaci¢n, reinterpretaciones del deseo de muerte, complejo de castraci¢n, ideal, etc. La diferencia b sica para Adler con el psicoan lisis estriba en una concepci¢n diferente de la naturaleza humana . Freud parte de la suposici¢n de que el hombre por naturaleza tiende a satisfacer sus deseos, y que a menudo choca con la cultura como impedimento a esta satisfacci¢n. La psicolog¡a individual parte de la concepci¢n de la falta o limitaci¢n del ser humano y sus intentos de compensaci¢n de sus limitaciones; intentos que cuando son ajenos al inter‚s social-cooperaci¢n ,generan trastorno mental . Cuando el sujeto intenta, a menudo de manera inconsciente, imponerse a los otros mediante la lucha de poder, est  abocado al sufrimiento emocional. Respecto a los sue¤os, mientras que para Freud expresaban de manera simb¢lica los deseos inconscientes, para Adler son un intento de resolver un problema presente, intento guiado por el plan inconsciente del estilo de vida, que supone un autoenga¤o al sentido de cooperaci¢n. C- ESTILO DE VIDA Y ATMàSFERA FAMILIAR Los adlerianos entienden que toda conducta tiene un prop¢sito, de modo que las personas act£an en las situaciones seg£n sus creencias y metas subjetivas. Las creencias personales est n orientadas a metas, a menudo inconscientes, de modo que se articulan en el llamado "Estilo de vida" (Lebensstil) . El estilo de vida refleja la orientaci¢n inconsciente de la persona en su vida y los m‚todos para conseguir sus metas. En la formaci¢n del estilo de vida influyen en mayor medida los defectos f¡sicos o "inferioridades org nicas" y la familia (la constelaci¢n familiar y la atm¢sfera emocional de la familia). En la infancia se desarrolla el n£cleo inconsciente del estilo de vida con sus metas ficticias o meta central . El ni¤o en la infancia, a pesar de las influencias familiares y d‚ficits f¡sicos, no es un mero receptor de tales influencias, ya que se posiciona ante las mismas mediante la elaboraci¢n de las mismas . Una vez formado el estilo de vida, este se mantiene por diversos procesos mentales, destacando entre ellos el de la "selectividad" de las experiencias que lo confirman y rechazando lo que no encaja con el mismo. Las percepciones del individuo, la valoraci¢n que hace de los hechos y sus emociones y conducta est n guiados por su estilo de vida. Los cuatro primeros a¤os del ni¤o tienen una importancia capital en la formaci¢n del estilo de vida, en conjugaci¢n con la influencias familiares. Los factores e influencias que parten de las personas m s pr¢ximas al ni¤o (padres, hermanos, parientes, amigos de la familia, etc; y las relaciones de estos entre s¡) actuando sobre el ni¤o le denomina Adler como "atm¢sfera familiar". En esa din mica es central la relaci¢n entre ambos padres, y el modelo de conducta-afecto que aportan a sus hijos. Los padres a menudo establecen unas expectativas hacia el funcionamiento familiar global y el de sus hijos a partir de los "valores familiares". Estos valores familiares representan objetivos sobre los que los padres mantienen una fuerte creencia . Objetivos como la educaci¢n, el dinero, la religi¢n, el deporte, el ‚xito, las relaciones de cuidado humano o la obediencia, suelen formar parte de estos valores. Las ambiciones de los padres hacia los hijos expresan estos objetivos. El ni¤o puede aceptar o rebelarse ante estos objetivos de los padres. La relaci¢n entre hermanos conforma otro aspecto de la din mica familiar, la "constelaci¢n familiar". El "orden de nacimiento"de los hermanos, influye, aunque no determina, la perspectiva del ni¤o respecto a las relaciones con sus hermanos y sus propios padres. El primer hijo suele disfrutar de una posici¢n de favor, que puede ser amenazada por la experiencia de "destronamiento" al nacer nuevos hermanos. El segundo hijo suele entrar en una competici¢n constante con el primero por obtener los favores parentales; a menudo desarrolla caractericticas de personalidad opuestas al primero, mas cuando hay poca diferencia de edad y son del mismo sexo. El ni¤o mas joven de una serie de tres hermanos puede ser el portador para los padres de caracter¡sticas especiales y ser tratado de manera infantil por estos, desarrollando actitudes dependientes. Titze (1982) enumera las repercusiones de la atm¢sfera familiar sobre el estilo de vida inconsciente del sujeto tanto a nivel verbal (creencias sem nticas) como no verbal (guiones de escenas anal¢gicas) . Cada familia de acuerdo con las caracter¡sticas de su atm¢sfera emocional crea un "lema" que expresa de manera consciente o inconsciente su forma de estar en el mundo. (1) La atm¢sfera de rechazo : Los padres o los adultos dominantes tienen un estilo educativo coercitivo que justifican por la importancia que conceden a la disciplina en la formaci¢n del car cter del ni¤o. Adem s los padres rechazan a sus hijos por diversos motivos (por que los perciben como una carga, or que les coarta la libertad, etc). El ni¤o percibe el mundo como hostil, distanciado, malo cruel y violento. La imagen de si mismos suele girar en torno a sentirse rechazados y si se sienten fuertes suelen usar la violencia con frecuencia para defenderse de los otros. Estos ni¤os se pueden convertir en delincuentes, ni¤os dif¡ciles, neur¢ticos o suicidas. El lema familiar es del tipo : "Cada uno sabe lo que le conviene" , "Ese es su problema" . (2) La atm¢sfera autoritaria : Se asemeja al anterior, pero en este caso la dureza y severidad de los padres no conllevan rechazo incondicional. El ni¤o puede recibir afecto, af¡n de que se doblegue a las exigencias parentales. El ni¤o percibe a los otros como duros y prepotentes, y a si mismos como d‚biles, sometidos y dependientes. Suelen mostrarse como t¡midos e inhibidos; y pueden mostrar s¡ntomas de ansiedad como los tics, angustia y otros s¡ntomas de ansiedad. El lema familiar t¡pico es : "El que quiere a sus hijos tiene disciplina con ellos", "Los ni¤os son tontos y deben obedecer". (3) La atm¢sfera doliente : Uno de los padres se presenta como m rtir y sacrificado de una mala situaci¢n familiar . Los ni¤os perciben una atm¢sfera emocional de sufrimiento. Forjan una imagen del mundo y los otros como hostiles, amenazantes y no fiables. Ellos mismos suelen desarrollar una imagen de si mismos como sufridores. El lema familiar es : "El mundo es ingrato y desagradecido", "El mundo es un valle de l grimas y la vida carece de alegr¡a". (4) La atm¢sfera represiva : Semejante a la atm¢sfera autoritaria , pero adem s el ni¤o es controlado tambi‚n en la esfera privada junto a las normas formales de conducta. Estos ni¤os desarrollan una sensaci¢n de estar actuando mal con frecuencia. Suelen percibir al mundo y a los otros como injustos, malos y controladores, y a si mismos como d‚biles e impotentes. En el futuro suelen evitar las relaciones estables y suelen tener problemas de relaciones en la vida ¡ntima o de pareja. El lema familiar es : "Hay que obedecer y no replicar", "Tienes que seguir las normas de quien te da de comer". (5) La atm¢sfera desesperada : Los padres est n en una situaci¢n socioecon¢mica o de salud adversa o marginal (enfermedades cr¢nicas, problemas econ¢micos, marginaci¢n pol¡tica, etc..) Que pueden conllevar problemas a¤adidos como el hambre, el alcoholismo, chabolismo, etc. El ni¤o desarrolla una imagen del mundo y los otros como esencialmente negativo y una imagen de si mismos b sicamente insegura . El lema familiar es : "Para nosotros no hay esperanza", "El que tiene dificultades cada vez va peor". (6) La atm¢sfera humillante: Los padres tienden a rebajar, despreciar o desalentar con su actitud cr¡tica persistente las conductas del ni¤o. El ni¤o desarrolla una imagen del mundo-otros como represiva, autoritaria y de rechazo. La imagen de si mismos suele ser negativa. En su vida estas personas suelen ser solitarias o esquizoides en los casos extremos, y en grado menor en pesimistas e hipercr¡ticos de si mismos y los otros. Intentan compensar sus sentimientos de inferioridad rebajando a los dem s . El lema familiar es : "Rebaja a los dem s para que ellos no te rebajen a t¡". (7) La atm¢sfera de desavenencia : Los padres se dedican a la disputa y reyertas entre ellos o con otros allegados. Es frecuente que intenten fomentar alianzas con los hijos contra el otro padre. El ni¤o se percibe a si mismo y a los otros bajo el prisma de la lucha y la discusi¢n. El lema familiar es : "No hay que condescender y dar el brazo a torcer nunca". (8) La atm¢sfera competitiva : Los padres est n excesivamente preocupados por la productividad, el ‚xito y el rendimiento. El ni¤o percibe a los otros como competidores y si mismo como buscador del ‚xito y competencia. El lema familiar es : "En la vida hay que hacer algo de provecho". (9) La atm¢sfera pretenciosa : Id‚ntica a la atm¢sfera competitiva, pero destacando la relaci¢n entre el rendimiento y el prestigio o elitismo social . El ni¤o percibe a los otros como rivales y a si mismo tendentes a ser los mejores en sus empresas. El lema familiar es : "Nadie puede compararse con nosotros, tenemos que ser los mejores". (10) La atm¢sfera materialista : Tambi‚n relacionadas con la productividad , pero m s interesada en la adquisici¢n de medios materiales que de prestigio. El ni¤o suele percibir a los dem s como fr¡os, extra¤os y distanciados , y a si mismos como seres despreciables guiados por el af n de b£squeda de dinero y bienes materiales. El lema familiar es : "El dinero gobierna el mundo y la vida, sin dinero la vida no vale nada". (11) La atm¢sfera sobreprotectora o mimosa : Los padres protegen y cuidan a sus hijos en exceso, sin permitirles esforzarse en sus logros. El ni¤o suele percibir el mundo externo a su familia como extra¤o, malo y peligroso, y se percibe a si mismo seguro solo si tiene el cuidado y apoyo de los otros significativos. El lema familiar es : "Solo puedo sentirme seguro con mi familia, los otros me decepcionar n". (12) La atm¢sfera de compasi¢n : Es una variante de la atm¢sfera de mimo, y se suele relacionar con la presencia de un ni¤o con alg£n d‚ficit corporal o ps¡quico (las llamadas "inferioridades org nicas" de Adler ) . El ni¤o suele percibirse a si mismo como impotente, d‚bil o deforme, y a los otros como fuertes, felices y sanos. El lema familiar es : "Solo nosotros nos compadecemos de los lisiados". (13) La atm¢sfera inconsecuente : Los padres suelen ser caprichosos e imprevisibles en el trato con el ni¤o. El ni¤o suele percibir el mundo y a los otros como ca¢ticos e imprevisible, y a si mismo como trastornados o deficitarios. Puede llevar a la psicosis. El lema familiar es : "Los sentimientos nos pueden desbordar". (14) La atm¢sfera democr tica : Los padres diferencian entre las conductas y el car cter del ni¤o, y aunque orientan las conductas inadecuadas, contin£an mostrando afecto por el ni¤o. Adem s intentan no compararlos con los otros hijos en t‚rminos de cualidades absolutas, fomentando la cooperaci¢n. El ni¤o percibe el mundo y a los otros como iguales con los que cooperar, y a si mismo como dignos de existir. El lema familiar gira en torno a : "Hay que respetar a los otros, y distinguir entre su persona y sus actos". D- LA ESTRUCTURA DEL ESTILO DE VIDA El estilo de vida fue llamado inicialmente "l¢gica privada " por Adler . Con este t‚rmino pretendida diferenciarla de la l¢gica racional y el sentido com£n. El estilo personal de vida conlleva las metas, las estrategias y m‚todos para conseguir los fines o prop¢sitos personales. La parte del estilo de vida que se refiere a los m‚todos o conductas inconscientes para alcanzar esos fines se llama "plan inconsciente de vida". Los procesos mentales dominantes en el funcionamiento del estilo de vida est n en torno a la "apercepci¢n tendenciosa" (atenci¢n selectiva) : seleccionan los criterios de intereses y relevancia de la percepci¢n subjetiva y la gama de experiencias a las que atiende el sujeto. Adler cree que los "primeros recuerdos" que tenia el sujeto de su vida reflejan el  mbito selectivo del estilo de vida; ya que este gu¡a la actividad de la misma memoria. Por ello pedia a sus pacientes el relato de los mismos. En realidad, la actividad autom tica e inconsciente de la mente est  guiada por el estilo de vida. Lo que se almacena y recupera en la memoria est  guiado por el estilo de vida. Lo que se aprende, y es deseado, reforzante, o atractivo para el sujeto tambi‚n es influido por su estilo de vida; en la misma l¡nea est n sus "fantas¡as", "expectativas" y sus s¡mbolos, incluidos sus sue¤os. La actividad simb¢lica (p.e fantas¡as y sue¤os) son una especie de ensayo o preparaci¢n para manejar problemas actuales inacab dos o esperados, guiados por el estilo de vida . Las emociones que acompa¤an a la actividad simb¢lica suelen indicar la direcci¢n o fin del estilo de vida. De esta manera por ejemplo la ansiedad, la tristeza o la ira pueden indicar fines o anticipaciones tendentes a la evitaci¢n, abandono o lucha en diversas tareas o relaciones interpersonales. E- EL CONCEPTO DE APA¥O CREATIVO COMO MANIOBRA COGNITIVA El estilo de vida, guiado por la meta compensatoria de la superioridad, invaden el estilo de personalidad del individuo, su patolog¡a y actividad simb¢lica . Los s¡ntomas, y gran parte de los sue¤os, son "apa¤os creativos" organizados para lograr las metas o fines de la persona . Conforman una especie de procesos o maniobras cognitivas, entre los que destacan (Shulman, 1988) : 1- La evitaci¢n de dificultades anticipadas : ignorar las informaci¢n no deseada (percepci¢n selectiva), despreciar las amenazas contra el concepto de si mismo, crear obst culos e im genes de dificultades anticipadamente para justificar la evitaci¢n de tareas, y la "nader¡a" o autoincapacitaciones f¢bicas ante tareas Las im genes de los sue¤os pueden expresar esta creaci¢n de obst culos anticipados.. 2-Cuidado y alimentaci¢n de los s¡ntomas : Para conseguir las ventajas inconscientes y los apa¤os creativos del estilo de vida, el sujeto selecciona las experiencias que los confirman e incluso las genera para mantenerlos. Shulman (1985) pone el ejemplo de una mujer que cree que los hombres la explotar n e invita inconscientemente a estos a que lo hagan. Los sue¤os pueden expresar simb¢licamente estas anticipaciones confirmatorias o profec¡as autocumplidas 3-Hipersensibilidad a las cosas peque¤as : El neur¢tico compulsivo est  alerta a cualquier cosa fuera de lugar, el hipocondriaco a los peque¤os cambios sensoriales, el sujeto paranoide a los gestos de los otros, etc. Con estos ejemplos, los adlerianos se refieren a las cogniciones, llamadas posteriormente en la terapia cognitiva "distorsiones cognitivas". Las exigencias y filtros atencion les que derivan del estilo personal de vida inconsciente, hacen que el sujeto perciba su experiencia interna y externa de manera particular manteniendo su l¢gica privada . El contenido del sue¤o y su tem tica se puede referir a esta hipersensibilidad subjetiva. F- EL SENTIMIENTO DE COMUNIDAD Llamado tambi‚n sentimiento social (Gemeinschaftsgesfhl) . Adler entiende que la persona vive en sociedad, y que la manera de cooperar y relacionarse con otras personas es de suma importancia . La posibilidad de cooperar con otros se modela a partir de la atm¢sfera familiar . La persona que ha desarrollado un sentimiento social acepta y aprecia sentirse igual ,con el mismo valor que sus semejantes. Tambi‚n acepta que los desaf¡os y problemas de la vida se afrontan de manera mas funcional y adecuada en colaboraci¢n con otras personas, o buscando el beneficio general, mas que el beneficio personal y particular . El sentimiento de comunidad refleja la visi¢n humanista de Adler , y su concepto de salud mental (Oberts, 1998). El gran impedimento del sentimiento de comunidad es el Estilo de Vida : el buscar el inter‚s personal, la superioridad personal sobre los otros, el inter‚s particular sin contar con los otros . El estilo de vida es el promotor del trastorno emocional y mental . G- LA FUNCIàN DE LOS SUE¥OS : LA EXPRESIàN DEL ESTILO DE VIDA ANTE PROBLEMAS ACTUALES O ANTICIPADOS Adler solo coincide con Freud en afirmar que los sue¤os son una representaci¢n de los elementos inconscientes de la persona. A pesar de ello, la noci¢n de inconsciente de Adler no se refiere a contenidos ps¡quicos reprimidos en conflicto con las normas del sujeto; mas bien el inconsciente para el representa los aspectos t citos no entendidos de uno mismo . En "El sentido d ela vida" (Adler, 1933) enumera las semejanzas y diferencias de la interpretaci¢n de la psicolog¡a individual y el psicoan lisis. No se comparte la visi¢n del conflicto entre consciente e inconsciente. El sue¤o refleja el mismo estilo de vida consciente, pero en sus aspectos no entendidos, el sujeto es un continuo con aspectos m s entendidos y otros menos . Entre el consciente y el inconsciente no hay contradicci¢n ya que ambos son expresiones del mismo estilo de vida .No se comparte el fondo sexual de los sue¤os. Algunos sue¤os pueden tener un fondo sexual, pero por lo general reflejan una preparaci¢n del estilo de vida . Si se comparte con el psicoan lisis la importancia del contenido latente del sue¤o (su significado oculto e inconsciente), y la forma de expresi¢n simb¢lica y metaf¢rica de los significados en el sue¤o. Al estudiar los sue¤os de una persona no nos interesa que esta nos lo relate con todo detalle. Nos importa mucho m s el significado personal que otorga a los fragmentos recordados. El mismo m‚todo se aplica a los primeros recuerdos. No interesa tanto el recuerdo de los primeros acontecimientos de la vida ( ni el recuerdo exacto de los sue¤os) ni su verdad hist¢rica, sino los significados que despliegan los mismos en el sujeto . Para los adlerianos la interpretaci¢n psicoanal¡tica de los sue¤os solo es aplicable y valide para el caso del "ni¤o mimado", donde este anhela inconscientemente a la satisfacci¢n de todos sus deseos. Las emociones relacionadas con los sue¤os, son un elemento crucial para descifrar su significado. Ellas apuntan hacia el significado de los sue¤os. El elemento crucial del sue¤o es crear sentimientos que refuerzan el Estilo de Vida . "Todo sue¤o tiene la misi¢n de provocar la disposici¢n an¡mica m s apropiada para el logro de los objetivos m s importantes" (Adler, 1927) . Allanan el camino venidero para la ejecuci¢n del estilo de vida . Los sue¤os expresan lo m s nuclear del estilo de vida . Sus significados est n al margen de la l¢gica racional del estilo social de vida/cooperaci¢n. ¨Cual es la finalidad de los sue¤os? . En su obra "Conocimiento del hombre" (Adler, 1927) afirma que los sue¤os son intentos de dominar cuestiones importantes para el sujeto. Reflejan la actitud inconsciente frente a la vida, y como esta actitud se presenta como opci¢n para manejar determinados problemas . En el sue¤o se revela de manera metaf¢rica y simb¢lica la forma de manejar un problema o asunto personal . Revela que el sujeto est  ocupado con un problema importante y su actitud hacia el mismo . Por otro lado en el sue¤o se trata de rehuir el sentimiento de comunidad-cooperaci¢n al hilo del af n de dominio del estilo de vida y su intento o apa¤o compensatorio. ¨Como es posible que el sue¤o tenga una finalidad si al despertarnos no lo recordamos? . Efectivamente, al despertarnos han podido desaparecer los recuerdos de los contenidos del sue¤o, pero siempre quedan unos sentimientos. Estos sentimientos que provocan los sue¤os son su m s importante finalidad (Adler, 1933) . Los sentimientos pueden perdurar a lo largo del d¡a, y van en consonancia con el estilo de vida, facilitando su expresi¢n . En su obra "El sentido de la vida" (Adler, 1933) describe las tareas mas importantes del sue¤o. Hay una conexi¢n de continuidad entre las preocupaciones del estado de vigilia y las met foras de los sue¤os . La tarea del sue¤o es atender a las dificultades a las que nos enfrentamos y darnos una soluci¢n . La soluci¢n dada es regida por el Estilo de Vida ; y va en contra del sentimiento de comunidad . "El Estilo de Vida es el se¤or de los sue¤os, siempre despertar  los sentimientos que el individuo necesita" (Adler, 1933). En el sue¤o, el estilo de vida propone al sentimiento de comunidad y la raz¢n consciente del sujeto una especie de "autoenga¤o" a trav‚s de varios procesos : 1- Selecci¢n tendenciosa de im genes : El estilo de vida selecciona de la memoria y la producci¢n de fantas¡as solo la im genes coherentes con el objetivo personal de superioridad, mediante estrategias ajenas al sentido com£n y la racionalidad. 2- Selecci¢n de procesos simb¢licos y metaf¢ricos : En la misma l¡nea anterior las fantas¡as on¡ricas proponen v¡as de como el sujeto puede acceder a sus prop¢sitos personales, de modo que queden encubiertos bajo los s¡mbolos a su sentido com£n . 3- Transformaci¢n de problemas vitales reales en met foras (simplificaci¢n ) : Las posibles alternativas reales a la soluci¢n de problemas cuando son costosas para el sujeto, se transforman en met foras e im genes mas asequibles para el estilo de vida . La concepci¢n adleriana de interpretaci¢n de los sue¤os es incompatible, y rechaza las f¢rmulas generales para interpretar las met foras y s¡mbolos de los sue¤os, ya que estos reflejan los estilos personales de cada sujeto. La £nica gu¡a general para interpretar un sue¤o de una persona es llegar a conocer el "talante residual" que dejan los sentimientos provocados por los mismos. Este residuo puede dar pistas sobre el Estilo de Vida implicado. En su publicaci¢n " Psicolog¡a individual y psicoan lisis" (Adler, 1931) resume su concepci¢n de los sue¤os : 1§- El sue¤o es un intento de resolver un problema presente 2§- La persona sue¤a para autoenga¤arse y no entender mediante su raz¢n l¢gica y racional (sentido com£n) la autentica finalidad y sentido inconsciente de su estilo de vida . 3§- Junto al autoenga¤o, la finalidad y funci¢n del sue¤o es crear un estado de  nimo que favorezca el Estilo de Vida ajeno al Sentido Comunitario, en el intento de dar o proponer una soluci¢n al problema en cuesti¢n . 4§- El sue¤o se sirve de varios procesos o mecanismos para su funcionamiento metaf¢rico y simb¢lico, regidos por el estilo de vida : la selecci¢n de im genes, la selecci¢n de s¡mbolos comunes o semejantes y la simplificaci¢n de los problemas. 2.2. M‚todo de interpretaci¢n de los sue¤os : Del m‚todo cl sico a la tipificaci¢n y tematizaci¢n de los sue¤os . El m‚todo de la asociaci¢n libre de Freud fue el escogido inicialmente por Adler para interpretar los sue¤os, aunque adaptado a su teor¡a . Propon¡a al paciente referir todas aquellas asociaciones (pensamientos, im genes, sentimientos..) que le suger¡a su propio residuo de recuerdos del sue¤o . Incluso si el paciente no recordaba ning£n sue¤o, a partir del estado de  nimo actual del paciente con el que se hab¡a levantado, le propon¡a que se inventara uno. Este m‚todo proviene de la capacidad selectiva del estilo de vida que rige en los sue¤os y la fantas¡a, y que a trav‚s de los sentimientos que despierta lo autoverifica. El m‚todo original o cl sico de Adler de interpretaci¢n de los sue¤os se basa en las siguientes consideraciones : 1§- El terapeuta debe conocer previamente, a trav‚s de la anamnesis y las entrevistas con el paciente, el Estilo de Vida del sujeto en cuesti¢n . De esta manera puede establecer una relaci¢n o nexo entre el sue¤o actual y el estilo de vida . 2§- El sue¤o es siempre un intento de soluci¢n a un problema actual y constituye un ensayo o entrenamiento para el futuro del so¤ador. Son un intento de manejo de un problema para el paciente . 3§- Hay que otorgar una especial importancia a los sentimientos quedespiertan el sue¤o, y que pueden durar d¡as m s que a su contenido espec¡fico . Los sue¤os son una "f brica de sentimientos" que preparan al sujeto para intentar resolver el problema a partir de su estilo de vida . 4§- El terapeuta pide asociar libremente al paciente sobre su sue¤o, y presta una especial atenci¢n a los sentimientos que suscitan . 5§- Las dos £nicas intervenciones del terapeuta en la asociaci¢n a partir del sue¤o, se dirigen a establecer dos cuestiones centrales : A) Tratar de detectar de un lado los "objetivos" del paciente expresados en el sue¤o. Se puede preguntar al paciente : "¨Qu‚ se propon¡a usted en este sue¤o, que deseaba alcanzar, cual es su objetivo? ", y esperar la cadena de asociaciones al respecto. B) Tratar de detectar a partir de las asociaciones anteriores de los objetivos, los "m‚todos y estrategias" para la realizaci¢n de los mismos. El terapeuta puede preguntar : "¨Qu‚ iniciativa tom¢ en el sue¤o, que hizo para alcanzar este objetivo?". Se espera que las nuevas asociaciones den respuesta de ello. 5§- El terapeuta y el paciente reflexionan sobre el material producidoy lo ponen en relaci¢n, como hip¢tesis probable de expresi¢n, del estilo de vida . Los terapeutas neoadlerianos, reconociendo el valor potencial del m‚todo cl sico, consideran mas coherente para la psicolog¡a adleriana un m‚todo no basado en el asociacionismo (p.e Titze, 1982) . La tradici¢n asociacionista abarca a muchos psic¢logos relevantes del siglo XX, como los reflex¢logos rusos Betchterev y Pavlov, los conductistas como Skinner y los propios fundadores de la psicolog¡a profunda Freud y Jung . La base filos¢fica del asociacionismo es el llamado elementarismo o atomismo. Se tratar¡a de descomponer la realidad o el objeto de estudio en sus partes o componentes. De hecho el mismo Freud en su obra "La interpretaci¢n de los sue¤os" (1900) defiende esta concepci¢n , al afirmar : "El primer paso en la aplicaci¢n de este m‚todo (de interpretaci¢n de los sue¤os) ense¤a que no es el sue¤o como un todo, sino cada una de las partes de su contenido lo que debe ser objeto de an lisis...Debo proponer (al paciente) el sue¤o diseccionado...El m‚todo por m¡ practicado..(es, pues)..una interpretaci¢n en detalle, no en conjunto; y, as¡, dicha interpretaci¢n concibe el sue¤o como algo compuesto de partes, como un conglomerado..." (Freud, 1900, p.95) . La teor¡a de Adler es m s coherente con los modelos holista y fenomenol¢gicos (Titze, 1983), con los cognitivos (Ansbacher y Ansbacher, 1968) ,incluso con los modernos modelos de la psicoterapia constructivista (Oberts, 1998). Para Adler la denominaci¢n de psicolog¡a "individual" apunta hacia la indivisibilidad del sujeto, su totalidad . La alternativa propuesta al m‚todo cl sico de an lisis de los sue¤os de Adler, se basa en el constructivismo de Kelly, ya anticipado por Adler en su teor¡a del "Esquema de apercepci¢n antit‚tica" y la filosof¡a ficcionalista de Hans Vaihinger . En concreto, la formaci¢n de opiniones y significados subjetivos se fundamentan en categor¡as mentales de car cter generalizador en base a opuestos (p.e agradable versus desagradable, bueno versus malo, etc) . Esta estructura de significados antit‚ticos es com£n a todas las personas, y en especial al pensamiento infantil, neur¢tico y psic¢tico . El estilo personal de vida est  vinculado a estos esquemas antit‚ticos de significados, al generarse el mismo en la etapa infantil . El ni¤o, afirma Adler, (Ansbacher y Ansbacher, 1968) en sus primitivos ensayos de orientaci¢n en el mundo para sentirse seguro, establece dicotom¡as por parejas opuestas . Entre estas dicotom¡as se encuentran las siguientes : "arriba versus abajo" y "masculino versus femenino" . La l¢gica privada de las personas regidas por el estilo de vida inconsciente se rige por el esquema antit‚tico. A estos esquemas le llam¢ Kelly , treinta a¤os despu‚s, "constructos " (Kelly, 1955). Por lo tanto en Adler est n las bases del primer te¢rico cognitivo y del primer te¢rico constructivista. Titze (1983) propone un m‚todo de an lisis de los sue¤os coherente con la visi¢n cognitiva y constructivista de Adler, no relacionada con el asociacionismo. A este m‚todo le llama "Tipificaci¢n y Tematizaci¢n de los sue¤os". La tipificaci¢n, supone un primer acercamiento mas breve de interpretaci¢n de sue¤o en bloque , viendolo en conjunto de manera hol¡stica. La tematizaci¢n supone una visi¢n en detalle del sue¤o de manera m s amplia y profunda . El procedimiento de tipificaci¢n parte del relato del sue¤o y de la identificaci¢n de los personajes animados e inanimados que aparecen en el mismo . A continuaci¢n se pide al so¤ador que informe de las caracter¡sticas (tipificaciones) de las que son portadoras esos objetos. Por lo general las tipificaciones se refieren a la (1) autoimagen del sujeto (como me veo y valoro yo) , (2) la heteroimagen (como veo y valoro a los otros significativos ) , (3) la cosmoimagen (como percibo y valoro el mundo y el entorno) y (4) las opiniones sobre la vida (relacionada con el tono emocional del sue¤o. Los pasos que se seguir¡an, serian entonces los siguientes : 1§- Relato del sue¤o o los fragmentos recordados 2§- El so¤ador identifica los objetos animados e inanimados de su sue¤o (personajes, escenarios-situaciones y cosas) . 3§- El terapeuta pide al so¤ador, que subjetivamente tipifique los objetos del sue¤o . Para ello le pregunta al so¤ador : " ¨Qu‚ caracter¡sticas tiene este objeto para usted ? . " ¨Como es o parece ser para usted ?" . 4§- El terapeuta re£ne las tipificaciones en la autoimagen ,heteroimagen , cosmoimagen y opini¢n de la vida , las pone en relaci¢n con su conocimiento previo del estilo de vida del paciente (historia cl¡nica, entrevistas previas, etc) y le presenta como hip¢tesis la interpretaci¢n del sue¤o al paciente/cliente . 5§- Al igual que con el m‚todo cl sico las emociones proporcionan informaci¢n central sobre el sentido o finalidad del sue¤o, en particular sobre las opiniones del sujeto sobre la vida en general . Un ejemplo presentado por Titze (1983) ilustra este m‚todo m s breve de tipificaci¢n . Se trata del sue¤o de un joven paciente que so¤¢ con un viaje en coche con un amigo. El terapeuta le fue pidiendo tipificar el sue¤o, de modo que el sue¤o fue detallado y concluido de la siguiente manera : " Voy en un coche destartalado que es conducido por mi amigo. Es de noche y vamos por una carretera mal asfaltada . Me asomo por la ventanilla y veo c¢mo un perro corre detr s de una oveja, consigue atraparla y la despedaza . De pronto salta otro perro a la calzada . Mi amigo lo pilla con el guardabarros" Interpretaci¢n : --Autoimagen : Yo soy pasivo --Heteroimagen : Los otros son activos, se concentran y conjuran el peligro . --Cosmoimagen : El mundo es cruel y lleno de peligros --Sentimientos : La vida es horrible --Objetivos de futuro : S¢lo deseo escapar a un lugar donde me encuentre seguro . Por su lado el m‚todo m s amplio de la "tematizaci¢n de los sue¤os" (Titze, 1983) requiere de la tipificaci¢n y un paso adicional m s , el preguntar al sujeto so¤ador por que otras cosas o personas son portadoras de tale tipificaciones. Los pasos a seguir serian : 1§- El paciente relata su sue¤o o los recuerdos del mismo 2§- Se le pide que identifique los objetos animados e inanimados presentes en el sue¤o . 3§- El so¤ador tipifica esos objetos respondiendo subjetivamente a la pregunta del terapeuta de : " ¨Que hay de caracter¡stico en este objeto (por ejemplo, casa o  rbol ) ?" . Una formulaci¢n alternativa seria : "¨Qu‚ calificativos se le ocurren?" . Una vez obtenidas estas tipificaciones, se le pide que describa su caracter¡stica opuesta o antit‚tica . Se trabaja con la serie de opuestos . 4§- Una vez que el so¤ador ha nombrado las caracter¡sticas de los objetos, o sea los ha tipificados ; el terapeuta le pregunta por que otros objetos de la vida del so¤ador forman parte de esas tipificaciones . La pregunta seria : "¨Y qu‚ persona o cosa es (adem s, tambi‚n, etc) buena, estrecha, excelente, etc ?" . Con las nuevas personas o cosas aportadas se continua la tipificaci¢n . Con este proceso el terapeuta obtiene la informaci¢n de como el sue¤o refleja las categor¡as antit‚ticas y los objetos con ellas relacionadas dele estilo personal de vida . Hoy en d¡a se dir¡a que el sue¤o refleja la estructura de los esquemas nucleares del sujetos, sus constructos nucleares, la forma en que la mente inconsciente otorga significado . 2.3. Caso cl¡nico Presentamos el caso de un paciente joven tratado por Titze (1983) mencionado anteriormente al hablar de la tipificaci¢n del sue¤o . Esta persona aport¢ la siguiente serie de sue¤os, que fueron tematizados . En las l¡neas horizontales se recogen las tipificaciones otorgadas a los objetos del sue¤o, y en las verticales los otros objetos con ellos relacionados . Los objetos identificados en los sue¤os van entre par‚ntesis en el relato del sue¤o. SUE¥O N§1 : "Iba en coche con mi (amigo) por una (carretera) mal asfaltada. Mi amigo conduc¡a bastante deprisa. De pronto un (perro) se lanz¢ a la calzada" Amigo------> tranquilo- (intranquilo), amable- (antip tico) su mi su mi padre padre padre padre Carretera-----> mala- (buena), mojada- (seca), estrecha- (ancha) los la fuera crema- mis heridas abiertas hombres soledad torio posibilidades desapacible incurables mi vida Perro--------> grande - (peque¤o) yo mis posibilidades pac¡fico, reservado, callado, concienzudo SUE¥O N§ 2 : "Hab¡a (hombres) vestidos de negro que ten¡an aire de ir a un (entierro) . En el p£lpito estaba un orador que se parec¡a a (Heinneman), el de la revista humor¡stica . De pronto vino un (hombre) que vest¡a una chaqueta de punto de color violeta bajo una americana negra, y que comenz¢ a dar vueltas alrededor de la (gente) . (Yo) estaba fuera de la aglomeraci¢n y me ve¡a como un ni¤o peque¤o, llevaba un (perro) atado de la cuerda, y creo que ech‚ a correr delante de ‚l . Luego me encontr‚ en el (bosque) . El perro me mordi¢ en el (dedo me¤ique) y dos veces en el (dedo ¡ndice) ." Hombres--------> negros-----(blancos), d¢cil-------(ind¢cil), grande------(peque¤o) noche nieve yo un ni¤o yo un ni¤o fr¡o fr¡o pac¡fico, a salvo pusil nime hielo inerte los muertos inerte el futuro Entierro----------->solemne--------(cotidiano) comienzo de la vida una nueva fase vital torturante "Heinneman"----->elocuente------(callado), poco natural--------(natural), cariturizado-¨? compa¤eros yo yo, los dem s revista humor¡stica de trabajo mi situaci¢n vital extra¤o dibujado angustioso hombres achacosos yo sin esperanza mi situaci¢n Hombre de la chaqueta violeta--> corre --( est  quieto), es perseguido--(est  seguro) tiempo yo, yo por mis la vida de los otros mi vida pensamientos interminable torturante Multitud----> amenazante-----(no peligroso) los hombres la soledad extra¤o no natural Perro---> peligroso---------------------------------------(no peligroso) dinamita, fuego, ni¤ez destructor, amargo pasado mi situaci¢n en la vida SUE¥O N§ 3 : " Voy en (coche) sentado junto al conductor. Este baja dos gruesas (palancas) , nada naturales. Entonces veo de pronto un (oso) gigante, erguido junto al coche . El (conductor) sostiene un barrote de hierro en la mano" Coche-------->nada natural---------(natural), estrecho--------(ancho) silla, productos fruta cuarto firmamento qu¡micos dulce obscuro eterno hecho por los hombres el sue¤o mi porvenir la vida despu‚s de la muerte del ni¤o guerras peligrosas para la vida c ncer angustioso mi situaci¢n en la vida, mi destino Palanca---> gruesa--------(delgada), nada natural--------(natural) sangre estratosfera mi situaci¢n el ni¤o venosa vital libre Oso----> grande--------(peque¤o), peligroso-------(no peligroso) yo hormiga la vida objetos inanimados no sociable sociable Conductor-------> atemorizado------(sin temor), desesperado------(esperanzado) yo los muertos yo la gente en navidad revivificante resurrecci¢n de los muertos Interpretaci¢n : Los adlerianos, incluido Titze (1983) afirman que todos los sue¤os, incluidos los presentados solo pueden interpretarse adecuadamente cuando el terapeuta tiene informaci¢n previa del estilo de vida del paciente o sujeto en cuesti¢n , evaluada por las entrevistas anteriores . Pero, sin embargo cabe tambi‚n interpretar los sue¤os, aunque de manera a£n mas tentativa e hipot‚tica, de una persona sin el conocimiento del estilo de vida de aquella . En el caso mencionado los contenidos tem ticos se agrupan en torno a lo siguiente : -Yo : " Yo me veo como miedoso, callado, no natural, perseguido por pensamientos torturantes, inestable, pasivo, concienzudo, desesperado.." -Mi situaci¢n : "la situaci¢n de mi vida es amarga, angustiosa y no natural " -Mis posibilidades : "son escasas" -Mi vida y mi destino : "son desabrido y duro" -Los dem s : "son malos, peligrosos, extra¤os y seguros" -El futuro : "es inerte y oscuro" -Los muertos : "est n a salvo, sin peligro, reviven" -Los ni¤os : "son peque¤os, naturales, est n protegidos , son ind¢ciles, pueden dormir interminablemente y dulcemente, son una parte de mi pasado" - Mi padre : "es inquieto y antip tico" Resumiendo : El sujeto de estos sue¤os se percibe a s¡ mismo como cohibido, medroso y torturado por pensamientos . Percibe la vida y a los otros con actitud negativa . Se ve con pocas posibilidades de salir adelante en el futuro, y se refugia en los recuerdos de seguridad de su ni¤ez . Dado que el ya es "grande" y no puede retornar al estado de seguridad de la "ni¤ez" directamente, busca su salvaguarda en el mundo de los muertos. En ese mundo encuentra cierta a¤oranza de un estado similar al de la ni¤ez, donde podr¡a encontrar esa seguridad perdida . BIBLIOGRAFÖA : 1-Adler, A. : -El car cter neur¢tico (original, 1912) . Ed. Paid¢s, 1984 -Conocimiento del hombre (original 1927) . Ed. Espasa-Calpe, 1984 -Breves comentarios sobre raz¢n, inteligencia y debilidad mental (original, 1928) . En Ansbacher, H.L y Ansbacher, R.R : Superioridad e inter‚s social . Fondo de Cultura Econ¢mica, 1967. -Las diferencias entre psicolog¡a individual y el psicoan lisis (original, 1931) . En Ansbacher, H.L y Ansbacher, R.R : Superioridad e inter‚s social . Fondo de Cultura Econ¢mica, 1967. -T‚cnica del tratamiento (original, 1932) . En Ansbacher, H.L y Ansbacher, R. R : Superioridad e inter‚s social. Fondo de Cultura Econ¢mica, 1967. -El sentido de la vida (original 1933) . Ed. Espasa-Calpe, 1975 2-Ansbacher, H.L y Ansbacher, R.R : Superioridad e inter‚s social. Fondo de Cultura Econ¢mica, 1967 3-Dinkmeyer D. y Dinkmeyer D.Jr : Psicoterapia y consejo adleriano. P ginas 155-201. En J. Linn y J.P Garske : Psicoterapias contempor neas. Ed. Descl‚e de Brouwer, 1988. 4-Dreikurs, R. : Grundbegrife der Individualpsychologie. Ernst Klett Verlag, Sttugart, 1969 5-Hobmair, H. y Treffer, G. : Psicolog¡a individual. Ed. Herder, 1981 6-Kelly, G. A. : The psychology of personal construct . New York, 1955 (traducido en Descl‚e de Brouwer) 7-Oberst, U.E. : El trabajo terap‚utico con sue¤os : Una aproximaci¢n adleriana-constructivista . P ginas 137-150. En Revista de psicoterapia . Volumen IX. N§34/35. 1998. 8-Shulman, B (1985) : La terapia cognitiva y la psicolog¡a individual de Alfred Adler. En Mahoney, M.J y Freeman, A. : Cognici¢n y psicoterapia . Ed. Paid¢s, 1988. 3. La interpretaci¢n anal¡tica de Jung Juan Jos‚ Ruiz S nchez Carl G. Jung Carl Gustav Jung naci¢ en Kesswil (Suiza) el 26 de Julio de 1875 y muri¢ en 1961, a la edad de 85 a¤os . En su juventud de sinti¢ atra¡do por la filosof¡a y la literatura ,especialmente de Pit goras, Empedocles, Pit goras, Her clito, Plat¢n , Kant y Goethe . Pero su mayor descubrimiento lo encontr¢ en la obra de Schopenhauer . Estaba de acuerdo con el irracionalismo que este autor otorgaba a la naturaleza humana, pero no con las soluciones que este daba . Estudi¢ medicina, y tras leer casualmente una obra del psiquiatra Kraff-Ebing se dedica a la psiquiatr¡a . En 1900 pasa a trabajar en la cl¡nica de Burgholzli de Zurich como ayudante de Eugen Bleuler, ya famoso psiquiatra por su concepci¢n de la esquizofrenia . A petici¢n de Bleuler estudia y defiende la obra de Freud "La interpretaci¢n de los sue¤os" en diversos c¡rculos m‚dicos donde hab¡a sido duramente criticada . Sus argumentos los basa en sus estudios de la asociaci¢n de palabras como detectores de complejos personales . Esto le aport¢ las simpat¡as de Freud, y fue invitado al c¡rculo de sus colaboradores . Desde 1900 a 1907 continu¢ su trabajo en la cl¡nica de Bleuler , donde desarrollo sus estudios sobre la asociaci¢n de palabras, escribi¢ un manual cl sico sobre la esquizofrenia y se constituyo como seguidor de Freud . En esta ‚poca intenta aplicar las teor¡as freudianas a los pacientes esquizofr‚nicos, no encontrando conformaci¢n de etiolog¡a sexual . A pesar de que esto le motivo a cuestionar ya la teor¡a freudiana continu¢ su colaboraci¢n con Freud. De hecho Jung fue el primer presidente de la Asociaci¢n Psicoanal¡tica, fundada por Freud en 1910, hasta 1914 cuando renunci¢ al movimiento psicoanal¡tico . Jung estaba de acuerdo con Freud en la importancia del inconsciente, pero no en la concepci¢n del mismo . Para Jung la teor¡a de la libido sexual de Freud era restrictiva e incompleta . La libido mas bien era el conjunto de energ¡a vital (concepto que tom¢ de Enr¡ Bergson) indiferenciada , que conten¡a entre otras motivaciones a la sexual . Adem s junto al inconsciente personal existe en la psique humana el inconsciente colectivo o universal, que conten¡a el conjunto de la herencia espiritual de la evoluci¢n de la humanidad . Con esta concepci¢n Jung reintroduce en psicolog¡a de nuevo al alma entendida ps¡quicamente . Ya en la obra de Jung "Transformaciones y s¡mbolos de la libido" aparece esta concepci¢n de lo inconsciente, que pone punto y final a su relaci¢n con Freud . Jung comenta que Freud le pidi¢ ser fiel a su teor¡a sexual (de manera similar a como hiciera con Adler) y no abandonarse al estudio del "obscurantismo" . Precisamente en el estudio del "obscurantismo" (inconsciente colectivo) fue donde Jung encontr¢ los elementos para su nueva psicolog¡a . Tras la ruptura con Freud sigui¢ sus estudios, viajes a antiguas culturas y pr ctica privada de la psiquiatr¡a y la psicoterapia . Sus estudios se continuaron con la exploraci¢n de su propio inconsciente, a trav‚s de distintos sue¤os "premonitorios" y "simb¢licos" , que le hicieron temer inicialmente desembocar en una psicosis, para reconfigurar sus experiencias como expresiones del inconsciente colectivo . Sus posteriores estudios se centraron en el descubrimiento del simbolismo y los arquetipos del inconsciente colectivo en  reas tan diversas como la psicoterapia, la psiquiatr¡a, los sue¤os, la alquimia ( a la que dedico una gran dedicaci¢n y aprecio) , la historia de las religiones , la mitolog¡a, los platillos volantes y la parapsicolog¡a. La concepci¢n de Jung de la libido y el inconsciente se postula alrededor de una especie de energ¡a indiferenciada que es la base de las funciones ps¡quicas . La mente no se regula por los principios de placer-dolor sino por la "individuaci¢n" o s¡ntesis de polaridades de fuerzas conscientes-inconscientes, la conservaci¢n de la energ¡a y la entrop¡a . La psicolog¡a de Jung, llamada "psicolog¡a anal¡tica", gira en torno al estudio de las polaridades y su integraci¢n y al inconsciente colectivo como fuente potencial del crecimiento humano . Entre las principales obras de Jung se encuentran : "Recuerdos, sue¤os y pensamientos", "Tipos psicol¢gicos" , "Psicolog¡a y religi¢n", "Psicolog¡a y alquimia", "La interpretaci¢n de la naturaleza de la psique" , "La pr ctica de la psicoterapia", "El hombre y sus s¡mbolos" . La obra completa de Jung ha sido recogida recientemente en 12 vol£menes (Editorial Trotta) . Para el estudio de los sue¤os en Jung, la obra capital es "Mysterium Coniunctionis" . 3.1. Teor¡a de la mente y los sue¤os : A) LA ESTRUCTURA DE LA MENTE : En el modelo de Jung la psique consta de tres partes : la conciencia, el inconsciente personal y el inconsciente colectivo . La conciencia tiene un papel secundario respecto a los dos inconscientes . Su funci¢n fundamental es servir al sujeto para adaptarse al ambiente . El "ego" es la parte central de la conciencia y tiene la funci¢n de otorgar el sentido de continuidad e identidad personal a trav‚s de la vida, el sentido de "si-mismo" . Esta parte de la mente, que es la conciencia, es la £nica parte que el individuo conoce directamente . El Yo (ego) por lo tanto no es identico a la totalidad de la Psique . Esta actividad yoica organiza la actividad consciente que consta de pensamientos, recuerdos, percepciones y sentimientos conscientes . Adem s el yo juega el papel de guardi n del umbral de la conciencia, de modo de que todo lo que no entre en su actividad permanece inconsciente . El papel selectivo del yo permite que el individuo mantenga su sentido de identidad y continuidad personal, pues a trav‚s de la selecci¢n y eliminaci¢n de ciertos materiales ps¡quicos el sujeto se siente organizado y portador de una identidad, identidad que se ver¡a amenazada por la irrupci¢n de la psicosis y la desorganizaci¢n personal si la funci¢n del yo desapareciera por completo . Sin embargo las funciones del yo cuando son en exceso preponderantes, desequilibran la homeostasis con los elementos inconscientes de la psique, y producen determinados trastornos psicol¢gicos como las neurosis . El inconsciente personal abarca aquellos aspectos de la mente que han sido reprimidos y los recuerdos aparentemente olvidados . Tambi‚n contiene las funciones de la "percepci¢n subliminal" y la actividad de los sue¤os y fantas¡as relacionadas con recuerdos, deseos y experiencias personales reprimidas u olvidadas . Jung, en este aspecto del inconsciente personal subscribe parcialmente la concepci¢n de Freud . El inconsciente personal no se caracteriza Jung por tener solo un carga sexual y/o agresiva . Este punto lo aclara en una concepci¢n de la Libido distinta a la freudiana . La libido o energ¡a ps¡quica inconsciente que gu¡a las motivaciones humanas tiene para Freud una finalidad sexual, mientras que para Jung tiene un componente indiferenciado al estilo de la energ¡a vital (elan vital) de Henri Bergson . La libido para Jung es una energ¡a vital indiferenciada, el soplo de la misma "alma", concebida psicol¢gicamente . Tambi‚n, el inconsciente personal, puede contener experiencias personales olvidadas o reprimidas por otras motivaciones, y sobretodo en su actividad destacan los "Complejos" . El inconsciente personal, a diferencia de los procesos conscientes que pueden ser conocidos directamente al percatarnos de ellos, solo puede ser inferido a trav‚s de ciertas actividades humanas como los s¡ntomas, los complejos y los s¡mbolos . Jung propuso que su "test de asociaci¢n de palabras" puede detectar los complejos vinculados al inconsciente personal (Freud lo tubo en cuenta, en la ‚poca en que ambos colaboraron, pero lo releg¢ a segundo plano frente a su m‚todo de "asociaci¢n libre") . En el m‚todo de la asociaci¢n de palabras se le pide al sujeto que conteste a una palabra, de una lista de unas cien palabras, con la primera que se le venga a la mente . El examinador toma nota de la respuesta junto al tiempo que se tarda en responder . Si el sujeto no percibe inconscientemente que la palabra est¡mulo no se relaciona con ning£n complejo (ver apartado de los complejos) este responder  r pidamente con alguna otra palabra . Jung consider¢ que determinadas respuestas indican la presencia de un complejo emocional : (1) una reacci¢n retardada , (2) respuestas m£ltiples (el sujeto emplea varias palabras como indicador de no control de su respuesta, que intenta ocultar ), (3) respuestas personales (p.e ante la palabra est¡mulo se responde : bailar--->la amo , azar---->no creo en el) , (4) la perseveraci¢n (dar las mismas respuestas ante palabras est¡mulos muy variadas ) , (5) responder con una asociaci¢n superficial (p.e casarse---- >casado) , (6) repetir la misma palabra del est¡mulo , (7) la absoluta imposibilidad de responder (el indicador mas fuerte de la presencia de un complejo ) , (8) indicadores de pobre reproducci¢n (cuando en una segunda pasada del test hay mas de un 20% de respuestas diferentes puede estar presente un complejo) y (9) la presencia de respuestas emocionales al test como el tartamudeo, el carraspeo, sonrojarse, sorpresa, cambios frecuentes de postura y otras reacciones . La concepci¢n del inconsciente personal se basa en la teor¡a de los complejos, y difiere de la freudiana, en cuanto al papel aut¢nomo que tienen estos en la concepci¢n de Jung . En el apartado de los complejos nos extenderemos en este punto . La tercera regi¢n de la psique, el inconsciente colectivo, es la m s importante en la vida del sujeto . Es el substrato mas profundo de la mente, presente en todos los individuos desde su nacimiento . Conforma la dimensi¢n objetiva de la psique (frente a la subjetiva del inconsciente personal) , al contener la experiencia humana de las generaciones de la humanidad . El inconsciente colectivo est  dotado de prop¢sito e intencionalidad, cuya fuerza energ‚tica reposa en elementos primordiales o arcaicos, llamados "arquetipos" . Esta regi¢n de la mente jamas puede enfermar, ya que contiene las experiencias y los mensajes primordiales de la humanidad . Por otro lado el inconsciente colectivo no deriva de las experiencias ambientales y personales del sujeto . B) LA LIBIDO : En 1912 Jung public¢ sus ideas relativas en la libido en sus libros "Transformaci¢n y s¡mbolos de la libido" y "La psicolog¡a del inconsciente", obras que marcaban sus diferencias y ruptura con Freud . La libido supon¡a la totalidad de la energ¡a ps¡quica indiferenciada , de manera similar al "elan vital" de Henri Bergson . La energ¡a general de la vida, que subyace a los procesos f¡sicos y mentales del hombre constituyen su libido . La conducta humana no est  determinada por la libido sexual de Freud, ni por la compensaci¢n del sentimiento de inferioridad de Adler . Solo existe la "energ¡a vital indiferenciada" que como fuerza motriz de la conducta puede adoptar la forma de persecuci¢n del placer sexual, lucha por la superioridad, la creaci¢n art¡stica u otros fines . La finalidad de la energ¡a vital es fundamentalmente proporcionar la conservaci¢n y la continuidad de la especie humana . Una vez satisfechas las necesidades de supervivencia de origen biol¢gico, la energ¡a vital puede ser canalizada hacia otros fines como las producciones culturales o creativas del sujeto . El "principio de los opuestos" o dial‚ctica interna de la psique, rige la actividad de la libido, es la ley inherente a la actividad humana . La mente es un sistema que se autorregula en base a la lucha entre tendencias opuestas . Existe una funci¢n reguladora de los opuestos llamada "Enantiodrom¡a" (entrop¡a) que para Jung es la ley fundamental y a la base de todo el funcionamiento psicol¢gico . Este principio de la entrop¡a fue descubierto por el filosofo griego Her clito, al que Jung estudi¢ profundamente, y llega hasta Hegel en su dial‚ctica . La energ¡a ps¡quica es el resultado de una lucha entre actividades opuestas, consciente versus inconsciente, el calor frente al fr¡o, etc. Cuanto mayor es el conflicto y la oposici¢n entre los opuestos, mayor es la energ¡a liberada . La energ¡a mental adem s sigue el principio de conservaci¢n o "equivalencia" que establece que la falta o ausencia de energ¡a en una regi¢n ps¡quica se har  presente en otra  rea o actividad mental . Otra ley relacionada es la "entrop¡a" que establece que si una parte de la mente o la personalidad se haya cargada de una gran cantidad de libido y otra con poca cantidad, esta ir  de la primera a la segunda . Cuando en la mente existe un equilibrio entre la energ¡a de sus regiones, estando las fuerzas opuestas equilibradas, hay un movimiento de "progresi¢n" suave de la actividad ps¡quica desde los niveles inconscientes a los m s conscientes, experimentando el sujeto un sentimiento de bienestar y felicidad llamado "sentimiento vital" . El desequilibrio producir¡a un proceso contrario de "regresi¢n" y malestar subjetivo . En este caso la actividad inconsciente invade las capas de la conciencia en explosiones afectivas dif¡ciles de manejar y asimilar . El movimiento regresivo supone un fallo de la regulaci¢n consciente ya sea por un exceso de represi¢n o no atenci¢n suficiente para captar y simbolizar los procesos inconscientes en marcha, se produce una intensificaci¢n de los contenidos inconscientes personales y/o colectivos . Esto puede llevar a la neurosis, si opera un exceso de la represi¢n o de la psicosis si se interrumpe la regulaci¢n consciente e irrumpen los simbolismos arcaicos del inconsciente colectivo . El movimiento regresivo puede tener sin embargo aspectos positivos si el sujeto intenta reajustar su armon¡a de la entrop¡a reintegrando los aspectos inconscientes que han surgido en esta experiencia, como parece que vivi¢ el mismo Jung al observar sus propios sue¤os y profec¡as espont neas sobre la primera guerra mundial . El gran problema de la psicolog¡a para Jung, es la reintegraci¢n de los contrarios, siguiendo la ley de la termodin mica de la entrop¡a, cual proceso "alqu¡mico". En su libro "Psicolog¡a y alquimia" (1944) se ocupa, entre otros temas de como integrar el mal (Sat n) , asimilandolo en la "experiencia numinosa" . El conflicto interior de la psique y de las experiencias humanas como actividades de esta, entre el consciente versus el inconsciente , el bien frente al mal de las religiosas, y otros conflictos humanos, solo puede ser superado integrando los opuestos . Integrando la psique inconsciente con la consciente, especialmente atendiendo a los mensajes del inconsciente colectivo ,se logra esa experiencia (numinosa) de asimilaci¢n entre los opuestos . Los opuestos representan el drama humano, drama que tiene su ra¡z y su soluci¢n en los mensajes de la libido del inconsciente colectivo . El principio de los opuestos posibilita la comprensi¢n de toda forma de vida como una lucha de fuerza antag¢nicas (Rubino, 1995) . Las grandes cosmovisiones de la humanidad se basan en este principio : la lucha del bien contra el mal, el Ying y el Yang, lo masculino frente a lo femenino, lo consciente versus lo inconsciente, la alquimia y su filosof¡a herm‚tica, etc . La libido expresa este principio de los opuestos, y es regulada por el mismo . La energ¡a vital de la libido contiene un potencial de mensajes para el propio sujeto que le aportan soluciones para los problemas vitales, problemas que ya vivieron otras generaciones y que se encuentran en los arquetipos del inconsciente colectivo . C) LOS COMPLEJOS DEL INCONSCIENTE PERSONAL : Un complejo es la imagen de cierta situaci¢n ps¡quica que tiene una fuerte carga emocional y que adem s es incompatible con la actitud normal de la conciencia . La v¡a regia al inconsciente personal, dice Jung, no es el sue¤o como supon¡a Freud, sino el complejo . Los complejos interfieren las intenciones y voluntad consciente, producen alteraciones en la memoria y bloquea el flujo de las asociaciones (p.e test de asociaci¢n ) . Aparecen y desaparecen regidos por sus propias leyes . Influyen de manera inconsciente y se comportan como entidades independientes . La etiolog¡a frecuente de los complejos se encuentra en los traumas o shocks emocionales . Producen el conflicto moral que aparece entre el yo y el inconsciente personal , en los deseos y motivaciones ajenas a la voluntad y la raz¢n consciente . Tener complejos no se identifica necesariamente con la aparici¢n de una neurosis, aunque tengan una presentaci¢n dolorosa . El sufrimiento forma parte de la naturaleza humana, el polo opuesto a la felicidad . Experimentar un complejo es tener en cuenta la presencia de que estamos ante la presencia de una parte de nuestra psique que no es asimilada y elaborada adecuadamente . Un complejo solo se vuelve patol¢gico cuando lo negamos y pensamos que no lo tenemos . Los complejos se superan asimilandolos al vivirlos completamente, atrayendolos hacia nosotros, percatandonos en sentido pleno de los mismos . Para Freud el complejo es una cierta cantidad de energ¡a vinculada a un deseo inconsciente (p.e "Complejo de Edipo" y "Complejo de Electra") . Jung acepta lo expuesto por Freud, pero va a£n m s lejos en su propuesta de los complejos . Les otorga "vida aut¢noma" dentro del inconsciente personal . Conforman una especie de entidades independientes y constelaciones que se activan por regiones, de manera aut¢noma . Los complejos pueden irrumpir en los sue¤os en forma de disfraz de caracteres, experimentando eventos o roles independientes a su voluntad . Cuando un complejo est  muy aislado del resto de los complejos del inconsciente personal , la salud mental se ve comprometida . Igualmente los complejos pueden reactivar los niveles m s profundos del inconsciente personal, activando los arquetipos de este otro inconsciente, de modo que puede aparecer la psicosis . Uno de los complejos mas frecuentes es la "persona" (en lat¡n significa m scara) . Cada sujeto representa diferentes roles y papeles en la vida (padre, empleado, esposo, etc..) , asumiendo esas m scaras . Otro importante complejo es "la sombra" . La sombra contiene los deseos y necesidades que no pueden ser aprobadas por el yo consciente . Viene a ser como una personalidad, dentro de la misma personalidad . La sombra representa los impulsos sexuales y agresivos olvidados o reprimidos . Posee su propia energ¡a ps¡quica y puede llevar al sujeto a realizar actos peligrosos o irresponsable a los ojos de otros . Un rasgo b sico de la sombra, es la "proyecci¢n" . Solemos atribuir a las otras personas, las cualidades malignas y rechazadas en nosotros mismos, aspectos que conscientemente no reconocemos . La sombra es lo mas opuesto al "ego"(yo) . La sombra de los hombres, adem s suelen adoptar una forma femenina ("anima") frente a su ego consciente masculino, y en las mujeres la sombra adopta el rasgo masculino ("animus") . La mente de los hombres y mujeres tienen elementos inconscientes opuestos a los de su ego, partes masculinas y femeninas ocultas . En las actividades donde desciende el nivel de conciencia, como pueden ser ejemplos, los estados hipn¢ticos, los sue¤os o el ‚xtasis art¡sticos, emergen los complejos del inconsciente personal con actividad propia y aut¢noma . Todo complejo consta de : (1) un elemento nuclear significativo, consciente y aut¢nomo, y de (2) asociaciones determinadas vinculadas entre si por una tonalidad afectiva . Jung adapt¢ el test de asociaci¢n de palabras del psic¢logo Wundt al estudio de los complejos, como ya expusimos al hablar de la estructura de la mente . D) EL INCONSCIENTE COLECTIVO Y LOS ARQUETIPOS : El inconsciente colectivo es la regi¢n de la estructura de la mente m s profunda y de mayor importancia para Jung . Es la fuente de toda la energ¡a ps¡quica, incluida la consciencia, y es la parte b sica de la libido . Posibilita que el sujeto se ponga en contacto con las fuerzas c¢smicas supraindividual ( No en vano se ha considerado a Jung como el primer psic¢logo transpersonal) . Contiene toda la herencia espiritual de la evoluci¢n de la humanidad, las grandes "im genes primordiales" de como las cosas han sido para la humanidad, y aparece nuevamente en la estructura cerebral de los sujetos . El inconsciente "objetivo" es el inconsciente colectivo, al contener la misma informaci¢n heredada para todos los sujetos , frente al inconsciente personal que es de tipo "subjetivo" al contener las experiencias y deseos personales de la vida particular de cada uno . Las im genes primordiales son los "arquetipos" . Los arquetipos, los define Jung , como formas o im genes de naturaleza colectiva, que dan casi universalmente como constituyentes de los mitos y, al propio tiempo, como productos individuales aut¢ctonos de origen inconsciente. Los arquetipos son los patrones fundamentales de la formaci¢n de s¡mbolos que se repiten en los contenidos de las mitolog¡as de todos los pueblos de la historia de la humanidad . De los arquetipos dependen las £ltimas y mas profundas motivaciones de la mente y la conducta humana individual y colectiva . Las pautas culturales en £ltima instancia dependen de los arquetipos . Son los substratos universales y perennes de toda la vida psicol¢gica individual y colectiva . El n£cleo central de los significados contenidos en los arquetipos no son definibles por ser esencialmente inconsciente, por lo que solo se pueden circunscribir la forma de sus contornos a trav‚s de los mitos, leyendas, religiones y otras actividades humanas colectivas e hist¢ricas . A menudo se ha criticado la idea de arquetipo en Jung como un intento de reintroducir el concepto de "ideas innatas" en psicolog¡a . En la concepci¢n de Jung , los arquetipos no se refieren tanto a contenidos espec¡ficos de la mente, sino m s bien a tendencias dominantes que estructuran intr¡nsecamente la mente inconsciente . De este modo se entiende, pongamos por caso, la existencia de diferentes religiones pero con arquetipos o "im genes primordiales" similares . Lo que se hereda en los arquetipos son los patrones subyacentes a la formaci¢n de s¡mbolos, no los mismos s¡mbolos . Los s¡mbolos, expresan conscientemente la parte de configuraci¢n de los arquetipos inconscientes subyacentes . Las im genes y las ideas en las que se expresan los arquetipos, que son los patrones fundamentales en la formaci¢n de s¡mbolos, se manifiestan en una gama simb¢lica que barca experiencias tan diversas como los sue¤os, el arte, las mitolog¡as y religiones, las llamadas experiencias "paranormales" y gran infinidad de actividad humana . Jung identifica varios arquetipos en la humanidad . Entre estos est n el arquetipo de Dios . A partir de la adoraci¢n al dios-sol que da calor y luz , las religiones han simbolizado de manera distinta a Dios . Para Jung el hecho de que existan los arquetipos como universales inconscientes, no determina la no existencia real de lo simbolizado en los mismos . El arquetipo del h‚roe o de Dios, no niega o afirma la existencia misma de los h‚roes o de Dios . El problema para Jung, no era confirmar o negar los s¡mbolos como algo con realidad externa a la mente, sino como la mente ya lleva preconfigurada la posibilidad de creaci¢n de s¡mbolos a partir de los arquetipos del inconsciente colectivo . Jung estaba interesado por las expresiones universales de la mente, no por el misticismo ajeno a esta . En la obra de Jung se hace referencia a m£ltiples arquetipos como es el h‚roe ni¤o, representado por Mois‚s salvado de las aguas, Jes£s ocultado por Jos‚ y Mar¡a ,etc .; el arquetipo del viejo mago que representa la sabidur¡a de la experiencia pasada, el arquetipo del nacimiento, de la madre..etc . Carl Jung hab¡a llegado a su concepci¢n del inconsciente colectivo y sus rasgos dominantes de los arquetipos a trav‚s de diversas fuentes (Rubino, 1995) : 1§-Los restos arcaicos y las protofantas¡as de las personas 2§-El estudio de las representaciones colectivas y mitolog¡as 3§-El estudio de los fil¢sofos como Her clito, Schopenhauer, Carus y Cassirer 4§-El estudio de las "ciencias ocultas" como la alquimia, la parapsicolog¡a o la ufolog¡a (ovnis) . 5§-El estudio de la "transferencia arquetipal" de contenido m¡tico . E) LOS SÖMBOLOS : La energ¡a ps¡quica de la libido se utilizan primariamente para las funciones de supervivencia . Una vez satisfechas estas necesidades, el exceso de energ¡a sobrante se utiliza en la formaci¢n de s¡mbolos . El s¡mbolo no es como se supone una especie de met fora que sustituye a algo conocido . Los s¡mbolos resultan de una condensaci¢n de varios elementos que aportan analog¡as o representaciones del inconsciente, formando complejos . En suma, el s¡mbolo puede entenderse como una representaci¢n de un complejo . Es el complejo proyectado en forma de imagen . Es importante destacar que el s¡mbolo es una unidad sint‚tica de significado entre dos polos opuestos : lo manifiesto y lo oculto . Tras su sentido objetivo y visible se oculta otro sentido invisible m s profundo . Lo simb¢lico se puede expresar tanto en el arte gr fico o art¡stico como en las formas din micas de las fantas¡as, las visiones y los sue¤os . Otra funci¢n de los s¡mbolos es unir a trav‚s de sus im genes la vida consciente e inconsciente del individuo, a modo de integraci¢n . Por £ltimo el s¡mbolo puede tambi‚n representar la confluencia de los complejos del inconsciente personal y los arquetipos del inconsciente colectivo : Por ejemplo, se puede considerar el s¡mbolo de la cruz como expresi¢n del amor divino de Cristo, pero la interpretaci¢n de la cruz, es simb¢lica, situandola por encima de todas las explicaciones imaginables, como confluencia de los dos inconscientes, y en el fondo como expresi¢n de un arquetipo . F) EL SELF O SI-MISMO : El concepto del si-mismo deriva de otro concepto jungiano el de  nima . En las primeras obras de Jung, el  nima era la parte oculta o "sombra" del inconsciente femenino (cualidades femeninas) del hombre . En su £ltimas obras cuando el  nima se hace consciente, es equiparada al proceso alquimista (Jung era un gran estudioso de la alquimia) , donde se unen los elementos conscientes e inconscientes . Siempre que el individuo promueve y saca a la luz, vivencialmente, su  nima , la personalidad experimenta grandes y profundos cambios . El s¡-mismo es el resultado de la confluencia en la psique de la parte inconsciente del anima y la conciencia . La armon¡a de la parte inconsciente y consciente del sujeto se encuentra en el s¡-mismo, verdadero n£cleo de la entrop¡a psicol¢gica . Esta integraci¢n de la personalidad est  muy bien representada en la cultura oriental por el s¡mbolo de la "Mandala" que reviste la forma de un cuadrado o c¡rculo con un punto central . El mandala representa la conciliaci¢n de lo opuesto, del bien (lo divino) y del mal (lo demoniaco), de lo consciente y lo inconsciente del hombre . El punto central de la mandala representa para Jung la meta del si-mismo la producci¢n de un nuevo centro de la personalidad . Jung lleg¢ a identificar las visiones de los ovnis en su obra "Sobre cosas que se ven en el cielo" con la necesidad del mandala que llevamos dentro . Los mandalas viene de la edad media, aunque se encuentran en los arquetipos de todas las ‚pocas . Los mandalas del cristianismo presentan a Cristo en el centro con los cuatro evangelistas, o sus s¡mbolos, en los puntos cardinales . La astrolog¡a, en la que Jung tambi‚n se interes¢, representa mandalas similares . Los distintos complejos de la personalidad pujan por imponerse, como centros aut¢nomos que son . Si uno de ellos se impone desequilibra la psique, produciendo trastorno mental y conflictos internos . El equilibrio solo se logra a trav‚s de la "individuaci¢n" atendiendo a los distintos aspectos de la personalidad . El self (s¡-mismo), hay que resaltar este punto, es lo opuesto al yo . El yo es un complejo , en el que el "ego" es su parte m s consciente . En cambio el self es un arquetipo equilibrador de las partes conscientes e inconscientes del sujeto . Aqu¡ anotamos la influencia del concepto del self en la psicolog¡a m s actual como la constructivista y las nuevas tendencias del psicoan lisis y la psicolog¡a humanista- experiencial . La salud mental del sujeto equivale al proceso adecuado del self, que atiende tanto a los elementos de la conciencia como a integrar adecuadamente los aspectos relevantes del mundo inconsciente . Si las experiencias del inconsciente no son adecuadamente atendidas y simbolizadas se produce malestar emocional . En este punto Jung se adelant¢ a los psic¢logos humanistas como Rogers y la terapia gestalt . G) LA INDIVIDUACIàN : Se denomina "individuaci¢n" al proceso por el que se facilita el desarrollo de las diferentes partes de la personalidad . La meta de la individuaci¢n es por un lado liberar al si-mismo de las falsas defensas de la Persona (complejo de las mascaras o roles) y del otro del  nima inconsciente y sus im genes . En el proceso de individuaci¢n se logra una integraci¢n intermedia entre el nivel consciente y el inconsciente, favoreciendo el desarrollo de la personalidad . Jung rechaza las fases del desarrollo psicosexual de Freud, al funcionar la libido en su modelo de modo diferente . Los primeros a¤os del ni¤o, hasta los cinco, sirven para adquirir las habilidades b sicas de autoprotecci¢n, como el andar, caminar, hablar , todas ellas encaminadas a sobrevivir . Alrededor de los cinco a¤os la libido se desplaza hacia los intereses sexuales . Hacia los veinte a¤os el individuo elige a su c¢nyuge, forma una familia y se establece en una ocupaci¢n . Hasta entonces el individuo se ha volcado en el mundo externo, en su modo de "extroversi¢n". A la edad de los £ltimos treinta y primeros cuarenta a¤os, tiene lugar los grandes cambios . El individuo se vuelve en "introversi¢n" hacia los valores espirituales, religiosos o morales . Si el individuo atiende a estos valores internos, gobernados por sus arquetipos inconscientes, quiz s tenga que abandonar en cierto modo los est ndares externos del ‚xito y las ganancias materiales, pero aumentar  su creatividad interior y su madurez ps¡quica . El concepto de individuaci¢n implica el equilibrio y armonizaci¢n de la psique, la b£squeda de la realizaci¢n del propio ser como proceso arquetipal (Rubino, 1995) . La posibilidad de integrar la totalidad de lo profundo, del inconsciente colectivo, se aparta de la concepci¢n freudiana del inconsciente reprimido y de la psicopatolog¡a , hacia la opci¢n de la creatividad y el desarrollo personal, la autorrealizaci¢n . Para los jungianos, la £nica posibilidad que tiene el hombre de salir de la angustia y vac¡o del mundo moderno, es abrirse a los mensajes de crecimiento personal que proporciona el inconsciente universal y objetivo, los mensajes del inconsciente colectivo . La tragedia moderna supone no ya una represi¢n del deseo sexual como propon¡a Freud, sino una "represi¢n ontol¢gica" (Rubino, 1995), que aparta al hombre y su conciencia de la riqueza de su propio mundo interior creativo, de sus propias capacidades y potencial de su inconsciente . El £nico camino es apartarse de la ilusi¢n (Maya) del mundo moderno y experimentar las fuerzas "numinosas" (espirituales), las verdades universales y eternas, que residen en su inconsciente colectivo . La psicoterapia, la autoexploraci¢n y el an lisis de los arquetipos en las mitolog¡as y acciones humanas, se convierten as¡ en fuerzas de crecimiento personal y colectivo . H) ANIMA Y ANIMUS : En su concepci¢n inicial, el  nima eran los aspectos femeninos inconscientes de todo hombre , mientras que el animus eran los aspectos masculinos inconscientes de toda mujer . Posteriormente el anima la entiende Jung como el inconsciente encarnado en cada individuo, el arquetipo inherente a la vida misma . El anima no es el alma en el sentido religioso, como algo puramente inmaterial, pues tiene una funci¢n mental . El anima y el animus, cumplen cinco leyes (Daco, 1985) : 1§-Todo sujeto tiene cualidades masculinas y femeninas inconscientes . La individuaci¢n aporta un equilibrio al hombre y mujer que integra adecuadamente los aspectos de su personalidad oculta (la sombra) . Un hombre equilibrado es a la vez activo y flexible, racional e intuitivo, posee ternura y dureza, es agresivo y acogedor, etc . Igualmente obrar¡a para una mujer equilibrada . 2§-Las cualidades masculinas y femeninas cuando se encuentran proporcionadas llevan al equilibrio y la salud mental . 3§-El anima y el animus son aspectos de la "sombra" del inconsciente. 4§-Todo lo que no est  integrado en la mente, incluido el anima y el animus, corre el riesgo de ser proyectado para bien o para mal . El enamoramiento es un ejemplo de como proyectamos nuestra anima o animus en el ideal o imagen del hombre o mujer ideal de nuestros sue¤os. Otro ejemplo serian las proyecciones de la imagen del padre a trav‚s del arquetipo del padre supremo (Dios) que puede ser proyectado en im genes de castraci¢n, autoritarismo, culpabilidad, etc, hacia el propio padre o como se vive una religi¢n concreta . 5§-Si la represi¢n (ontol¢gica) se transforma en consciente cesa la proyecci¢n y sus aspectos pasan a ser integrados . I) LAS CUATRO FUNCIONES PSÖQUICAS : La libido o energ¡a vital puede adoptar cuatro funciones mentales en la actividad del individuo : pensamiento, sentimiento, sensaci¢n e intuici¢n . El pensamiento est  relacionado con el razonamiento y la reflexi¢n l¢gica de los hechos, con el juicio racional y cartesiano . El sentimiento se relaciona con la percepci¢n afectiva del mundo interno y externo . La sensaci¢n se vincula a la percepci¢n m s f¡sica del mundo . La intuici¢n es un modo de relaci¢n con el mundo que conlleva la conciencia inmediata y global de las cosas . El pensamiento y la sensaci¢n son rasgos mas propios del hombre, y el sentimiento y la intuici¢n mas propios de la mujer . Una de las cuatro funciones se puede hacer dominante en la vida del sujeto al llegar la libido a la conciencia y vincularse a una forma de relaci¢n de objeto determinada . Ello conformar¡a una personalidad dominada por esa tendencia, pero en peligro de no integrar las otras tres restantes, en peligro de abortar la individuaci¢n, de desequilibrio mental . En la "sombra" estar¡an las otras funciones, que desde los complejos o los arquetipos producir¡an sus manifestaciones inconscientes; manifestaciones que si no son integradas o percatadas en sus mensajes, dar¡an lugar a la perturbaci¢n mental . J) LOS TIPOS PSICOLàGICOS. La teor¡a de los tipos psicol¢gicos se encuentra muy vinculada a la idea de individuaci¢n antes expuesta . En ella presenta Jung su teor¡a de la personalidad . La integraci¢n de los aspectos cognitivos, afectivos y conductuales de la mente dan lugar a formas de relaciones objetales . Jung fue uno de los primeros te¢ricos de las relaciones objetales y el £nico de los psic¢logos din micos cl sicos que present¢ una teor¡a de la personalidad perfilada . La personalidad en la concepci¢n jungiana gira en torno a tres polaridades : (1) extroversi¢n/introversi¢n, (2) sensaci¢n/intuici¢n y (3) pensamiento/sentimiento . Entre las formas de relaci¢n de objeto (relaciones con otras personas e intereses) esta la polaridad "extroversi¢n/introversi¢n" . Los sujetos extrovertidos est n orientados hacia el exterior, hacia las personas, objetos, intereses y situaciones externas . Su reflexi¢n personal esta vinculada a la comprobaci¢n y el razonamiento en base a la actividad externa . Los sujetos introvertidos est n orientados hacia el interno , especialmente sus pensamientos, reflexiones e im genes mentales . Los sujetos extremadamente extrovertidos suelen ser caprichosos y vol tiles en sus relaciones, los llamados histri¢nicos en la psicopatolog¡a actual . Los sujetos extremadamente introvertidos pueden estar apartados del mundo externo y envueltos en sus enso¤aciones, siendo lo que hoy en d¡a se denominan sujetos esquizoides . La extroversi¢n y la introversi¢n son conceptos de los que se sirve la psiquiatr¡a y la psicolog¡a actual para estudiar la personalidad . Otro eje de relaci¢n de objeto es el "eje perceptivo de la sensaci¢n y la intuici¢n" . La percepci¢n de la sensaci¢n conlleva a apreciar los detalles espec¡ficos de las situaciones en el presente . La intuici¢n por su parte es un modo de aprehensi¢n de la realidad ps¡quica que integra totalidades en vez de partes . Es notable el anticipo de Jung, a lo que posteriormente en psicolog¡a se ha dado en llamar estilos cognitivos o estilos de pensamiento . Un tercer eje de relaci¢n de objeto est  vinculado a como se elabora o procesa la informaci¢n en la mente una vez percibida . En este  rea Jung habla de la polaridad "pensamiento/sentimiento" . Los sujetos con predominio del pensamiento elaboran sus percepciones en base a juicios basados en la l¢gica y el razonamiento, mientras que aquellos en que predominan los sentimientos elabora sus percepciones en base a sus estados afectivos . Los principales tipos psicol¢gicos resultantes de los tres ejes polares anteriores son : (1) Tipo extrovertido de pensamiento : Acepta el mundo que le llega por sus sentidos, las impresiones sensoriales, que clasifica . (2) Tipo extrovertido de sentimiento : Se deja llevar por el sentimiento que produce el objeto de su percepci¢n; suele entablar relaciones afectivas con otros . (3) Tipo extrovertido de sensaci¢n : Es materialista y realista, dejando llevar por las propiedades f¡sicas del objeto . (4) Tipo extrovertido de intuici¢n : Se deja llevar por su percepci¢n global del objeto m s que por sus caracter¡sticas definidas. Intenta controlar y manipular al objeto . (5) Tipo introvertido de pensamiento : Se deja llevar por pautas o ideas prefijadas de pensamiento . Puede tener un ‚xito mas limitado en la relaciones sociales . (6) Tipo introvertido de sentimiento : Se deja llevar por los sentimientos que despiertan sus enso¤aciones e ideas subjetivas . Es la persona so¤adora que vive en paz con el mundo externo . (7) Tipo introvertido de sensaci¢n : Se deja llevar por las sensaciones internas . El artista creativo se vincula mas a este tipo . (8) Tipo introvertido de intuici¢n : Se deja llevar sobretodo por su imaginaci¢n . Puede ser muy egoc‚ntrico y se puede vincular al profeta religioso, el visionario, el loco fan tico o el artista . La mayor¡a de los individuos son "ambiversos" ya que integran los aspectos de introversi¢n y extroversi¢n, permitiendo as¡ su mejor desarrollo personal . La sociedad actual y los medios de comunicaci¢n potencian las modalidades extrovertidas de personalidad y consideran mas raros y exc‚ntricos a las personas mas introvertidas . Sin embargo ambos aspectos han de ser integrados para la individuaci¢n del sujeto . K) LA SINCRONICIDAD : La sincronicidad es la relaci¢n simult nea entre una idea inconsciente y un hecho f¡sico, de modo que uno no es causa del otro . Este fen¢meno mental permite interpretar los llamados fen¢menos ocultos y la parapsicolog¡a, los fen¢menos de la telepat¡a, la clarividencia, los ovnis, etc . Jung elabor¢ su teor¡a de la sincronicidad a partir de sus propias experiencias de clarividencia como el anticipar la primera guerra mundial y otros hechos . Es famosa su experiencia estando junto a Freud, cuando en el transcurso de una conversaci¢n con este le anticip¢ por dos veces que varios libros de la estanter¡a que se encontraban bien sostenidos, caer¡an como por arte de magia, produciendose finalmente este hecho . Jung esper¢ hasta 1952 para revelar sus ideas de la sincronicidad . La teor¡a de la sincronicidad se basa en el relativismo de los conceptos de espacio y tiempo en la mente inconsciente , especialmente en el inconsciente colectivo . En el inconsciente colectivo las nociones de espacio y tiempo desaparecen y los hechos pueden aparecer simult neamente fuera de toda l¢gica racional . Pero Jung postul¢ ademas que la actividad de la mente inconsciente pod¡a proyectarse en el mundo externo de los hechos, en aparentes coincidencias, y los hechos del mundo externo, del universo coincidir con los arquetipos del inconsciente colectivo . El era consciente de que esta afirmaci¢n se apartaba , y se sigue apartando de la concepciones dominante de la ciencia actual, siendo tildadas de irracionales, m¡sticas o disparatadas Para los parapsic¢logos esta teor¡a es interesante para fundamentar los hechos que estudian . Para los cient¡ficos puede ser absurda o fuente de reflexi¢n, seg£n el caso . L) LOS SUE¥OS : Jung concede una importancia fundamental a la interpretaci¢n de los sue¤os, como especie de mitolog¡a camuflada en el hombre . Los sue¤os representan para Jung un lenguaje lleno de mensajes coherentes y lleno de posibilidades creativas, y m s a£n cuando est n libres de las leyes causales y del tiempo . Hay que decir que fue a partir de los propios sue¤os y visiones de Jung como lleg¢ a la concepci¢n del inconsciente colectivo . El hab¡a tratado vanamente de interpretar sus sue¤os en t‚rminos freudianos . En los sue¤os encuentran los psic¢logos jungianos no solo la actividad de los complejos espec¡ficos del inconsciente personal, sino tambi‚n una funci¢n prospectiva de anticipaci¢n de posibles v¡as creativas de soluci¢n a los problemas . Esto es as¡ por que en ellos se representan los s¡mbolos derivados de los arquetipos como problemas a los que se enfrentaron muchas generaciones anteriores de hombre y mujeres en la historia de la humanidad . Por lo tanto la funci¢n de los sue¤os es presentar de manera inconsciente tanto los problemas como las posibles soluciones a los que se enfrenta el sujeto . En los sue¤os, como en la actividad art¡stica, operan en su formaci¢n una serie de mecanismos inconscientes comunes (Rubino, 1995) . Por una parte est  la "condensaci¢n" donde se fusionan varias realidades formando un conjunto de significado . Otro mecanismo es el "desplazamiento" donde n£cleos de im genes primarias y mas importantes quedan relegadas por elementos secundarios que reciben la atenci¢n en lugar de los primeros, en forma de expresiones disfrazadas . Gracias a estos disfraces pueden hacerse conscientes elementos de la libido que de otra manera serian reprimidos o rechazados por la conciencia . La "Sombra" es la parte de la pulsi¢n libidinal que no es asumida vivencialmente por la conciencia, por entrar en contraste y no armon¡a con la direcci¢n consciente elegida en la vida , con los intereses conscientes . El "alter ego", el otro yo o la personalidad oculta esta en la sombra . La sombra aparece en el contenido latente (expresi¢n de Freud) del sue¤o, en su parte ocultada y tambi‚n en las obras de arte (p.e Fausto de Goethe, El retrato de Dorian Gray de àscar Wilde, El misterioso caso del Dr. Jekill y Mr. Hide de Stevenson) . Gracias al desplazamiento la vivencia de la sombra puede ser proyectada en el sue¤o y la obra de arte . Los sue¤os pueden interpretarse en funci¢n de los mecanismos que lo conforman (especialmente la condensaci¢n y el desplazamiento), e identificando los complejos y arquetipos que conllevan . El m‚todo jungiano de interpretaci¢n de los sue¤os se basa en tres estrategias t‚cnicas : la amplificaci¢n, la s¡ntesis y la imaginaci¢n activa . 3.2.M‚todo de interpretaci¢n de los sue¤os: amplificaci¢n, s¡ntesis e imaginaci¢n activa . La interpretaci¢n jungiana de los sue¤os cuenta en el contexto de la psicoterapia con varios elementos : 1§- La transferencia/contratransferencia entre el paciente y el terapeuta . Estos fen¢menos de la relaci¢n terap‚utica pueden derivar del inconsciente personal o del inconsciente colectivo de los implicados en la misma . La "transferencia arquet¡pica" los analistas son portadores para sus pacientes de im genes primordiales mitol¢gicas amplificadas y proyectadas en ellos por sus pacientes . Los arquetipos del padre, la madre, etc, pueden hacerse presente en ambos , en sus sue¤os y fantas¡as del uno sobre el otro , desplazados en sus contenidos o en sus alusiones indirectas . Si se detectan y se elaboran en la terapia puede dar lugar a la creatividad y avance del paciente y el terapeuta . Hay que tener en cuenta en el momento en que se encuentra la relaci¢n entre el paciente y su terapeuta para entender el sue¤o . 2§-Las im genes presentes en el contenido manifiesto del sue¤o pueden ser abordadas con un "enfoque sint‚tico" en las que se identifican las im genes del sue¤o y las asociaciones que suscitan en el paciente , y se combinan globalmente en conjunto con aspectos de la vida presente y pasada del sujeto en cuesti¢n . Este proceso conllevar¡a primero a listar las im genes que aparecen y se recuerdan de un sue¤o, posteriormente se pedir¡a al sujeto que asociara libremente sobre los pensamientos, im genes nuevas y sentimientos que le suscitan cada una, y finalmente todo el conjunto se pondr¡a en relaci¢n con los aspectos de la biograf¡a y la situaci¢n presente del sujeto . 3§-Las im genes de los sue¤os pueden ser tambi‚n abordadas con el enfoque de "amplificaci¢n", desarrollando el potencial que contienen las mismas . Se le pide al paciente que mediante la pintura, la escultura, la fantas¡a libre y otras manifestaciones art¡sticas desarrolle las asociaciones que le sugieren las im genes de sus sue¤os . Esto permite al analista conectar diversos materiales, datos que han sido amplificados por diversas fuentes de producci¢n creadora del paciente. de modo que se facilite la identificaci¢n de arquetipos en los mismos . Para esta labor el analista jungiano debe contar con conocimientos de la mitolog¡a, la religi¢n y la cultura de diversos pueblos . 4§-La estrategia o t‚cnica de la imaginaci¢n activa : Este m‚todo es el mas importante en la detecci¢n de los arquetipos del inconsciente personal, y en el mismo se prefiguran y detalla la amplificaci¢n antes comentada . En la obra "Mysterium Coniunctionis", considerada por los jungianos como su obra principal , y de pronta publicaci¢n en castellano, expone Jung su m‚todo de imaginaci¢n activa, t‚cnica que el mismo se aplic¢ para analizar sus propios sue¤os y visiones . La imaginaci¢n activa promueve el proceso de individuaci¢n a trav‚s del trabajo con los sue¤os, las fantas¡as o los propios estados an¡micos . Los pasos de la imaginaci¢n activa comienzan contemplando las im genes suscitadas en el sue¤o (o por el estado de  nimo de modo espont neo en aquel caso) , prestandole atenci¢n . Esa atenci¢n prestada har n que las im genes se activen y se vayan desarrollando como escenas de un teatro o pel¡cula . En este paso el so¤ador tomar  notas de esos cambios producidos . El siguiente paso supone que el propio so¤ador se relacione dentro de su sue¤o e im genes con la escena en curso . Para este paso el so¤ador ha de asumir el papel de como el es realmente y no simular un papel al relacionarse con la escena de su sue¤o . El se imagina a si mismo en esa escena dialogando con las im genes, experimentando las emociones al respecto, pensando y actuando con ellas en la relaci¢n con estas . Posteriormente o paralelamente ,puede continuar esta imaginaci¢n activa amplificando las asociaciones que suscitan mediante actividades como pintar, escribir, modelar escultura y otras actividades art¡sticas que le suscitan las im genes de su sue¤o . Todo este proceso le revelar  los mensajes ocultos en su "Sombra" de modo que al integrarlos con su conciencia gane en individuaci¢n, en desarrollo personal . El capitulo 7 de esta obra contiene importantes actualizaciones de la imaginaci¢n activa, junto con otros m‚todos de trabajo con im genes en la psicoterapia actual . 3.3. Caso cl¡nico . Presentamos algunas notas de como Jung se autoaplic¢ el m‚todo de imaginaci¢n activa a sus sue¤os : En sus memorias, Recuerdos, sue¤os, pensamientos ( editado por Seix Barral), escritas a sus 82 a¤os, Jung confiesa sus temores y desorientaci¢n inicial ante la avalancha de contenidos del inconsciente personal y colectivo que tuvo en 1913 y 1914, fundamentalmente, cuando ten¡a 38 y 39 a¤os de edad. Ante aquella irrupci¢n tan avasalladora de lo inconsciente, Jung logr¢ salir airoso y no caer presa de una psicosis, merced a una t‚cnica que intuitivamente se autoaplic¢ y que luego depur¢, mejor¢, y denomin¢ como "Imaginaci¢n Activa", que seguir¡a utilizando y recomendando hasta el final de su vida, y que consideraba muy id¢nea para la realizaci¢n del Proceso de Individuaci¢n. En sus memorias esto queda explicado en el cap¡tulo titulado "El an lisis del Inconsciente" (pp. 178-207), cuya lectura obviamente recomendamos encarecidamente. Las fantas¡as activas que tuvo entonces las dej¢ manuscritas y dibujadas en los llamados Libro Negro y Libro Rojo, que suponemos siguen sin publicar. En octubre de 1913, encontr ndose en el tren que le llevaba de Zurich a Schaffhausen, le sucedi¢ este extra¤o hecho: una vez en el t£nel, pierde la conciencia de tiempo y de lugar, y despierta al cabo de una hora oyendo anunciar al conductor la llegada a Schaffhausen. "Durante todo ese tiempo fue v¡ctima de una alucinaci¢n, de un ®sue¤o de vigilia¯: ve¡a el mapa de Europa y ve¡a c¢mo el mar la iba cubriendo pa¡s por pa¡s empezando por Francia y Alemania. Poco tiempo despu‚s, todo el continente se encontraba bajo el agua, a excepci¢n de Suiza, que era como una monta¤a muy alta que las olas no pod¡an sumergir. Jung se ve¡a sentado sobre la monta¤a. Y, al mirar mejor alrededor de ‚l, se dio cuenta de que el mar era sangre: comenz¢ a distinguir sobre las olas los cad veres, los tejados de las casas, vigas medio quemadas..." Tres meses m s tarde, en diciembre de 1913, se repite el mismo ®sue¤o de vigilia¯ a la entrada del mismo t£nel. (®Era como una inmersi¢n en el inconsciente colectivo¯, comprender¡a m s tarde.) El joven psiquiatra se preocupa. Se pregunta si no estar  ®haciendo una esquizofrenia¯ (seg£n el lenguaje de la ‚poca). Finalmente, algunos meses m s tarde, sue¤a lo siguiente: "Se encuentra con un amigo durante el verano en los mares del sur, cerca de Sumatra. Por los peri¢dicos se enteran de que Europa ha sido invadida por una ola de fr¡o terrible como jam s antes se hab¡a conocido. Jung decide partir a Batavia y embarcarse para regresar a Europa. Su amigo le dice que viajar  en un velero de Sumatra hasta Hadramaout y que luego continuar  su camino por Arabia y Turqu¡a. Jung llega a Suiza. S¢lo ve nieve. Una vi¤a inmensa se eleva en alg£n lugar con muchos racimos. Se acerca y se pone a coger racimos distribuy‚ndolos entre desconocidos que le rodean pero que no puede ver..." A su tercera repetici¢n, el sue¤o lleg¢ a inquietarme en el m s alto grado. Justamente preparaba una comunicaci¢n sobre la esquizofrenia para el congreso de Aberdeen y me dec¡a: ®­Hablar‚ de m¡ mismo! Probablemente me volver‚ loco despu‚s de la lectura de la comunicaci¢n ... ¯. El congreso ten¡a lugar en julio de 1914: exactamente en el per¡odo en que en mis tres sue¤os me ve¡a en los mares del sur. El 31 de julio, inmediatamente despu‚s de mi conferencia, me enter‚ por los diarios de que la guerra acababa de estallar. ­Por fin comprend¡a! Y cuando al d¡a siguiente el barco me dej¢ en Holanda, no hab¡a nadie m s feliz que yo. Ahora estoy seguro de que no me amenazaba ninguna esquizofrenia. Hab¡a comprendido que mis sue¤os y visiones proced¡an del subsuelo del inconsciente colectivo. S¢lo ten¡a que trabajar para profundizar y dar validez a este descubrimiento. Y es a lo que me dedico desde hace casi cuarenta a¤os... Poco tiempo despu‚s Jung tuvo la alegr¡a de recibir una segunda confirmaci¢n a su sue¤o. Los diarios no tardaron en hablar de las aventuras del capit n de barco alem n Von Mcke, que en un velero hab¡a recorrido los mares del sur desde Sumatra hasta Hadramaout y despu‚s se hab¡a refugiado en Arabia para alcanzar desde all¡ Turqu¡a.." - "Estas fantas¡as eran, a veces, espont neas, otras, provocadas... Otras veces, para provocarse fantas¡as imaginaba un descenso a las profundidades variables, en unos casos comparable "a una profundidad de trescientos metros", otros a "una profundidad c¢smica"... En otros casos, Jung dibujaba o esculp¡a. En sus memorias consta c¢mo recobr¢ el equilibrio, que ve¡a amenazado, en la ‚poca visionaria: puliendo y esculpiendo materiales p‚treos (...) Sin duda que en otra ‚poca hubiera sido un "m‚dium", o un profeta, o un poeta. Las im genes que ve¡a evocan la imaginaci¢n de un Dante o de un Blake (...) Debe tenerse en cuenta que la t‚cnica que segu¡a con las im genes, con sus sue¤os, fantas¡as y visiones, no s¢lo consist¡a en amplificarlos transport ndolos a los grandes escenarios m¡ticos y legendarios, sino tambi‚n en lo que podr¡amos llamar "densificaci¢n", es decir, convert¡a los espectros en seres, las apariciones fantasmales en personajes concretos, si bien simb¢licos. Su capacidad de artista pl stico no le abandonaban ni en la zona de las im genes del inconsciente (...) Si realmente hay que establecer contacto con la realidad del inconsciente, con quien debe enfrentarse el individuo, con quien debe "dialogar" en la medida en que aceptemos esta expresi¢n, es con los arquetipos, o sea, puesto que ‚stos son invisibles, con las im genes en las que se encarnan". Pues bien, el m‚todo jungiano por excelencia para avanzar plenamente en la exploraci¢n del inconsciente es la Imaginaci¢n Activa. Consiste, b sicamente, en un "dejarse llevar", en un "dejarse hacer ps¡quicamente", pero estando consciente de tal situaci¢n y asumi‚ndola intelectual y ‚ticamente. En s¡ntesis podr¡amos decir que radica en expresar los contenidos del inconsciente que irrumpen en el campo de acci¢n del yo o ego, dot ndoles de una forma estructural: dibuj ndolas, esculpi‚ndolas, bailando, escribiendo poemas u otras expresiones literarias, habl ndolas, etc. As¡, por ejemplo, uno puede so¤ar con una imagen y luego la puede plasmar en un dibujo otorg ndole color, rasgos y caracter¡sticas concretas que quiz s no corresponden plenamente con la imagen on¡rica, pero que, no obstante, tiene su nacimiento y foco de atracci¢n en ella. Y lo que surge en tal caso es una fantas¡a activa, la cual habr  que intentar comprender y ante la cual hay que adoptar una actitud ‚tica. Marie Louise von Franz, en su magn¡fica obra C.G.Jung. Su mito en nuestro tiempo (Fondo de Cultura Econ¢mica), explica lo que es la Imaginaci¢n Activa al indicar que se trata "de dejar surgir del inconsciente , estando despierto, emociones, sentimientos, fantas¡as, ideas obsesivas o im genes on¡ricas, en una actitud desprovista de atenci¢n cr¡tica y abordando las im genes interiores como si se tratara de presencias objetivas". Ella recomienda el di logo escrito como "la forma m s diferenciada y que casi siempre conduce m s lejos". Esta t‚cnica ayuda a comprender "que toda fantas¡a constituye un aut‚ntico proceso ps¡quico, que nos asalta, convirti‚ndonos en figura actuante y paciente a un tiempo en un drama interior". Y ante tal escenificaci¢n no hay que ser un simple observador sino que hay que actuar, pero no como si eso fuera £nicamente "pura fantas¡a", sino como si fuese real. Y no basta luego con "comprender" , sino que hay que hermanarlo con un compromiso ‚tico, moral, y de esta forma "la corriente de las im genes interiores comienza a servir para la construcci¢n de la totalidad personal, es decir, para la Individuaci¢n y para establecer una seguridad ¡ntima capaz de resistir el asalto de los problemas exteriores e interiores". Leamos a Jung: - "La fantas¡a activa no se trata necesariamente de un estado ps¡quico de disociaci¢n, sino m s bien de una participaci¢n positiva de la conciencia. As¡ como la forma pasiva de la fantas¡a no es raro que evidencie el cu¤o de lo patol¢gico o de lo anormal por lo menos, la forma activa suele ser una de las supremas actividades del esp¡ritu humano, pues en ella confluyen la personalidad consciente e inconsciente del sujeto en un com£n y unificador producto... Mediante la Imaginaci¢n Activa nos hallamos en situaci¢n de poder descubrir los arquetipos" (Tipos Psicol¢gicos). - "El dejar ocurrir, el hacer en el no-hacer, el "dejarse" de Meister Eckart, me sirvieron de llave con la que logr‚ abrir la puerta del Camino: Hay que dejar que las cosas sucedan ps¡quicamente... Consiste sola y £nicamente en que, en primer lugar y por una vez, sea observado objetivamente un fragmento de fantas¡a en su desarrollo... Si se logra vencer la dificultad del comienzo, de inmediato surge, sin embargo, la cr¡tica, e intenta interpretar, clasificar, hacer est‚tico o desvalorizar el trozo de fantas¡a. La tentaci¢n de colaborar es casi invencible. Despu‚s de una acabada observaci¢n fiel, se puede aflojar tranquilamente las riendas a la impaciencia de la conciencia, e incluso se lo debe hacer pues de lo contrario surgen resistencias obstructivas...Tambi‚n son individualmente diversos los caminos de la obtenci¢n de las fantas¡as. Muchos tienen la mayor facilidad para escribirlas, otros las visualizan, y aun otros las dibujan o pintan, con o sin visualizaci¢n. En el espasmo de conciencia de alto grado, a menudo s¢lo pueden fantasear las manos; modelan o dibujan formas que con frecuencia son totalmente extra¤as a la conciencia. Estos ejercicios deben ser continuados hasta que desaparece el espasmo de la conciencia, hasta que, en otras palabras, se pueda dejar acontecer, lo que es el objetivo m s inmediato del ejercicio. Es as¡ creada una actitud nueva, que acepta tambi‚n lo irracional e inconcebible, simplemente porque es lo que est  aconteciendo..." (El secreto de la Flor de Oro, Paid¢s). - "La continuada concienciaci¢n de las fantas¡as (que sin ella quedar¡an inconscientes) con participaci¢n activa en lo que sucede en la fantas¡a, tiene la consecuencia de que primero se ampl¡a la consciencia, convirti‚ndose en conscientes innumerables contenidos inconscientes; en segundo lugar, se destruye poco a poco la dominante influencia del inconsciente, y en tercer lugar se verifica una transformaci¢n de la personalidad... Haciendo conscientes y viviendo las fantas¡as se asimilan a la consciencia las funciones inconscientes e inferiores, proceso que desde luego no transcurre sin un profundo efecto sobre la orientaci¢n de la consciencia... se verifica un cambio esencial. Esta modificaci¢n, que se consigue mediante el enfrentamiento con el inconsciente, la he calificado de Funci¢n Trascendente..." (El Yo y el Inconsciente). - "El credo cient¡fico de nuestros d¡as ha desarrollado una fobia supersticiosa ante la fantas¡a. Pero lo que act£a es real y las fantas¡as del inconsciente act£an, no cabe dudarlo...Tras el velo de las im genes fant sticas un algo est  obrando, d‚mosle un nombre bueno o malo. Es una cosa real, por cuya raz¢n sus exteriorizaciones vitales han de ser tomadas en serio. Pero primero se ha de vencer la tendencia a "concretizar", o sea que, al acercarse al problema de la interpretaci¢n, las fantas¡as las fantas¡as no deben tomarse al pie de la letra. Mientras estemos viviendo la fantas¡a, desde luego la hemos de considerar al pie de la letra, y nunca ser  suficiente. Pero luego, cuando queramos entenderla, no hemos de confundir la apariencia, o sea la imagen de la fantas¡a, con lo que act£a detr s de ella. La apariencia no es la cosa misma, s¢lo es una expresi¢n" (El yo y el inconsciente). En la Imaginaci¢n Activa intervienen todas las funciones ps¡quicas principales: sentir, pensar, percibir e intuir. Ahora bien, no hay que dejarse llevar por las emociones. Por otro lado, no hay que considerar en ning£n momento que la plasticidad que le estamos dando a la Imaginaci¢n Activa es una obra art¡stica, sino que es algo mucho m s serio y trascendental. Los complejos y arquetipos se personifican al adoptar una imagen simb¢lica humana, teriom¢rfica o de otro tipo, y de esta manera tienden a objetivizarse y de ese modo permiten que, en el an lisis posterior, el ego pueda ir diferenci ndolos y diferenciarse a s¡ mismo respecto a los complejos y arquetipos. Leamos nuevamente a Jung para conocer su metodolog¡a al respecto: - "Empec‚ a usar el sistema de tomar una imagen o escena de un sue¤o del paciente o una idea que le hubiese venido a la imaginaci¢n como punto de partida para que lo utilizase el paciente como tema de la libre actividad de la fantas¡a, dando forma al tema o desarroll ndolo. Seg£n las inclinaciones y las disposiciones del paciente, el desarrollo ten¡a lugar en forma dram tica, dial‚ctica, visual, ac£stica o en la danza, la pintura, el dibujo o la escultura. Obtuve una gran cantidad de formas diversas, cuya multiplicidad me tuvo durante a¤os sin saber como utilizarlas, hasta que comprend¡ que mediante este m‚todo se produc¡an manifestaciones espont neas en las que los conocimientos t‚cnicos que pudiese tener el paciente solamente interven¡an como medios auxiliares de la realizaci¢n, manifestaciones espont neas que traduc¡an un proceso inconsciente al que di m s tarde el nombre de Proceso de Individuaci¢n... He podido comprobar que no existe casi ning£n motivo de las mitolog¡as que no aparezca alguna vez en estos productos. Y debo se¤alar que por regla general el conocimiento que de la mitolog¡a ten¡an mis pacientes era m¡nimo... De estas experiencias, y dado que mis pacientes ignoraban tales mitos, infer¡ que existen ciertas condiciones del inconsciente colectivo que act£an como reguladoras y estimuladoras de la fantas¡a y determinan la producci¢n de las formaciones correspondientes, aprovechando para sus fines el material consciente presente. Se comportan exactamente igual que los motores de los sue¤os, lo que explica que la Imaginaci¢n Activa (que ‚ste es el nombre que doy al m‚todo) substituye hasta cierto punto a los sue¤os. La existencia de estos reguladores inconscientes, a los que llamo a veces dominantes (arquetipos) por su modo de funcionamiento, me parece tener tanta importancia que en ella he basado mi hip¢tesis del inconsciente colectivo e impersonal.. Mediante la Imaginaci¢n Activa nos hallamos en situaci¢n de poder descubrir los arquetipos" (Wurzeln des Bewusstseins). La t‚cnica de la Imaginaci¢n Activa se encuentra ampliamente explicada en la obra m s importante escrita por Jung y, reciente edici¢n en espa¤ol. Mysterium Coniunctionis es la "suma" jungiana, y en esta magna, en la que desvela el simbolismo alquimista en t‚rminos jungianos, expone diversos conceptos claves de la Imaginaci¢n Activa. Creemos que tal descripci¢n es important¡sima para los analistas y jungianos, de ah¡ que optemos por transcribir tales indicaciones de Jung porque despejan muchas dudas y, al mismo tiempo, nos anima a adentrarnos en esta t‚cnica que Jung aplic¢ en s¡ mismo desde que comenz¢ a gestar su propia Psicolog¡a de las Profundidades. La descripci¢n a la que nos referimos de Jung se atiene a su interpretaci¢n psicol¢gica del Opus alquimista de Dorn. La primera coniunctio corresponder¡a al conocimiento de la sombra, lo que conllevar¡a la recuperaci¢n de lo que tenemos disperso fuera de nosotros debido a las proyecciones, vinculadas al inconsciente personal fundamentalmente. La segunda etapa, que es la de la imaginaci¢n activa, tratar¡a de materializar o concretizar las im genes del inconsciente -entre ellas las provenientes de los afectos- merced a una colaboraci¢n consciente y activa por parte de nuestro ego. Y la tercera etapa ser¡a el Unus Mundus, su inclusi¢n consciente en ‚l. Y como no hay nada mejor que leer directamente de la fuente primera, y evitar intermediarios, como ser¡a mi posici¢n, he aqu¡ lo que Jung ha escrito sobre la Imaginaci¢n Activa en Mysterium Coniuntionis Leamos los siguientes p rrafos del "Mysterius Coniunctionis" P rrafo 705 : "Este es un m‚todo que es utilizado espont neamente por la propia naturaleza o que puede ser ense¤ado al paciente por el analista. En general se presenta cuando el an lisis de los contenidos ps¡quicos ha constelado los opuestos en tal medida que la unificaci¢n, la reuni¢n (s¡ntesis) de la personalidad se vuelve una necesidad imperiosa. Una situaci¢n de este tipo se produce inevitablemente cuando el an lisis de los contenidos ps¡quicos, de la actitud del paciente y en particular de sus sue¤os, ha hecho conscientes los temas y las im genes complementarias y compensadoras del inconsciente, hasta el punto de que el conflicto aparentemente insoluble entre la parte consciente y la parte inconsciente de la personalidad se hace evidente y cr¡tico. Cuando esta confrontaci¢n se limita a ciertos aspectos parciales del inconsciente, el conflicto es m s o menos anodino y su soluci¢n es simple; el enfermo, con lucidez y una pizca de resignaci¢n o de resentimiento, se coloca del lado de la raz¢n y de la convenci¢n. Aunque los temas inconscientes son rechazados de nuevo, y se vuelve en apariencia a la situaci¢n anterior, el inconsciente queda satisfecho hasta cierto punto, pues el sujeto debe en lo sucesivo efectuar un esfuerzo consciente por vivir seg£n sus principios y, adem s, resentimientos inoportunos vendr n constantemente a recordarle la existencia de los valores rechazados. Cuando por contra el conocimiento de la sombra es tan completo como ‚l sea capaz de hacerlo, sigue un conflicto y un estado de desorientaci¢n, un S¡ y un No de igual fuerza que ‚l no podr  resolver con una decisi¢n racional. El no puede transformar su neurosis cl¡nica en las neurosis menos llamativas del cinismo, resignaci¢n o resentimiento; en otros t‚rminos, el sujeto no puede ya utilizar tales m scaras para disimular la presencia de la ant¡tesis. El conflicto exige una soluci¢n real y reclama un tercer t‚rmino en el cual los opuestos puedan unirse. La raz¢n con su l¢gica se encuentra de ordinario obligada a abdicar, pues no existe un tercer t‚rmino dentro de una alternativa l¢gica. La soluci¢n ("solvent") no puede ser m s que de un orden irracional. En la naturaleza, el equilibrio entre contrarios es siempre un proceso, es decir, un fen¢meno energ‚tico: es una producci¢n simb¢lica en el sentido m s propio del t‚rmino, haciendo algo que exprese ambos lados, de igual manera que una cascada representa simult neamente lo alto y lo bajo y sirve de mediadora entre ellos. La cascada es en este caso el inconmensurable tercer t‚rmino. En un conflicto abierto y no resuelto, se ven surgir sue¤os y fantasmas que, como la cascada, ilustran la tensi¢n y la naturaleza de los opuestos preparando as¡ la s¡ntesis. P rrafo 706 : Como he dicho, este proceso puede tener lugar espont neamente o ser inducido artificialmente. En el £ltimo caso escoja un sue¤o o alguna otra imagen-fantas¡a, y conc‚ntrese sobre ella contempl ndola y reteni‚ndola. Tambi‚n puede utilizar el mal humor como punto de arranque, y entonces intente averiguar que tipo de imagen-fantas¡a se produce, o qu‚ imagen expresa este estado de  nimo. Luego fije esa imagen en la mente concentrando su atenci¢n. Normalmente se alterar , pues el mero hecho de concentrarse en ella la animar . Las alteraciones deben ser cuidadosamente anotadas todas las veces porque ellas reflejan los procesos ps¡quicos en el fondo inconsciente, los cuales aparecen en forma de im genes constituidas por los recuerdos de la memoria consciente. De esta manera consciente e inconsciente se unen, de la misma forma que una cascada conecta lo de arriba con lo de abajo. Una cadena de ideas de fantas¡a se desarrolla y gradualmente asume un car cter dram tico: el proceso pasivo se pone en acci¢n. Al principio consiste en figuras proyectadas, y estas im genes se observan como escenas en el teatro. En otras palabras, usted sue¤a con los ojos abiertos. Como regla, hay una marcada tendencia simplemente a disfrutar este entretenimiento interior y no pasar de ah¡. Entonces, por supuesto, no hay ning£n progreso verdadero, sino s¢lo variaciones interminables sobre el mismo tema, lo cual de ning£n modo es el objetivo del ejercicio. Lo que se representa en el escenario todav¡a sigue siendo un proceso de fondo; no mueve de forma alguna al observador, y cuanto menos lo mueva menor ser  el efecto cat rtico de este teatro privado. La pieza que est  siendo interpretada no requiere simplemente ser observada imparcialmente, quiere forzar a su participaci¢n. Si el observador entiende que su propio drama est  desarroll ndose en ese escenario interior, ‚l no puede permanecer indiferente a la trama y su desenlace. l notar , cuando los personajes aparezcan uno a uno y la trama se complique, que todos ellos tienen una relaci¢n definida con su situaci¢n consciente, que est  siendo dirigido por el inconsciente, y que eso provoca que las im genes-fantas¡a aparezcan ante ‚l. Por consiguiente se siente compelido, o animado por su analista, para que tome parte en la obra y en lugar de sentarse simplemente en un teatro, le pide cuentas a su "alter ego". Pues no existe en nosotros nada totalmente exento de contradicci¢n, y la consciencia no puede asumir posici¢n alguna que no haga surgir en alguna parte de las esquinas oscuras de la psique, una negaci¢n, o un efecto compensatorio, aprobaci¢n o resentimiento. Este proceso de aceptar las condiciones del Otro que hay en nosotros bien merece la pena, porque de esa manera nosotros conseguimos conocer aspectos de nuestra naturaleza que no permitir¡amos que alguien nos mostrara, y que nosotros mismos nunca admitir¡amos. Es muy importante fijar todo este procedimiento por escrito en el momento que se produce, ya que entonces tienes la evidencia ocular que neutralizar  eficazmente la tendencia, siempre lista, al auto-enga¤o. El comentario de un testigo presencial es completamente necesario al tratar con la sombra, pues de otro modo su realidad no puede ser concretada. S¢lo de esta forma dolorosa es posible obtener una visi¢n positiva de la naturaleza compleja de nuestra propia personalidad. P rrafo 749 : Tome el inconsciente en una de sus formas m s a mano, diga una fantas¡a espont nea, un sue¤o, un estado de  nimo irracional, un afecto, o algo parecido, y opere con ‚l. Ponga atenci¢n especial, conc‚ntrese sobre ello y observe objetivamente sus modificaciones. No ahorre ning£n esfuerzo para consagrarse a esta tarea, siga las transformaciones subsecuentes de las fantas¡as espont neas atenta y cuidadosamente. Sobre todo, no deje que ning£n elemento externo entre en la operaci¢n, ya que la imagen-fantas¡a tiene "todo lo que necesita". De esta manera, uno se asegura de no interferir por capricho consciente y dejar las manos libres al inconsciente. En resumen, la operaci¢n alqu¡mica nos parece el equivalente del proceso psicol¢gico de imaginaci¢n activa. P rrafo 752 : Acontece que el hombre moderno no puede siquiera lograr la unio mentalis que le posibilitar¡a realizar el segundo grado de la coniunctio. La gu¡a del analista puede, sin duda, darle la intuici¢n precisa para entender las afirmaciones provenientes de su inconsciente, mas cuando se llega a la cuesti¢n de la experiencia real, el analista no puede ya serle de auxilio alguno pues tiene que ser ‚l mismo quien ponga manos a la obra. Se haya entonces en la situaci¢n del aprendiz alquimista que se instruye junto a un maestro aprendiendo de ‚ste todas las habilidades manuales del laboratorio. Pero llega un momento en que necesita ponerse ‚l mismo a la obra, pues como resaltan los autores, ning£n otro puede ejecutar esto en su lugar. As¡ que al igual que este aprendiz, el hombre moderno comienza con una prima materia indecorosa que se ofrece a ‚l de una manera inesperada una fantas¡a despreciable que, como la piedra rechazada por los constructores, es arrojada a la calle, "in v¡a eiecta", y es "tan vil" que los que pasan ni siquiera la miran. l la observar  d¡a tras d¡a y notar  sus transformaciones hasta que sus ojos se abran o, como dec¡an los alquimistas, hasta que los "ojos de pez", o chispas aparezcan en la soluci¢n oscura. Pues los ojos de pez permanecen constantemente abiertos y deben por ello ver siempre, raz¢n por la cual los alquimistas recurrieron a ellos como un s¡mbolo de atenci¢n sin desmayo. P rrafo 753 : La luz que gradualmente amanece en ‚l no es otra cosa que la comprensi¢n de que su fantas¡a es un proceso ps¡quico real que le est  ocurriendo personalmente a ‚l. Aunque, en cierto modo, ‚l lo ve desde fuera, imparcialmente, tambi‚n es una figura que act£a y sufre en el drama de la psique. Tal reconocimiento es completamente necesario, y establece un avance importante puesto que mientras se limite a observar las escenas, sin m s, es como el simpl¢n de Parsifal, que se olvid¢ de hacer la pregunta vital porque no era consciente de su propia participaci¢n en la acci¢n. Sucede entonces que el flujo de las im genes cesa, entonces es como si no hubiera pasado nada, aunque el proceso se repita mil veces. Pero si ‚l reconoce su propia implicaci¢n debe entrar en el proceso con sus reacciones personales, como si fuera una de las figuras del fantaseo, o m s bien, como si el drama que est  desarroll ndose ante sus ojos fuera real (es un hecho ps¡quico que esta fantas¡a est  ocurriendo, y en tanto que entidades ps¡quicas, es tan real como ‚l mismo). Si esta decisiva operaci¢n no es llevada a cabo todos los caminos son abandonados al flujo de im genes, y nosotros mismos permanecemos iguales pues, como dice Dorn, "nunca har s al Uno a menos que t£ mismo te hagas Uno". Es, sin embargo, posible que si tenemos una fantas¡a dram tica entremos en el interior de este mundo de im genes como una personalidad ficticia, e impidamos por ello una participaci¢n efectiva; esto puede incluso da¤ar la consciencia porque nos volvemos v¡ctimas de nuestras propias fantas¡as, y sucumbimos a los poderes del inconsciente, cuyos peligros son bien conocidos de los analistas. Pero si te pones en el drama como realmente eres, no s¢lo se gana en realidad, sino que tambi‚n creas, por tu cr¡tica de las fantas¡as, un contrapeso eficaz a las tendencias que se te escapan de las manos. Porque lo que est  pasando ahora es una aproximaci¢n firme al inconsciente. Aqu¡ es donde la unio mentalis comienza a hacerse real. Lo que estamos creando ahora es el comienzo de la individuaci¢n, cuya meta inmediata es la experiencia y la producci¢n del s¡mbolo de totalidad. P rrafo 754 : Con frecuencia acontece que el paciente contin£a simplemente observando sus im genes sin considerar lo que significan para ‚l. Puede y debe entender sus significados, pero esto es de valor pr ctico s¢lo mientras no est‚ suficientemente convencido de que el inconsciente puede aportarte valiosas intuiciones. Mas una vez que ha reconocido este hecho, tambi‚n deber¡a saber que tiene entonces en sus manos una oportunidad para obtener, por su conocimiento, la independencia del analista. Esta conclusi¢n es la que no le gusta extraer, con el resultado de que frecuentemente se detiene en la mera observaci¢n de sus im genes. El m‚dico, si no ha tratado este procedimiento en s¡ mismo, no puede ayudarle a franquear este obst culo -asumiendo, por supuesto, que existan razones imperiosas para proseguir el proceso. En tales casos no existe un imperativo m‚dico o ‚tico sino solamente un mandato del destino, por lo que pacientes que de ning£n modo carecen de la necesaria perspicacia se estancan frecuentemente en este punto. Como esta experiencia no es rara, s¢lo puedo concluir diciendo que la transici¢n desde una actitud meramente perceptiva, es decir, est‚tica, a una actitud de juicio est  lejos de ser algo f cil. En efecto, la psicoterapia moderna ha alcanzado este punto y est  comenzando a reconocer la utilidad de percibir y dar forma a las im genes, sea por medio del l piz y el pincel o por la modelaci¢n. Se podr¡a pensar tambi‚n en una formulaci¢n musical, siempre que la m£sica fuera realmente compuesta y transcrita. Aunque no he observado nunca en mi carrera casos de este g‚nero, el Arte de la Fuga de Bach parece presentar un ejemplo de esta clase, de igual manera que la representaci¢n de los arquetipos es un contenido b sico de la m£sica de Wagner. (Estos fen¢menos, sin embargo, provienen menos de una necesidad personal que de una compensaci¢n inconsciente producida por el esp¡ritu de la ‚poca, aunque no puedo discutir esto aqu¡). P rrafo 755 : El paso m s all  de una actitud puramente est‚tica puede ser desconocido para la mayor¡a de mis lectores. Yo mismo he dicho poco sobre ello y me he contentado con indicaciones. Este no es un asunto que pueda tomarse a la ligera. Hice un intento hace ya treinta a¤os sobre m¡ mismo y sobre otros, y debo admitir que aunque es posible y conduce a resultados satisfactorios, es tambi‚n muy dif¡cil. Puede aconsejarse sin dudar si un paciente ha alcanzado la etapa de conocimiento descrita anteriormente. Si encuentra la tarea demasiado dif¡cil, renunciar  de ordinario desde el principio y no franquear  nunca el peligroso impasse. El peligro inherente en un paciente que presenta disposiciones psicop ticas reside en el riesgo de desencadenar una psicosis. Esta posibilidad, muy desagradable, se presenta desde el comienzo del tratamiento, cuando por ejemplo, el an lisis de los sue¤os ha activado el inconsciente. Pero si ‚ste va tan lejos que el paciente puede hacer imaginaci¢n activa y dar forma a sus fantas¡as y no existen incidentes graves, no se debe temer en general un peligro serio. Naturalmente uno se pregunta qu‚ miedo -si lo hay- le previene de dar el pr¢ximo paso, la transici¢n a una actitud de juicio (el juicio por supuesto debiera ser obligatorio intelectual y moralmente). Hay razones suficientes para el miedo y la incertidumbre porque la participaci¢n voluntaria en la fantas¡a es alarmante para una mente ingenua y raya en una psicosis anticipada. P rrafo 756 : Naturalmente hay una diferencia enorme entre una psicosis anticipada y una real, pero la diferencia no siempre se percibe claramente y esto da lugar a la incertidumbre o incluso a un ataque de p nico. A diferencia de una psicosis real, que se precipita sobre ti y te inunda con fantas¡as ingobernables que irrumpen del inconsciente, la actitud de juicio supone una implicaci¢n voluntaria en esos procesos de fantas¡as que compensa la posici¢n individual y, en particular, la colectiva de la consciencia. El prop¢sito manifiesto de esta implicaci¢n es integrar las aseveraciones del inconsciente, para asimilar sus contenidos compensatorios, y producir un significado global que haga la vida digna de ser vivida, y que para un n£mero no peque¤o de personas la haga posible. La raz¢n por la que la implicaci¢n parece una psicosis es que el paciente est  integrando los mismos materiales de fantas¡a de los que el enfermo mental cae v¡ctima por no poder integrarlos, sino que es tragado por ‚l. En los mitos, el h‚roe es el que triunfa sobre el drag¢n, no el que es devorado por ‚l. Y sin embargo, los dos tienen que tratar con el mismo drag¢n. A dem s, no es h‚roe el que nunca se encontr¢ con el drag¢n, o quien si lo vio una vez, declar¢ despu‚s que no vio nada. De la misma forma, s¢lo el que se ha arriesgado a luchar con el drag¢n y no ha sido vencido, gana el tesoro escondido, "el tesoro dif¡cil de lograr". S¢lo ‚l tiene el t¡tulo genuino de la auto-confianza, porque se ha enfrentado con el oscuro territorio de su self (S¡-Mismo) y as¡ se ha ganado a s¡ mismo. Esta experiencia le da fe y confianza, la pistis en la capacidad del self para sostenerle, pues todo lo que le amenazaba de su interior, lo ha hecho suyo. Ha adquirido el derecho a creer que ser  capaz de superar todas las amenazas futuras con los mismos medios. Ha llegado a una certeza interna que lo hace capaz de autoconfianza, y lograr lo que los alquimistas llamaron la unio mentalis. P rrafo 757: Por lo general, este estado est  representado gr ficamente por un mandala. Tales figuras contienen bastante a menudo claras alusiones al cielo y a las estrellas, y por ello se refieren a algo como el cielo "interior," el "firmamento", o el "Olimpo" de Paracelso, el Microcosmos. Es ‚ste tambi‚n ese producto circular, es decir el "cielo" que Dorn quer¡a producir "por movimientos continuos de rotaci¢n". Como no es muy probable que ‚l realizara alguna vez esta quintaesencia como un cuerpo qu¡mico, y no pretendi¢ tampoco haberlo hecho, debemos preguntarnos si ‚l se refer¡a realmente a esta operaci¢n qu¡mica o m s bien, quiz  a la obra alqu¡mica en general, es decir, la transmutaci¢n del Mercurio duplex bajo el sin¢nimo del vino blanco y rojo, aludiendo as¡ a la obra al blanco (ad  lbum) y al rojo (ad rubeum). Esta £ltima hip¢tesis me parece m s veros¡mil. De todos modos, se alud¡a a un trabajo de laboratorio. Dorn "perfil¢" su intuici¢n de un centro misterioso preexistente en el hombre, que representaba al mismo tiempo un cosmos, o sea una totalidad, mientras que ‚l mismo permanec¡a consciente de que estaba representando el self en la materia. El complet¢ la imagen de la totalidad con la mezcla de miel, hierbas m gicas y sangre humana, es decir lo que ellas significaban, tal como lo hace hoy d¡a una persona que asocia numerosos atributos simb¢licos al mandala que dibuja. Asimismo Dorn, siguiendo el antiguo modelo Sabeo y Alejandrino, atra¡a la "influencia" de los planetas (stellae inferiores) -o "T rtaro" y el aspecto mitol¢gico del submundo- a su quintaesencia como el paciente hace hoy d¡a". BIBLIOGRAFÖA : 1- Groesbeck : Carl Jung. En Kaplan y Sadock :Tratado de psiquiatr¡a . Ed. Salvat, 1990. 2- Jung, C. G : Obra completa . Editorial Trotta : -Volumen 5 : S¡mbolos en transformaci¢n -Volumen 6 : Tipos psicol¢gicos -Volumen 8 : La din mica del inconsciente -Volumen 9/1 : Los arquetipos y el inconsciente colectivo -Volumen 12 : Psicolog¡a y alquimia -Volumen 14 : Mysterium coniunctionis 1 y 2 -Volumen 18 : La vida simb¢lica 1 y 2 3-Rubino, V. : -Fundamentos del pensamiento de Carl Jung. Internet: Fundaci¢n Jung Argentina, 1999. -Sue¤os, arquetipos y creatividad . Ed. Lumen, 1995. 4-Sharp, D . : Lexicon jungiano . Editorial Cuatro Vientos, 1998. 5-Wolman, B . : Teor¡as y sistemas contempor neos en psicolog¡a . Ed. Martinez Roca, 1975. 4.El trabajo gestalt de Perls y Gendlind Jos‚ Evaristo Luj n Jim‚nez y Juan Jos‚ Ruiz S nchez Fritz Perls Frederick Salomon Perls naci¢ el 8 de Julio de 1893 en Berl¡n. Su padre Nathan era fraccionador de vinos y viajante de comercio. Mas¢n. Su madre Amalia era jud¡a ortodoxa, fan tica del teatro y la ¢pera. Ten¡a dos hermanas. Una mayor llamada Else, ciega y la menor, Grete actuaba y se vest¡a como var¢n. Se llevaba muy mal con su padre y no se hablaban. Su infancia fue dura ya que sus padres lo castigaban y fue echado de la escuela hasta que a los 14 a¤os entr¢ a otra escuela en la cual se sinti¢ m s c¢modo y tom¢ contacto con el mundo del teatro . Empieza sus estudios de Medicina en Berl¡n al salir del colegio. Pero en 1914 con el inicio de la 1era. Guerra es eximido de ella por padecer malformaci¢n card¡aca. En 1916 entra como voluntario en la Cruz Roja hasta 1918 all¡ lo hieren en la cabeza y tiene otras complicaciones. En 1920, a los 27 a¤os se recibe de m‚dico. 1923 viaja a New York para revalidar su t¡tulo pero se lo niegan por no saber ingl‚s. Se vuelve a Alemania desanimado. En eso conoce a Lucy, una mujer mayor que ‚l que le hace conocer cosas nunca vividas y transgredir los l¡mites. Hace psicoan lisis con Karen Horney (1885-1953). En 1926 s‚ mud¢ a Frankfurt. Es asistente de Kurt Goldstein. All¡ conoce a Lore Posner, de 21 a¤os . En 1928 nuevamente en Berl¡n se dedica al psicoan lisis. Se casan en 1929 y en 1930/31 se van a Viena y supervisa con Helen Deutsch. En ese mismo a¤o 1930, Karen Horney le recomienda a Wilchem Reich. En 1931 nace Renate, su primer beb‚. En 1933 escapa a Holanda por la persecuci¢n nazi. Ernest Jones le consigue un cargo de psiquiatra en Sud frica, Johannesburgo. All¡ funda el Instituto Sudafricano de Psicoan lisis. En 1935 ya se han convertido en ricos y famosos . Nace su segundo hijo, Steve. En 1936 va al Congreso Internacional de Psicoan lisis de Praga, Checoslovaquia y presenta su trabajo sobre "Las Resistencias Orales" Freud lo rechaza y ‚l rompe con el psicoan lisis. Aparece en 1940 su obra "Ego, Hambre y Agresi¢n". .En plena 2¦. Guerra se alista en la armada sudafricana como psiquiatra hasta 1946, a¤o en que se muda a N. York y se separa de su familia hasta el a¤o siguiente donde su familia se va a vivir con ‚l. En 1950 se forma el Grupo de los 7 que lo forman : ‚l y Lore, Paul Godman, Isadore From, Paul Weisz, Elliot Shapiro, Sylvester Eastman y Ralph Hefferline. En el a¤o 1951 publican su primera obra conjunta llamado "Gestalt Therapy" En 1952 Fritz y su esposa Laura o Lore, fundan el Instituto Gest ltico de N. York y en 1954 se crea el Instituto Gest ltico de Cleveland . Fritz decide salir de "gira " para dar a conocer su enfoque . Va a Miami, Los Angeles, Chicago y Detroit. En 1955 cansado y deprimido, a los 63 a¤os se muda a la Florida y aparece otro amor en su vidael el a¤o 1957, Marty Fromm, una joven de 32 a¤os . Su pasi¢n dura dos a¤os. En 1962 viaja durante 18 meses por todo el mundo. Israel (kibbutz), Jap¢n (2 meses en un monasterio zen) En Diciembre de 1963, Michel Murphy y Richard Price le proponen convertirse en hu‚sped residente en Esalen. En 1964 se instala. En 1965 su salud era muy mala entonces Ida Rolf que tambi‚n fue a Esalen lo ayuda a recuperarse y queda como nuevo, lleno de ganas de vivir . Sus talleres (su circo, como ‚l los llamaba ) son numerosos y se hace famoso apareciendo en las revistas m s conocidas de U.S.A . Se publica su famoso libro "Sue¤os y Existencia " . En 1969 cumple su sue¤o, crear un kibbutz gest ltico en Canad , en el Lago Cowichan, con 30 de sus disc¡pulos formados en Esalen. En 1970 viaja a Berl¡n, Par¡s y Londres . Al regresar a Chicago sufre un infarto, le descubren c ncer de p ncreas y muere el 14 de Marzo de 1970 a los 77 a¤os. Su muerte fue celebrada por 1500 personas con danzas y m£sica, como ‚l quer¡a. 4.1.Teor¡a INTRODUCCIàN "... no puede ense¤arse, esto lo explicita muy bien aquel viejo cuento que o¡ a Tony de Mello de un gobernador en la India que, renunciando a su status, cargo y posesiones, fue a un monasterio motivado por aprender sabidur¡a. Admitido en el monasterio solicit¢ enseguida entrevistarse con el maestro. ¨A qu‚ vienes? Le pregunt¢ el maestro. A que me ense¤es sabidur¡a. El maestro, despu‚s de un silencio, respondi¢ escuetamente: la sabidur¡a no puede ense¤arse. Decepcionado y frustrado el exgobernador se apartaba del monasterio, cuando el maestro le llam¢ matizando: "le he dicho que no puede ense¤arse, pero no que no pueda aprenderse"". (Jos‚ A. Garc¡a-Monge) Plantea desde el inicio serias dificultades cualquier exposici¢n relativa al enfoque terap‚utico human¡stico sobre los sue¤os. Ello es debido precisamente a que ni siquiera podemos establecer de modo bien delimitado cuales son, y cuales no son, las psicoterapias human¡sticas. Por otra parte, cualquier exposici¢n que pretenda presentar de forma sistematizada, acad‚mica, teorizada, el trabajo terap‚utico de los sue¤os en estas modalidades de psicoterapia, puede acabar resultando un esfuerzo ilusorio. Estamos ante unas disciplinas que se resisten a presentar su saber como unitario, exhaustivo, ni siquiera transmisible al modo pretendido por los principios de comunicabilidad postulados por toda ciencia. Antes al contrario, hablamos de un saber que parece hecho precisamente del "material con que se fabrican los sue¤os", parafraseando al cinematogr fico halc¢n malt‚s. Efectivamente, en contadas ocasiones, y s¢lo cuando nos centramos en autores concretos o sobre temas espec¡ficos, podemos hablar de teor¡as o tecnolog¡as human¡sticas en psicoterapia: con unos principios y corolarios psicol¢gicos definidos y con t‚cnicas describibles y comunicables convencionalmente, y m s all  de la transmisi¢n inici tica que se genera por la formaci¢n y supervisi¢n pr cticas. As¡ por ejemplo, uno de los mejores expositores de la gestalterapia, Claudio Naranjo, califica este modelo como "un sistema construido m s bien sobre el entendimiento intuitivo que sobre la teor¡a. /.../ La terapia gest ltica no ha surgido como la aplicaci¢n de un cuerpo de teor¡a, sino que m s bien es un asunto de estar en el mundo de una cierta manera", es como si las t‚cnicas de las terapias human¡sticas partieran de las experiencias y de la creatividad de los terapeutas que ejercen ese 'estar en el mundo de una cierta manera', y a partir de ello, comenzaran cualquier construcci¢n te¢rica a posteriori, sobre el modelo psicoterap‚utico ejercido. Ante este panorama, y desde la necesidad de una exposici¢n m¡nimamente sistematizada, podemos asumir en principio un acercamiento historicista al tema que permita obtener unas primeras pistas sobre las corrientes human¡sticas. Desde aqu¡, es sabido que las principales l¡neas de esta modalidad de psicoterapia proceden de autores que se formaron inicialmente en el Psicoan lisis freudiano, mostrando una reacci¢n contra sus principios mecanicistas, e insistiendo m s en las vertientes interpersonales, fenomenol¢gicas y existenciales de la persona. Sus autores pretendieron crear una "tercera fuerza" frente al imperialismo del Psicoan lisis y el Conductismo dentro de las instituciones que mov¡an la Psicolog¡a. Sus objetivos terap‚uticos tambi‚n iban m s all  de lo estrictamente cl¡nico psicopatol¢gico. Pretend¡an ayudar al hombre a integrar y desarrollar la totalidad de sus potencialidades en los diversos niveles que lo constituyen como ser humano. En este sentido, y en respuesta a los esfuerzos de las disciplinas precedentes en la Psicolog¡a por analizar y definir los diversos aspectos del hombre, la Psicolog¡a Human¡stica intentaba una labor de s¡ntesis hol¡stica sobre el sujeto. Con estas premisas, los distintos autores e iniciadores de escuelas human¡sticas har n una relectura del Psicoan lisis tanto en lo teor‚tico como en la aplicaci¢n pr ctica del encuentro psicoterap‚utico. Sin embargo, el paradigma paicoanal¡tico seguir  latente en sus nuevos enfoques. Por ejemplo, Berne har  con su An lisis Transaccional una traducci¢n fenomenol¢gica e interacccionista de los conceptos de la segunda t¢pica propuesta por S. Freud, quedando sus conceptos del Padre, Adulto y Ni¤o como trasuntos del Superyo, Yo y Ello freudianos. Del mismo modo, Perls retomar  las nociones de defensas inconscientes y sus correlatos corporales asumiendo las ideas de Freud y su disc¡pulo W. Reich. Desde este punto de vista, es comprensible advertir que no se aleja excesivamente del Psicoan lisis la forma de conceptualizar los sue¤os por parte de la Psicolog¡a Human¡stica, aunque s¡ ofrecer  un enfoque de trabajo bien diferenciado. Otra de las fuentes primordiales de las psicolog¡as human¡sticas ser n las filosof¡as orientales: El Tao, el Zen, etc. Ya lo hemos ilustrado con la narraci¢n que iniciaba este cap¡tulo. El mismo Abraham Maslow, uno de los principales teorizadores de la Psicolog¡a Human¡stica, enfoca ‚sta como "una teor¡a taoista del conocimiento" frente a la teor¡a objetivista del conductismo. A la hora de presentar el enfoque human¡stico de trabajo con los sue¤os nos centraremos en los modelos que han abordado m s directamente el tema y as¡ lo han trabajado desde sus inicios hist¢ricos como paradigma psicoterap‚utico. Nos referimos al Psicodrama de Moreno, la Terapia Gestalt de F. Perls, la Terapia Experiencial y de Focusing e E.Gendlin, y la Logoterapia de V. Frankl. Justificamos el orden de presentaci¢n de los modelos siguiendo criterios hist¢ricos y tambi‚n de orden did ctico, por cuanto creemos que el tratamiento del enfoque psicodram tico encuentra una adecuado pre mbulo al del enfoque gest ltico, y ‚ste a su vez del enfoque experiencial. Caso aparte constituir , como veremos, el tratamiento de la logoterapia, paradigma terap‚utico notablemente diferenciado de los anteriores en sus postulados y t‚cnicas. EL TRABAJO CON LOS SUE¥OS EN PSICODRAMA Dec¡a Shakespeare que "el mundo entero es una escena en la que nosotros somos los actores". Desde esta idea fundamental, partiendo de su notable formaci¢n en poes¡a y teatro, J.L.Moreno (1889-1974) desarroll¢ el Psicodrama, como un teatro de la verdad y la improvisaci¢n con un fin terap‚utico. El Psicodrama propone un entorno terap‚utico grupal donde el paciente se sit£a como Protagonista, quien de forma improvisada representa una escena traum tica o relevante, ya sea un sue¤o, un recuerdo infantil, sus problemas relacionales actuales, etc.. El terapeuta psicodramatista act£a como un director de escena ayudando al Protagonista a realzar su dramatizaci¢n; para ello recurrir  a varios Yo-Auxiliares, que acompa¤an la acci¢n personificando los papeles del drama; del mismo modo, el resto del grupo se constituye como p£blico, que presencia la obra y ser  caja de resonancia de los fen¢menos psicodram ticos escenificados. En el proceso psicodram tico ser  fundamental la espontaneidad, se trata de permitir representar al sujeto no s¢lo las situaciones conflictivas de la vida real, sino tambi‚n el poder sobrepasarlas con la creaci¢n dram tica, poniendo en juego todas las facetas de su personalidad, integr ndolas a partir de la acci¢n, el movimiento. As¡, se obtiene una catarsis que es "la suma de todas las emociones que genera la participaci¢n activa en el juego dram tico". La sesi¢n psicodram tica consta normalmente de tres fases fundamentales: 1. Precalentamiento: Todos los miembros del grupo (terapeuta, p£blico y protagonista) realizan ejercicios similiares a los de entrenamiento de actores (imitaci¢n de gestos, expresi¢n corporal, pantomima, etc.) para fomentar la desinhibici¢n y la toma de contacto del protagonista con sus problemas y conflictos a trabajar. 2. Dramatizaci¢n: El protagonista sube al escenario y comienza la acci¢n psicodram tica propiamente dicha. En esta fase la producci¢n a trav‚s de la espontaneidad ser  fundamental, y para ello el psicodramatista se servir  de todo su arsenal de t‚cnicas para conducir la sesi¢n: el soliloquio, el espejo, el doble, el cambio de roles, la realidad extra, etc. 3. Verbalizaci¢n: Una vez que el protagonista ha expresado plenamente su problema con la dramatizaci¢n, suele sentirse vulnerable y desvalido. Ante la situaci¢n, el proceso psicodram tico se clausura con el apoyo afectivo por parte tanto del terapeuta como del grupo. Se inicia una dialogo en el que se expresan los momentos de la sesi¢n con los que emocionalmente se ha identificado. Con ello se hace transici¢n entre la sesi¢n psicodram tica (donde la espontaneidad se libera) y la vida real (donde es necesario controlar el rol que se juega), sirvi‚ndose de filtro para trasladar cuanto de aprovechable, saludable y terap‚utico hay en la espontaneidad del protagonista para su vida real. Psicodrama de los sue¤os "Yo comienzo donde usted acaba, usted analiza los sue¤os en su consulta y yo permito que sean capaces de volver a so¤ar", tal es la diferencia de enfoque que Moreno present¢ en una ocasi¢n a Freud, a prop¢sito del tema que nos ocupa. Como ya hemos referido anteriormente, los sue¤os son objeto frecuente de trabajo en el enfoque psicodram tico, y suele realizarse dentro del marco grupal acostumbrado, con un precalentamiento inespec¡fico, pero con una metodolog¡a concreta. Los participantes han de tomar contacto con el espacio imaginario de la escena y posteriormente se les pide que busquen un lugar donde echarse en dec£bito supino, cierren los ojos e inicien una relajaci¢n. Desde esta posici¢n, como analog¡a del proceso de irse a dormir, se les emplaza a recordar los sue¤os que les venga a la mente, o que hayan sido elegidos como objeto de trabajo: que se recreen en ellos, sus componentes, el contexto, las personas, escenas, etc.. Seguidamente se les invita a incorporarse lentamente, tambi‚n en proceso an logo al despertar, formar peque¤os grupos en los que todos narran sus sue¤os a los dem s y eligen uno para dramatizar, valorando si el contenido es resonante, relevante para el grupo. De esta forma se favorecen las asociaciones grupales con el material expuesto y todo ello llevar  a la elecci¢n del Protagonista. Una vez que ha salido el Protagonista, y para facilitar el inicio del trabajo psicodram tico, se suele pasear con ‚l por la Escena, de modo que la repetici¢n de lo so¤ado nos da pautas para continuar, pues en este di logo itinerante conocemos nuevos datos acerca de lo que rodea a lo on¡rico: ¨Cuando lo so¤¢?, ¨Con que frecuencia?, ¨Donde?, etc.. Optamos por comenzar con el dormitorio y el momento de acostarse si: 1- El protagonista no se encuentra preparado para la acci¢n y necesita m s tiempo de preparaci¢n. 2- De lo informado se deduce que ese espacio tiene que ver con situaciones internas o relacionales que se reflejan deformadamente en el sue¤o manifiesto. 3- Como una informaci¢n m s dentro del proceso de desciframiento del sue¤o, ser¡a una dramatizaci¢n diagn¢stica. Si por el contrario el sujeto est  preparado o el contenido del sue¤o no parece relacional, pasamos directamente a la representaci¢n. El trabajo con el sue¤o comienza con la escena de la descripci¢n del dormitorio del protagonista, iniciando la dramatizaci¢n con el acto de irse a dormir, para desde el sue¤o, como si de un despertar imaginario se tratase, dar entrada al propio sue¤o como objeto de escenificaci¢n. Este procedimiento aporta informaci¢n acerca del so¤ante, no solo el dormitorio, sino tambi‚n sobre con qui‚n duerme y qu‚ postura adopta al dormirse. Al representar el momento en que se so¤¢ (t‚ngase en cuenta que el sue¤o a trabajar puede haber surgido hace largo tiempo), facilita datos previos al contenido del sue¤o, y sirve tambi‚n como atemperaci¢n para la escena del sue¤o, de tal forma que el Protagonista se centre en su mundo personal, se olvide del p£blico y se prepare adecuadamente para la acci¢n, es decir, fundi‚ndose calentamiento y dramatizaci¢n en un solo procedimiento. Una vez que se comienza la representaci¢n del sue¤o, con Yo Auxiliares escogidos por el Protagonista, los roles que no sean bien desempe¤ados se corrigen mediante la Inversi¢n de Roles, comprobandose las posibles discordancias entre lo verbalmente referido y lo representado. Puede hacerse pasar al Protagonista por todos los Roles del Sue¤o, pues as¡ se enriquece el material aportado a la hora de la Asociaci¢n de Escenas. La representaci¢n no acaba con la puesta en escena del contenido manifiesto, como hemos visto la Inversi¢n de Roles proporciona nuevas perspectivas a seguir. A veces son las distorsiones las que generan nuevas escenas. Las escenas que proporcionan estos indicadores son representadas, pues son los puntos de referencia que nos llevan a la Escena Latente o Escena Nuclear Conflictiva. Si este encadenamiento de escenas ha proporcionado un cambio en la visi¢n del sue¤o, se anima al Protagonista a volverlo a so¤ar. Sobre este reso¤ar insiste Zerka Moreno, la esposa de J.L.. Moreno, continuadora de su obra tras su muerte: el Protagonista es el Autor del Gui¢n de la Representaci¢n, por lo que a ‚l le compete volver o no al sue¤o manifiesto y cambiarlo seg£n lo que se haya dado cuenta en las dramatizaciones. Se le da la oportunidad de trasformar lo acaecido y probarlo en el "aqu¡ y ahora" de la escena. Esto permite que el sujeto pueda seguir so¤ando, pues los temores, amenazas, etc. son modificados por la acci¢n en elementos m s familiares y cercanos al protagonista. No obstante, si durante el psicodrama no se ha producido un cambio suficiente, existen elementos del sue¤o que determinen la necesidad de seguir profundizando o si el Protagonista demanda dejar las escenas en un momento dado, se respeta esta resistencia y no se le invita a volver a so¤ar el sue¤o. Esta cadena de escenificaciones de los sue¤os que sigue a la representaci¢n del sue¤o manifiesto, revela con extremada facilidad el contenido y los pensamientos latentes. De los aspectos intraps¡quicos se pasa a los interaccionales, donde es la vida cotidiana del sujeto, sus expectativas y deseos, lo que se evidencian, es decir se exterioriza de forma interactiva su propia intimidad, pero, como afirma Leutz G. (7), "el reconocimiento del protagonista de la correspondencia entre el sue¤o manifiesto y las circunstancias de la vida no se alcanza mediante la interpretaci¢n, sino por su 'experiencia de evidencia' en psicodrama". En este contexto remarcamos la frase de Moreno (1969): "La interpretaci¢n est  en la actuaci¢n misma", tal es la clave de la terapia psicodram tica. En la fase de Verbalizaci¢n y Comentario Grupal se rehusa todo intento de desentra¤ar los entresijos del sue¤o del Protagonista, puesto que ‚l ya se ha desnudado en la Escena. El objetivo ahora es incitar a compartir las vivencias que la representaci¢n del sue¤o y las escenas resonantes que hayan surgido en los asistentes. Se arropa al Protagonista, se desentra¤a el sentido grupal del sue¤o y se abre la oportunidad de seguir dramatizando con escenas asociadas de los diferentes componentes del grupo. Es el momento de reflexi¢n tras la acci¢n, donde lo so¤ado se ubica no solo en relaci¢n al pasado sino tambi‚n de cara al futuro. El Protagonista se erige como Creador de su propia historia, por encima de la atribuci¢n m gica y fatalista del destino o la esperanza pasiva y providencialista de cualquier creencia, haciendose responsable a s¡ mismo como sujeto de su argumento existencial. LA TERAPIA GESTALT "Yo soy yo, t£ eres t£. No estoy en la vida para responder a tus expectativas y t£ no est s en la vida para responder a las m¡as. Si por casualidad nos encontramos, ser  hermoso. Si no, cada uno podr  seguir en paz su propio camino." F. Perls (1893-1970) fund¢ la Terapia Gestalt a partir de su formaci¢n psicoanal¡tica, como reacci¢n a los postulados mecanicistas y de fragmentaci¢n de las instancias y procesos psicol¢gicos, incorporando las ideas hol¡sticas de la Psicolog¡a de la Gestalt de Wertheimer, as¡ como las formulaciones existencialistas de la psicoterapia de Binswanger. A igual que se ha dicho sobre otros modelos, no ser¡a ‚ste el marco id¢neo para una presentaci¢n exhaustiva del enfoque de la Gestalterapia. No obstante, entendemos necesaria una exposici¢n a muy grandes rasgos de los postulados fundamentales de su modelo que sirva de marco de conocimientos desde el que poder ilustrar cuanto de singular tiene esta modalidad psicoterap‚utica en cuanto al trabajo con los sue¤os. Perls tuvo un limitado inter‚s te¢rico, prefiriendo siempre centrarse en la pr ctica cl¡nica. Por tanto, para cualquier presentaci¢n de su modelo hemos de recurrir prioritariamente a sus disc¡pulos m s destacados antes que a los textos del fundador, m s dirigidos a la publicaci¢n de protocolos comentados de sus sesiones terap‚uticas. Como primera aproximaci¢n, asumimos la s¡ntesis en ocho puntos que Starak (1984) hace de la Terapia Gestalt: 1. La Gestalt es un sistema de integraci¢n; 2. Que enfatiza en los sistemas del darse cuenta, en oposici¢n a las modalidades de pensamiento, conocimiento y uso del intelecto; 3. Que acepta las experiencias en oposici¢n al an lisis; 4. Que enfoca en el darse cuenta, en el aqu¡ y el ahora; 5. Que cree que la llave del cambio se encuentra en el presente; 6. Que se apoya en la centraci¢n para resolver los conflictos que surgen con las polaridades; 7. Que enfatiza la autorresponsabilidad en oposici¢n a culpar las fuerzas externas a la persona; 8. Que utiliza t‚cnicas de observaci¢n y experimentaci¢n. De acuerdo con el autor, como n£cleo fundamental del modelo tendr¡amos la ya citada asunci¢n hol¡stica del fen¢meno humano, con una visi¢n del organismo como un todo en el que cuerpo, mente, y sujeto no est n separados y fragmentados en otras instancias, sino que son vistos como una realidad £nica y total. Se trata de un organismo con su propia capacidad para la autorregulaci¢n frente a las demandas del entorno o sus propias necesidades, que busca por s¡ s¢lo su equilibrio con el medio de forma continua, espont nea y nunca acabada. Todo ello desde una valoraci¢n primordial del presente como vivencia inmediata y fundamental: "Tan s¢lo existe el presente, el eterno aqu¡ y ahora. S¢lo con esta consciencia de vivir el instante, olvidando pasados y futuros, seremos capaces de eliminar el sufrimiento de nuestra vida y disfrutar de la libertad que ella nos brinda". Relacionada directamente con esta valoraci¢n del aqu¡-ahora encontramos la palabra clave del buen funcionamiento personal, y por ende del proceso psicoterap‚utico. Se trata del darse cuenta, el contacto ("awareness"): el conocimiento inmediato de los medios interno y externos, la sensaci¢n de conciencia y nexo con ambos medios, un contacto con uno mismo como organismo para percibir las sensaciones corporales, los sentimientos, ideas y actos, reclamando y sintiendo la propiedad de cada uno de ellos. Como ya indicamos, el individuo busca constantemente un equilibrio din mico entre su medio interno y externo a trav‚s de su proceso de darse cuenta, gracias a su propia autorregulaci¢n organ¡smica, que lo hace capaz de advertir sus necesidades, siguiendo una natural satisfacci¢n de las mismas y aliviando sus tensiones, y que va integrando las experiencias como proceso global de aprendizaje, que a su vez formar n parte del fondo sobre el que surgir n las nuevas necesidades y experiencias que constituir n las nuevas figuras gest lticas. Sin embargo, cuando el proceso queda bloqueado en alguna parte, no se satisfacen las necesidades, se perturba la salud f¡sica, mental, emocional o espiritual. Es el concepto de homeostasis o autorregulaci¢n, que se define como "el proceso mediante el cual el organismo interact£a con su ambiente."..."El organismo tambi‚n tiene necesidades de contacto al igual que necesidades psicol¢gicas. stas se experimentan cada vez que el equilibrio sicol¢gico se perturba, al igual que las necesidades fisiol¢gicas se sienten toda vez que el equilibrio fisiol¢gico se ve perturbado. Estas necesidades psicol¢gicas son lo que podr¡amos llamar la contrapartida psicol¢gica del proceso homeost sico.". M s adelante se¤ala que "al formular este principio en t‚rminos de la psicolog¡a de la Gestalt podemos decir que la necesidad dominante del organismo en cualquier momento, se convierte en la figura en primer plano y las dem s necesidades retroceden, al menos temporalmente, al fondo." ... "Para que el individuo satisfaga sus necesidades, para crear o completar la Gestalt, para pasar a otro asunto, tiene que ser capaz de sentir lo que necesita y debe saber c¢mo manejarse a s¡ mismo y a su ambiente, ya que incluso las necesidades puramente fisiol¢gicas pueden ser satisfechas £nicamente mediante la interacci¢n del organismo y el ambiente.". Siguiendo con las palabras del fundador, "en terapia, este tipo de autorregulaci¢n es muy importante porque lo emergente, lo inconcluso, saldr  a la superficie. No tenemos que cavar, est  todo ah¡ y se puede mirar de la siguiente manera: desde adentro, alguna figura emerge, surge, viene a la superficie, luego sale al mundo externo, alcanza lo que queremos, vuelve, asimila y recibe. Algo nuevo surge y de nuevo el mismo proceso se repite.". Todo lo cual entra de lleno en el potencial de autorrealizaci¢n del ser humano, tal y como lo preconizan los principales autores de la Psicolog¡a Human¡stica, dentro de una idea hol¡sta del ser humano, el cual se concibe como un ser unificado, desechando la antigua divisi¢n mente-cuerpo. Es de destacar la aportaci¢n te¢rica de Perls a la ontog‚nesis de la agresividad humana. En su primera obra, "Yo, hambre y agresi¢n" (1947), Perls ya se desmarc¢ del Psicoan lisis freudiano al propugnar la importancia del instinto del hambre, m s all  del instinto sexual, en la conformaci¢n del sujeto. As¡, el instinto de hambre va dirigido a la autoconservaci¢n, en contraposici¢n al sexual, que va encaminado a la conservaci¢n de la especie. El instinto del hambre tambi‚n mostrar  distintas fases evolutivas: prenatal, predental (lactancia), de los incisivos (etapa del morder) y la de los molares (morder y mascar). Mientras en la fase predental emerge la impaciencia, la destrucci¢n y agresividad ser n propias de la etapa del morder, mientras que la asimilaci¢n e incorporaci¢n, como formas maduras de agresi¢n, surgir n en la etapa de los molares. Para Perls, "el restablecimiento de la funci¢n biol¢gica de la agresividad es la verdadera soluci¢n al problema de la agresividad". Otro aspecto fundamental de su modelo es la consideraci¢n de la responsabilidad plena del paciente ante sus pensamientos, sentimientos y su conducta ante los dem s. Uno de los objetivos de la terapia ser  siempre el de romper con las dependencias que nos atan al exterior. Este plantemiento sobre la responsabilidad del sujeto favorece la formaci¢n y conservaci¢n de la relaci¢n terap‚utica, evitando que el sujeto pierda el tiempo culpando a los dem s de sus propias vivencias, facilitando la creaci¢n de opciones en su vida y la toma de decisiones que le procuren m s alegr¡a y placer. En el orden terap‚utico, esta asunci¢n de la responsabilidad del paciente facilitar  el fomento de la igualdad en la relaci¢n con el mismo, dado que el terapeuta no asume la responsabilidad por la mejora de la salud y el bienestar del paciente. En consonancia con su punto de vista fenomenol¢gico, la gestalterapia hace desprecio por todo tipo de explicaciones, interpretaciones, justificaciones o de actividad conceptualizante en la terapia. Es el "acercadeismo", hablar sobre las cosas nos aparta inmediatamente de ellas, de nuestra experiencia inmediata y directa En cuanto a los aspectos terap‚uticos, la Terapia Gestalt se basa, como el Psicodrama, en las t‚cnicas activas, con un movimiento de contacto respecto a lo conflictivo, que permite darse cuenta de lo que se evita, trabaja en el aqu¡-ahora de una forma emocional: "No basta con recordar un incidente del pasado, uno tiene que volver a ‚l psicodram ticamente. Del mismo modo que hablar de uno mismo es una resistencia en contra de vivenciarse uno mismo, as¡ tambien la memoria de una experiencia -sencillamente hablar acerca de ella- la deja aislada como un dep¢sito del pasado, tan falta de vida como las ruinas de Pompeya.", refiere Perls. Sigue un trabajo por capas, que gr ficamente denomina "pelando la cebolla". Respecto a las t‚cnicas terap‚uticas empleadas, la m s conocidad y representativa de las propuestas por la Gestalterapia es la "silla vac¡a" o "silla caliente", t‚cnica presentada por F. Perls. El cliente tiene frente a s¡ mismo una silla, en la cual en fantas¡a imagina que est  sentada la persona ausente, o un elemento, objeto, evento, etc. que sea material de trabajo terap‚utico y con el que el cliente sostendr  una posici¢n dial¢gica. El cliente inicia hablando a quien (o a lo que) ha colocado en la otra silla, sent ndose posteriormente en la "silla vac¡a" y respondiendo a la otra parte Como filosof¡a moral, o principios actitudinales para la salud y el bienestar ps¡quico del individuo impl¡citos en la gestalterapia, sintetizamos los propuestos por Naranjo: - Vive ahora. Oc£pate del presente. ð Vive aqu¡, no te preocupes por lo ausente. ð Experimenta la realidad, no la imagines. ð Gusta y mira, en vez de racionalizar. ð Expresa en vez de manipular, explicar, justificar o juzgar. ð No limites tu conciencia (awareness); entr‚gate el dolor igual que al placer. ð No adores ¡dolos; no aceptes m s "debes" que los tuyos propios. ð Asume la plena responsabilidad por tus acciones, sentimientos y pensamientos. ð Ac‚ptate como eres ahora y aqu¡. Terapia Gestalt de los sue¤os Si para el psicoan lisis freudiano los sue¤os son la v¡a regia del inconsciente, para la terapia Gestalt, son la v¡a regia de la integraci¢n. Los sue¤os constituyen un elemento importante en el trabajo terap‚utico, por cuanto en ellos se reflejan diversas partes de la personalidad del paciente, y se trata de que con ellos el individuo adquiera mayor conciencia de sus polaridades, las reconozca y ponga en juego para resolver sus conflictos personales e integrarlas. Ya ha sido tratado en otro cap¡tulo de esta obra el enfoque psicoanal¡tico de los sue¤os. Sin embargo, conviene hacer una puntualizaci¢n de orden epistemol¢gico que va a contribuir al esclarecimiento del punto de vista de la psicoterapia gest ltica sobre los sue¤os. El mismo Freud defin¡a el Psicoan lisis como un m‚todo de investigaci¢n de los mecanismos ps¡quicos profundos. As¡, con su obra sobre "La interpretaci¢n de los sue¤os", plantea los sue¤os como objeto de estudio y traducci¢n desde el m‚todo psicoanal¡tico. Para el psicoanalista, todo sue¤o tiene un significado pr cticamente un¡voco, comprensible desde el m‚todo y la hermen‚utica del Psicoan lisis y el estudio del inconsciente del sujeto psicoanalizado. Frente a las concepciones psicoanal¡ticas cl sicas de an lisis de sue¤os, el terapeuta gest ltico no los estudia de forma intelectualizada, y desde luego, no-interpretativa. En lugar de ello, el sue¤o se concibe como un mensaje existencial que eventualmente puede ser entendido, aunque no se busca alcanzar tal comprensi¢n pensando acerca de el propio sue¤o, al modo que propondr¡a el psicoanalista. Se trabaja como una experiencia m s del sujeto, valor ndose como si se estuviera realizando en el momento presente. De hecho, el paciente es invitado a narrar el contenido del sue¤o en tiempo presente. Claudio Naranjo afirmaba que "a veces, las explicaciones son evitaciones". En este sentido, se trata una vez m s de permitir que la experiencia hable por s¡ misma, lo inmediato, "entrar" al sue¤o en lugar de "traerlo a la mente", vivenci ndolo en el aqu¡-ahora terap‚utico para ganar conciencia de lo que transmite. De este modo, mientras el psicoan lisis trabaja con asociaciones libres a partir de elementos aislados del sue¤o que luego interpreta, en esta modalidad terap‚utica, seg£n Perls, "cuando m s nos abstengamos de hacer inferencias y de decirle al paciente lo que significan sus sue¤os y lo que significa lo que est  sintiendo, m s posibilidad habr  de que lo descubra por s¡ mismo sin atenderse a nuestros conceptos o proyecciones". Lo que se pretende es que el paciente reviva sus sue¤os en el momento presente, en la misma sesi¢n terap‚utica. "Los sue¤os son un mensaje existencial... son un mensaje de uno para s¡ mismo, para aquella parte del Yo que quiera atenderlos. Los sue¤os son probablemente la expresi¢n m s espont nea del ser humano". En s¡ntesis, "un sue¤o es una proyecci¢n condensada de nuestra existencia". Siguiendo con lo expuesto por el mismo fundador, en el trabajo de los sue¤os el terapeuta pide "al paciente que se identifique con todas las partes de su sue¤o, intente darse cuenta de la paradoja que representa y la resuelva". Considera que "todas las partes diferentes del sue¤o son fragmentos de nuestra personalidad. Ya que nuestro objetivo es hacer de cada uno de nosotros una persona entera, unificada, sin conflictos; lo que debemos hacer es juntar todos los fragmentos del sue¤o. Debemos reposeer estas partes proyectadas, las partes fragmentadas de nuestra personalidad. Debemos reposeer el potencial escondido que aparece en el sue¤o". Para Perls el trabajo psicoterap‚utico sobre el sue¤o supone hallar todos los elementos para captar su sentido, para ello basta con retomarlos a trav‚s de la experiencia que supone la identificaci¢n con cada uno de ellos, de modo que la figura -contenido manifiesto del sue¤o- y el fondo -contenido latente- sean integrados. La b£squeda y trabajo de polaridades, tan importante en la psicoterapia gest ltica, tambi‚n es crucial en los sue¤os, donde siempre se suelen representar los opuestos: perro de arriba, perro de abajo o el fanfarr¢n y el insignificante o, como se refiere en psicodrama, rol y contrarrol; se favorece el darse cuenta sobre lo que uno est  haciendo las posibilidades de cambio que tiene a su alcance. Perls, en su obra sobre "Sue¤os y existencia. Terapia Gest ltica" propone un di logo con el rol del sue¤o, en el cual el sujeto se identifica con ‚l y desde el mismo habla al grupo, vean sus instrucciones: "Me gustar¡a que cada uno representara el rol de su sue¤o, tal como 'yo vengo muy rara vez a ti y cuando lo hago, lo hago en peque¤os fragmentos' o de cualquier modo que vivencien el sue¤o. Quiero que sean el sue¤o. Que inviertan el rol, de modo que sean el sue¤o, y le hablen a todo el grupo, como si fueran el sue¤o habl ndole a ustedes mismos." LA TERRAPIA EXPERIENCIAL Y EL FOCUSING Lo corporal como piedra de toque y crisol fundamental del sujeto, es la base del modelo de Gendlin: "Solamente su cuerpo conoce c¢mo le hacen sentirse sus problemas y el £nico que sabe d¢nde se situ n es su cuerpo". As¡, su modelo terap‚utico prestar  atenci¢n no a los sentimientos en s¡ mismos, sino a c¢mo ‚stos se inician en el cuerpo, de donde brotar n con unos significados siempre singulares que hay que ayudar a descubrir y reconocer con todos sus matices, pero no ya como un fin en s¡ mismo, como ser¡a lo propio de la introspecci¢n, el autoconocimiento o la meditaci¢n convencionales, sino porque en ello, en la sensaci¢n-sentida, existe el empuje natural al movimiento, al cambio y crecimiento personal que pretende toda psicoterapia. Una vez m s, no se trata de imponer interpretaciones al cliente al modo como lo har¡a el psicoanalista, que acaba por tachar de resistencia cualquier objeci¢n a su interpretaci¢n; ni siquiera podemos contentarnos con que el cliente acepte la interpretaci¢n que se le ofrece en tanto que le resulte plausible. Para el Focusing, s¢lo cuando el cliente entra en contacto directo con lo que le paraliza, lo que le hace s¡ntoma, eso que su propio cuerpo aloja y reconoce, lograr  movilizar de s¡ mismo los recursos hacia una actuaci¢n m s saludable, ya sea en el plano emocional o de comportamiento. La atenci¢n a lo vivenciado corporalmente es la clave. Para Gendlin, "tras cualquier cosa que la persona dice o hace, se debe prestar atenci¢n al efecto que tiene sobre lo que se experimenta de forma directa", hacer una comprobaci¢n corporal del efecto de nuestra interpretaci¢n, de nuestra palabra como terapeutas. Para este autor, el camino es indiferente, podemos recurrir a cualquier modelo, teor¡a, hermen‚utica, lo importante es el efecto corporal, la sensaci¢n-sentida que emerge, y que se caracteriza por los siguientes aspectos (Gendlin, 1996): 1. Se constituye en la zona lim¡trofe entre lo consciente y lo inconsciente. 2. Tiene al principio una cualidad confusa. 3. Se experimenta corporalmente, como un todo, £nico y complejo. 4. Se mueve y modifica siguiendo unos pasos que progresivamente llevan al sujeto a su self m s indefinible, menos formulable, pero siempre en direcci¢n al crecimiento. 5. S¢lo retrospectivamente podemos confeccionar la explicaci¢n de cada paso. A este proceso de experienciar, que genuinamente ocurre de forma natural y espont nea en la persona cuando funciona desde su integraci¢n personal m s saludable, se remite el procedimiento terap‚utico b sico del focusing, que en esencia consiste en promover un m‚todo estructurado, operativo y secuenciado de funcionamiento en la experienciaci¢n de las vivencias del individuo, de reconocimiento de sus significaciones y los movimientos a que se impulsan ‚stos £ltimos desde el propio cuerpo. Este procedimiento general del focusing queda explicitado en el "Manual de Focusing" (1969) que el mismo Gendlin desarroll¢ en los siguientes t‚rminos: Esto va a ser exclusivamente para ti. Lo que voy a pedir que hagas lo har s en silencio, para ti mismo. T¢mate un rato para relajarte... (5 segundos). Muy bien, ahora para tus adentros, dentro de ti,me gustar¡a que prestaras atenci¢n a una parte muy especial de ti... Presta atenci¢n a esa  rea dentro de ti y mira a ver c¢mo est s ahora mismo. - F¡jate en lo que surge cuando te preguntas a ti mismo, "¨C¢mo estoy ahora?", "¨C¢mo me siento?", "¨Qu‚ es lo m s importante para m¡ en este momento?". - Deja que surja, sea cual sea el modo en que lo haga, y mira c¢mo es. 30 segundos. Si entre las cosas que acabas de pensar hay un problema tuyo que sientes como importante, contin£a cerca de ‚l. Si no es as¡, elige un problema importante para trabajar con ‚l. Mira bien que el problema que elijas sea lo suficientemente importante en tu vida. Elige aquello que te parezca m s significativo. 10 segundos. 1. Es evidente que hay muchas facetas de eso sobre lo que est s pensando -demasiado como para centrarse s¢lo en una de ellas. Pero puedes sentir todas estas cosas juntas. Presta atenci¢n all¡ donde normalmente sientes las cosas y ah¡ puedes adquirir la sensaci¢n de c¢mo se siente la globalidad del problema. Perm¡tete a ti mismo sentir todo eso. 30 segundos. 2. Mientras prestas atenci¢n a la sensaci¢n global de eso, puedes darte cuenta que quiz s surja una sensaci¢n especial. Date permiso para prestar atenci¢n a esa sensaci¢n en particular. 1 minuto. 3. Sigue junto a esa sensaci¢n. No dejes que tan s¢lo sea palabras o im genes -espera y deja que las palabras y las im genes surjan de la sensaci¢n. 1 minuto. 4. Si esta sensaci¢n cambia, o se mueve, deja que as¡ sea. Sea lo que sea que pase, sigue la sensaci¢n y pr‚stala atenci¢n. 1 minuto. 5. Ahora, toma lo que te resulta novedoso de la sensaci¢n del problema y hazlo suavemente. A medida que lo sientes, busca nuevas palabras o im genes que capten aquello que ahora sientes. No tiene por qu‚ haber algo diferente a lo que ya ten¡as antes. Si se dan palabras nuevas mejor, pero las antiguas pueden ajustarrse igual de bien. Lo importante es que ahora encuentres las palabras o las im genes que digan lo que te resulta novedoso en este momento. 1 minuto. 6. Si las palabras o las im genes que ahora tienes sugieren algo diferente, mira a ver de qu‚ se trata. Deja que las palabras o las im genes cambien hasta que sientas que son las adecuadas, hasta que capten tu sensaci¢n. 1 minuto. Ahora te dejar‚ un ratro para que lo uses como quieras y luego habremos terminado. El trabajo con los sue¤os en la Ter[JELJ2]apia Experiencial y Focusing En constraste con los modelos human¡sticos presentados hasta ahora, en el caso del Focusing podemos afirmar que su creador hace una presentaci¢n exhaustiva y expl¡cita sobre el trabajo con los sue¤os desde su modelo experiencial. Son variados los trabajos y art¡culos en los que desarrolla sus aportaciones al tema, incluyendo una monograf¡a dedicada exclusivamente al tema (1985). "En combinaci¢n con el cuerpo y la interacci¢n, vemos que los sue¤os poseen una incipiente energ¡a para el cambio. He comprobado que estos movimientos son siempre positivos, siempre se trata de cambios graduales hacia la vida, el inter‚s, la conexi¢n y la curaci¢n". Gendlin asume algunos postulados freudianos al valorar los sue¤os son una v¡a de entrada fundamental para la terapia, tanto por aportar de forma inmediata materiales que suelen estar lejos de la conciencia del cliente, como por su capacidad para transformar los problemas del individuo en im genes que impl¡citamente contienen energ¡a que se mueve hacia una soluci¢n. Esta misma concepci¢n fisicalista de la energ¡a parece contener resonancias metapsicol¢gicas freudianas; sin embargo, de la lectura de los textos de Gendlin sobre el enfoque experiencial de los sue¤os reconocemos m s esa posici¢n monista y corporalista de las terapias que pretendemos contemplar en este cap¡tulo. Para el focusing los sue¤os no son reducibles a un producto del psiquismo humano, sino que son procesos, expresiones tan propias del organismo, del cuerpo, como la digesti¢n o la respiraci¢n. Esta inmediatez experiencial del sue¤o, el que haya surgido desde el organismo del individuo la noche anterior (se suele trabajar sobre los sue¤os m s recientemente vividos por el cliente), es la base de su riqueza de cara al trabajo terap‚utico. Esto no supone un rechazo del bagaje hermen‚utico del psicoan lisis; por el contrario, Gendlin considera que "los sue¤os manifiestan patrones universales descritos por Freud y Jung". El sue¤o conoce la cultura primitiva, los mitos, la sexualidad, pero tambi‚n es siempre algo nuevo, algo singular del individuo que lo vive en su vida y en su organismo.< La logoterapia de Frankl Volviendo sobre la discusi¢n que se planteaba en el inicio del presente cap¡tulo: ¨Debemos considerar la Logoterapia de V. Frankl una modalidad de Psicoterapia Human¡stica?. Aunque muchos autores la presentan dentro de lo que se ha ido dando en llamar como Psicolog¡a Transpersonal, como una l¡nea de la psicolog¡a que radicaliza los postulados de la psicolog¡a human¡stica, en lo que concierne a los objetivos de la presente obra, nosotros nos vamos a permitir considerar la Logoterapia dentros de las psicolog¡as human¡sticas por cuanto tiene interesantes aportaciones psicoterap‚uticas que rese¤ar sobre el tema de los sue¤os y los problemas relacionados con el insomnio. Por otra parte, no es gratuito considerar la Logoterapia de Frankl una psicoterapia human¡stica si observamos en ella los siguientes rasgos: * Su fundador se inicia en la disciplina como alumno de Freud, pero posteriormente propone una alternativa a las restricciones metodol¢gicas que plantea el psicoan lisis ortodoxo, y de las concepciones antropol¢gicas excesivamente pesimistas, mecanicistas que subyacen al paradigma freudiano. * La relaci¢n terap‚utica como ser  el ingrediente fundamental de la psicoterapia, m s all  del manejo y desarrollo de un arsenal de t‚cnicas psicoterap‚uticas. * La recuperaci¢n del concepto de responsabilidad de la persona, frente a la sobredeterminaci¢n mecanicista del Psicoan lisis. La logoterapia recupera el concepto de responsabilidad desde los plantemientos filos¢fico-existencialistas, muy al modo de la noci¢n sartriana de libertad. Otros planteamientos human¡sticos, como por ejemplo el anteriormente expuesto de la Terapia Gestalt, insistir n en esta responsabilidad m s basada en la autoregulaci¢n organ¡smica del sujeto, la propositividad, subjetividad, y singularidad de la experiencia individual. A igual que se ha dicho sobre otros modelos, no ser¡a ‚ste el marco id¢neo para una presentaci¢n exhaustiva del enfoque de la Logoterapia de Frankl. No obstante, exponemos a muy grandes rasgos los postulados fundamentales de su modelo que sirva de marco de conocimientos desde el que poder ilustrar cuanto de singular tiene esta modalidad psicoterap‚utica en cuanto al trabajo con los sue¤os. Para Frankl, el eje fundamental del sujeto humano, m s que la din mica instintiva y el inconsciente postulados por el psicoan lisis cl sico, es la necesidad del individuo de encontrar un sentido para su vida, un significado. Tal significado es la fuerza que mueve al hombre a realizar todas sus acciones. Los s¡ntomas neur¢ticos, la angustia, es el precio que el hombre paga por su evoluci¢n espiritual ante las dificultades que entra¤a el encuentro del significado de su vida. El trabajo con los sue¤os en la logoterapia En el aspecto del trabajo con los sue¤os, Frankl mostrar  un declarado inter‚s por los mismos en su enfoque, por cuanto aportan material de an lisis logoterap‚utico. As¡ queda plasmado, por ejemplo, en su ensayo te¢rico sobre la logoterapia titulado "La presencia ignorada de Dios". Mientras para Freud los sue¤os son analizados desde una hermen‚utica que remitir  siempre al inconsciente del ello, de las represiones de los materiales de la sexualidad infantil, Frankl apostar  por la emergencia del inconsciente espiritual, de la voluntad de sentido, presentes en los contenidos del sue¤o con la misma fuerza con que se muestran los materiales elloicos. Tal perspectiva hermen‚utica sin duda apostar  por una posici¢n m s parsimoniosa, simplista, en el an lisis de los sue¤os. Para Frankl, lo esencial a exigir del analista en su trabajo ser , en la l¡nea de las tradicionales reglas de abstinencia y neutralidad, "una imparcialidad incondicional que no le haga cerrar los ojos en lo que se refiere a los hechos de la espiritualidad inconsciente". Por otra parte, en el trabajo logoterap‚utico, los sue¤os son valorados como material de mensaje de, y para, el propio paciente. Esto es, no se trata simplemente de materiales que se prestan a la investigaci¢n y an lisis para dilucidar sobre el inconsciente del individuo, como si fuesen simples exudaciones del inconsciente. Muy al contrario, y de forma an loga a como se interpretaban los sue¤os en los pasajes del Antiguo Testamento, el inconsciente espiritual del individuo apela a ‚ste a su responsabilidad a trav‚s del mensaje del sue¤o. As¡, del mismo modo que los impulsos elloicos son reprimidos y condensados en los materiales on¡ricos, la espiritualidad inconsciente del individuo sufre otra forma de represi¢n, m s natural, a modo de "pudor" o "vergenza", no asimilable a la inhibici¢n neur¢tica, sino en el modo en que Scheler defend¡a la legitimidad, la humanidad de tales sentimientos desde su funci¢n protectora de la intimidad No hace Frankl sin embargo, distinci¢n en la metodolog¡a de an lisis del sue¤o dentro del proceso terap‚utico respecto al psicoan lisis freudiano 4.2. M‚todo : Focusing y la silla vac¡a 4.2.1.Focusing: La terapia experiencial de Gendlin considera importante los sue¤os porque conllevan vivencias inconscientes en formas de im genes que al ser atendidas en su dimensi¢n corporal mueven al cliente hacia la soluci¢n de sus dificultades. Gendlin (1999) estructura el trabajo con los sue¤os en 3 fases secuenciales : A) Procedimientos preparatorios: 1-Amar a los sue¤os: Al principio es importante que el cliente tenga una actitud abierta para explorar sus sue¤os, de modo que no los viva como extra¤o y con temor. El terapeuta estimula el inter‚s por sus sue¤os maravillandose de ellos por su creatividad. Para ello evita la interpretaci¢n e indica al cliente que contactar con los sentimientos que despiertan las im genes de sus sue¤os le ayudar  a resolver sus dificultades. 2-Un espacio privado: No basta con que el cliente cuente su sue¤o. El trabajo con los sue¤os tiene lugar en el cuerpo del cliente y no en el relato del sue¤o. El terapeuta estimula al cliente para que atienda a las sensaciones y emociones sentidas que despiertan las im genes de su sue¤o en su cuerpo. B) El procedimiento de hacer preguntas: El terapeuta en lugar de elegir una interpretaci¢n determinada para lo que siente el cliente en su cuerpo al relatar las im genes/escenas de su sue¤o, se vale de las m£ltiples teor¡as de interpretaci¢n (freudiana, jungiana, adleriana, etc), para hacer preguntas al cliente sobre sus emociones sentidas, de modo que sea este qui‚n responda a las mismas, se haga su propia interpretaci¢n a partir de sus emociones y sensaciones sentidas corporalmente. De esta manera al escoger preguntas de una teor¡a preguntar  algo de este modo: "¨Surge algo si suponemos esto y lo otro?, ¨Como siente esta pregunta en su cuerpo, que im genes aparecen y qu‚ sensaciones despiertan o mueven esas im genes?". C)Tres procedimientos para encontrar un paso nuevo: La terapia experiencial no se conforma con que el cliente obtenga una interpretaci¢n de su sue¤o al vivirlo corporalmente. Adem s intenta de que el cliente use su sue¤o como v¡a potencial de cambio y crecimiento personal. Para ello propone varios m‚todos. 1-Ayuda procedente del sue¤o reuniendo a los aliados: Las ayudas sirven al cliente para tratar y solucionar temas delicados o dif¡ciles de sus sue¤o. Las ayudas son cualquier cosa o imagen del sue¤o que haga que el cliente lo vivencia corporalmente de manera positiva. Si un personaje, situaci¢n, o cosa del sue¤o hace tener esta vivencia corporal, se le propone al cliente que le acompa¤e a lo largo de su recorrido por el sue¤o y el manejo del problema. 2-Invertir negativos desnaturalizados: Cuando en las im genes del sue¤o aparecen elementos que act£an de manera contraria a lo deseado por el cliente, y despiertan en el sentimientos negativos, el terapeuta le pregunta como podr¡a ser ese personaje, animal, situaci¢n o cosa algo positivo, sano o de ayuda. Cuando el cliente se dispone a describirlo, el terapeuta le indica que mas bien que describirlo atienda a como lo siente en su cuerpo, de modo que se transforme en energ¡a positiva para el cambio. 3-Cuando el sue¤o y el so¤ador no concuerdan: De manera similar al punto anterior en el sue¤o pueden aparecer personajes o escenas que hacen lo contrario a lo que el so¤ador desea, o le indican hacer algo al so¤ador que este rechaza. Esto genera un conflicto. El terapeuta estimula al cliente a vivenciar corporalmente el lado opuesto o contradictorio, y despu‚s indica al cliente si puede encontrar y vivenciar algo positivo en eso. Las ayudas del paso anterior tambi‚n se usan para afrontar los temas conflictivos. 4.2.2.Di logo de las dos sillas: La terapia guestalt supone que los sue¤os conllevan elementos experienciales escindidos o reprimidos que al ser atendidos e integrados en la propia persona, promueven el cambio y crecimiento personal- Los terapeutas guest ticos suelen usar el siguiente procedimiento para trabajar con los sue¤os : 1§-Tomar contacto aqu¡ y ahora con el sue¤o en cuesti¢n: El terapeuta indica al cliente que cierre los ojos y comience a so¤ar, a imaginar y recordar sus sue¤o en el presente de la sesi¢n; cuando termina de imaginarlos le pide que los relate. El terapeuta est  atento a los indicadores corporales del cliente en el relato del sue¤o (tensi¢n, gestos de inquietud o tristeza,etc). Tambi‚n le pregunta como le hace sentir el haber vivido en el sue¤o aqu¡ y ahora de la sesi¢n, y donde se localiza, corporalmente ese sentimiento en su cuerpo. 2§-Proponer la silla vac¡a: Se le indica al cliente que parte de su sue¤o le intriga o inquieta mas. Se coloca una silla vac¡a delante y se le indica que ese elemento est  ah¡ sentado. 3§-Animarle a expresar sentimientos o preguntas: Se le indica al cliente que sentimientos le despiertan el personaje representado en la silla vac¡a y se anima a expresarle estos sentimientos (p.e, "Qu‚ le dirias"). Si est  confuso se le pregunta sobre sus objetivos o deseos al respecto y se le anima a expresarlos a ese elemento. 4-Recoger la respuesta del elemento de la silla vac¡a: Cuando el cliente ha agotado sus preguntas o expresiones de sentimientos hacia el elemento representado en la silla vac¡a se le pregunta que ‚s lo que este le responde o hace a sus expresiones o preguntas desde esa silla, y como le hace sentir esa respuesta, de modo que se continua de manera circular el contacto entre ambas partes, que en realidad son de s¡ mismo/a. 5-Cerrar el proceso: Se continua con el proceso anterior hasta que el cliente vivencia alg£n mensaje o ense¤anza importante para el/ella, qu‚ relaci¢n tiene con asuntos de su vida, y como podr¡a ayudarle a manejar esa cuesti¢n fuera de la consulta. 4.3. Caso cl¡nico Consideramos de inter‚s ilustrativo el caso recogido por Castanedo en una de sus obras (p.78) como muestra del trabajo terap‚utico sobre los sue¤os desde el enfoque gest ltico en particular, pero tambi‚n como representativo en general de los modos del quehacer de las psicoterapias human¡sticas en su acompa¤amiento, "estar con" el cliente. Se trata de un caso donde el terapeuta trabaja un sue¤o en relaci¢n a una chica con una p‚rdida afectiva. F: Facilitador (Terapeuta) C: Cliente F: Ahora comienzas a so¤ar, inicias el sue¤o...¨Sue¤as algo? C: Si F: Correcto, continua so¤ando y cuando termines, me avisas.. (C avisa). ¨Has recordado algo del sue¤o? C. Si, pero son sue¤os que se cruzan T: ¨Son sue¤os de contenido diferente o parecido? C: Siento que son parecidos F: De acuerdo, relatalos C: Un perro negro..como que hab¡a una manada, un mont¢n de perros negros que me persegu¡a, yo corr¡a y no encontraba ning£n refugio.se es uno; el otro era uno en la playa; "ve¡a" un maremoto, pero ah¡ me salv‚. El sue¤o del maremoto en la playa lo he tenido varias veces, el del perro es la primera vez, que recuerde F: ¨Con cu l de ellos desear¡as trabajar? C: Con el del perro me intriga m s Se comienza a trabajar con ese sue¤o y el cliente lo relata en presente, como si lo estuviese so¤ando en ese preciso momento. Su cuerpo est  r¡gido, s¢lo mueve las cejas de sus ojos, su expresi¢n es de profunda tristeza y se observa c¢mo a menudo "traga saliva" por su garganta. F: (al finalizar C de revivir el sue¤o) ¨C¢mo te sientes relatando el sue¤o? C: Como reviviendo la situaci¢n que he vivido durante muchos a¤os, como buscando un refugio que no encuentro F: ¨Qu‚ sientes? C: Tristeza F: ¨Donde? C: (Se¤ala su garganta) .Aqu¡ F: Trabajemos con la silla vac¡a (F se levanta y se¤ala su silla). Aqu¡ est  el perro negro sentado. ¨Qu‚ le dir¡as? C: Que me deje en paz F: D¡selo C: Dej me en paz, no me persigas m s (con un tono de voz muy suave) F: ¨As¡ de dulce? C: No F: Entonces, ¨como? C: No puedo F: ¨No puedes o no quieres? C: No quiero F: ¨Quieres que te persiga el perro negro? C: S¡ y no, que me persiga sin ser agresivo F: ¨C¢mo le puedes decir que te persiga de esa forma y no de otra? C: Si le grito que me deje de perseguir totalmente F: ¨Quieres sentarte ahora aqu¡ en la silla del perro negro? C: No F: ¨Quieres saber c¢mo es que no quieres sentarte en el lugar del perro? C: S¡, me gustar¡a F: Bien, entonces pregunta al perro negro que est  sentado en la silla de enfrente C: Me da miedo o¡r la respuesta que me puede dar F: ¨Qu‚ temes del perro negro? C: No quiero estar a la par de ‚l, es desagradable F: Y sin embargo quieres que sea tu amigo, preguntale si quiere ‚l ser tu amigo C: (mirando hacia la silla vac¡a enfrente de ella, como si all¡ estuviera el perro), ¨Quieres ser mi amigo? F: ¨Qu‚ responde ‚l? C: Nada, no dice nada F: Y t£, ¨quieres una respuesta? C: S¡, que se decida si va a ser o no mi amigo F: Preg£ntale entonces de nuevo C: (hace la misma pregunta). Esta vez dice que s¡ F: Ahora desp¡dete de ‚l C: Adi¢s, cuando dejes de perseguirme agresivo ven a verme otra vez F: ¨Sigues sintiendo tristeza? C: S¡, m s porque se fu‚ F: ¨Tu no quer¡as que se fuera? C: (con voz entrecortada a punto de estallar en llantos) No F: Cierra los ojos, imagina el perro cerca de t¡..¨Qu‚ est s sintiendo? C: Ya no le tengo miedo. l tiene la cabeza agachada (como ella); ‚l tambi‚n est  triste (comienza a llorar) F: ¨Tan triste como t£ est s? C: No, no tanto F: Deja ahora al perro, desp¡dete de nuevo de ‚l..el pero se va. ¨Continuas teniendo la misma tristeza? C: No, ya no F: ¨Qu‚ sientes ahora? C: Tranquilidad (se limpia las l grimas con las manos) F: Ahora cierra los ojos. Est s en la playa, sentada en la arena. ¨Como est s sola o acompa¤ada? C: Sola F: ¨No est  contigo el perro? C: No, aunque me gustar¡a que apareciera F: Bueno, hagamos que aparezca, el perro negro est  en la playa, muy cerca de ti. ¨Que hace? C: Se sienta al lado mio F: ¨Y t£ que haces? C: Lo acaricio, est  triste, cuando est  triste es manso F: Ahora despidete del perro. El perro se va y t£ contin£as sentada en la arena de la playa. ¨C¢mo est s en este momento? C: Tranquila (aunque llora) F: Cuando lo desees abre los ojos C: (los abre y se limpia las l grimas) F: ¨Sigues tranquila? C: S¡ F: ¨Te has dado cuenta de algo? C: S¡, quiero al perro cuando est  triste; agresivo y enojado, no lo quiero F: ¨Crees que ‚l siempre va a estar triste? C: No F: ¨Depende de t¡ su tristeza? C: No F: ¨Qu‚ significa esa tristeza? C: Tengo que hacer algo que no me gusta hacer para que ‚l est‚ triste F: ¨Es la £nica forma que est‚s tranquila? C: S¡, as¡ es F: ¨Has visto alg£n mensaje? C: S¡, muy claro F: Ahora debes tomar la decisi¢n, si seguir perseguida o poner triste al perro C: Quiero dejar triste al perro, pero no voy a ponerlo siempre triste F: ¨Te causar¡a mucha tristeza si dejas al perro? C: S¡ F: Volvamos a la playa. Cierra los ojos. Est s en la playa de nuevo, el perro est  a tu lado, est  triste, y de pronto comienza a alejarse de tu lado...se va para siempre y t£ le dices adi¢s para siempre. ¨Como est  tu garganta? C: Presionada F: Y t£, ¨como est s? C: Nost lgica F: Sigues en la playa, sentada en el mismo lugar, ves que el perro negro regresa, se va acercando a ti....ahora est  sentado a tu lado C: Se siente triste F: Ahora, ¨como est  tu garganta? C: Normal F: ¨Sientes nostalgia? C: Si porque el perro est  triste F: Vuelves a mirar al perro ahora est  alegre. Con esa alegr¡a el perro se va, se aleja. T£ ya no le ves. Est  ahora muy lejos. ¨Como est  tu garganta? C: Ahora bien F: ¨Y t£? C: Tambi‚n bien F: Abre los ojos cuando quieras (los abre), ¨Cu l ser¡a para ti la mejor soluci¢n o decisi¢n ante esta situaci¢n? C: (despu‚s de pensarlo un rato) Que se vaya para siempre, que yo quede tranquila F: Y ‚l, ¨crees que ‚l podr¡a ir alegre? C: No, siempre que se va lo hace triste F: Entonces, ¨que puedes hacer? C: No s‚ F: ¨Evitar la tristeza o la de ‚l? C: Mi tristeza F: ¨Y como puedes hacerlo? C: No saber de ‚l, dej ndolo, pero yo se que ‚l va a volver F: Cierra los ojos de nuevo. Estas en la playa t£ te alejas y el perro se queda ah¡. ¨Ocurre algo? C: El perro se va para donde yo voy F: Te sigue. ¨Quieres quedarte sola?. ¨Quieres que se vaya? C: Yo s‚ que ‚l est  ah¡ detr s F: Le dices que se vaya. ¨Se v ? C: S¡ F: Y t£ sigues caminando C: Pero es que el perro no se quiere ir F: Y t£, ¨quieres que realmente se vaya? C: No F: ¨Qu‚ har¡as con el perro ahora? C: Me volver¡a a buscarlo F: ¨Quisieras hablar con ‚l?..¨le has dicho algo? C. S¡ F: Y ‚l, ¨te dice algo? C: No habla, me gustar¡a que hablase y me dijera lo que siente F: M¡rale a sus ojos, ¨Qu‚ te dicen? C: Que me necesita F: Eso te agrada C: S¡, mucho F: ¨Qu‚ te agrada mas eso o perderle para siempre? C: Eso F: ¨Quieres abrir los ojos?. ¨Necesitas algo m s? C: No F: ¨Crees que es suficiente? C: S¡ F: ¨Necesitas preguntarme algo antes de terminar? C: S¡, c¢mo lograr que el perro est‚ ah¡ sin estar agresivo F: ¨Ahora te sientes triste? C: S¡ F: Cierra los ojos. Ne nuevo el perro est  a tu lado en la playa. ¨Se encuentra agresivo? C: No, est  tranquilo F: ¨Como te explicas que est‚ tranquilo? C: Tal vez porque todo est  en calma F: Recuerda una situaci¢n donde el perro estuvo agresivo. ¨La tienes? C: S¡ F: ¨Qu‚ diferencia existe entre esa situaci¢n y ahora? C: Agresivo, el perro est  alejado de m¡, tranquilo est  cerca F: ¨Quieres abrir los ojos (los abre)?. ¨Qu‚ impide que est‚ cerca de ti? C: Una persona F: Concluyendo, ¨qu‚ podr¡as hacer? C: dejar que le perro se vaya, es la decisi¢n mas acertada para m¡, aunque no es la que mas deseo F: ¨No ves otra salida? C: No, no la hay F: ¨Quieres continuar o terminamos C: Terminamos (sigue con la mirada triste) F: ¨Quieres cerrar as¡, o diferente? C: Quiero cerrar tranquila F: Cierras los ojos, estas en la playa, el perro negro se acerca a ti, se sienta a tu lado, lo acaricias, lo mirar a los ojos, te levantas, comienzas a caminar, el perro camina detr s de ti (C interrumpe) C: !El perro est  a la par m¡a! F: Y continuas caminando, el perro se encuentra a la par tuya. ¨C¢mo te encuentras? C: Tranquila F: Abre los ojos. ¨Qu‚ podr¡as hacer cuando te encuentres triste? C: Pensar que el perro negro camina a la par m¡a F: Parece ser que no hay una soluci¢n completa a la situaci¢n C: As¡ es F: Cerramos C: Quedar¡a inconcluso F: S¡ tendr s que cerrar dejandolo inconcluso, ¨Te parece? C: S¡ F: Hay cosas o situaciones que no se pueden cerrar y parad¢jicamente hay que hacerlo a sabiendas que no se pueden cerrar. ¨Eso est  claro para ti con esta situaci¢n? C: S¡, muy claro F: Bien, ¨entonces finalizamos? C: S¡ (se observa que est  mas tranquila sin ninguna expresi¢n de tristeza o nostalgia) F: Gracias C: A ti Notas finales Como ya hemos manifestado, las psicoterapias human¡sticas han sido probablemente las que con m s convicci¢n han acercado su disciplina a las tradiciones literarias y filos¢ficas, tanto occidentales como orientales, en su af n de conocer sobre el fen¢meno humano, el sufrimiento ps¡quico y el crecimiento personal. Sin duda, podr¡amos haber basado la exposici¢n de este cap¡tulo en una recopilaci¢n de narraciones, poemas, vers¡culos de libros religiosos y filos¢ficos, desde Calder¢n a Lao Tse pasando por la Biblia, textos que hacen de los sue¤os y el misterio de so¤ar su principal tema, y como encuentran reflejo en el enfoque psicoterap‚utico human¡stico. No obstante, tal ser¡a una labor ingente que exceder¡a tanto las pretensiones de esta obra como las limitaciones culturales de su autor. Pero desde esta confluencia de saberes entre ensayo y t‚cnica que ha sido siempre la Psicolog¡a Human¡stica, bien podemos afirmar que la mejor s¡ntesis sobre el enfoque psicoterap‚utico human¡stico de los sue¤os se expone en los versos de A. Machado que encontramos entre sus Proverbios y Cantares, escritos siempre con dosis repartida de meditaci¢n y humor, dos actitudes que curiosamente han sido con frecuencia cultivadas por los psic¢logos humanistas: "Tras el vivir y el so¤ar, est  lo que m s importa: despertar" Los sue¤os que nos gu¡an a despertar, al nacer y morir continuos que Rank postulaba ("morir y renacer no es f cil", dec¡a tambi‚n Perls), son los sue¤os que aportan material de trabajo para el psic¢terapeuta humanista. Un trabajo que se ha de realizar desde el yo m s genuinamente abierto a la experiencia so¤ada por el cliente, desde un terapeuta despierto en su existencia, en su escucha. Bibliograf¡a -Castanedo, C.: "Grupos de encuentro en Terapia Gestalt". Ed. Herder. Barcelona -Frankl, V.: "La presencia ignorada de Dios". Ed. Herder. Barcelona, 1981. -Frankl, V.: "La psicoterapia al alcance de todos". Ed. Herder. Barcelona, 1990. -Gendlin, E.: "Focusing". Ed. Mensajero. -Gendlin, E.: "El Focusing en psicoterapia". Ed. Paid¢s. Barcelona, 1999. Ed. Orig.: The Guilford Press, 1996. -Gendlin, E.: "Let your body interpret your dream". Wilmette, IL., Chiron. 1985. -Leutz, G.: "The Psychodramatic treatment of dreams", Group Analysis, Vol. 19, 1986. -Naranjo, C.: "La vieja y nov¡sima Gestalt. Actitud y pr ctica". Ed. Cuatro Vientos. Santiago de Chile, 1990. -Perls F.: "Sue¤os y Existencia-Terapia Gest ltica". Santiago de Chile, 7¦ ed., 1988, 1¦ ed. 1974. Traducido de la V.O. de 1969 por Francisco Huneeus). -Perls F. Sue¤os y Existencia-Terapia Gest ltica, Santiago de Chile, 7¦ ed., 1988, 1¦ ed. 1974. (Traducido de la V.O. de 1969 por Francisco Huneeus). 5. La interpretaci¢n cognitiva de Ellis y Beck . Juan Jos‚ Ruiz S nchez A.T. Beck y J. Beck Albert Ellis 5.1. Teor¡a de la terapia cognitiva : A) DEFINICIàN DE TERAPIA COGNITIVA La terapia cognitiva es un tipo de psicoterapia que se basa en un modelo de los trastornos psicol¢gicos que defiende que la organizaci¢n de la experiencia de las personas en t‚rminos de significado afectan a sus sentimientos y a su conducta (Beck, 1967, 1976) . Est  relacionada a nivel te¢rico con la psicolog¡a cognitiva, que se ocupa del estudio de los procesos y estructuras mentales. Defiende tambi‚n el m‚todo cient¡fico de investigaci¢n de resultados del tratamiento y un modelo de terapia basado en la colaboraci¢n del paciente con su terapeuta que tiene como fin la comprobaci¢n de los significados personales y subjetivos con la realidad, y el desarrollo de habilidades de resoluci¢n de problemas . Este modelo parte de la existencia de una estrecha relaci¢n entre el ambiente, la cognici¢n, el afecto, la conducta y la biolog¡a. Destaca el papel de los procesos de pensamiento como factores que intervienen en los trastornos psicol¢gicos. Los componentes cognitivos (pensamientos, im genes, creencias..) Se consideran esenciales para entender el funcionamiento normal y trastornado de los humanos. Los otros componentes se¤alados interactuan con el cognitivo a trav‚s de las estructuras de significados. El significado, es la cuesti¢n central en la terapias cognitivas. Los significados hacen que las personas relacionen sus estados de  nimos, pensamientos y conductas. Con el t‚rmino "significado" los psic¢logos cognitivos se refieren al sentido de los acontecimientos de la vida para una persona. Estos significados dan sentido a la propia vida actual, los recuerdos, lo que se espera del futuro y como se consideran las personas a si mismas. Beck (1967, 1976) define a la terapia cognitiva como : "Es un sistema de psicoterapia basado en una teor¡a de la psicopatolog¡a que mantiene que la percepci¢n y la estructura de las experiencias del individuo determinan sus sentimientos y conducta". B) APUNTES HISTàRICOS DE LA TERAPIA COGNITIVA : LOS MODELOS DE ELLIS Y BECK En 1958 Albert Ellis crea un m‚todo de psicoterapia llamado terapia racional emotiva (actualmente se denomina "terapia racional emotiva conductual" , T.R.E.C) . El coraz¢n de esta terapia es el modelo A-B-C . La mayor¡a de las personas mantienen que sus dificultades emocionales o sus trastornos del comportamiento (punto "C" de "consecuencias", del modelo A-B-C) derivan de los acontecimientos de su vida (punto "A" de "acontecimiento", del modelo A-B-C) . De esta manera, por ejemplo, una persona dice estar deprimida y haber abandonado ciertas actividades por falta de inter‚s (punto "C") a consecuencia de haberle dejado su pareja (punto "A"). Sin embargo no es ese acontecimiento qui‚n determina, al menos directamente, tal estado emocional, sino m s bien el significado que otorga a tal evento, representado por lo que esa persona se dice para sus adentros en su pensamiento. Este autodi logo interno refleja la importancia que otorga a ese acontecimiento. A su vez, el autodi logo interno representa sus actitudes o creencias personales (punto "B" , de "belief" , creencia en ingl‚s) . En el ejemplo anterior la persona, tras dejarle su pareja (punto A) puede mantener las creencias y conclusiones siguientes : "Mi vida sin ella/el no tiene sentido", "No podr‚ soportar su falta", "Esto no deber¡a haberme ocurrido" (punto B), llevandole a sentirse emocionalmente trastornada (punto C). Cuando las actitudes personales son absolutistas, catastrofistas y generalizadoras conforman un tipo de creencias llamadas "irracionales" . Esas creencias predisponen a la persona al trastorno emocional . El objetivo de la terapia seria hacer consciente esas creencias y proporcionar v¡as para su modificaci¢n. El modelo de la terapia cognitiva de Beck parte de las investigaciones iniciales de este autor precisamente con los sue¤os . Beck era partidario del modelo psicoanal¡tico y trataba de demostrar que los sujetos depresivos ten¡an elementos simb¢licos en sus sue¤os de tipo masoquista . Lo que encontr¢ mas bien en sus investigaciones fueron unos contenidos tem ticos que reflejaban la visi¢n depresiva del sujeto, contenidos que tend¡an a distorsionar los pensamientos en el sentido depresivo . En estas investigaciones iniciales se encuentra el inicio de su modelo cognitivo de la depresi¢n y otros trastornos psicol¢gicos. El modelo de terapia cognitiva de Beck mantiene que los trastornos psicol¢gicos provienen con frecuencia de maneras err¢neas de pensar concretas y habituales, maneras que conforman las distorsiones cognitivas. Las "distorsiones cognitivas" derivan a su vez de creencias personales o "significados personales" t citos o inconscientes aprendidos a menudo en las experiencias de la vida infantil . Esos significados personales conforman un segundo sistema cognitivo de tipo emocional ajeno al sistema racional de pensamiento. Cuando por distintos eventos vitales se activan esos significados personales que permanec¡an latentes o dormidos, irrumpen en la consciencia e interrumpen el pensamiento racional, a trav‚s de los "pensamientos autom ticos" (contenidos de pensamiento involuntarios, taquigr ficos y rapid¡simos) . Esos pensamientos autom ticos son ajenos al an lisis racional y reflejan las distorsiones del pensamiento guiadas por los significados inconscientes. En el estado de sue¤o se activar¡an los significados personales inconscientes, que se expresar¡an de manera m s arcaica a£n en forma visual/im genes . Los significados se habr¡an activado previamente en el estado de vigilia mediante determinadas preocupaciones, estados emocionales y actividades-problemas relacionales importantes en la vida del sujeto en cuesti¢n . Al estar ahora el sujeto dormido, y en un estado de conciencia con mayor inhibici¢n a£n de sus sistema racional de pensamiento, se activar¡a la forma visual imaginaria de los significados (ensue¤os). Los ensue¤os contendr¡a las mismas distorsiones cognitivas manifiestas en los pensamientos autom ticos de la vigilia , y serian expresiones de los significados subyacentes, o supuestos personales . C) LAS TRES DIMENSIONES DEL SIGNIFICADO Y LOS SUE¥OS Cada persona tiene unas experiencias subjetivas del mundo. Cada uno de nosotros percibe la experiencia de modo distinto.; y la misma experiencia puede ser percibida de modos distintos en distintas ocasiones. Los psic¢logos cognitivos han desarrollado varios conceptos para referirse a este hecho : Lund (1988) habla de "estructuras de significados", Piaget (1951) y Neisser (1976) de "esquemas" y Kelly (1955) de "constructos"; entre otros muchos mas conceptos . Todos ellos para referirse al hecho de que los humanos representamos nuestras experiencias mentalmente . El n£cleo de todas las anteriores conceptualizaciones es que los humanos a partir de sus experiencias evolutivas y partiendo de precondiciones biol¢gicas y de aprendizaje, desarrollan estructuras cognitivas de significados que canalizan su experiencia en el mundo y de si mismos. Los psic¢logos cognitivos podr¡an asumir los axiomas de Lund (1988) sobre las "estructuras de significado" : 1§-En cierto modo, localizadas en el cerebro 2§-Resultantes del desarrollo biogen‚tico y del aprendizaje 3§-Constituidas por organizaciones o representaciones mentales de las experiencias personales que son subjetivas . Lund ( 1988) parte de la hip¢tesis que las estructuras de significados tienen "tres dimensiones" de lo que puede entenderse por significado : A-Dimensi¢n de extensi¢n : Se refiere a las categor¡as empleadas por la persona para organizar su experiencia . Los patrones de percepci¢n y conducta respecto a la relaci¢n del sujeto con el mundo se refieren a esta dimensi¢n . Los conceptos de transferencia psicoanal¡tica, conductista de generalizaci¢n del est¡mulo, constructo de la psicolog¡a de Kelly y distorsi¢n cognitiva de Beck, se relacionan con esta dimensi¢n . Respecto al sue¤o, este representa las categor¡as con que el sujeto organiza sus experiencias (p.e ver cap¡tulo 2 para la "tematizaci¢n" de los sue¤os). B-Dimensi¢n de intenci¢n : Se refiere a los contenidos de las estructuras de significado. Tolman (1932) habla de "mapas cognitivos", Chomsky (1980) de "representaciones mentales" , Skinner (1974) de "conductas regidas por las reglas" y Beck (1976) de "reglas o supuestos personales", para referirse a los contenidos de los significados . Los sue¤os representan temas relevantes para el sujeto . Se suelen referir a narrativas o relatos donde ocurre una trama (ver cap¡tulo 6, para el estudio constructivista de los sue¤os). C-Dimensi¢n valor : Hace referencia al significado afectivo. Engloba conceptos como el de "actitud", "motivaci¢n", "deseo", "reforzamiento" e "intereses" postulados por distintas corrientes de la psicolog¡a . El componente afectivo expresa el investimento de valor de los significados. Esta dimensi¢n ha sido puesta de relieve por el psicoan lisis en su teor¡a de los sue¤os (ver cap¡tulo 1). En resumen los sue¤os expresan significados personales que se refieren a tres dimensiones : como categoriza el sujeto su experiencia, los temas que le importan, y hacia donde apuntan sus deseos o intereses personales. Los distintos modelos psicol¢gicos presentados en este libro han dado prioridad a alguna de las anteriores categor¡as sobre las otras, pero todos ellos se refieren a la cuesti¢n del significado de los sue¤os . 5.2. El m‚todo cognitivo de interpretaci¢n de los sue¤os En general, los seguidores de la T.R.E.C de Ellis han prestado escasa atenci¢n a la interpretaci¢n de los sue¤os , y la referencia a los mismos es puntual y casi anecd¢tica . Suelen mantener los mismos principios de interpretaci¢n formulados por los seguidores de la terapia cognitiva de Beck (Freeman, 1981). A pesar de ello podemos delinear unos aspectos concretos de interpretaci¢n de los sue¤os, propios de la T.R.E.C de Ellis, que a¤aden matices diferentes a otras interpretaciones cognitivas. El m‚todo en cuesti¢n seguir  los siguientes pasos : 1§- Los sue¤os suelen expresar las esperanzas y aspiraciones del so¤ador . En este punto se acepta que los sue¤os expresan deseos conscientes o inconscientes del so¤ador. Se acepta en t‚rminos generales la formulaci¢n freudiana de los sue¤os, en cuanto a que expresan deseos de la persona . La T.R.E.C a¤ade a la formulaci¢n freudiana que adem s cuando la persona mantiene una baja tolerancia a la frustraci¢n , puede expresar en los sue¤os una manera alternativa e irracional de conseguir sus prop¢sitos (Dryden, 1990) . En este aspecto la formulaci¢n de Ellis, se asemeja mucho a la interpretaci¢n adleriana : los sue¤os como intentos de compensaci¢n a sucesos negativos para la persona. 2§- Se pide al so¤ador que relate el contenido de su sue¤os, o los restos que recuerde del mismo . 3§- Se pide al so¤ador que el mismo identifique que metas o deseos parece perseguir en su sue¤o . 4§- Se le pregunta al so¤ador sobre que aspectos de su vida le impedir¡an realizar sus metas . En este punto suele aparecer las ideas irracionales de baja tolerancia a la frustraci¢n. Los sue¤os no necesariamente expresan metas seguidas de manera irracional, pero cuando se le pregunta al so¤ador sobre aquello que le impedir¡a realizar sus deseos, pueden aparecer cogniciones irracionales de evaluaci¢n de la frustraci¢n . Los sue¤os por lo tanto, pueden ser una v¡a para evaluar las cogniciones del paciente, y si est n implicadas en otros aspectos de su vida de vigilia . Los primeros estudios de investigaci¢n de Beck (1951, 1963) , cuando aun este autor compart¡a los principios psicoanal¡ticos, intentaban de demostrar que los sue¤os de los pacientes depresivos ten¡an un contenido masoquista, de agresividad vuelta contra ellos mismos . En estos primeros estudios se gui¢ por la propuesta del psicoanalista Saul (1960) sobre los sue¤os. Saul (1960) part¡a de que los sue¤os expresaban realizaciones de deseos del sujeto, igual que otros psicoanalistas. Pero este autor propuso varias innovaciones. Los sue¤os eran la v¡a regia para entender las motivaciones del paciente, la personalidad del paciente, mas que la entidad abstracta del "inconsciente" . Adem s el contenido manifiesto del sue¤o seria tambi‚n muy importante para entender los temas a los que atend¡a cada persona . Estas revisiones guiaron el planteamiento de Beck ; y en ellas se encuentran los or¡genes de su terapia cognitiva . Los estudios de Beck con los sue¤os de los pacientes depresivos le llevaron a reformular la hip¢tesis psicoanal¡tica de la depresi¢n, y mas tarde el rechazo del mismo psicoan lisis. El contenido de los sue¤os de los sujetos depresivos no representaban un car cter masoquista, sino sesgos cognitivos de interpretaci¢n negativa y derrotista propios del estado depresivo en cuesti¢n . Estos sesgos cognitivos aparecen en la forma en que el sujeto depresivo interpreta los acontecimientos de su vida, tanto en el sue¤o, como al estar despierto . En la teor¡a cognitiva de Beck los sue¤os expresan aspectos de la estructura cognitiva subjetiva, el entramado de significados personales, los esquemas o actitudes personales "inconscientes" . El sujeto en el estado de sue¤o fisiol¢gico tiene inhibido su nivel cognitivo m s racional y cr¡tico, al estar desconectado de las presiones del mundo externo, y tiene m s activado su sistema primitivo de significados m s emocionales . En el estado se sue¤o fisiol¢gico se activan los componentes m s visuales o anal¢gicos del sistema primitivo de significado, de los significados personales t citos e idiosincr sicos . Freeman (1981) y Freeman y Boyll (1992) han propuesto un listado de principios para la interpretaci¢n de los sue¤os dentro de la teor¡a cognitiva de Beck : 1§- El sue¤o tiene que ser entendido en t‚rminos de su contenido tem tico (p.e perdida, injusticia, aprehensi¢n, etc) m s bien que simb¢lico . 2§- El contenido del sue¤o es propio de cada so¤ador, y debe ser visto e interpretado dentro del contexto de la vida del so¤ador. Se rechaza la interpretaciones de s¡mbolos generales. 3§- El lenguaje y la imaginaci¢n espec¡ficos son importantes para el significado del sue¤o. El cl¡nico intenta identificar las evaluaciones y distorsiones cognitivas implicadas en el relato del sue¤o. 4§- El estado afectivo que produce un sue¤o suele ser similar a los contenidos relacionados con el mismo en la vida de vigilia . 5§- El contenido del sue¤o es mas importante que su extensi¢n . 6§- El sue¤o es un producto del so¤ador y est  bajo su responsabilidad 7§- Los sue¤os pueden usarse cuando el paciente aparece bloqueado en terapia . 8§- Se puede sugerir y entrenar al paciente para detectar los significados subyacentes al sue¤o y cuestionar las posibles cognicionesdisfuncionales que estos pueden expresar . Para ello se le ense¤a a llevar un registro del sue¤o, los pensamientos autom ticos que estos contenidos generan, los significados y emociones asociadas a los mismos, y la petici¢n de evidencias para los mismos . 9§- Por mi parte (Ruiz, 2000) opino que las ocho recomendaciones anteriores se enriquecen exponencialmente si se sigue el principio de interacci¢n entre cognici¢n-afecto-conducta mantenido actualmente por la mayor¡a de los terapeutas cognitivos . Podemos acceder al significado de los sue¤os a trav‚s de la interacci¢n reflejada en el mismo y su relaci¢n con la vida del so¤ador . Pensamientos/ Im genes SIGNIFICADOS Conductas/Relaciones <----->Estado afectivo Podemos acceder al significado del sue¤o y su relaci¢n con la vida del so¤ador a trav‚s de preguntas del estilo siguiente : a) Preguntas sobre cogniciones : "¨Qu‚ mensaje parece enviarle su sue¤o? . ¨Qu‚ tema o preocupaci¢n parece reflejar su sue¤o? . ¨Qu‚ le hace pensar su sue¤o? . ¨Qu‚ significa o importancia tiene para usted esas preocupaciones o temas? . ¨Se relacionan con preocupaciones o temas similares de su vida?" . b) Preguntas sobre conductas y relaciones : "¨Qu‚ cambios en su acciones o relaciones le sugiere su sue¤o? . ¨Como les afecta usted a esas personas en el sue¤o, y como les afectan ellas a usted? . ¨Como parece ser sus relaciones entre usted y los otros en su sue¤o? . ¨Qu‚ le preocupa, le hace pensar y significa para usted esos cambios? . ¨Se relaciona esto con alguna preocupaci¢n sobre cambios en su actividad o relaciones con otras personas en su vida actual ?" . c) Preguntas sobre el estado afectivo : "Qu‚ estado de  nimo parece tener usted en el sue¤o, o que tipo de emociones le sugiere su sue¤o? . ¨Aparecen emociones como la tristeza, la ansiedad/miedo, el enfado/ira , la euforia, la vergenza, etc? . ¨Qu‚ preocupaciones le sugieren esos sentimientos, que le hace pensar y que significan para usted ?. ¨Se relacionan con su estado afectivo o sentimientos en la actualidad?". Los terapeutas cognitivos han listado las principales distorsiones cognitivas : 1§-Abstracci¢n selectiva o filtraje : Consiste en una especie de visi¢n de t£nel donde solo se percibe lo congruente con el estado an¡mico. De esta manera un sujeto puede so¤ar con tem ticas de p‚rdida, temor, ira o euforia, ignorando otros aspectos de su experiencia . 2§-Pensamiento polarizado : Se perciben los acontecimientos de manera extrema sin tener en cuenta los grados intermedios. El sujeto por ejemplo puede so¤ar con decepciones a sus deseos y verse como un desgraciado , incompetente e in£til , o verse en un estado de ‚xtasis maravilloso . La experiencia del sue¤o adquiere una polaridad extrema sin tonalidades medias. 3§-Sobregeneralizaci¢n : El sujeto saca una conclusi¢n general para todos los aspectos de su vida de un evento concreto . Por ejemplo tras un rechazo en el sue¤o se ve como un desgraciado arruinado. 4§-Interpretaci¢n del pensamiento : Se interpretan sin base las intenciones de las dem s personas hacia uno, por lo general de manera desfavorable. La suspicacia proyectiva y los sue¤os persecutorios con temor suelen reflejar esta distorsi¢n. 5§-Visi¢n catastr¢fica : El sujeto adelanta cat strofes y desgracias para su vida o sus intereses. So¤ar con desgracias, enfermedades y p‚rdidas de diversos tipos, puede estar relacionado con esta distorsi¢n. 6§-Personalizaci¢n : Consiste en relacionar sin base los acontecimientos del entorno consigo mismo. Es similar a la interpretaci¢n del pensamiento. 7§-Falacia de control : Consiste en verse con un grado de control excesivo sobre las conductas ajenas o incompetente en grado extremo para manejar los propios problemas. Los sue¤os donde el sujeto es acusado de algo, o pasa alg£n tipo de prueba puede estar relacionado con esta distorsi¢n . 8§-Falacia de justicia : Consiste en la tendencia a valorar como injusto todo aquello que no coincide con los deseos personales . Los sue¤os donde el sujeto ejecuta actos de venganza, o reclama justicia, se pueden relacionar con esta distorsi¢n . 9§-Razonamiento emocional : Consiste en la tendencia a creer que los sentimientos siempre reflejan eventos reales que lo han producido. Si una persona se siente irritada entonces tiene razones leg¡timas para que los otros le hayan ofendido . Muchos sue¤os se pueden basar en el propio estado emocional con el que el sujeto se fue a dormir . 10-Falacia de cambio : Consiste en creer que el bienestar de uno mismo depende exclusivamente de los actos de los dem s, de que estos cambien su conducta . Los sue¤os donde uno se percibe satisfecho con cambios imaginados en las personas de su entorno pueden reflejar esta distorsi¢n . 11-Etiquetaci¢n : Consiste en otorgar una etiqueta generalizadora a las personas y eventos , usando el verbo ser (p.e "los negros son inferiores") . Similar a la generalizaci¢n . 12-Los deber¡as : Consiste en la tendencia a exigirse a si mismo, a los otros y a la vida que las cosas tiene que ocurrir por fuerza en una determinada direcci¢n . Cuando el sujeto se ve frustrado en su vida de vigilia en la consecuci¢n de sus deseos, puede so¤ar con la compensaci¢n en sus ensue¤os de sus deseos. Por lo general esto puede formar parte de la exigencia de intolerancia a la frustraci¢n, y ser "compensado en los sue¤os". Por ejemplo una persona que se exige tener ‚xito en sus relaciones afectivas y tiene fracasos que vive como intolerables , puede verse en sus sue¤os rodeado de personas que le complacen afectivamente o sexualmente. 13- Culpabilidad : Consiste en la tendencia a atribuir sin evidencias la responsabilidad de los eventos totalmente a uno mismo o a los dem s. Los sue¤os en relaci¢n a tribunales y castigos, pueden relacionarse con este tema. 14-Falacia de raz¢n : Consiste en el h bito de no escuchar las razones ajenas ante desacuerdos, por creerse uno en posici¢n de la verdad absoluta . El so¤ar con debates, luchas y disputas donde uno sale vencedor, puede reflejar esta distorsi¢n . 15-Falacia de recompensa divina : Supone la tendencia a esperar que los problemas mejoren m gicamente en el futuro, sin buscar uno mismo soluciones personales. Los sue¤os donde los problemas se resuelven de manera m gica o por intervenci¢n de instancias superiores y poderosas, pueden relacionarse con esta distorsi¢n . 5.3. Caso cl¡nico Se trata de un var¢n casado de 35 a¤os . Presenta un cuadro hipocondr¡aco y dificultades en su relaci¢n de pareja . Relata el siguiente sue¤o : "Me veo alrededor de una gran mesa con varios amigos y una amiga, que se acerca hacia mi y me dice que le gusto" . Un primer acercamiento a este sue¤o, siguiendo el m‚todo de Ellis, y teniendo en cuenta el conocimiento previo del caso, podr¡a llevarnos a hipotetizar lo siguiente : a- El sujeto est  deseando ser querido afectivamente/sexualmente por una mujer ( o por las mujeres en general) y ser acompa¤ado afectivamente por sus amigos . Expresa un deseo de afecto . b- En el sue¤o, pasivamente, espera ser complacido en el aspecto anterior. c- En su vida actual tiene problemas de pareja, y es probable que mantenga una actitud de baja tolerancia a la frustraci¢n ante el incumplimiento de sus deseos por parte de aquella . d- El sue¤o le proporciona una compensaci¢n f cil a la insatisfacci¢n de sus deseos en su vida de pareja . La entrevista con el sujeto respecto a su relaci¢n de pareja, revel¢ que este se sent¡a insatisfecho sexualmente con su mujer, y que "no soportaba" ciertas conductas de esta, como el que se dejara guiar en exceso por sus padres . Es probable que la vida de vigilia y la del sue¤o revelen problemas similares y sus intentos de compensaci¢n, bajo las creencias irracionales de la baja tolerancia a la frustraci¢n ("No soporto que mis deseos no se cumplan" . "Mis deseos deben ser satisfechos f cilmente sin esfuerzo") . Esta fue la hip¢tesis inicial que se hizo el terapeuta cognitivo que trataba este caso . El terapeuta , posteriormente , sigui¢ los pasos propuestos por Dryden (1990) al plantear el m‚todo de an lisis de sue¤os de la T.R.E.C de Ellis : 1§-Record¢ los restos del sue¤o (ver relato anterior). 2§-Se le pregunto sobre que metas o deseos parece perseguir en su sue¤o . El sujeto de este sue¤o refiri¢ : "Para mi es importante tener el afecto de mis amigos y satisfacer mis deseos sexuales". 3§- Se le pregunt¢ sobre que aspectos de su vida podr¡an o estaban interfiriendo en la consecuci¢n de las metas/deseos identificados anteriormente : "Mi enfermedad me a¡sla y me estoy separando de mis amigos","Mi mujer no me hace caso, y no quiere tener relaciones sexuales conmigo", "No soporto esta situaci¢n" . Un acercamiento posterior a este sue¤o, tambi‚n cognitivo, pero esta vez en la l¡nea de la terapia cognitiva de Beck, consisti¢ en el siguiente procedimiento : 1§- El tema del sue¤o gira en torno a ser apreciado afectivamente por los amigos, incluyendo a una mujer . 2§- Se le pregunt¢ al sujeto sobre las cogniciones que le suscitaban su sue¤o (lo que le hacia pensar y los significados relacionados) : "Me siento bien por que me hacen caso y est n conmigo" . "Me preocupa que mi mujer no me haga caso, me tiene harto" . "Soy una persona enferma que necesita el apoyo de las personas cercanas". 3§- Se le pregunt¢ sobre los cambios en las conductas o relaciones conectados con la tem tica del sue¤o : El sujeto relat¢ que en su vida matrimonial su mujer ignora su malestar y no satisface sus deseos de afecto y sexo, que tan solo los hijos le compensan con su afecto . El desear¡a una actividad afectiva y sexual m s frecuente con su mujer. Se percibe como incomprendido y abandonado por su pareja, que prefiere la compa¤¡a de sus padres (suegros del paciente) a la suya . 4§- Igualmente, se le pregunt¢ sobre las emociones suscitadas por el sue¤o y por la presencia de emociones similares en su vida actual : El relat¢ que es una persona que le gusta mucho el sexo, y que est  insatisfecho con su pareja . éltimamente fantasea con frecuencia con relaciones sexuales con mujeres conocidas o de ficci¢n, o se masturba con estas fantas¡as . El pensar que su mujer no atiende a sus demandas le irrita y produce discusiones con frecuencia . Por otro lado se siente triste y abandonado . Un factor a¤adido es el accidente que tubo en su trabajo de alba¤il, desde el que viene padeciendo fuertes dolores (sin hallazgos m‚dicos hasta el momento), que le producen ansiedad, al pensar que podr¡a tener algo malo no detectado a£n . Dice que su mujer no le da importancia a esto, enfureciendole y entristeciendole a£n m s . 5§- El terapeuta detect¢ varias distorsiones cognitivas a partir de las "asociaciones cognitivas-afectivas-conductuales" suscitadas por el sue¤o del paciente : probablemente en su visi¢n de enfermo est  implicada una cierta "etiquetaci¢n" , en su ir  y malestar de pareja es posible la implicaci¢n de la "falacia de control" (verse como victima y no como part¡cipe de una situaci¢n conyugal), la "falacia de recompensa divina" (esperar ser querido pasivamente si corresponder el mismo) , y son posibles varias distorsiones m s . Este punto servir¡a al terapeuta para plantear varios puntos a tratar en la terapia cognitiva a fin de producir unos cambios en la perspectiva de los problemas . 6§- Los significados subyacentes relacionados con las distorsiones anteriores parecen conllevar la visi¢n de si mismo como enfermo y necesitados de cuidados, el malestar relacional cuando no son satisfechas estas demandas de dependencia y las conductas de apego a trav‚s de la expresi¢n somatizada de las demandas de afecto BIBLIOGRAFÖA: 1-Beck, A.T : -Thinking an depression I. Idiosyncratic content and cognitive distorsion. Archives of general psychiatric, 2, 324-333, 1963 -Depression : causes and treatment. Philadelphia : University of Pennsylvania Press. 1967 -Beck, A.T; Rush, J. ; Shaw, B. y Emery, G. (1979) : Terapia cognitiva de la depresi¢n . Descl‚e de Brouwer, 1983 -Beck, A.T. y Freeman, A (1990) : Terapia cognitiva de los trastornos de personalidad, Ed. 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La psicolog¡a, la psiquiatr¡a y la psicoterapia han venido compartiendo la idea ilustrada del siglo XVIII de que el conocimiento se concibe como un plan progresivo de adecuaci¢n y representaci¢n de la realidad mediante la raz¢n y la ciencia emp¡rica . Conocer algo equivaldr¡a a representarlo adecuadamente a nivel mental . Mientras mas correspondiera la representaci¢n mental a la realidad, mayor y mejor seria el conocimiento . De la anterior visi¢n modernista han bebido las psicoterapias conductistas (valor de lo emp¡rico), cognitivas (ajuste cognici¢n- realidad), sist‚micas (observaci¢n de secuencias de interacci¢n) , psicoanal¡ticas (principio de realidad y el yo) y humanistas (autenticidad del sujeto) . Tambi‚n la psiquiatr¡a moderna de raigambre biologicista pretende clasificar con precisi¢n la enfermedad mental y descubrir las verdaderas bases biol¢gicas del trastorno mental . Pues bien, las psicoterapias constructivistas cuestionan todos los enfoques anteriores por basarse en mayor o menor medida en los mitos de la modernidad . A saber, el mito de la representaci¢n , el mito del objeto, el mito de la realidad independiente y el mito de la verdad . Los cuatros mitos conforman el s¡ndrome del modernismo . El mito de la representaci¢n mantiene que el conocimiento es valido en la medida que se adecua o corresponde con la realidad . La cr¡tica es que para conocer la realidad hay que acceder a esta sin el conocimiento previo que tenemos de ella, lo cual es imposible . El sujeto siempre est  presente . El conocimiento es una cuesti¢n de utilidad contextual . El conocer depende de la propia estructura de los humanos, de como estamos constituidos . El mito del objeto mantiene que para acceder al conocimiento hay que borrar las variables extra¤as a la observaci¢n, al sujeto, para distinguir con claridad al objeto . Nadie ha podido demostrar hasta el momento como se puede observar sin sujeto . La propia definici¢n de objeto, realidad, materia, etc..est  constituida por nuestra tradici¢n cultural no por la aprehensi¢n absoluta de algo ajeno a nosotros . El mito de la realidad independiente mantiene que la realidad (el mundo ) existe con independencia de lo que podamos pensar y experimentar de ella . Los constructivistas no niegan que esa realidad exista . Lo que se niega es que exista de manera independiente a las pr cticas sociales, culturales e hist¢ricas de los humanos . La realidad tal como la conocemos, la conoceremos, y la conocimos, depende de nuestra propia constituci¢n biol¢gica y psicosocial . El mito de la verdad se basa en se pueden encontrar unos principios universales (cient¡ficos, religiosos, psicol¢gicos, etc) fuera de la contingencia, la subjetividad y las culturas humana de tipo trascendente . La verdad no estar¡a sujeta a las contingencias del vivir humano . Si la verdad dependiera de la contingencia humana no seria verdadera . Los constructivistas apuntan a que este criterio de verdad es axiom tico y arbitrario, y que esta mantenido por criterios de utilidad y poder social . El conocimiento y la verdad no es independiente de la contingencia humana . La verdad se transmuta en utilidad . El constructivismo no se postula a si mismo como mas verdadero que sus opuestos, ya que el mismo est  sujeto a la contingencia humana . Los humanos nos limitamos a contar historias y relatos sobre nuestro conocimiento, a trav‚s de nuestra capacidad ling¡stica . Estas historias pueden ser mas o menos atractivas o £tiles . El constructivismo ve a la otras psicoterapias y la psiquiatr¡a como narrativa de historias que pueden ser viables en determinados sujetos y contextos ; distintas historias pero no unas mas verdaderas que otras . La psicoterapia constructivista es una de tantas historias, consciente de serlo sin embargo . B) RASGOS GENERALES DE LAS PSICOTERAPIAS CONSTRUCTIVISTAS Las psicoterapias constructivistas se definen en general como relaciones cliente-terapeuta que tienen como finalidad la revisi¢n de la construcciones del cliente sobre su experiencia a fin de facilitarle otras m s £tiles o viables . El terapeuta se ocupa de la interfaz experiencia/construcci¢n del sujeto cliente . No se trata de una visi¢n exclusivamente cognitiva del ser humano (sus construcciones) ya que destaca la relevancia del afecto (la experiencia como forma de conocimiento) . La formaci¢n de los significados subjetivos y sus disfunciones en el interfaz experiencia/explicaci¢n se constituye en el objetivo de las psicoterapias constructivistas . A nivel filos¢fico la inspiraci¢n de estas psicoterapias se basa en las concepciones historicistas, contextualistas y constructivistas del conocimiento humano , puesta de relieve por fil¢sofos como Vico, Kant y Vaihinger . La realidad humana se constituye en guiones ficticios que orientan las acciones con mayor o menor utilidad . A nivel psicol¢gico se destaca el papel de construcci¢n de la experiencia que tienen los significados, destacado por psic¢logos como Piaget. Barlett, Korzybski y Kelly . Los enfoques constructivistas de la psicoterapia consideran que mediante el lenguaje es posible configurar m£ltiples realidades . Los seres humanos no pueden acceder a la realidad inmediata mas all  del lenguaje , definido ampliamente como el repertorio de expresiones y acciones simb¢licas que nos proporciona la cultura . A pesar de lo dicho, no se defiende el subjetivismo solipsista de que todas las construcciones son igual de v lidas o £tiles . Hay construcciones que encajan peor o mejor en las experiencias subjetivas e intersubjetivas (relaciones con otros) . Cuando el encaje de las construcciones (como nos explicamos las cosas) y las experiencias del sujeto (lo que nos pasa) es inadecuado, aparece el s¡ntoma . El s¡ntoma es un mensaje a elaborar , una posibilidad experiencial inadecuadamente construida (explicada) o pobremente percatada . C) EL POST-RACIONALISMO DE VITTORIO GUIDANO Guidano es uno de los terapeutas constructivistas mas influyentes en la actualidad . Para este psic¢logo el problema mas importante que plantea la perspectiva constructivista es el cambio radical que tiene lugar en la forma de entender y concebir la relaci¢n entre el observador y lo observado (Guidano, 1994) . En la posici¢n empirista/racionalista el observador est  frente a una realidad objetiva que existir¡a de manera independiente a el mismo . El observador seria imparcial y objetivo , y su observaci¢n, eliminando las variables extra¤as, seria imparcial y certera . Cuanto mas certera fuera mas real seria . En la concepci¢n de Guidano lo anterior no es posible . El observador con su observaci¢n introduce un orden en lo observado mediante su aparato perceptivo, la realidad que observa es codependiente de su construcci¢n de ella . El observador ha dejado de ser una persona neutra y vac¡a de experiencias y emociones . Lo interesante ahora, seg£n Guidano, es comprender como el sujeto observador ordena su experiencia en significados, como conoce . El postracionalismo de Guidano distingue dos aspectos, niveles o dimensiones fundamentales en la experiencia humana : la experiencia inmediata y la explicaci¢n . La experiencia inmediata (el "mi") se refiere a nuestras vivencias, a lo que nos ocurre, algo que no decidimos . Nuestro mundo emocional se relaciona con este nivel . Nuestras emociones b sicas est n regidas por modulaciones o cambios an¡micos ligados a los v¡nculos afectivos preverbales experimentados en las ‚pocas tempranas de nuestras vidas . Operan independientemente de nuestras creencias y explicaciones , por lo que no pueden ser reestructuradas verbalmente como suponen los psic¢logos cognitivos racionalistas (p.e Ellis Y Beck ) . La dimensi¢n de la explicaci¢n (el "yo") se refiere a como nos explicamos lo que nos sucede a trav‚s del lenguaje que construye teor¡as y atribuciones, creencias y narrativas (historias) . A trav‚s del lenguaje establecemos distinciones entre lo verdadero y lo falso , lo justo e injusto, lo bueno y lo malo . El conocimiento t cito de la experiencia inmediata o vivencia que tenemos del mundo externo e interno no requiere palabras ni pensamientos ni lenguaje . Es algo que nos acontece, lo queramos o no . Sobre esa experiencia inmediata (y no sobre la adecuaci¢n de la representaci¢n de la realidad) el sujeto se explica, posteriormente, lo que le sucede . Cualquier creencia o explicaci¢n se basa en la experiencia inmediata . Todas las filosof¡as, teor¡as cient¡ficas y creencias personales est n fundadas sobre las emociones y no en la racionalidad como se suele mantener . Es m s, sin emociones (experiencias ) no puede haber raz¢n (explicaci¢n) . La psicoterapia postracionalista de Guiadano se fundamenta en el trabajo con los niveles de explicaci¢n/experiencia de los clientes a fin de que estos construyan significados alternativos a aquellos con los que su sistema de vida se ha bloqueado . La terapia tiene un car cter eminentemente exploratorio de posibilidades de revisi¢n de las experiencias vividas y sus construcciones alternativas . D) EL MOVIMIENTO NARRATIVO EN PSICOLOGÖA Uno de los te¢ricos del movimiento narrativo en psicolog¡a es el psic¢logo Jerome Bruner (1991) . Este autor propone que hay dos modalidades de pensamiento en la mente humana, en el sistema cognoscitivo (conocimiento) de las personas . Cada uno de estos sistemas conforman maneras diferentes de construir la realidad . Por un lado estar¡a el modo de "pensamiento paradigm tico" y por el otro el "modo narrativo". La modalidad paradigm tica o l¢gico cient¡fica tiene que ver con las capacidades humanas de razonamiento, explicaci¢n y an lisis l¢gico emp¡rico o cient¡fico . La met fora para representar a este estilo o tipo de pensamiento es la computadora que procesa informaci¢n . La finalidad de este sistema est  vinculada a la resoluci¢n de problemas pr cticos de la vida diaria . La abstracci¢n que produce es sistema de pensamiento paradigm tico esta relacionada con los aspectos m s universales o generales del conocimiento .La mayor¡a de las personas suelen creer que es el £nico sistema de pensamiento existente; y as¡ lo cre¡an tambi‚n los psic¢logos hasta hace 10 o 15 a¤os . La modalidad narrativa de pensamiento es menos conocida . A pesar de ello es la modalidad mas antigua del pensamiento humano . Consiste en contar historias a otras personas y a nosotros mismos . Al contar o narrar estas historias vamos construyendo los significados en que nuestras experiencias adquieren sentido . De esta manera el significado surge de la narraci¢n, actividad constante en nuestra vida . La modalidad de abstracci¢n que produce el modo de conocimiento narrativo se relaciona con el inter‚s por lo particular . Se ocupa de las intenciones de las acciones humanas en su acontecer hist¢rico . La historia suele surgir de aquello que es particular, de lo inesperado y sorprendente . Cosas que no deber¡an pasar y pasan, que se alejan de lo establecido . Este pensamiento narrativo no sigue una l¢gica lineal y de razonamiento verbal o matem tico . Se fundamenta en im genes, es anal¢gico . Funciona por la analog¡a de las semejanzas . Las im genes se combinan y juntan en la trama narrativa por la semejanza de sus contenidos y por las similitudes de las tonalidades emotivas que despiertan . Los sue¤os constituyen un tipo de narrativa . E) EL INCONSCIENTE COGNITIVO Y CONSTRUCTIVISTA La concepci¢n constructivista del inconsciente es distinta a la psicoanal¡tica y al del resto de la psicolog¡a profunda (Gonsalves, 1992) . Los terapeutas cognitivos sem nticos (ver cap¡tulo 2 ) y los constructivistas han ido reconociendo cada vez m s el papel de las narrativas tempranas y los procesos inconscientes en la psicopatolog¡a La mente para los constructivistas est  constituida por varios niveles de representaci¢n cognitiva o de conocimientos . Estos niveles est n organizados jer rquicamente . Los niveles profundos y m s centrales controlan y determinan la organizaci¢n y funcionamiento de los niveles m s superficiales . A pesar de que tanto los psic¢logos cognitivos sem nticos (p.e Beck, cap¡tulo 2) como los constructivistas o postracionalistas mantienen la estructura plurinivel de organizaci¢n del sistema cognitivo, con la centralidad del nivel t cito-inconsciente, hay diferencias en su concepci¢n del nivel inconsciente . Para los cognitivos sem nticos (p.e Beck, 1979) el nivel cognitivo inconsciente o primitivo est  conformado por esquemas cognitivos que contienen los llamados "Supuestos personales" que son creencias personales e idiosincr sicas conformadas como reglas verbales . Para los constructivistas (p.e Guidano, 1994; Gonsalves, 1992, 1998,) este nivel t cito o inconsciente no est  estructurado de manera verbal sino de manera anal¢gica en forma de im genes y met foras . Esto conllevar¡a la conclusi¢n de que no puede ser trabajado ni modificado mediante los procedimientos racionales y emp¡ricos que proponen los terapeutas cognitivos sem nticos . Los procedimientos experienciales y narrativos estar¡an mas adecuados al acceso y trabajo con el sistema cognitivo inconsciente . Para Guidano (1991) las narrativas inconscientes conforman las met foras protot¡picas de la experiencia que gu¡an a las experiencias venideras . Estas narrativas derivan de experiencias de vinculaci¢n afectiva del ni¤o con las figuras de apego . Se refieren a "escenas nucleares" y de ellas derivan patrones emocionales b sicos llamados "esquemas emocionales protot¡picos" . Estos guiones nucleares regular¡an a nivel inconsciente la actividad mental humana . F) LOS SUE¥OS COMO MODALIDAD NARRATIVA Los sue¤os son un tipo de trama narrativa con una caracter¡sticas definidas (Dimaggio, Serio y Ruggeri, 1998 ) : En primer lugar reflejan bastante bien la realidad inconsciente o t cita del sujeto, bastante apartada de lo cotidiano, a excepci¢n de los "residuos diurnos" que ya mencionaba Freud . En segundo lugar, los sue¤os contienen una trama narrativa que tienen un lugar de la escena, episodios aparentemente desconectados entre si y conectados en esa trama . Adem s en el sue¤o es posible representar escenas que serian imposibles en la realidad por limitaciones f¡sicas (volar, caer), ps¡quicas (represi¢n) o social (leyes y normas sociales) . Dimaggio y cols. (1998) proponen que el sue¤o es un caso de "Autonarraci¢n Nuclear Recursiva" : Un tema narrativo, como un cortometraje endomental que la mente proyecta a s¡ misma constantemente , en alternancia con otros temas, bajo la forma de sue¤o, fantas¡a, im genes de relaciones interpersonales o de relaciones consigo mismo, de si mismo con el mundo externo ; que sirven para la construcci¢n, mantenimiento y remodelaci¢n de la personalidad . Los autores anteriores mantienen que las autonarraciones nucleares recursivas son la expresi¢n mas primitiva y profunda del inconsciente humano . Este modelo se basa en el propuesto por Gonsalves, que expondremos mas adelante . Los constructivistas narrativos est n interesados en comprender como la mente t cita o inconsciente integra la experiencia y le otorgan significado . En los modelos constructivistas de la mente el sujeto humano (self) tiene la necesidad de organizar su experiencia fluyente a trav‚s de una narrativa coherente . Estas narrativas se constituyen en contendidos preverbales y anal¢gicos, desarrollados ya en la primera infancia como secuencia de im genes . Las "narrativas protot¡picas" o construcciones mentales m s fundamentales y antiguas evolutivamente hablando, est n organizadas de modo inconsciente y en forma de im genes o met foras . Los productos mentales como las met foras, las enso¤aciones o fantas¡as en vigilia, y los sue¤os , est n vinculados a este sistema narrativo protot¡pico nuclear e inconsciente . G) COMO LA METµFORA ESTRUCTURA LOS SUE¥OS Lakoff (1998) un lingista cognitivo y constructivista entiende a los sue¤os como un proceso natural a trav‚s del cual se expresan los miedos, deseos y experiencias cargadas emotivamente, por medio de representaciones metaf¢ricas . Las met foras son analog¡as con semejanza de contenido con lo representado en ella, y permiten tanto estructurar el sue¤o como, descifrandolas acceder a su interpretaci¢n oculta . Dado un "contenido manifiesto del sue¤o", es decir lo recordado conscientemente del mismo, es posible acceder a su "contenido latente u oculto", es decir los significados inconscientes, a partir de las met foras que conlleva y contextualizandolo en el conocimiento que tenemos de la vida del so¤ador y sus problemas presentes . B sicamente, Lakoff (1998) indica identificar los casos generales de analog¡as presentadas en el sue¤o y su relaci¢n con el so¤ador . Parte del principio : "lo general es espec¡fico", lo que conlleva identificar las analog¡as generales presentadas en el sue¤o y su relaci¢n con la vida y problemas espec¡ficos del so¤ador . H) LA PSICOTERAPIA COGNITIVA NARRATIVA DE OSCAR GONSALVES En estos £ltimos a¤os Gonsalves (1992, 1994, 1995) ha desarrollado su teor¡a respecto a los procesos de cambio . Ha partido de la idea de que se puede acceder y modificar de una forma m s adecuada las cogniciones del nivel t cito e inconsciente a partir de los significados metaf¢ricos , incluido la producci¢n y manejo de los sue¤os . En su modelo de la mente plantea la existencia de dos niveles de funcionamiento humano, el nivel "profundo/t cito/inconsciente" y el "nivel superficial/expl¡cito consciente" . El nivel inferior de funcionamiento es de naturaleza prel¢gica, ya que se desarrolla en la ‚poca infantil antes del desarrollo del lenguaje, a trav‚s de las experiencias de vinculaci¢n afectiva de apego con los cuidadores . Este nivel profundo e inconsciente regula por completo el sistema cognitivo de la mente humana , y se estructura de manera metaf¢rica y anal¢gica, y no de manera verbal o de reglas como suger¡a Beck (cap¡tulo 2) . Esto explicar¡a la resistencia al cambio de este sistema por v¡as l¢gicas, racionales o emp¡ricas . En esta terapia se plantea una serie de estrategias, en forma secuencial para elicitar las met foras subyacentes del nivel inconsciente de la mente y la introducci¢n de met foras alternativas . Con estos procedimientos se producir¡a lo que Gonsalves llama una "implosi¢n de nuevas met foras" , de modo que el cliente desarrolla nuevas formas de construir su realidad . La terapia cognitiva narrativa parte de la concepci¢n del s¡ntoma y el trastorno psicol¢gico como resultado de una incapacidad para dar cuenta de la diversidad de experiencias vivenciadas por el sujeto . Cuando el sujeto se encierra en una manera de significar absoluta o preponderante sus vivencias, aparece el s¡ntoma . Esta incapacidad deriva a su vez de la preponderancia de ciertas met foras inconscientes estructuradas como "narrativas prototipos" o secuencias de im genes entrelazadas por analog¡a que sesgan la direcci¢n en que se viven las experiencias . La terapia tratar¡a de hacer consciente estas narrativas protot¡picas y producir narrativas alternativas, de modo que el sujeto pueda atender a nuevos matices de sus experiencias y construir una realidad de m£ltiples significados . Los m‚todos m s anal¢gicos y menos racionales que pueden permitir un acceso m s f cil y modificar los niveles m s t citos de la organizaci¢n del conocimiento, son expuestos por Gonsalves de modo secuencial en su proceso de psicoterapia . El proceso y secuencia de los m‚todos de esta psicoterapia en orden secuencial serian : 1§-Fase de recuerdo : El sujeto aprende a llevar un diario de recuerdos actuales (narrativas diarias) , de cada d¡a, y otro de sus experiencias biogr ficas, uno por a¤o de vida . Es entrenado en un estado de relajaci¢n a elicitar sus recuerdos . Este m‚todo de suave relajaci¢n se mantiene en todas las siguientes fases , y el trabajo se hace en ese estado, para posteriormente anotarlo en un diario . 2§- Fase de objetivaci¢n : Los recuerdos anteriores se intentan de apreciar sensorialmente de modo visual, auditivo, gustativamente, por los olores y el tacto que producen su reactivaci¢n vivencial . En esta fase el sujeto es orientado a escoger un recuerdo biogr fico que estime ha jugado un papel central en su vida, la "narrativa prototipo". 3§- Fase de subjetivaci¢n : Consta de dos subfases. En la primera el sujeto es ense¤ado a apreciar las emociones relacionadas con sus recuerdos, usando un procedimiento similar al "focusing" de Gendlin . En la segunda subfase aprecia las cogniciones autom ticas y los significados relacionadas con ellas, que se relacionan con los recuerdos, usando el procedimiento de elicitar los pensamientos y la cadena descendente de significados, en la l¡nea de la terapia cognitiva de Beck . Se hace lo mismo con la narrativa prototipo . 4§- Fase de metaforizaci¢n : Se instruye al cliente en el uso de met foras para que las aplique a sus narrativas diarias y a su narrativa prototipo . Se ense¤a al sujeto a usar consignas para producir sus propias met foras : A)Consignas estructurales : P.e . "¨Si pudieras encontrar un concepto que simbolizara, de forma metaf¢rica, tus experiencias en esta situaci¢n, cual ser¡a ?" B)Consignas de orientaci¢n : P.e . "¨Si pudieras encontrar una met fora (analog¡a) de relaci¢n espacial que simbolizara tus experiencias en esta situaci¢n, cual ser¡a ?". C)Consignas f¡sicas : P.e . "¨Si pudieras encontrar un objeto o substancia que simbolizara de manera metaf¢rica tu experiencia, cual ser¡a?" D)Resumen : P.e . "De todas las met foras que has desarrollado, cual o que combinaci¢n, ¨cual o qu‚ combinaci¢n simbolizar¡a mejor tu experiencia?" . El cliente trata de desarrollar met foras de sus narrativas cotidianas y de la narrativa protot¡pica . Posteriormente es invitado a recorrer con la met fora seleccionada de la narrativa prototipo los recuerdos diarios y biogr ficos, de modo que aprecie el efecto de la misma en su vida . 5§- Fase de proyecci¢n de narrativas : En esta fase final de la terapia se entrena al cliente a desarrollar una actitud de proyecci¢n futura y a desarrollar met foras alternativas a la narrativa o gui¢n prototipo . El sujeto es invitado y entrenado en producir met foras alternativas subjetivas . Para ello primero selecciona las met foras alternativas deseadas a proyectar, y despu‚s realiza un proceso similar al que gener¢ la met fora ra¡z o prototipo : objetivaci¢n y subjetivaci¢n de la met fora alternativa en las narrativas diarias y biogr ficas . Las consignas de conceptos (consigna estructural), relaciones espaciales (consigna de orientaci¢n) , objetos o sustancias (consigna f¡sica) y de resumen se emplean tambi‚n para desarrollar las met foras alternativas . P.e , tras seleccionar como desear¡a el sujeto afrontar esa situaci¢n biogr fica o actual de manera alternativa a la producida por la narrativa protot¡pica, se le preguntar¡a por las consignas estructurales ("Si pudieras encontrar un concepto que simbolizara una met fora alternativa a la met fora ra¡z, ¨cual ser¡a?") . Lo mismo se har¡a con las otras consignas . Una vez producida la met fora alternativa, en el estado de relajaci¢n , el sujeto practica en consulta y despu‚s en casa a aplicarla (proyectarla) en sus recuerdos diarios ,biogr ficos o situaciones anticipadas o que desea afrontar con otras actitudes . En su aplicaci¢n la met fora alternativa, como ya se ha indicado, es objetivada y subjetivizada . 6.2. El m‚todo de implosionar la met fora del sue¤o : El m‚todo de trabajo con los sue¤os basado en la psicoterapia cognitiva narrativa de Gonsalves, sigue una secuencia similar al trabajo con los recuerdos : 1§- Se invita al cliente a llevar un diario de sue¤os . En un estado de relajaci¢n trata de recordar el sue¤o, y despu‚s de anotar lo recordado. Las notas constituyen su narrativa de sue¤os diarios . 2§- El cliente selecciona un sue¤o para objetivar : Mientras repasa mentalmente las escenas recordadas de su sue¤o en el estado de relajaci¢n se pone en contacto con las dimensiones sensoriales del mismo : "¨Qu‚ experiencias visuales suscita el sue¤o, que abarca su vista, que ve , como ve que suceden las escenas, qu‚  ngulos observa, etc? , ¨Qu‚ sonidos capta en el sue¤o?, ¨Qu‚ experiencias olfativas y gustativas elicitan este sue¤o?, ¨Qu‚ experiencias t ctiles y sensaciones de movimiento se producen en el propio cuerpo al tener este sue¤o ?". 3§- El cliente subjetiva su sue¤o : Mientras recuerda su sue¤o y lo objetiva se le ense¤a a concentrarse en su experiencia anterior que recorre lentamente, observa los cambios internos, sin ponerle nombre, y focaliza las experiencias emocionales, a las que finalmente trata de identificar hasta que encajen con el adjetivo propuesto (focusing de Gendlin) . Posteriormente se centra en la cadena de pensamientos autom ticos que este sue¤o despierta en su mente, y usando la flecha descendente trata de detectar sus significados subyacentes, como si fuera pelando una cebolla , y descubriendo significados m s profundos o abstractos (p.e "¨Qu‚ significa esto para m¡, ¨como y en qu‚ me importa?". A las respuestas obtenidas se le aplica la misma pregunta hasta llegar a significados m s profundos) . 4§- El cliente produce una met fora relacionada con su sue¤o : Usa las consignas estructurales ("¨Si pudiera encontrar un concepto que representara este sue¤o, cual ser¡a ?") , espaciales ( "¨Si pudiera encontrar una met fora de relaci¢n espacial, p.e alto/bajo, profundo/superficial..etc, que simbolizara este sue¤o, cual ser¡a?"), f¡sicas ("¨Si pudiera encontrar un objeto, sustancia o animal que representara este sue¤o de manera metaf¢rica, cual seria?") y de resumen ("¨Qu‚ met fora o combinaci¢n de la anteriores representa mejor el sue¤o?"). El sujeto una vez seleccionada la met fora puede en estado de relajaci¢n volver a reexperimentar su sue¤o objetivandolo y subjetivandolo desde esta . 5§- Proyectar una met fora alternativa : En el caso de que su sue¤o se construya como una experiencia negativa a resolver o afrontar, se puede plantear el producir una met fora alternativa, que una vez constituida es reintroducida y proyectada en estado de relajaci¢n en el sue¤o tenido. Ello produce un cambio de afrontamiento y reconstrucci¢n de los significados metaf¢ricos problem ticos que el sue¤o ha puesto de manifiesto . 6.3. Caso cl¡nico : En este punto, el autor de este cap¡tulo , trata de implosionar la met fora de uno de sus propios sue¤os acontecido recientemente, y que le han impresionado con gran fuerza . El sue¤o (cadena de escenas) en cuesti¢n recordado es el siguiente : " En una primera escena me veo caminando por una gran avenida de edificios majestuosos de estilo renacentista, por una amplia plaza. Me encuentro en mi paso con dos amigos, matrimonio de psic¢logos a los que tengo gran aprecio, les saludo y prosigo mi paseo . En una segunda escena me veo buscando una biblioteca en una callejuela escondida y obscura, tengo la impresi¢n de haber estado antes aqu¡ . En la tercera escena me veo descendiendo las escalinatas de un gran castillo cogido de la mano de mi hija de 10 a¤os." En un primer acercamiento general a mi propio sue¤o, y siguiendo las sugerencias de Lakoff (1991) , aparecer¡an los siguientes casos anal¢gicos : 1§- Analog¡as generales de salida a espacios abiertos y con edificios =b£squeda de nuevas experiencias y posibilidades . 2§- Analog¡as de calle oscura, escondida, con poca luz y que tiene una biblioteca oculta= b£squeda del conocimiento oculto e inconsciente . 3§- Analog¡as de salir de un castillo en lo alto y descender una escalinata con mi hija =dejar un lugar seguro y resguardado de lo alto (convicciones conscientes) y bajar a un nivel de los sentimientos (ni¤a) del inconsciente . En resumen : Mi propio sue¤o podr¡a representar la met fora de iniciar un viaje hacia el mundo de lo inconsciente, un viaje emocionante, pero con el riesgo de abandonar lo seguro y conocido . Mi mismo inter‚s por este libro va en la misma l¡nea . Un acercamiento a mi sue¤o, m s detallado, siguiendo el m‚todo de implosionar la met fora ha sido el siguiente : Tras la fase de recuerdo intento objetivar mi sue¤o en estado de relajaci¢n, obteniendose las siguientes conclusiones : Visualizo el cielo azul en el espacio abierto de la avenida, los rostros sonrientes de mis amigos, ando con paso firme y ligero; despu‚s observo la calles oscura donde est  la biblioteca . En esta biblioteca encuentro viejos libros polvorientos que leo con gran inter‚s . En la escena del castillo, desciendo con mi hija con un paso pausado, siento la mano caliente de mi hija, veo el viejo torre¢n, clima suave en la piel, no percibo ning£n sonido, olor o sabor en la secuencia de escenas . En la fase de subjetivaci¢n, en la escena de la avenida focalizo mi estado emocional interno como "alegre y contento", y se elicitan en mi cabeza los pensamientos autom ticos y significados asociados siguientes : "Tengo posibilidades de encontrar algo nuevo e interesante" . En la escena de la biblioteca me percibo con un estado interno que simbolizo como de "Intriga y misterio" y mis cogniciones se refieren a : "Aqu¡ hay un conocimiento oculto, viejo pero siempre presente" . En la escena de mi hija focalizo mi estado corporal y emocional como de "Tranquilo, c¢modo y en calma" , con las cogniciones relacionadas de : "Salir de un sitio seguro para explorar nuevas posibilidades" . Intento metaforizar mi sue¤o con una consigna estructural (concepto) del tipo : "Aventura detectivesca" , espacial : "Viaje a lo profundo" , y f¡sica : "Submarino". Mi propia met fora global queda de la siguiente manera : "Viaje hacia lo profundo (de mi inconsciente), lleno de posibilidades (de una mayor flexibilidad en mi vida y en mi forma de trabajar como psic¢logo)". Como en este caso encuentro en mi sue¤o mas una experiencia de cambio personal que un problema, no proyecto la met fora encontrada . BIBLIOGRAFÖA : 1-Bruner, J. : Actos de significado . Alianza Editorial, 1994 2-Caro, I. : Manual de psicoterapias cognitivas . Ed. Paid¢s, 1997 3-Dimaggio, G.G; Serio, A.V y Ruggeri, G. : La arquitectura narrativa de la personalidad a trav‚s del sue¤o : las autonarraciones nucleares recursivas . Revista de Psicoterapia .P ginas 93.110. Volumen IX. N§34- 35. 1998 4-Gonsalves, O.F. : -Narrativas del inconsciente. Las terapias cognitivas : regreso al futuro. Revista de psicoterapia .P ginas 29-48. Volumen III. N§12. 1992 -Te use of metaphors in cognitive therapy . Manuscrito no publicado. 1992 -Fromm epistemological truth existential meaning in cognitive narrative psychotherapy. Journal of constructivist Psychologym 7, 107-118. 1994 -Psicoterapia cognitiva-narrativa : la construcci¢n hermene£tica de los significados alternativos . Revista de psicoterapia . P ginas 101-122. Volumen VI . N§22/23. 1995 -Hermen‚utica, constructivismo y terapias cognitivo-conductuales : del objeto al proyecto. P ginas 179-218. En Neimeyer, R. Y Mahoney, M.J. : Constructivismo en psicoterapia. Ed. Paid¢s, 1998 (original 1995) -El estado de la cuesti¢n en la psicoterapia cognitiva-narrativa. En Caro, I. : Manual de psicoterapias cognitivas. Ed. Paid¢s, 1997. -El proceso terap‚utico en la psicoterapia cognitiva-narrativa. En Caro, I. : Manual de psicoterapias cognitivas. Ed. Paid¢s, 1997. 5-Guidano, V.F. : El si-mismo en proceso. Hacia una terapia cognitiva post-racionalista . Ed. Paid¢s, 1994. 6-Lakoff, G. : Como la met fora estructura los sue¤os. Revista de psicoterapia. Volumen IX, N§34/35. P ginas 5-30. 1998 7-Mahoney, M.J. : Psicoterapias cognitivas y constructivistas . Ed. Descl‚e de Brouwer, 1995. 8-Neimeyer, R.A y Mahoney, M.J. : Constructivismo en psicoterapia. Ed. Paid¢s, 1998. 9-Neimeyer, G. : Evaluaci¢n constructivista. Ed. Paid¢s, 1996 10-Rosner, R.I. : Terapia cognitiva, constructivismo y sue¤os. Una revisi¢n cr¡tica. Revista de psicoterapia. Volumen IX, N§34/35, P ginas 111-136. 1998 11-Ruiz, A. : -Fundamentos te¢ricos del enfoque postracionalista . Instituto de Terapia cognitiva . Internet, 1999 -La narrativa en la terapia cognitiva postracuionalista. Internet, 1999 12-Ruiz, J.J. y Cano, J.J : Las psicoterapias. Una introducci¢n para profesionales sanitarios . A Demanda, Ja‚n, 1999. 13-Torricelli : Terapia cognitiva postracionalista . La Maga. Internet, 1995. 7. Psicoterapias imaginativas y sue¤os Manuel P‚rez C mara y Juan Jos‚ Ruiz S nchez Pareja en danza 7.1. Teor¡a El reconocimiento del poder terap‚utico de las im genes puede tener su punto de partida en la psicolog¡a filos¢fica de Arist¢teles (siglo IV a. d. C.). Arist¢teles sit£a la actividad imaginativa como una frontera entre lo ps¡quico y lo som tico. Esta interpretaci¢n de car cter holista no fue interrumpida hasta el surgimiento del dualismo cartesiano en el siglo XVII. Hasta Descartes era frecuente considerar que las enfermedades proced¡an de la imaginaci¢n y que pod¡an tratar de superarse trabajando sobre esta. En el campo psicol¢gico se da al final del siglo XIX y comienzo del XX una reaparici¢n de enfoques holistas y una revalorizaci¢n de las im genes que, si bien dur¢ £nicamente hasta el rechazo de los mismos provocado en los a¤os treinta por influencia de Watson, pueden considerarse como los antecesores del actual movimiento de la oniroterapias. Pierre Janet (1898) para facilitar la superaci¢n de las "ideas fijas" en los pacientes hist‚ricos encontr¢ eficaz la pr ctica de sustituir una imagen por otra, t‚cnica que seg£n muestra Crampton (1974) perdura actualmente. Alfred Binet (1922) denomin¢ "m‚todo del di logo" su t‚cnica provocadora de un peculiar estado de introspecci¢n en el cual el paciente dialogaba con las im genes visuales. El alem n Carl Happich (1932), en la l¡nea de Binet, y en un enfoque terap‚utico en el que las im genes ocupaban un espacio primordial, facilitaba el contacto con un estado mental que denominaba "zona mediativa" -intermedia entre el consciente y el inconsciente- y en la que introduc¡a im genes simb¢licas como el prado, la monta¤a, etc. que posteriormente tambi‚n han sido utilizadas por otros modelos terap‚uticos, entre otros Krestchmer (1969) y Leuner (1977). Probablemente fue Eugene Caslant (1921) el primero en proponer al sujeto la fantas¡a de ascensi¢n en un espacio imaginario, como t‚cnica facilitadora del crecimiento personal, elemento imaginario que se aumenta posteriormente en el Ensue¤o Dirigido de Desoille y en la Psicos¡ntesis de Assagioli. Destacan finalmente como un hito importante de principios de siglo, en la historia de la presencia de im genes en la psicoterapia, las metodolog¡as de los alemanes J.H. Schultz (1959) y Ludwig Frank (1910), y del suizo Mar Guillerey (1945). El primero, creador, en colaboraci¢n con Luthe, del denominado "entrenamiento aut¢geno", conduc¡a a los pacientes, con la ayuda de im genes, al logro de las mismas sensaciones fisiol¢gicas que se experimentaban en los estados hipn¢ticos y que facilitaba trabajos terap‚uticos. L. Frank provocaba un tipo de relajaci¢n profunda que daba lugar a la emergencia de im genes hipnag¢gicas a las que atribu¡a efectos cat rticos. Guillerey pr ctico ya desde 1925 la fantas¡a dirigida. En cuanto al paradigma psicoanal¡tico, su iniciador, Freud, la utiliz¢ un breve tiempo como elemento psicoterap‚utico, precisamente al abandonar el uso de la hipnosis y preferir un procedimiento que pudiese estar bajo el control del paciente y en concreto el uso de las im genes de la fantas¡a. Entre los grandes maestros de la psicoterapia de principios de siglo es imprescindible destacar a Jung como uno de los iniciadores del uso terap‚utico de las im genes y que es quien ofrece una influencia de mayor peso en las oniroterapias actuales. Jung entiende la imaginaci¢n como un proceso creativo de la psique que permite una mayor integraci¢n individual, interpersonal y espiritual; y considerando la unidad mente-cuerpo como un proceso vital, interpreta la imaginaci¢n como un medio de percibir y experienciar dicho proceso. Para Jung, la denominada por ‚l "imaginaci¢n activa" es de especial inter‚s en el proceso terap‚utico, aunque considere arriesgado su uso antes de la fase final de la terapia. Para ‚l las im genes son activas por si mismas: de ah¡ que no acepte las intervenciones del terapeuta durante sus manifestaciones, ni siquiera en la forma moderada en que lo hace el "Ensue¤o Dirigido" de Desoille, extremo no compartido por sus seguidores actuales. Considera que el poder de estas im genes din micas, durante la sesi¢n terap‚utica, es superior al de los sue¤os, de cara a revelar el inconsciente y para animar la maduraci¢n en el an lisis del paciente. Ya desde los inicios de la revoluci¢n conductista, el tema de las im genes qued¢ descalificado y eliminado de la investigaci¢n psicol¢gica. Las im genes se inclu¡an entre esa serie de "cuestiones especulativas" o "conceptos mentalistas" que seg£n Watson (1913) no es posible someter a tratamiento experimental, y que, lamentablemente seg£n ‚l, hab¡an acaparado la atenci¢n de muchos psic¢logos introspeccionistas. A partir de estas declaraciones de la cabeza visible del cuerpo de los psic¢logos investigadores se comprende, que estos ignorasen la realidad de las im genes y se centrasen exclusivamente en las asociaciones ling¡sticas y conductales. Durante unos cuarenta a¤os, como ha destacado Holt (1964) las im genes fueron condenadas al ostracismo. Es a partir de los a¤os sesenta, cuando se manifiesta en representantes de modelos te¢ricos diversos, un decidido retorno a la investigaci¢n psicol¢gica de las im genes y de sus aplicaciones terap‚uticas. ONIROTERAPIAS. MODELOS QUE TRABAJAN PRINCIPAL O EXCLUSIVAMENTE A PARTIR DE LA ESPONTANEIDAD DE LA IMAGEN Ensue¤o dirigido de Robert Desoille Este m‚todo se basa, con palabras de Launay "en la utilizaci¢n, con fines terap‚uticos, del simbolismo de lo imaginario puesto en movimiento en una espec¡fica relaci¢n entre paciente y terapeuta [...]constituye un m‚todo cuya especificidad se apoya a la vez en la producci¢n de un material simb¢lico y en la comprensi¢n del sentido de ese material" (1982). Probablemente sea Desoille el autor que haya elaborado, por primera vez, de forma sistem tica, un modelo que facilite, adem s de la expresi¢n y an lisis de las experiencias emocionales del sujeto, la movilizaci¢n de tales experiencias para facilitar cambios terap‚uticos. Entre los autores que Desoille tubo m s en cuenta y que pueden haber ejercido una mayor influencia sobre ‚l se encuentran Janet, Freud, Jung y Pavlov. El Ensue¤o dirigido, estado intermedio y desvanecido entre la vigilia y el estado de sue¤o, entre lo 'fisiol¢gico' y lo 'ps¡quico', es en esencia el reflejo de aquella reserva inagotable en la que el sujeto haya acumulado desde el nacimiento, sus angustias, sus temores, sus deseos, sus esperanzas permanentes, factores determinantes de su comportamiento frente al mundo exterior." (Desoille,1961/74).Los pasos b sicos en la aplicaci¢n de la t‚cnica -previa una anamnesis m‚dico-psicol¢gica- se resumen en: a) Facilitar en el paciente un estado de relajaci¢n muscular y mental y de atenci¢n sobre si mismo, que Desoille entiende como "estado hipnoide". b) Suscitar el ensue¤o a partir de alguna imagen inicial, y guiarla en su desarrollo a trav‚s de algunas intervenciones espec¡ficas. c) Di logo verbal para facilitar la comprensi¢n de lo que puede revelar el ensue¤o, en vistas al autoan lis¡s del paciente y su cambio terap‚utico Desoille, despu‚s de constatar algunas coincidencias en las simbolizaciones imaginarias de los pacientes, estableci¢ el uso habitual de seis" (espada, jarr¢n, bruja, brujo, drag¢n, bella durmiente del bosque). La evoluci¢n posterior del Ensue¤o dirigido ha conducido a un uso m s espont neo de dichas "im genes iniciales", siendo frecuentemente "la primera imagen que se le ocurra" u otras sencillas como un paisaje, un objeto o un cuadro. Es frecuente la alternancia de sesiones dedicadas a la vivencia del sue¤o y de sesiones centradas en el an lisis del mismo. Al inicio del ensue¤o se le indica que inhiba toda actitud cr¡tica, y que recuerde luego todo lo que paso por su mente. Puede considerarse la sucesi¢n de tres etapas en el tratamiento: la fase primera, en la que se practican unos seis ensue¤os dirigidos, por medio de los cuales se enfrenta al paciente con todo tipo posible de situaciones vitales y se analiza su forma habitual de reaccionar ante ellas; la fase segunda en la que se le facilita el hallazgo de posibles respuestas alternativas no ejercitadas anteriormente y a desarrollar nuevas actitudes; y la fase tercera en la que se le ayuda a pasar de la experiencia imaginaria a la pr ctica real. Imaginer¡a afectiva guiada de Hans Leuner La primera descripci¢n de este m‚todo aparece en 1954 en lengua alemana; desarroll ndose posteriormente como sistema en el marco de una terapia orientada psicoanal¡ticamente. Este modelo se practica normalmente, o bien como psicoterapia breve, con una duraci¢n entre 15 y 30 sesiones, o bien como psicoterapia m s profunda, en vistas a un cambio estructural de la personalidad, en cuyo caso se prolonga m s, pero resultando siempre de mayor brevedad que el psicoan lisis cl sico. Su campo de acci¢n abarca el an lisis de la motivaci¢n inconsciente, la interpretaci¢n del simbolismo, los mecanismos de defensa, el papel de la transferencia y la contratransferencia y el significado terap‚utico de la liberaci¢n de los impulsos afectivos. Pero Leuner tambien reconoce expl¡citamente que debe mucho a Jung como inspirador de su trabajo, y que este le aporta tambi‚n una base te¢rica para su m‚todo, aunque considerando que no viene al caso los t¡picos temores expresados por los jungianos respecto a la "manipulaci¢n de los arquetipos". Un principio b sico del m‚todo de Leuner afirma que solo debe utilizarse aquel tipo de material imaginario que permita al psiquismo del cliente expresarse espont neamente y sin resistencia. Psicoterapia eid‚tica de Akhter Ahsen El pakistan¡ Aktiter Ahsen es el creador de este modelo sumamente original e independiente. Aparecen semejanzas de su trabajo con Jung -cuya influencia tiene peso sobre el autor- y con las oniroterapias europeas de Desoille y Leuner, pero se dan entre otras las siguientes diferencias; a) La imaginer¡a de la terapias eid‚tica no consiste en narraciones o viajes imaginarios; b) el elemento clave lo constituye la imagen eid‚tica. Ahsen la define como "una imagen visual normal que es experienciada con pronunciada viveza, aunque no necesaimiriente evocada en el tiempo de la experiencia por una situaci¢n actual, es vista en el interior de la mente o fuera en el sentido literal de la palabra, y esta visi¢n se acompa¤a de ciertos eventos som ticos, como tambi‚n de un sentimiento de significado: la experiencia total en todas sus dimensiones excluye la posibilidad de que sea patol¢gica" (Ahsen, 1977, p. 6). Lanzarus creador de un enfoque conductual cognitivo multimodal, tecnol¢gicamente ecl‚ptico no se recat¢ de afirmar: "Comparados con los penetrantes an lisis de Akhter Ahsen sobre la formaci¢n de las im genes y sobre el proceso eid‚tico, todos los otros usos cl¡nicos de las im genes aparecen como singularmente embrionarios" (Lazarus, 1972): y refiri‚ndose al conjunto del modelo lo considera "un hito en el desarrollo de un sistema de psicoterapia eficaz verdaderamente integrador y comprehensivo". El m‚todo de Ahsen se muestra eficaz para una gran variedad de trastornos, pero destaca su efectividad terape£tica respecto a los problemas psicosom ticos. Ahsen considera probable que la imagen eid‚tica es el £nico suceso ps¡quico "que es fundamentalmente psicosom tico y une mente y cuerpo en un todo singular indiferenciado" (Ahsen, 1968, p. 45, cit. por Sheikti, 1978). Psicoterapia de la imaginaci¢n de Joseph. E. Shorr Shorr define su m‚todo de "Psicoterapia de la imaginaci¢n" como: un proceso fenomenol¢gico y dial¢gico con mayor ‚nfasis en el significado subjetivo a trav‚s de la modalidad del ensue¤o (imaginer¡a despierta) e imaginaci¢n. "La proposici¢n fenomenol¢gica b sica de la Psicoterapia de la Imaginaci¢n reconoce la necesidad del individuo de llegar a darse cuenta de c¢mo se define a s¡ mismo en relaci¢n con los otros, y como siente que los otros le definen. Por ejemplo: C¢mo yo me veo a m¡. C¢mo yo te veo a ti. C¢mo yo veo que t£ me ves. C¢mo yo veo que yo te veo" (Shorr, 1981, p. 697). En su concepci¢n sobre la personalidad se encuentran integradas las teor¡as de R.D. Laing y de H.S Sullivan. Shorr tiene presentes la revalorizaci¢n de la funci¢n de las im genes que hicieron Jung, Ferenczi, e incluso Fromm, que "aconsej¢ a los analistas practicar el m s pleno uso de su imaginaci¢n y sugiri¢ el uso de los m‚todos de imaginaci¢n activa para mejorar el flujo de las asociaciones libres de los pacientes" (Shorr, 1981, p. 695). Para Shorr, el conocimiento de las experiencias imaginarias (visualizaciones) de una persona son un requisito para una comprensi¢n profunda de toda persona como individuo y como integrante del g‚nero humano. Por otra parte, una ventaja importante, seg£n ‚l, del uso de la imaginer¡a en la terapia lo constituye frecuentemente el hecho de que conduzca a un incremento de la motivaci¢n y compromiso del terapeuta a causa de la naturaleza dram tica dcl material recogido. Clasifica una larga serie de tipos de pr cticas terap‚uticas imaginarias -m s de cien tipos- en un conjunto de categor¡as de las que las principales son: la imaginer¡a espont nea, la fantas¡a guiada, la fantas¡a de la imagen de s¡ mismo, im genes dobles (dos fuerzas, dos mu¤ecas, dos animales, etc.), imaginer¡a corporal, imaginer¡a sexual, imaginer¡a parental, im genes de la muerte, im genes de tareas, im genes cat rticas (p.e. la fantas¡a de enfrentamiento con el padre "malo"), etc. La psicoterapia de la imaginaci¢n trata de situar al paciente, por medio de las visualizaciones mentales, en situaciones especiales que pueden evocarle experiencias de interacci¢n dolorosas en  reas problernaticas de la vida y que le permiten volverlas a experimentar de otras formas, de manera an loga a lo que hemos visto en los m‚todos de Desoille y de Leuner, pero con una mayor variedad y flexibilidad en cuanto a los tipos y ejemplos de imaginaci¢n que se aplican. Aqu¡ no aparece la importante presencia de interpretaciones freudianas que perduran en aquellos dos modelos. Los pre mbulos del procedimiento siguen los pasos habituales de las oniroterapias: relajaci¢n, ojos cerrados, semioscuridad, voz suave del terapeuta, silencio ambiental, etc. A continuaci¢n el terapeuta sugiere el tipo espec¡fico de situaci¢n imaginaria apropiada para provocar un material de inter‚s en el proceso de autoconocimiento o de cambio terap‚utico. Las respuestas del paciente ayudan a discernir aquello que est  dispuesto a examinar, o para lo que est  preparado, o lo que parece negar. "Las respuestas del paciente a determinadas situaciones estructuradas frecuentemente conducen de forma precisa a estados emocionales -aqu¡ y abora- que tienen sus ra¡ces en el pasado. El terapeuta energetiza entonces la situaci¢n y las interacciones personales con el paciente y le anima en su elecci¢n de acci¢n dentro de la situaci¢n. Esto le ayuda finalmente para una mayor elecci¢n de acci¢n en su realidad externa" (Shorr, 1981, p. 701). Psicos¡ntesis de Roberto Assitgioli Nos encontramos aqu¡ con un modelo que no reune todas las caracter¡sticas de las oniroterapias si por ‚stas entendemos las que recurren a las fantas¡as guiadas como procedimiento casi exclusivo, a parte de los m‚todos de interacci¢n verbal imprescindibles para el an lisis y elaboraci¢n de lo experimentado en aquellas. De todos modos dado el gran peso y riqueza de matices con que se ha venido utilizando este recurso en Psicosintesis -probablemente no queremos excluirla de este apartado. "La imaginaci¢n en el sentido preciso de de la funci¢n evocadora y creadora de im genes, es una de las m s importantes y m s expontaneamente activas en sus dos aspectos aspectos, consciente e inconsciente. Por ello es una de las funciones que debe ser regulada cuando es excesiva o dispersa; desarrollarla cuando es debil inhibida; y finalrnente ampliamente utilizada dada su gran potencia. "Esto explica por qu‚ en la terapia psicosint‚tica nos ocupamos de ella de forma especial, m s si se tiene en cuenta que el uso de la imaginaci¢n es uno de los medios mejores para alcanzar la sintesis de las diversas funciones" Assagioli, 1965/1973, p. 124). Assagioli no s¢lo recurri¢ al uso de las visualizaciones mentales sino tambi‚n a las im genes cinest‚sicas, t ctiles, gustativas y olfativas. Al igual que se sostiene en las oniroterapias, en Psicos¡ntesis se tiene en cuenta el caracter de las im genes como s¡mbolos de contenidos de psiquismo."La tecnica de la fantas¡a guiada es capaz de revelar material inconsciente del mismo modo que lo hacen los sue¤os, mientras ofrece la ventaja de permitir que la conciencia y la voluntad de la persona interactue con ese material. Por ello crea un puente entre los niveles consciente e inconsciente de la mente" (Crampton, 1981, p. 718). OTRAS TERAPIAS QUE INTEGRAN LA IMAGINERÖA ESPONTµNEA Nos referimos aqu¡ a aquellos m‚todos que, reconociendo la vida propia de las ini genes mentales, no las emplean como procedimiento exclusivo ni necesariamente el principal. Solo se¤alaremos las m s difundidas. El Focus¡ng de EugŠne Gendlin, recurre con frecuencia a la fantas¡a guiada y expont nea en dos de los seis movimientos que integran el conjunto del procedimiento: en el primero denominado "Despejar un espacio" y en el segundo "Formar la sensaci¢n-sentida del problema". La Terapia de la Gestalt de Fritz Perls utiliza la fantas¡a con cuatro finalidades principales: "1) establecer contacto con un acontecimiento, un sentimiento o una caracter¡stica personal resistidos; 2) restablecer contacto con una persona que no esta disponible, o con una situaci¢n inconclusa; 3) explorar lo desconocido; 4) explorar los aspectos nuevos o desacostumbrados de uno mismo (Polster, 1973/1980, p. 241). Entre las creaciones geniales de este autor es imprescindible destacar el di logo gest ltico,cl sicamente denominado la t‚cnica gest ltica de las dos sillas. puedes permitir que surja una imagen en la silla o cojin vac¡o que tienes enfrente, hablarle, sentarte en el asiento opuesto y "ser la imagen" y responder. Es asombroso que por el simple hecho de cambiar de asiento y tomar asi otro punto de vista, podamos acceder a una perspectiva completamente nueva, sino incluso a una informaci¢n concreta que uno habr¡a jurado que no conoc¡a. En el An lisis Transaccional (A. T.) de Eric Berne. Es destacable el trabajo del A.T. con los cuentos de hadas u otros cuentos o historias de relevancia en la historia emocional del cliente, reviviendo con la fantas¡a secuencias de los mismos en las que el sujeto se expresa desde el personaje con el que se identifica principalmente, y del que se analizan sus peculiares "posiciones vitales", "mandatos inhibidores", en vistas a facilitar la superaci¢n del "gui¢n de la vida". El m‚todo del Diario Intensivo de Ira Progroff, "est  especfficamente encaminado a ofrecer un instrumento y t‚cnicas por las que las personas puedan descubrir dentro de s¡ mismas los recursos que ellas desconoc¡an poseer. Se trata de permitir dirigirles el poder de contacto profundo fuera de las experiencias actuales de su vida, de tal forma que puedan reconocer su propia identidad y armonizarla con la identidad m s amplia del universo tal como lo experimentan" (Progroff, 1975, p. 10). En este m‚todo se utilizan una serie de t‚cnicas basadas especialmente en di logos imaginarios con partes de uno mismo. En cuanto al Psicodrama de Moreno, y sin necesidad de se¤alar las diversas variantes del psicodrama que han ido surgiendo a partir de la creaci¢n original de su iniciador, es un hecho que su pr ctica implica un ejercicio de la fantas¡a acompa¤ada de movimiento, gesto, interacci¢n y palabra, bien para intentar desbloquear una situaci¢n traumatizante pasada bien para afrontar una situaci¢n dif¡cil. La Terapia emotivo-reconstructiva de Morrison se interesa en recordar y revivir emocionalmente experiencias primeras en vistas a sustituir el sistema de construcci¢n perjudicial que aquellas suscitaron por otro m s de acuerdo con la realidad actual del adulto. Este procedimiento recurre habitualmente a las im genes como agentes terap‚uticos primarios. Otros m‚todos con un denominador com£n an logo a los anteriores en cuanto al uso de la imaginer¡a son las diversas variantes de arte terapia y danza terapia. y la programaci¢n neuroling£istica de Bandler y Grinder. IMPORTANCIA DEL TRABAJO CON IMAGENES Podemos distinguir, con Horowitz (1978, 1983), tres Tipos o modos de representaci¢n del pensamiento, o si se prefiere, tres dimensiones de cognici¢n y expresi¢n: la motriz, la imaginaria, y la ling¡stica o verbal. Tras un largo per¡odo de acentuado predominio del lenguaje, en la interacci¢n terape£tica, nos encontramos con un pluralismo de modalidades extendido en los £ltimos treinta a¤os, en buena parte a partir del movimiento psicol¢gico humanista. Horowitz (1974, 1983), destaca cuatro tipos de usos principales con imagenes: 1) Obtener informaci¢n £til para el estudio o diagn¢stico de un caso. La imagineria peculiar de cada sujeto facilita pronto informaci¢n sobre los conceptos de si mismo, los patrones interiorizados de relaci¢n interpersonal, la capacidad expresiva, los estilos de defensas. 2) Facilitar la comprensi¢n emp tica del terapeuta respecto al paciente. Permite al terapeuta formar en su interior imagenes como las descritas en las fantasias y sue¤os del sujeto, y pede captar contradicciones entre dichas imagenes y la comunicaci¢n verval del cliente que delaten alguna posible dificultad en la relaci¢n. 3) Facilitar la expresi¢n y el trabajo sobre temas conflictivos normalmente evitados o no integrados. Dada la acusada vinculaci¢n de las im genes con los procesos emocionales, una visualizaci¢n de la experiencia puede permitir la liberaci¢n de emociones y consiguientes cambios. 4) Transformaci¢n de sentimientos y actitudes. Los ejercicios imaginarios, con su comprobado poder evocativo de emociones, pueden practicarse para facilitar los cambios en estas, por ejemplo en situaciones de ansiedad patol¢gica ante expectativas de sucesos futuros. No son suficientes todav¡a las investigaciones que prueben emp¡ricamente la superioridad de la eficacia terap‚utica de las imagenes, respecto a otros canales de comunicaci¢n, utilizada de forma exclusiva para facilitar el cambio intrasesi¢n de una serie de problemas y en determinadas fases del proceso terap‚utico. Recopilando una relaci¢n de aportaciones en este sentido, Sheikh y Jordan (1983) se¤alan autores que muestran la eficacia comprobada de las imagenes respecto a una gran variedad de trastornos neur¢ticos y psicosom ticos (Ahsen, 1968; Sheikh, Richardson y Moleski, 1979; Sheikh, 1983), trastornos dibersos de ansiedad y f¢bicos (Singer, 1974; Meichenbaum, 1977), trastornos depresivos (Schultz, 1978), disfunciones sexuales (Singer y Switzer, 1980), insomnio (Sheikh, 1976), obesidad (Bornstein y Sipprelle, 1973). Los usos terap‚uticos de las im genes han sido reconocidos en cierta medida por la mayor¡a de las ramas de la psicolog¡a y la psicoterapia, tanto de corte psicoanal¡tico como conductista, humanista o transpersonal. Algunos enfoques se especializan en guiar a las personas por medio de im genes habituales como prados, colinas, cuevas o encuentros con seres sabios o gu¡as, que tienen un poder y significado universales. Otros utilizan los s¡mbolos o im genes on¡ricas propias de la persona de la persona como base para la exploraci¢n individual. Otros apuntan a sacar partido de las im genes para reducir el estr‚s y crear cambios positivos en la vida de las personas. Las imagenes se est n aplicando eficazmente no solo en psicolog¡a y psicoterapia sino tambien en medicina, deportes , pedagog¡a, negocios, formaci¢n de la creatividad y desarrollo espiritual. Pr cticamente cualquier actividad humana puede ser potenciada de una manera u otra por medio de las im genes. No obstante, es de lamentar que a pesar de la multitud de te¢ricos y profesionales que usan actualmente las im genes y la visualizaci¢n, ‚stas se sigan considerando, desde el punto de vista convencional, como un enfoque "alternativo" y no formen parte integral de las instituciones m‚dicas o educativas tradicionales (Dina Glouberman, 1989). 7.2. M‚todo : Di logos dramatizados con las im genes El enfoque del trabajo con im genes de Dina Glouberman tiene influencias de la mayor¡a de teor¡as y pr cticas en uso hoy en d¡a. Es por lo que nos vamos a centrar en su m‚todo para entender y trabajar los sue¤os. Introducir el trabajo con los sue¤os en nuestra vida puede resultar tan emocionante como introducir las palabras en la vida de un ni¤o, porque tiene el mismo poder y versatilidad y cuanto m s se practica tantas m s posibilidades se abren. Para Dina Glouberman los sue¤os pueden expresar diversos aspectos subjetivos de la vida del so¤ador desde temores o deseos ocultos, propuestas inconscientes para resolver un problema, mensajes paranormales o predicciones futuras. Pueden expresar todas estas posibilidades y muchas mas. El terapeuta proporciona al so¤ador un m‚todo para que el/ella descubra las posibilidades y significados impl¡citos en su sue¤o. El m‚todo sigue el siguiente procedimiento : 1§-Prepararse, despejando un espacio y relajandose: Se invita al cliente a realizar una breve relajaci¢n muscular y mental, buscando un espacio imaginario donde se contemple en paz. 2§-Entrar en el sue¤o: Se invita al cliente a describir su sue¤o y se le ayuda a que vaya describiendo los personajes, lo que ocurre y el escenario del mismo, como si de un paisaje se tratara, describiendolo como una pel¡cula de principio a fin; y preguntandole que sensaciones corporales y emociones va despertando tal descripci¢n. 3§-Estudiar el sue¤o: Desde la descripci¢n hecha del escenario, se invita al cliente a imaginar que su esp¡ritu se eleva y se observa a s¡ mismo/a desde diferentes  ngulos, como si el escenario fuera tridimensional. Se le anima a describir desde esa visi¢n espiritual como el yo on¡rico (el que acontece en el sue¤o) afronta la situaci¢n, y si le podr¡a el yo espiritual sugerir algo para afrontar mejor o con mas alegr¡a la situaci¢n 4§-Convertirse en la im genes: Se le pregunta al cliente que aspecto, persona o cosa le parece mas importante destacado de su sue¤o y se le invita a introducirse en esa imagen, bien mentalmente, colocandola antes si, o bien imaginando que est  ah¡ puesta sentada en una silla frente al cliente. Se le instruye para preguntarle cualquier cosa que desee a la misma, y tambi‚n para imaginar que cambia de silla y responder como si fuera ese aspecto. Se le anima a describir no solo las preguntas y respuestas, sino tambi‚n las sensaciones f¡sicas y emociones que tal dialogo va despertando. Se puede proseguir de manera similar con otros aspectos de su sue¤o. Al final se hace lo mismo reuniendo todos los elementos del sue¤o como un todo y le pregunta: "Sue¤o, ¨qu‚ quieres decirme?", y se anima al cliente a ser el sue¤o y responder. Puede ser de ayuda continuar el sue¤o: "¨Qu‚ habr¡a sucedido a continuaci¢n si no hubiese despertado en ese momento?" 5-Integrar los puntos de vista: Cuando se crea que se ha aprendido algo de cada punto de vista, se invita al cliente a volver a su sue¤o como personaje central, observando a los otros personajes/elementos, y piensa en lo que cada uno le ha dicho, y que ha aprendido en conjunto. Si no ha sido satisfactorio, se invita al sujeto a adoptar un nuevo enfoque o actitud y se le invita a vivir su sue¤o desde ese enfoque alternativo, hasta que le resulte satisfactorio 6-Revivir y continuar el sue¤o de forma fruct¡fera: En la l¡nea anterior se invita al cliente a desarrollar la cualidad alternativa que le sea mas satisfactoria. Si se bloquea, se le sugiere salir un momento del sue¤o, y preguntarse si le hace falta algo m s, y a volver al sue¤o, hasta que pueda proseguir de manera mas agradable. Posteriormente se le indica llevar el sue¤o al futuro, y se le pregunta, como si el sue¤o interrumpido al despertar continuara, que ocurre, y se le invita a verlo desde diferentes perspectivas y personajes de ese nuevo desarrollo. 7-Agradecer, reflexionar, mirar el futuro y emerger: Cuando el cliente se siente bien respecto a su sue¤o, se le indica que le agradezca a su inconsciente darle ese sue¤o, y a su consciente el haberlo trabajado, as¡ como agradecer al inconsciente que integre lo nuevo aportado en esta experiencia, as¡ como el favor de que le aporte nuevas experiencias en un futuro pr¢ximo. Para finalizar, antes de abrir los ojos; se invita al cliente a reflexionar sobre que relaci¢n tiene el sue¤o con su vida, y que nuevos enfoques o soluciones le ha aportado. Se le invita a tomar nota y escribir un resumen de lo encontrado. 7.3. Caso cl¡nico La propia Dina Glouberman presenta un sue¤o personal al que titula "Perdida en un sue¤o" : "Hace unos meses so¤‚ que iva en un tren y que tenia que ir al lavabo. Err¢neamente pens‚ que esto significaba que tenia que bajar del tren, volver a la estaci¢n anterior y tomar otro tren para proseguir el viaje. No sabia d¢nde estaba ni c¢mo se llamaba la estaci¢n anterior. Busqu‚ desesperadamente un plano del metro de Londres y no encontr‚ ninguno. Me sent¡ muy confusa y frustada, pues el plano del metro parec¡a esquivarme. Me despert‚ muy angustiada sin entender de qu‚ trataba el sue¤o". Ella comienza a trabajar con este sue¤o siguiendo el m‚todo propuesto, convirtiendose en cada uno de los elementos del mismo, conversandocon ellos, a trav‚s de su yo on¡rico, incluso dandole instrucciones a este cuando lo ve necesario. De este modo el plano le indica que no le necesita y que conf¡e en si misma para encontrar el camino. El tren le dice que hab¡a comprado un billete, y por lo tanto deb¡a saber donde yo me dirig¡a. El lavabo le dice que tenia derecho a tomar un descanso y que no era necesario cambiar de tren. No tenia nada mas que relajarme y confiar en el tren. Con estas seguridades, se reintroduce en el sue¤o y lo continua, descubriendo que de pronto conoce su destino, un congreso entre el universo y las naciones, en el que ella representa al universo, no necesitaba ning£n mapa, sino mas bien acopio de energ¡as para afrontar las tareas que le esperaban. El sue¤o tuvo un ep¡logo, que hace reflexionar a Dina sobre la conexi¢n del inconsciente con el mundo real: Al d¡a siguiente se encontraba en el tren pensando en el sue¤o, cuando una mujer se le acerc¢ y me dijo que se hab¡a equivocado de tren y si pod¡a ayudarla. Le dijo que se parara en la pr¢xima estaci¢n y que all¡ se informara y cambiara de tren. Le dijo que no tenia plano, y ella lo contesto que no lo iva a necesitar. Dina contin£a relacionando este sue¤o con otros anteriores donde se v‚ funcionando con prisas y con la necesidad de satisfacer expectativas ajenas, y como inconscientemente se le indica seguir su propio rumbo y dar un giro a su vida tan ajetreada. De hecho ella es una psic¢loga bastante ocupada en dar cursos sobre las im genes y sus usos, y hab¡a dejado demasiado de lado asuntos mas personales. Bibliograf¡a: 1-Ashen, A: Eidetic parents test and analysis. New York; Brandon House 2-Rosal, R : El poder terap‚utico de las im genes. Revista de psicoterapia. N§10-11. P ginas 101-126. Barcelona, 1992. 3-Assagioli, R: The act of will. New York. Viking, 1973 (Traducci¢n . El acto de voluntad, Trillas, 1989) 4-Desoille, R : Lecciones sobre ensue¤o dirigido en psicoterapia. Buenos Aires, Amorrortu, 1975 5-Gendlin, E.T: Focusing. Bilbao, Mensajero, 1983 6-Glouberman, D: El poder de la imaginaci¢n. Ediciones Urano, Barcelona, 1989 7-Horowitz, M.J: Image techniques in psychotherapy. New York : Behavioral Sciences Tape Library, 1974 8-Jacoby, J: La psicolog¢a de C.G. Jung. Madrid, Espasa-Calpe, 1976 9-Launay, J.L; Levine, J y Maurey, G: El ensue¤o dirigido y el inconsciente, Paid¢s, 1982 10-Leuner, H : The role of imagery in psychotherapy. En S. Arieti& Chrzanowski (Eds) : New dimensions in psychiatry. A worl view. New York, Jhon Wiley, 1977 11-Meichenbaum, D: Why does using imagery in psychotherapy lead change?. In J.L Singer&K.S. Pope (Eds) : The power of human imagination. New York&London, Plenum, 1978 12-Perls, F: Sue¤o y existencia. Santiago de Chile, Cuatro vientos, 1974 13-Sheik, A.A : Eidetic Psychotherapy. J.L.Singer&Pope, K: The power of human imagination. New York&London, Plenum, 1978 14-Shorr, J.E: Psycho-Imagination therapy. The integration of phenomenological and imagination. New York, Intercontinental Medical Book, 1972 15-Shorr, J.E : Psychotherapy throug imagery. New York, Intercontinental Medical Book, 1974 16-Velasco Suarez, C.A : La actividad imaginativa en psicoterapia. Buenos Aires, Editorial Universitaria, 1974 8. Manejo conductual de pesadillas e intervenci¢n ericksoniana Juan Jos‚ Ruiz S nchez M.H.Erickson Nace en 1901 en una comunidad agricola del medio oeste de Estados Unidos.A los 17 a¤os comienza con sus primeros ataques de poliomielitis. Entre 1923-24 asiste a sus primeros seminarios de hipnosis cl sica. En 1928 se doctora en antropolog¡a, medicina y psiquiatria. Comienza sus trabajos de investigaci¢n centrados en el sisteme nervioso, y es editor asociado entre 1940-1955 de la revista "Enfermedades del sistema nervioso". Se especializa en el tema de la hipnosis. En este periodo trabaja junto a la antrop¢loga Matgared Mead en la investigaci¢n del trance espont neo de los bailarines bolineses, y durante el periodo de la segunda guerra mundial, tambi‚n junto a Mead, trabaja para el gobierno investigando la estructura del car cter japones y la propaganda nazi. En el periodo de 1950, junto al doctor Cooper, estudia los efectos de la distorsi¢n del tiempo bajo la hipnosis.En 1952 tiene su segundo ataque de poliomielitis, y comienza un proceso doloroso que le acompa¤ar  el resto de su vida; proceso que mantiene a raya con la autohipnosis. En 1953 tiene como alumno de sus propios seminarios de hipnosis a Joy Haley, posterior terapeuta familiar, que aplicar  la hipnosis ericksoniana al contexto familiar. En 1957, junto con otros colegas, funda la Asociaci¢n Americana de Hipnosis Cl¡nica, siendo ‚l su primer presidente, y el editor principal de la revista de hipnosis cl¡nica en 1959, de esta asociaci¢n. En esta d‚cada aparte de sus trabajo cl¡nico trabaja tambi‚n con atletas americanos que pretenden mejorar su rendimiento con la hipnosis. Entre los a¤os 1960-75 publica varias obras y art¡culos sobre la hipnosis, y su influencia se extiende a la terapia familiar sist‚mica, a trav‚s de Haley , y a la programaci¢n neurolingu¡stica de Bandler y Grinder. Fallece en 1980. El legado fundamental de M.H. Erickson es su hipnoterapia aplicada a trav‚s de la conversaci¢n natural entre el terapeuta y el/los pacientes, t‚cnica que amplia el marco tradicional de la hipnosis. En este cap¡tulo presentamos de manera concisa y conjunta las aportaciones conductuales de I.Marks y las de M.H.Erickson al manejo de sue¤os angustiosos o pesadillas en ni¤os y adultos . Aunque Marks parte de un modelo basado en el aprendizaje, y Erickson en uno basado en la comunicaci¢n parad¢jica, ambos tienen en com£n el usar los recursos del paciente para el afrontamiento de los contenidos ansiosos del sue¤o, por lo que presentamos conjuntamente en este cap¡tulo. 1. TRATAMIENTO CONDUCTUAL DE LAS PESADILLAS SEGéN I.MARKS Curiosamente, como hiciera M.H.Erickson, Marks parte de la investigaci¢n antropol¢gica de los senoi (Malasia) hecha por Stewart en 1935. Este antrop¢logo observa como las tribu senoi presentaba un bajo indice de crimines violentos en sus luchas intracomunales, lo que este investigador atribuye a sus m‚todos de educaci¢n y terapia con los ni¤os de esa comunidad . Entre estas pr cticas encuentra Marks el curioso m‚todo senoi de interpretaci¢n de los sue¤os. Los senoi, por las ma¤anas en su desayuno animan a sus hijos a relatar los sue¤os de la noche anterior. Los padres y hermanos mayores aportan sugerencias en esta reuni¢n familiar. Posteriormente los varones se re£nen en el consejo de la tribu donde se discuten los sue¤os de los ni¤os, los j¢venes y otros adultos de la comunidad. La pr ctica senoi de interpretaci¢n de los sue¤os, contiene una gran cantidad del procedimiento conductual de "exposici¢n" : Por ejemplo, el ni¤o relata el sue¤o de caerse que le provoca ansiedad y terror. Los adultos le responden con entusiasmo que ese es un sue¤o maravilloso, y le preguntan donde cay¢ y que descubri¢. El ni¤o, como es l¢gico, inicialmente no encuentra nada de agradable en su sue¤o. Los adultos le corrigen y le insisten que el no se ha dado cuenta del prop¢sito oculto de su sue¤o, y le indican como relajarse y disfrutar de su sue¤o de caida, la pr¢xima vez que lo experimente y como se encontrar  con esp¡ritus y poderes sobrenaturales beneficiosos y bondadosos. En la misma l¡nea indican al ni¤o como permanecer firmes ante los supuestos personajes o situaciones de peligro, y como al hacerle frente se vuelven bondadosos. I.Marks es un terapeuta conductual reconocido por la aplicaci¢n de los procedimientos de exposici¢n a las neurosis. La exposici¢n consiste b sicamente en presentar al sujeto una mayor o menor jerarqu¡a de los est¡mulos temidos (externos e internos, recuerdos, pensamientos, sensaciones, impulsos, situaciones, etc) de manera directa y real (exposici¢n en vivo) o imaginada (exposici¢n imaginada), evitando el escape o la evitaci¢n del afrontamiento (prevenci¢n de respuestas), hasta que desciende el nivel de ansiedad . Las t‚cnicas de exposici¢n han sido aplicadas combinandolas con entrenamiento en relajaci¢n, y un afrontamiento gradual de est¡mulos, de menor a mayor nivel de dificultad (desensibilizaci¢n sistem tica), usando supuestos est¡mulos din micos asociados como escenas de castraci¢n (la llamada implosi¢n), usando la combinaci¢n con autoinstrucciones cognitivas (inoculaci¢n al estr‚s) o usando la exposici¢n a una jerarqu¡a menor, previniendo la respuesta de escape o evitaci¢n (la exposici¢n propiamente dicha) . Las t‚cnicas de exposici¢n se han mostrado especialmente £tiles en el tratamiento de todos los tipos de fobias, el trastorno obsesivo- compulsivo, y otros trastornos de ansiedad. El duelo cronific do, el trastorno por estr‚s postraum tico, y las pesadillas pueden responder tambi‚n a los procedimientos de exposici¢n solos, o asociados a otras intervenciones. En general, cualquier trastorno que tenga como base la evitaci¢n o el escape que reduce la ansiedad, puede ser tributario de la exposici¢n. Aunque la terapia de conducta no presenta una teor¡a elaborada sobre la g‚nesis y las funciones de las pesadillas, los psic¢logos conductuales se apoyan en entender a las pesadillas como una respuesta condicionada de miedo y ansiedad ante estresores y dificultades vitales en los ni¤os . En los adultos, aceptan que adem s puede aparecer otros procesos psicopatol¢gicos asociados (p.e trastornos de ansiedad, distimias..). Los procedimientos conductuales mas habituales y efectivos para el manejo de las pesadillas recurrentes (que a veces suelen ser de varios a¤os) han sido los siguientes (Marks, 1986; Caballo, 1998) : -Desensibilizaci¢n sistem tica -Relajaci¢n sola -Implosi¢n -Ensayo de conducta encubierto ("Rehearsal relief") El procedimiento de desensibilizaci¢n sistem tica consiste, tras relatar la pesadilla repetitiva, en sesiones de entrenamiento en relajaci¢n muscular, seguidas de sesiones de representaci¢n imaginada con los ojos cerrados de las diversas partes del sue¤o en su secuencia, que son mantenidas durante pocos segundos; y que al producir ansiedad, son seguidas de relajaci¢n y vuelta a imaginarlas tras calmarse. Las escenas del sue¤o suelen ser jerarquizadas desde las que producen menor a mayor malestar; de modo que al sentirse completamente relajado, tras una o varias sesiones, se pasa a la de mayor nivel de dificultad . La implosi¢n conlleva un afrontamiento imaginado a las escenas manifiestas de la pesadilla y a otras supuestamente relacionadas con la din mica inconsciente del paciente, y que son propuestas por el terapeuta. En este caso se combinan las intervenciones psicodin micas y conductuales. Suele haber una menor jerarquia, y no se suele emplear la relajaci¢n, sino el afrontamiento masivo de las escenas, hasta que la ansiedad se reduce de manera natural por habituaci¢n. Suele ser dificil de aplicar, y requiere una alta motivaci¢n. El "Rehearsal relief" de I.Marks es sin duda el procedimiento conductual mas aplicable y efectivo, tanto con ni¤os como con adultos. Contiene los elementos claves de la aportaci¢n senoi rese¤ada, los componentes b sicos de la exposici¢n y se adapta a los recursos naturales de los ni¤os y los adultos . La t‚cnica de imaginaci¢n emotiva de R.Lazarus aplicada a los temores infantiles, es similar, en este sentido al rehearsal relief. El procedimiento b sicamente consiste en el siguiente proceso : 1§-En el caso de los ni¤os, se comienza por pedir que relaten su pesadilla y los elementos-personajes que m s temen de ella. 2§-Se le pide al ni¤o que nos identifique los personaje de ficci¢n o reales que mas admiran por su fuerza, valent¡a, etc. 3§-Se le explica al ni¤o como puede dibujar, jugar con mu¤ecos, etc, seg£n sus preferencias y desarrollar historias o comics, donde por ejemplo, con la ayuda de sus personajes vencen a los peligros o personajes temidos, e incluso estos se van haciendo poco a poco amigos de ellos. 4§-El terapeuta a refuerza estas ejecuciones de afrontamiento e indica a los padres como fomentarlas y recompensarlas. El mismo procedimiento puede ser aplicado a otros temores infantiles, junto con afrontamientos mas directos. A los adultos se le puede modelar o sugerir que retomen las escenas del sue¤o de manera gradual, y relajandose o no, seg£n lo m s £til, imaginar que a cada escena le dan un final feliz o triunfante , guiandose por sus preferencias personales. Junto a este afrontamiento imaginado, se instruye a los adultos y padres de los ni¤os, a identificar los eventos diurnos posiblemente relacionados con las pesadillas y las posibles estrategias de manejo de los mismos. Nosotros hemos aplicado en el servicio de salud mental de Ubeda (Ja‚n) el rehearsal relief con ni¤os de edad escolar, con pesadillas, con gran efectividad en la mayor¡a de los casos. La aplicaci¢n de Marks (1978) al siguiente caso de un adulto, especifica la aplicaci¢n del rehearsal relief (escenificaci¢n): Se trata de una mujer de 45 a¤os que tenia uno o dos periodos depresivos al a¤o desde hacia unos 14 a¤os. Por esta causa hab¡a sido ingresada en varios hospitales, y hab¡a recibido tratamiento electroconvulsivo y varias medicaciones. Igualmente se le habia diagnosticado en dos ocasiones de epilepsia del l¢bulo temporal. Junto a sus estados depresivos, y con la misma duraci¢n venia presentando rituales compulsivos de comprobaci¢n respecto a sus pertenencias personales y pesadillas recurrentes. Entre sus antecedentes personales se encuentra una relaci¢n turbulenta entre su padre y su madre. El padre, al que estaba vinculado muere a los 55 a¤os de cirrosis hep tica por alcoholismo, y su madre de c ncer cervical a los 60 a¤os. Al poco tiempo de morir su madre descubre que era hija ileg¡tima y rompe casi todas las pertenencias que le quedaban de su madre, sintiendose culpable de no sentir pena por su muerte, pero contenta por haberse librado de ella, ya que siempre le hab¡a temido por sus constantes rega¤inas hacia ella. La paciente recibe un ingreso hospitalario donde se le aplica, con su consentimiento, un procedimiento de 30 sesiones exposici¢n para sus rituales de comprobaci¢n (20 en el hospital ), que despu‚s continuar  en casa (10 en casa) , con una reducci¢n a las seis semanas importante de sus rituales. En la sesi¢n preparatoria del alta hospitalaria relata su pesadilla recurrente, hasta ahora ocultada a otros terapeutas : En la pesadilla recurrente la paciente relata que su madre se encuentra en el tejado y ella va por detr s y la tira a la calle, bajando r pidamente para asegurarse de que realmente est  muerta. Se la encuentra en un gran charco de sangre, con la cabeza desprendida del cuerpo, lo que le alegra enormemente. A£n as¡ observa como sus ojos negros la miran fijamente, y entonces ella se pone sus botas negras y patea su cabeza. Entonces la madre se levanta y de sus ojos salen objetos penetrantes que la dejan a ella sumida en un oscuridad total. En este momento se despierta sudorosa con la sensaci¢n terrible de preguntarse : "¨Es que la condenada va a vencer siempre?. !La muy condenada!". Marks, sigue el siguiente procedimiento con esta paciente : 1§-Hace relatar a la paciente su pesadilla con todo detalle, colocando su brazo alrededor de sus hombros y pidiendole que hablara durante tres sesiones distintas, alcanzando el conjunto unos 20 minutos de relato. Las tres sesiones terminaron con un grito de "mi condenada madre vence siempre", aunque las muestras afectivas parec¡an menos intensa en la tercera sesi¢n. 2§-A continuaci¢n se le anima a poner por escrito una descripci¢n de la pesadilla e intentar darle un final feliz . Tras el tercer relato ella escribe que con un cuchillo primero y despu‚s con sus propias manos arranca los dos ojos de su madre y los estruja hasta que no queda nada solido, se seca las manos, arrojando la toalla y con la sensaci¢n de haber vencido. Adem s la paciente no se dice "mi condenada madre", y el terapeuta le anima a tener una conducta mas asertiva incluso llamandole "condenado Dr.Marks" . Sus pesadillas comenzaron a decrecer, hasta desaparecer, al igual que sus rituales; aunque ocasionalmente necesito ayuda para sus depresiones. La paciente incluso pudo "llorar" la p‚rdida de su padre durante varias horas. Marsk revisando este caso donde aparecen componentes neurol¢gicos y psicopatol¢gicos de tipo , afectivo, obsesivo y pesadillas, observando como estas £ltimas permanecen a pesar de la mejor¡a de los rituales y el propio cuadro depresivo, se descartan los terrores nocturnos ligados frecuentemente a patolog¡a temporal y que solo terminan cediendo ante la escenificaci¢n. 2. LA HIPNOTERAPIA ERICKSONIANA Y EL MANEJO DE LOS SUE¥OS El enfoque de terapia de M.H.Erickson es ideosincr tico. No es psicoanal¡tico, cognitivo-conductual, sist‚mico o de otra escuela de psicoterapia conocida . Es una creaci¢n de ‚l mismo Erickson (Haley, 1997) . Sus presupuestos b sicos son los siguientes : (Camino y Gibernau, 1997) : 1-Se centra en la resoluci¢n del s¡ntoma usando la comunicaci¢n natural de la terapia . La comunicaci¢n trata de crear un estado de trance natural comunicandose con el inconsciente del paciente . 2-Considera el funcionamiento inconsciente de la mente no solo como vinculado a la represi¢n y los traumas vividos, sino tambi‚n y esencialmente como los procesos autom ticos adquiridos en la experiencia y que han sido olvidados conscientemente. Mucho de estos procesos son recursos que pueden usarse para la resoluci¢n del s¡ntoma. 3-El m‚todo de comunicaci¢n es la hipnosis ericksoniana. Aunque se puede emplear la inducci¢n hipn¢tica formal, Erickson usa con mayor frecuencia el uso de met foras y estrategias parad¢jicas en la misma comunicaci¢n cara a cara con el paciente, de modo que de manera natural se produzca el estado de "sugesti¢n" que permita al terapeuta la comunicaci¢n con los procesos autom ticos e inconscientes del paciente. No es importante que el paciente sea tan siquiera consciente de la intervenci¢n del terapeuta, ya que este trata de comunicarse con el inconsciente y activar sus recursos de resoluci¢n . 4-Las sugestiones son indirectas en su formulaci¢n, usando las met foras (por ejemplo con una pareja que demanda por un problema sexual pero que parecen reticentes a abordarlo directamente, el terapeuta puede plantear la met fora de que cuando ellos comen si prefieren ir directamente al asado, o tomar antes unos aperitivos) . El terapeuta trata de crear un estado de trance espont neo que busca reorganizar la experiencia, recuerdos o esquemas inconsciente, de modo que esa activaci¢n autom tica se convierta en un recurso para la resoluci¢n de un problema o s¡ntoma. 5-Los elementos de la hipnosis ericksoniana quedan configurados por los siguientes elementos : a)Orientaci¢n naturalista : El trance se logra en la conversaci¢n natural con el paciente usando las met foras, las paradojas y el doble v¡nculo (apariencia de opciones limitadas). b)Orientaci¢n indirecta pero directiva : Las sugestiones son invitaciones al cambio formuladas de manera indirecta, pero se busca un cambio mediante tareas directivas. c)Capacidad de respuesta : No se acepta el mito de que unas personas sean hipnotizables y otras no. Mas bien cada persona responde a sugestiones diferentes; y es tarea del terapeuta buscar la estimulaci¢n adecuada para producirla. M. Kleinhanz (1993) en este sentido propone un c¢digo de observaci¢n de la conducta no verbal del paciente para adecuar el tipo de sugestiones. Los seguidores de la programaci¢n neurolingu¡stica (P.N.L) muy influidos por Erickson, usan la codificaci¢n del lenguaje (auditivo, cinest‚sico, etc) para el mismo fin. d)Orientaci¢n de la utilizaci¢n : Se usa la conducta y el propio lenguaje del paciente para adecuarse a su marco de referencia. La resistencia se puede usar terap‚uticamente (p.e indicandola) . Esta es una de las muchas aportaciones de Erickson a la terapia sist‚mica. e)Orientaci¢n hacia el presente y el futuro: Se centra en el aqu¡ y ahora y en la resoluci¢n del problema. f)nfasis en lo positivo : Se usa el reencuadre y la connotaci¢n positiva de la conducta del paciente a fin de facilitar su colaboraci¢n. g)Orientaci¢n en el ciclo vital de la familia : El s¡ntoma es a menudo una se¤al de que la familia del paciente presenta dificultades para superar las tareas propias del momento de su ciclo vital y familiar. Respecto a los sue¤os los terapeutas ericksonianos, de manera similar a los adlerianos, suponen que estos son ensayos de afrontamiento de temas importantes en la vida del paciente . Proponen al paciente el trabajo con los sue¤os para la resoluci¢n activa de sus problemas vitales. La metodolog¡a general que se sigue con un sue¤o suele conllevar el siguiente proceso : 1§-El paciente relata su sue¤o. 2§-El terapeuta pregunta al paciente como se ha sentido en el sue¤o. 3§-Si los sentimientos son negativos para el paciente, se continua pregunt ndole de que manera no hubiera experimentado ese malestar. 4§-Se le propone al paciente el trabajo de trance natural con su sue¤o : 4.1.Se le pide volver a experimentar la secuencia del sue¤o, cerrando los ojos y relatando el orden de escenas. 4.2.Se le sugiere que puede modificar cualquier escena vivida del sue¤o por otra deseada, de como le hubiese gustado actuar, etc. 4.3.Se anima al paciente a expresar sus deseos y necesidades en la escena vivida del sue¤o, o a afrontarla de modo deseada, de modo que los "temas pendientes" sean afrontados y concluidos. 4.4.Se pone en relaci¢n el afrontamiento y expresi¢n de deseos con los temas y problemas de su vida y como puede ser de utilidad lo manejado en las escenas del sue¤o. Se le puede preguntar al paciente : "Este sue¤o y lo que has hecho con el, ¨qu‚ te sugiere para tal tema de tu vida?". En este sentido, el uso de sue¤os como sugerencia indirecta para manejar ciertos problemas de la vida del paciente puede ser una alternativa a los atascos de la terapia, usando los propios recursos del paciente. El siguiente caso (Camino y Gibernau, 997) presenta lo expuesto : Se trata de un hombre de 40 a¤os de edad con crisis de ansiedad desde hace dos a¤os de evoluci¢n. Ya ha realizado otros tratamientos sin ‚xito y demanda hipnosis por que cree que puede serle de utilidad. El paciente refiere que sufre a consecuencia de una antigua relaci¢n que el cre¡a resuelta y que le influye negativamente en sus relaciones actuales. Actualmente el paciente convive con una mujer m s joven que ‚l y con la que no se siente demasiado bien. El paciente duda si comprometerse mas con ella o no. Refiere su situaci¢n como confusa y con poca claridad. El terapeuta aprovecha la met fora de la niebla para clarificar su demanda : "Ver niebla e suna situaci¢n angustiante porque no sabes lo que hay detr s..". El terapeuta continua usando esta met fora como una inducci¢n indirecta a la sugesti¢n de demandar al paciente que defina su demanda. A esto, el paciente aclara que hace poco se encontr¢ a su antigua pareja de manera causal al saludarle esta se qued¢ bloqueado con dificultades para respirar. Posteriormente la vuelve a ver con un cochecito de ni¤o, y tras saludarla vuelve a experimentar una crisis de ansiedad. En una de las sesiones el paciente relata un sue¤o donde el lleva pantalones cortos y una camiseta y se encuentra con su antigua pareja . Ella se le acerca y de manera reiterada le dice "­'S¡, si es verdad!" ; el la esquiva y esta le sigue. Despu‚s la deja atr s y llega a un campo donde observa a una cabra medio enferma y a un perro comiendo. En este punto no recuerda mas. El terapeuta le pregunta como se siente en el sue¤o, a lo que el paciente responde que se ha puesto a huir y se ha sentido est£pido. Al preguntarle de que manera no se hubiera sentido est£pido, responde que no huyendo. En es te punto se le propone trabajar el sue¤o en estado de trance. Para ello comienza recordando de nuevo el sue¤o con los ojos cerrados y se le propone cambiar cualquier secuencia por lo que el desee. El relato es similar, hasta encontrarse con la exnovia. En este punto el paciente le pregunta a ella si ha tenido un hijo, y ella responde que "­Si, si es verdad!". El terapeuta interviene y anima al paciente a expresar todo aquello que necesita expresar y que hasta ahora hab¡a quedado en el aire formando una niebla. El paciente logra "ventilar" la pena y la rabia vivida por el desenlace de la relaci¢n, cerrando as¡ los asuntos pendientes con ella. Aunque este mismo sue¤o podr¡a haber sido analizado desde otros puntos de vista por sus simbolismos, para los terapeutas ericksonianos lo importante en este caso es ayudar al paciente a afrontar sus "fantasmas" o temas pendientes, como en este caso del paciente con su exnovia. Tras afrontar el sue¤o, se pueden continuar las sugestiones de relaci¢n con su vida actual y los afrontamientos necesarios. Bibliograf¡a : -Caballo.V: Manual de terapia cognitiva-conductual de los trastornos psicol¢gicos. Siglo XXI. Madrid,1998. -Camino.A y Gibernau.M : Hipnosis ericksoniana. Aplicaciones en psicoterapia . En Revista de psicoterapia. n§29 .Barcelona, 1997. -Haley.J : T¡picamente Erickson. En Revista de psicoterapia n§29. Barcelona, 1997. -Marks.I : Tratamiento de las neurosis. Martinez Roca. Barcelona, 1986 -Revista de psicoterapia n§29. Barcelona, 1997. (N£mero monogr fico dedicado a : Hipnoterapia Ericksoniana ) 9.Modelos neurofisiol¢gicos. Trastornos del sue¤o Juan Jos‚ Imbern¢n Gonzalez y Francisca Barbudo Antol¡n 1-INTRODUCCION En este capitulo hablaremos de los sue¤os desde el punto de vista neurofisiol¢gico sin dejar de mencionar las m s importantes entidades nosol¢gicas de nuestros d¡as. A pesar de ocupar m s de una tercera parte de nuestras vidas, el sue¤o sigue siendo un gran desconocido. Ciertamente de forma paralela al avance en el conocimiento del sistema nervioso, se han conseguido identificar no s¢lo los sucesos m s importantes que ocurren en el organismo durante el mismo sino la intervenci¢n en ‚l de diversas sustancias. La homeostasis ha sido, en la pr ctica, el £nico principio regulador de los fen¢menos fisiol¢gicos y comportamentales que se ha tenido en cuenta durante muchos a¤os. Desde un punto de vista evolutivo, la homeostasis parece servir para la adaptaci¢n a acontecimientos imprevistos, mientras que los ritmos biol¢gicos, que son fen¢menos end¢genos, sirven para adaptarse a sucesos predecibles, mediante la incorporaci¢n del programa ambiental a la organizaci¢n biol¢gica, con objeto de facilitar que el organismo est‚ preparado de un momento a otro. La primera observaci¢n sobre los ritmos biol¢gicos que puede calificarse de cient¡fica es la de un astr¢nomo franc‚s, Jean Jacques dïOrtous de Marian, quien en 1729 describi¢ variaciones r¡tmicas a lo largo del d¡a y la noche en la posici¢n de las hojas de un heliotropo, que eran independientes de la presencia o usencia de luz. Este cient¡fico relacion¢ estos ritmos con la persistencia del ritmo circadiano sue¤o-vigilia en pacientes que permanec¡an en cama sin saber si era de d¡a o de noche. 2-NEUROFIOLOGIA DE LOS SUE¥OS En la actualidad, se conocen muy bien las estructuras nerviosas cuyo funcionamiento se relaciona con el ciclo nictameral de la conciencia. Sabemos donde est  localizado el "reloj biol¢gico" responsable del ciclo (tal es el n£cleo supraquiasm tico ubicado en el hipot lamo, importante zona del cerebro reguladora de muchas funciones vitales y a trav‚s de la cual las emociones recaen sobre las v¡sceras). Tambi‚n conocemos qu‚ estructuras nos mantienen despiertos, nos hacen dormir y nos impulsan a so¤ar. Describiremos £nicamente las zonas "cerebrales" que se activan cuando so¤amos. 2.1-ESTRUCTURAS CEREBRALES RELACIONADAS CON LA PERCEPCIàN VISUAL MIENTRAS ESTAMOS DESPIERTOS Los sue¤os est n construidos fundamentalmente a base de escenas visuales imaginarias. Por eso antes de describir las estructuras cerebrales implicadas en la enso¤aci¢n on¡rica, conviene tener unos conceptos elementales sobre la psico-neuro-biolog¡a de la percepci¢n visual en estado vigil. La corteza cerebral que recubre el l¢bulo occipital, est  implicada en la percepci¢n visual cuando estamos despiertos. Explicaremos como sucede esto: tenemos la retina ocular, que como se sabe es excitada por los rayos de la luz reflejados por los objetos del perimundo; la excitaci¢n retiniana, provoca "trenes" de impulsos biol‚ctricos que recorren un importante canal de informaci¢n, la v¡a ¢ptica. Esta v¡a se introduce en el cerebro y avanzando por la sustancia blanca, llega a la corteza cerebral del l¢bulo occipital. Una vez aqu¡ los axones establecen conexiones con las neuronas corticales. La llegada de los impulsos retinianos y su interpretaci¢n provoca la percepci¢n visual del mundo que nos rodea. Finalmente, la actividad de la corteza del l¢bulo temporal se relaciona con los fen¢menos mentales de percepci¢n, imaginaci¢n y fantas¡a auditiva. 2.2. LA NEUROBIOLOGIA DE LA EXPERIENCIA ONIRICA Los sue¤os son experiencias visuales mientras dormimos. Durante los sue¤os, se despliega al m ximo la capacidad de crear im gines fant sticas de la realidad. Cuando dormimos, obedeciendo se¤ales que llegan del "reloj"biol¢gico hipotal mico, las neuronas ubicadas en la protuberancia emiten impulsos biol‚ctricos, que por las conexiones ascendentes excitan el sistema visual y por las descendentes inhiben las motoneuronas espinales. La excitaci¢n end¢gena de la v¡a ¢ptica y de la corteza cerebral crean las experiencias on¡ricas, esto es, los sue¤os. Por lo dem s, la inhibici¢n de las motoneuronas espinales es la responsable de la aton¡a de los m£sculos tronco-extremitarios y la consiguiente incapacidad de moverse. 2.3 NEUROBIOLOGIA DEL SUE¥O PARADOJICO En condiciones habituales, el sue¤o parad¢jico jam s sobreviene durante la vigilia. Ha de ser, pues, preparado o iniciado por una fase previa de sue¤o fisiol¢gico de ondas lentas. Ante todo es preciso que cese el estado vigil, es decir, que en el cerebro deje de ser excitado el sistema de vigilancia. Los dos mecanismos de control m s importantes se sit£an en una parte del sistema de alerta (locus caeruleus), o a nivel del sistema r fico dorsal (activo durante el estado vigil, el adormecimiento y el sue¤o ligero).El sue¤o parad¢jico s¢lo puede aparecer si en estas dos estructuras ha cesado toda actividad. La transici¢n directa entre el estado vigil y el sue¤o parad¢jico solo se observa en el curso de una enfermedad: la narcolepsia. ---Organizaci¢n del sue¤o parad¢jico Recordemos que los principales signos externos del sue¤o parad¢jico est n constituidos por una aton¡a postural y por r pidos movimientos oculares, mientras los signos internos se caracterizan por una activaci¢n cortical y por la actividad ponto-genicular-occipital (PGO).El conjunto de estas actividades se¤ala el estado de sue¤o parad¢jico.¨Cu les son las estructuras del cerebro que las engendran?. Se sabe hoy que estas actividades dependen de la integridad de unas estructuras situadas en el tallo cerebral inferior. Despu‚s de una serie de investigaciones en animales, gatos, se sacan las conclusiones siguientes: 1) El o los sistemas responsables de la aparici¢n peri¢dica del sue¤o parad¢jico no depende de estructuras cerebrales situadas por delante del puente, sino localizadas en el puente o en el bulbo. 2) Las estructuras que rigen la aton¡a postural han de estar situadas no lejos del plano de transecci¢n rostropontina, puesto que a veces pueden ser lesionadas por este. La delimitaci¢n exacta de las estructuras implicadas en el control de la aton¡a postural y de la actividad, PGO ha sido larga y dif¡cil, pues la organizaci¢n anat¢mica de las formaciones reticuladas p¢nticas y bulbares es compleja: progresa cada a¤o gracias a las nuevas t‚cnicas histoqu¡micas y anat¢micas. ---El sentido neurobil¢gico del sue¤o parad¢jico Es un fen¢meno complejisimo, tiene una vertiente cerebral, el conjunto de estructuras nerviosas y de fen¢menos neurobil¢gicos que est n implicados en ‚l, y una vertiente mental esto es, las experiencias de enso¤aci¢n que se generan por la actividad del alma, con ocasi¢n de los cambios corticales cerebrales que se producen por la acci¢n del "n£cleo del dormir parad¢jico", asentado en el tronco del enc‚falo. Debido a la existencia de esta doble vertiente, podemos preguntarnos por el sentido biol¢gico del dormir parod¢jico y por el significado de los sue¤os. Sentido y significado no se excluyen rec¡procamente. Al contrario, en la actividad compleja psico-cerebral hay que tener en cuenta ambos aspectos si se quiere lograr un conocimiento global del fen¢meno. En la actualidad son a£n v lidas dos hip¢tesis que intentan explicar el sentido neurobiol¢gico del dormir parad¢jico. Una hip¢tesis es la elaborada por Roffwarg, Muzio y Dement. La segunda ha sido formulada por Jouvet. Para Roffwarg, Muzio y Dement el sue¤o parad¢jico seria una estimulaci¢n end¢gena en el curso de la ontog‚nesis, estimulaci¢n que servir¡a para favorecer la maduraci¢n de los sistemas neuronales, que durante el periodo prenatal y el periodo postnatal no reciben est¡mulos ex¢genos por sus propios canales de informaci¢n. Para Jouvert las fases del sue¤o parod¢jico, son expresi¢n de una actividad nerviosa end¢gena que tiene como finalidad la estructuraci¢n y la modelaci¢n de aquellos complejos neuronales que sirven de base a ciertas conductas instintivas. Se tratar¡a, por tanto, de un fen¢meno cuyo sentido £ltimo radicar¡a en la programaci¢n gen‚tica de los instintos. De ah¡ tambi‚n su mayor presentaci¢n durante la etapa prenatal e inmediatamente postnatal. Para terminar debemos decir que muchos estudios hablan a favor de una influencia positiva del sue¤o en general y del dormir parad¢jico en particular sobre la memoria. ---Aton¡a postural Hoy d¡a se conoce bastante bien la organizaci¢n del sistema que rige la aton¡a postural gracias a los efectos de lesiones localizadas y, sobre todo, a los registros efectuados mediante microelectrodos por Kasuya Sakai y sus colaboradores en la Facultad de Medicina de Lyon. El desencadenamiento de la aton¡a postural en el curso del sue¤o parad¢jico esta regido por un grupo de neuronas de talla media situadas en el locus caeruleus a y en su parte interna. Estas neuronas no son catecolaminas, sino sensibles a la acetilcolina. Este grupo de neuronas est  unido al n£cleo magnocelular bulbario por un fasc¡culo ponto-bulbario. Las neuronas de este grupo celular aumentan igualmente de manera selectiva su actividad en el curso del sue¤o parad¢jico y provocan la aton¡a postural inhibiendo las motoneuronas espinales. 3. COMPORTAMIENTO ONIRICO Y COMPORTAMIENTO VIGIL La gran mayor¡a de los comportamientos observables en la vida corriente (durante el estado vigil) guardan relaci¢n con un objeto y un fin seg£n el esquema cl sico estimulo-respuesta de la escuela behaviorista. En ciertos casos, el estimulo desencadenate puede ser m¡nimo si la motivaci¢n interna es de importancia. Asimismo, en ciertas experiencias, pueden desencadenarse comportamientos de ataque por estimulaci¢n central del hipot lamo, del n£cleo amigdalino o del tronco cerebral; estos ataques son dirigidos hacia un objeto, aun cuando este sea s¢lo un Orzas (un sustituto). En cambio, el comportamiento onirico jam s va dirigido contra un objeto exterior. Existe, en efecto, durante el transcurso del sue¤o parad¢jico, un control central de las informaciones sensoriales. Este control se ejerce o bien a nivel perif‚rico (por medio de los m£sculos de la oreja, por ejemplo), o bien a nivel de los primeros enlaces, y es el responsable en parte de la elevaci¢n del umbral de vigilancia, contribuyendo sin duda alguna a dejar libre el camino a los procesos de programaci¢n end¢gena que son desencadenados desde el generador pontino. Es, por tanto, en el interior del cerebro donde hemos de buscar la causa de estos comportamientos, y , concretamente a nivel del director de orquesta, la actividad PGO. 4. LO INNATO Y LO ADQUIRIDO DEL SUE¥O La puesta en evidencia del comportamiento onirico, ese juego interior del cerebro seg£n la excelente met fora de Jean Piaget, no responde a la cuesti¢n fundamental: ¨ Para qu‚ sirve el sue¤o parad¢jico? El estudio de la ontog‚nesis podria aportar un comienzo de soluci¢n ; existe, en efecto, en el transcurso del sue¤o parad¢jico una continuidad ontogen‚tica entre los movimientos del feto(de rata o de cobaya) in £tero, los del rat¢n o del gatito reci‚n nacido, en los que el sistema de inhibici¢n postural no es aun totalmente funcional, y el comportamiento onirico del adulto. Los movimientos del feto son sin duda la expresi¢n motriz de la formaci¢n de sinapsis gen‚ticamente programada a lo largo de la maduraci¢n del sistema nervioso central. 5.El SUE¥O COMO FUNCION ¨Para qu‚ necesitamos dormir?. Al margen de qu‚ significado tenga el contenido de los sue¤os, es evidente que una conducta que ejecutamos todos los d¡as durante horas, es inequ¡vocamente necesaria. El sue¤o significa tambi‚n descanso, quietud, reposo, del que duerme. La definici¢n de sue¤o se hace en la actualidad desde la electroencefalograf¡a, cuando aparecen determinadas ondas cerebrales tal como hemos visto con detenimiento en p rrafos anteriores, de este cap¡tulo. Durante la vigilia, la actividad del cuerpo geniculado y la corteza visual es r pida y de baja amplitud. En la fase de sue¤o lento, aumenta la amplitud de esos centros y disminuye la actividad muscular. En la fase de sue¤o parad¢jico sobresale la actividad de las ondas Ponto-Geniculo-Occipitales. La demanda de sue¤o seg£n la edad, varia grandemente desde casi todo el d¡a a los 3 d¡as de nacimiento, hasta cuatro horas de tiempo medio de sue¤o a los 85 a¤os en sujetos sanos. El ritmo circadiano por otra parte, se distribuye desde la ma¤ana a la noche para los bebes, hasta reducirse a las horas nocturnas para las personas adultas con periodos de siestas para los j¢venes, independientemente de la bondad de este h bito para todo tipo de edades, siempre que no provoque posteriormente insomnio. Existen condiciones que en base a la conducta de las personas, facilitan o inhiben el sue¤o: En principio, a veces "elegimos" estar despiertos, aunque tengamos inicio de sensaci¢n de sue¤o. Los estudios de multitud de accidentes de tr fico, avalan con tristes cifras el hecho de que muchas personas hayan hecho en ese aspecto una mala elecci¢n. A veces, porque tenemos un enfermo que hay que cuidar, porque estamos pas ndolo muy bien en una fiesta, o porque una inercia nos impide irnos a dormir, elegimos la opci¢n de forzar el estado vigil, durante largas horas con el considerable costo fisiol¢gico para el organismo. Si se contin£a respondiendo as¡, las respuestas del sue¤o por condicionamiento llegar n a inhibirse y cuando el sujeto desee dormir le resultar  imposible. Es muy com£n en el trabajo a turnos, en estudiantes que preparan ex menes, etc. Este tipo de conductas, a menudo incluso "reforzadas" por la ingesti¢n de supresores del sue¤o como caf‚ o f rmacos activadores, que se utilizan con el mismo fin. Desde otro punto de vista se conoce que existen factores plasm ticos inductores de sue¤o (Buela-Casal y Navarro Humanes (1990), desde los a¤os 60, en experimentaci¢n con plasma de conejos, descubriendo un nonap‚ptido con peso molecular 849, al que llamaron polip‚ptido inductor del sue¤o y denominaron DSIP, que tambi‚n se encontr¢ en el suero del l¡quido cefalorraquideo de humanos. Tomando como referencia estos estudios y otros similares, se ha postulado una teor¡a del sue¤o en la que participan la interleucina 1 y el interferon-alfa-2 como factores inductores. Estas substancias junto a las actualmente denominadas neuroproteinas y\o neurop‚ptidos, son las claves de la investigaci¢n, implicada en el funcionamiento de todo el sistema nervioso, especialmente en el sistema inmune como muy dependientes del comportamiento de los sujetos. La administraci¢n del polop‚ptido vasoactivo intestinal aumenta el sue¤o REM en ratas significativamente y es capaz tambi‚n de restituirlo en ratas insomnes. Tambi‚n la cole-cistokinina (CCCK-8), permiten en la actualidad estudiar la forma de acci¢n de estas substancias en el sistema nervioso. Parece que este tipo de receptores est n conectados con las v¡as noradren‚rgicas y serotonin‚rgicas. Tambi‚n est  influido el sue¤o por la dieta, que seg£n experimentos, si es rica en carboidratos provoca somnolencia, mientras que con reducci¢n de alimentos se reduce cantidad de sue¤o total. EL SUE¥O NORMAL Y SU EXPLORACION Sue¤o y vigilia son funciones cerebrales, y, por tanto, est n sujetas a alteraciones del sistema nervioso. Hay que dormir, simplemente para estar despiertos, y estar despiertos para poder dormir. Esta es una gran verdad aunque parezca muy sencilla. Nuestra vida es un circulo, donde d¡a y noche se interrelacionan e intercalan sin reposo. Un tercio de nuestra existencia nos la pasamos con los p rpados cerrados, en un estado misterioso y desconocido que denominamos SUE¥O. El sue¤o no es una situaci¢n pasiva ni una falta de vigilia, sino un estado activo en el que tienen lugar cambios de las funciones corporales, adem s de actividades mentales de enorme trascendencia para el equilibrio ps¡quico y f¡sico de los individuos, durante el cual producen modificaciones hormonales, bioqu¡micas, metab¢licas y de temperatura, imprescindibles para el buen funcionamiento del ser humano durante el d¡a. Para comprender el proceso del sue¤o, podemos imaginar que descendemos por una escalera ( Eduard Estivill): Al cerrar los ojos, estamos dando un primer paso hacia la fase 1 del sue¤o, denominamos tambi‚n somnolencia. En ella, el cuerpo inicia una distensi¢n muscular, la respiraci¢n se vuelve uniforme, y en el EEG se observa una actividad cerebral m s lenta que la que exist¡a en vigilia, similar a la observada en la fase REM. Despu‚s de unos minutos en esta fase, seguimos el descenso hacia la denominada fase 2 donde las ondas cerebrales se lentifican algo m s. Posteriormente, seguimos avanzando hacia un sue¤o m s profundo, que recibe el nombre de sue¤o lento o fase 3\4 en el que las ondas cerebrales son ya muy lentas, predomina en la primera mitad de la noche. Este proceso suele durar aproximadamente unos 60-70 minutos. Posteriormente ascendemos de nuevo hacia una fase2, para entrar en una nueva situaci¢n fisiol¢gica que denominamos fase REM, porque la caracter¡stica de esta fase son los movimientos oculares r pidos. El conjunto de estas cuatro fases se denomina ciclo, y puede tener una duraci¢n total de 90-100 minutos. Estos ciclos se repiten en 4-5 ocasiones durante toda la noche. La exploraci¢n del sue¤o se realiza cuando existe la sospecha de una alteraci¢n o patolog¡a relacionada con el sue¤o y lo que se utiliza es la polisomnografia. Que consiste en la observaci¢n y el estudio del sue¤o del paciente, mediante el registro nocturno de las siguientes variables biol¢gicas. ú Actividad cerebral (EEG) ú Movimientos ojos (EOG) ú Actividad muscular (EMG) ú Respiraci¢n LAS FUNCIONES DEL SUE¥O La interpretaci¢n de los fen¢menos corporales y ps¡quicos que tienen lugar durante el sue¤o, la evoluci¢n ontog‚nica y filog‚nica de ‚ste y las estrategias de manipulaci¢n, principalmente la privaci¢n de sue¤o (total, parcial o selectiva) son los fundamentos de una variedad de teor¡as e hip¢tesis que tratan de explicar la funci¢n o funciones del sue¤o. Describiremos brevemente algunas de las m s importantes. Unas teor¡as atribuyen al sue¤o una funci¢n restauradora. Para algunos el sue¤o con ondas lentas seria el encargado de la restauraci¢n corporal y el sue¤o REM de la cerebral. Una hip¢tesis mas reciente considera que la funci¢n primordial del sue¤o es la restauraci¢n cerebral y para esto sirve el llamado "sue¤o nuclear", que est  constituido por los tres primeros ciclos del sue¤o, que contienen la casi totalidad del sue¤o con ondas lentas y parte del sue¤o REM. Dentro de la funci¢n restauradora hay datos que relacionan el sue¤o con la s¡ntesis proteica. Otras teor¡as sugieren una funci¢n protectora, ya sea de la corteza cerebral o del organismo en su conjunto. El est¡mulo que recibe el sistema inmunitario durante el sue¤o con ondas lentas figurar¡a dentro de esta posible funci¢n protectora. El sue¤o, seg£n una hip¢tesis, sirve para conservar energ¡a. Las bases de aqu‚lla son la correlaci¢n entre el tiempo de sue¤o y el metabolismo, o la evoluci¢n paralela del sue¤o lento y la termorregulaci¢n en las especies. La conservaci¢n de la energ¡a servir¡a para compensar el aumento de demanda energ‚tica de la homeostasis. El sue¤o se concibe por otros como un estado para garantizar la adaptaci¢n y la supervivencia. As¡, la activaci¢n de las funciones corporales durante REM dar¡a lugar a breves situaciones de alerta peri¢dicas para preparar al animal para el enfrentamiento o la huida, sin perturbar el sue¤o de forma significativa. Otro aspecto de esta teor¡a es el valor de la falta de reactividad durante el sue¤o como forma de adaptaci¢n a las presiones ambientales. Finalmente, dentro de este grupo de teor¡as, el sue¤o REM tendr¡a como funci¢n primordial proporcionar un est¡mulo end¢geno peri¢dico al cerebro para que mantenga cierta actividad durante el sue¤o. El sue¤o, seg£n otro grupo de teor¡as, est  implicado en los procesos de maduraci¢n cerebral. La abundancia de sue¤o REM en el reci‚n nacido se interpreta como evidencia de su relaci¢n con la maduraci¢n. En los primeros tiempos de la vida el sue¤o REM actuaria como un est¡mulo interno en sustituci¢n de la vigilia. Otros consideran el sue¤o REM como una forma primitiva de sue¤o, mientras que por otra parte la maduraci¢n del sue¤o se ve como indicativa del estado de maduraci¢n cerebral. Finalmente, se ha sugerido que el sue¤o REM sirve para el control y adecuaci¢n del repertorio de conductas innatas. Se ha se¤alado una posible funci¢n del sue¤o en relaci¢n con la motivaci¢n. Esto se basa en el aumento de excitabilidad que se aprecia en los animales al privarles de sue¤o REM y en la mejor¡a de los pacientes con depresi¢n end¢gena con el mismo tipo de privaci¢n. Otra funci¢n que se atribuye al sue¤o es la servir para la consolidaci¢n de la memoria. Esto se ha formulado de diversas maneras. Por un lado, se ha sugerido que, mientras se duerme, se produce el almacenamiento de la memoria a largo plazo. Por otro lado, se ha especulado con una reprogramaci¢n de la informaci¢n durante el sue¤o. Finalmente, otra teor¡a, sin apoyo experimental, defiende que durante el sue¤o tiene lugar un proceso de deasprendizaje, basado en una supuesta "limpieza" del cerebro para eliminar conexiones esp£reas entre neuronas, con objeto de prescindir del material in£til. EL INSOMNIO El insomnio, t‚rmino derivado del lat¡n, literalmente significa falta total de sue¤o. Sin embargo, en t‚rminos pr cticos o cl¡nicos, hace referencia a una falta relativa y\o a una calidad inadecuada de sue¤o. El insomnio, s¡ntoma ampliamente extendido, se asocia a diversos trastornos m‚dicos y psiqui tricos, as¡ como a alteraciones situacionales. En la actualidad, el insomnio es uno de los problemas m‚dicos m s extendidos, casi un tercio de la poblaci¢n lo padece. De ellos, el 50 por ciento sufre un insomnio cr¢nico. El otro 50 por ciento padecen un insomnio transitorio o de corta duraci¢n. Los trastornos del sue¤o son tan antiguos como el hombre. La ciencia y la experiencia han demostrado que el dormir es una actividad absolutamente necesaria para el ser humano. Durante el sue¤o tienen lugar cambios en las funciones corporales y actividades mentales de enorme trascendencia para el equilibrio ps¡quico y f¡sico de los individuos. Por lo tanto, el hecho de no dormir, dormir poco o dormir mal puede llegar a ser una tortura. CLASIFICACION INTERNACIONAL DE LAS ALTERACIONES DEL SUE¥O (Tomada del libro EL SUE¥O, ESE DESCONOCIDO del Dr.Eduard Estivill Sancho) A) DISOMNIAS Alteraciones intr¡nsecas del sue¤o: 1) Insomnio psicofisiol¢gico: Es aquella alteraci¢n que se caracteriza por una tensi¢n somatizada y asociaciones negativas con el sue¤o, que da lugar a una queja de insomnio con alteraciones de la vigilia durante el d¡a siguiente. 2) Sensaci¢n de sue¤o insuficiente: Es aquel trastorno en que existe una queja de insomnio o somnolencia excesiva durante el d¡a y que aparece sin poder hallarse evidencia objetiva de aliteraci¢n del sue¤o. 3) Insomnio idiop tico: Es la imposibilidad continuada a lo largo de toda la vida de obtener un sue¤o adecuado. Normalmente es debido a una alteraci¢n neuro l¢gica en el centro de control del sue¤o. 4) Narcolepsia: Es una alteraci¢n de etiolog¡a desconocida, que se caracteriza por excesiva somnolencia y est  asociada a cataplej¡a. Ocasionalmente tambi‚n se observa par lisis de sue¤o y alucinaciones hipnag¢gicas. 5) Hipersomnias: (recurrente, idiop tica y postraum tica) 6) S¡ndrome de apnea obstructiva del sue¤o: Es un trastorno caracterizado por episodios repetitivos de obstrucci¢n de las v¡as a‚reas superiores que ocurre durante el sue¤o. Normalmente asociado a una reducci¢n de la saturaci¢n de oxigeno perif‚rico. 7) S¡ndrome de hipoventilaci¢n alveolar central. 8) Movimientos peri¢dicos de la extremidades: Es una alteraci¢n caracterizada por episodios peri¢dicos repetitivos y muy estereotipados de movimientos de las extremidades que aparecen durante el sue¤o. 9) S¡ndrome de piernas inquietas: Es una alteraci¢n caracterizada por una desagradable sensaci¢n en las piernas, generalmente antes del inicio del sue¤o, que dan lugar a una urgencia irresistible de moverlas. Alteraciones extr¡nseca del sue¤o * Higiene inadecuada del sue¤o: Se debe a una alteraci¢n en las rutinas diarias que influyen sobre el sue¤o. * Alteraci¢n del sue¤o por causa ambiental: * Insomnio por la altitud: * Insomnio por alteraci¢n alimentaria: * S¡ndrome del comedor-bebedor nocturno: * Alteraci¢n del sue¤o por hipn¢ticos. * Alteraci¢n del sue¤o por estimulantes. * Alteraci¢n del sue¤o por el uso de alcohol y otros t¢xicos. Alteraciones del ritmo circadiano 1) S¡ndrome de cambio de zona horaria ( Jet Lag). Consiste en distintos grados de dificultad para iniciar o mantener el sue¤o, o decrementos subjetivos en la alerta diaria. Se acompa¤a de s¡ntomas som ticos, normalmente alteraciones de la funci¢n intestinal, que aparecen despu‚s de un cambio brusco de zona horaria (generalmente al viajar en avi¢n). 2) Alteraciones del sue¤o por horarios de trabajo.(Correturnos). Consiste en s¡ntomas de insomnio o excesiva somnolencia que aparecen como un fen¢meno transitorio en relaci¢n a los cambios de horarios laborales. Sobre todo se da en aquellas personas que trabajan en turno nocturno durante breves d¡as al mes. 3) S¡ndrome de fase retrasada del sue¤o: Es un trastorno que se caracteriza por la presencia de un retraso en el episodio mayor de sue¤o (sue¤o nocturno). Los pacientes suelen tener la necesidad fisiol¢gica de dormir mucho m s tarde de lo que las normas sociales lo aceptan dando lugar a un insomnio de inicio e importantes dificultades para levantarse a la hora deseada. 4) S¡ndrome de fase avanzada del sue¤o: Consiste en una alteraci¢n en la que el episodio mayor de sue¤o (sue¤o nocturno) aparece de forma avanzada con las normas sociales. Son personas que desean dormir antes del momento oportuno dando a una dificultad importante de mantener despierto a las £ltimas horas del d¡a. En cambio aparece un insomnio matutino: se despiertan pronto en la ma¤ana y tienen dificultades de seguir durmiendo. 5) Ausencia de ciclo vigilia\sue¤o de 24 horas: Consiste en una alteraci¢n cr¢nica y persistente del patr¢n convencional del sue¤o. Aparecen periodos de vigilia y sue¤o sin ninguna regularidad c¡clica horaria. B) PARASOMNIAS Alteraciones del despertar * Despertar confusional: Consiste en un estado de confusi¢n durante y, sobre todo, inmediatamente despu‚s del despertar del sue¤o. Es un fen¢meno t¡pico en los ni¤os cuando se les despierta de un sue¤o profundo en la primera parte de la noche. * Sonambulismo: Consiste en una serie de conductas complejas, previamente aprendidas en vigilia, que se repiten durante el sue¤o, estando el paciente totalmente dormido. * Terrores nocturnos: Se caracterizan por un despertar brusco de una fase profunda de sue¤o. Se acompa¤a de una sensaci¢n de miedo, llanto, a las que puede sumares, ocasionalmente, conductas autom ticas o manifestaciones de intenso miedo. Alteraciones de la transici¢n vigilia-sue¤o * Alteraci¢n por movimientos r¡tmicos: Consiste en un grupo estereotipado de movimientos repetitivos, que pueden incluir todo el cuerpo, aunque normalmente s¢lo afectan a los m£sculos del cuello y cabeza. * Contracciones miocl¢nicas al inicio del sue¤o: Son contracciones breves e imprevistas de las piernas. * Somniloquia: Es la presencia de palabras, a veces incoordinadas, o sonidos durante el sue¤o, que expresas alg£n sentimiento del paciente. * Calambres nocturnos: Es una sensaci¢n dolorosa o una tensi¢n muscular que se observa habitualmente en la parte inferior de las piernas o en el pie y que aparece durante el sue¤o, ocasionando algunos despertares nocturnos. Alteraciones del sue¤o ligadas a la fase REM 1. Pesadillas: Son sue¤os ansiosos que normalmente despiertan al paciente que duerme en fase del sue¤o REM. El ni¤o o adulto normalmente refieren con claridad la sensaci¢n de ansiedad debida a su mal sue¤o. 2. Par lisis del sue¤o: Consiste en periodos de incapacidad para mover de forma voluntaria un grupo de m£sculos al inicio del despertar, aunque a veces tambi‚n se pueden dar en el momento de dormirnos. Si se producen en el inicio del sue¤o se denominan hipnag¢gicas y se observan al despertar se denominan hipnap¢mpicas. 3. Ausencia de erecciones fisiol¢gicas durante el sue¤o. 4. Erecciones dolorosas nocturnas. 5. Asistolia nocturna en la fase REM 6. Alteraci¢n de la conducta en la fase REM: Se caracteriza por la p‚rdida intermitente de la aton¡a electromiogr fica de la fase REM, apareciendo actividad motora elaborada asociada con los contenidos de los sue¤os. Otras Parasomnias * Bruxismo: Es un movimiento estereotipado caracterizado por el chirriar de los dientes durante el sue¤o. * Enuresis nocturna: * Degluci¢n anormal nocturna: Es un trastorno en el cual existe una degluci¢n inadecuada de saliva, que puede dar lugar a una aspiraci¢n, con tos y sensaci¢n de ahogo, seguido de breves despertares que interrumpen el sue¤o. * Distonia paroxistica nocturna. * Ronquido esencial. * Apnea de sue¤o en la infancia. * S¡ndrome de muerte s£bita del lactante: Se caracteriza por sacudidas asincr¢nicas de las extremidades superiores e inferiores o tronco que ocurren en la fase de sue¤o tranquilo de los reci‚n nacidos. C)ALTERACIONES DEL SUE¥O DE ORIGEN MEDICO-PSIQUIATRICO Alteraciones asociadas a trastornos mentales 1. Psicosis 2. Trastornos depresivos 3. Trastornos de ansiedad 4. Trastornos de p nico 5. Alcoholismo Alteraciones asociadas a trastornos neurol¢gicos 1. Trastornos cerebrales degenerativos 2. Demencia 3. Parkinson 4. Insomnio familiar progresivo 5. Epilepsia nocturna 6. Migra¤a nocturna Alteraciones asociadas a otros trastornos m‚dicos 1. Isquemia cardiaca nocturna 2. Enfermedad pulmonar obstructiva cr¢nica 3. Asma nocturna 4. Reflujo gastroesof gico nocturno 5. Ulcera p‚ptica 6. Fibrositis D) OTRAS ALTERACIONES PROPUESTAS 1. Mioclonus parcial 2. Hiperhihrosis del sue¤o 3. Alteraciones del sue¤o relacionada con la menstruaci¢n 4. Laringoespasmo durante el sue¤o 5. S¡ndrome de ahogo durante el sue¤o, etc. BIBLIOGRAFIA : -Buela Casal y Navarro Humanes,J. (1990): Avances en la investigaci¢n del sue¤o y sus trastornos. Madrid: Siglo XXI de Espa¤a editores. -Fontana, D. (1996): Aprender a so¤ar. Barcelona: Oniro. -Ridruejo Alonso; Medina Le¢n, Rubio S nchez (1996): Libro Psicolog¡a M‚dica. Madrid: Mc Graw Hill Interamericana. -G¢mez Bosque,P.y Ramirez Vllaf ¤ez,A.: Libro Cerebro, Mente y Conducta Humana.(1998) Salamanca. Amar£ Ediciones. -Etivill Sancho,E.: El sue¤o, ese desconocido. -Jouvet, Michel: art. El comportamiento onirico. 10. ANEXO : TRABAJANDO LOS SUE¥OS. CUADRO SINàPTICO (Ruiz, 2001) MODELOS AUTORES PRINCIPALES QUE INDICA EL SUE¥O (ENSO¥ACIàN) MTODO DE INTERPRETACIàN Psicoan lisis (Cap.1) Freud Deseos inconscientes Asociaci¢n libre Psicoterapia Anal¡tica (Cap.2) Jung Arquetipos del inconsciente colectivo Amplificaci¢n Psicoterapia Individual (Cap.3) Adler Intento de soluci¢n a un problema Tematizaci¢n Psicoterapia Humanista (Cap.4) Perls y Gendlin Experiencias emocionales no integradas Focusing y Dramatizaci¢n Psicoterapia Cognitiva (Cap.5) Ellis y Beck Creencias y Significados personales Identificar los Significados y Sesgos Cognitivos Psicoterapia Constructivista (Cap.6) Guidano y Gonsalves Guiones y construcciones narrativas Implosi¢n de Met foras Psicoterapias Imaginativas (Cap.7) Glouberman Automensajes inconscientes Di logos dramatizados con las im genes Psicoterapias conductista y ericksoniana (Cap.8) Marks y Erickson Problemas no resueltos Rehearsal relief e hipnoterapia ericksoniana Enfoques biol¢gicos (Cap.9) Jouvet Programaci¢n neurobiol¢gica Modelos animales y m‚todos biol¢gicos TRABAJANDO LOS SUE¥OS Interpretaciones en psicoterapia En esta obra presentamos los principales modelos sobre las funciones, la interpretaci¢n y uso de los sue¤os en el campo de la psicoterapia. El primer cap¡tulo se dedica a la monumental e influyente obra de Freud sobre los sue¤os. Con Freud se inicia el acceso al psiquismo inconsciente a trav‚s del trabajo con los sue¤os. Los sue¤os expresan de manera simb¢lica, los deseos mas profundos e inconscientes del sujeto. Estos deseos han solido ser reprimidos previamente. La asociaci¢n libre, como m‚todo de trabajo, aplicado a los sue¤os, permitir  que el paciente despliegue, sucesivamente, las cadena de significados subjetivos asociados a su relato on¡rico. El trabajo de interpretaci¢n de los sue¤os con la "asociaci¢n libre" sera el m‚todo privilegiado del psicoan lisis para acceder al mundo inconsciente. El segundo cap¡tulo trata de la interpretaci¢n y m‚todo de trabajo con los sue¤os de Jung. Para este los sue¤os no solo responden a expresiones simb¢licas de deseos reprimidos, sino que tambi‚n expresan simbolismos arcaicos y comunes a la humanidad. Estos s¡mbolos se configuran en una especie de memoria humana com£n, en el "inconsciente colectivo" en forma de im genes arquet¡picas. Su trabajo con los sue¤os implica el m‚todo de "amplificaci¢n y s¡ntesis con im genes":la captaci¢n, amplificaci¢n, dialogo y s¡ntesis con las im genes personales y arquet¡picas de los sue¤os. Ello permitir  al sujeto, ademas de captar su significado oculto, abrirse a otras posibilidades creativas de desarrollo personal. El tercer cap¡tulo se dedica a la teor¡a y m‚todo de trabajo con los sue¤os de Adler. La finalidad inconsciente se dirige a ensayar y proponer al sujeto v¡as de soluci¢n a problemas actuales no acabados o anticipados, guiados por su plan o estilo de vida inconsciente. El sue¤o se constituye as¡ en una especie de ensayo para el futuro. El estilo personal de vida suele responder a la motivaci¢n inconsciente de superioridad y dominio sobre los otros; y se expresa en los sue¤os de forma metaf¢rica. El terapeuta adleriano usa el m‚todo de la "tipificaci¢n de los sue¤os" de modo que el sujeto identifica las caracter¡sticas comunes que aplica a la percepci¢n de si mismo, los otros y el mundo, guiados por su estilo de vida, y las soluciones que este propone a trav‚s del sue¤o. El cuarto cap¡tulo presenta la aportaciones de Perls y Gendlin, con su terapia gest ltica al trabajo con sue¤os. Los sue¤os en este caso representan experiencias emocionales insuficientemente captadas y explicadas a nivel consciente, experiencias que no son integradas en la totalidad del sujeto. Estas experiencias si permanecen desintegradas de la conciencia continuaran ejerciendo su funci¢n de manera aut¢noma. Los terapeutas gest lticos proponen una serie de ejercicios para trabajar los sue¤os, destacando entre ellos la "focalizaci¢n" (focusing) de las experiencias sensoriales y emocionales que despiertan en el propio cuerpo, y el dialogo con las im genes o personajes de los sue¤os a trav‚s de la "sillas", de modo que se represente una escena que permita expresar y construir la experiencia emocional, sus mensajes ocultos y las alternativas que estos proponen. En el quinto cap¡tulo se presenta la teor¡a cognitiva de los sue¤os de Ellis y Beck. Los sue¤os reflejan de manera visual y anal¢gica los significados y creencias personales subjetivas, el entramado de significados no conscientes del sujeto. En los sue¤os suelen aparecer las mismas interpretaciones y sesgos personales que en la actividad mental de la vigilia. El m‚todo de trabajo con los sue¤os se dirige a identificar los temas que aparecen en ellos, no los s¡mbolos, y relacionarlos con temas o preocupaciones del estado de la vigilia. El terapeuta cognitivo trata entonces de "identificar las cogniciones y significados personales" que aportan estos temas del sue¤o, usando diversos m‚todos, incluso los provenientes de otras tradiciones terap‚uticas. El sexto cap¡tulo presenta el enfoque mas novedoso de la psicoterapia y su aplicaci¢n al trabajo con los sue¤os : la psicoterapia constructivista. Dentro de este enfoque elegimos la psicoterapia cognitiva narrativa de Gonsalves. Para este autor el sue¤o conlleva implicitamente la posibilidad de unos significados metaf¢ricos t citos o inconscientes, significados que no solo se codifican a nivel verbal (como suponen las terapias cognitivas tradicionales), sino tambi‚n de forma anal¢gica, imaginaria y preverbal. Para acceder a esos significados el terapeuta trabaja con el m‚todo de la "implosi¢n de la met fora o narrativa prototipo" implicado en el sue¤o. Los sue¤os son reflejos de los guiones narrativos que dirigen al sujeto de manera t cita e inconsciente a construir y vivenciar su experiencia de una manera personal y cerrada a otras alternativas. Trabajar con ellos supone la posibilidad de articular y revisar estas narrativas o guiones dominantes. La "implosi¢n de narrativas" constituye un proceso que comienza con el recuerdo del sue¤o, y termina con un abanico de alternativas a la narrativa o gui¢n dominante. El s‚ptimo cap¡tulo re£ne un conjunto de teor¡as y procedimientos diversos que tienen por finalidad el trabajo con im genes, incluidas las on¡ricas y que se vinculan a enfoques holisticos de la psicoterapia.. Aqu¡ se entiende el sue¤o como una posible expresi¢n de automensajes inconscientes que el cliente debe descifrar en un di logo con las im genes-personajes que aporta. El octavo cap¡tulo presenta la t‚cnica conductual del "rehearsal relief" de I. Marks para el afrontamiento de las pesadillas y las intervenciones de Milton Erickon basadas en su modelo de hipnoterapia, en el campo de los sue¤os. El noveno y £ltimo cap¡tulo se dedica a presentar las mas modernas teor¡as psicofisiol¢gicas y neurobiol¢gicas, que explican desde el punto de vista biol¢gico y m‚dico-cient¡fico, las funciones del sue¤o. Con ello se abre la biolog¡a m‚dica a estudiar procesos mentales complejos. Ademas en este cap¡tulo se revisan los principales trastornos del sue¤o y su tratamiento m‚dico. Este apartado complementa los modelos puramente psicol¢gicos presentados en los otros cap¡tulos. Somos conscientes que el estudio de la mente humana es complejo, y que la existencia de m£ltiples perspectivas refleja esta complejidad. A pesar de que cada uno de los modelos presentados entiende de manera distinta las funciones, finalidad y trabajo con los sue¤os, tienen en com£n el participar de la concepci¢n de que los sue¤os reflejan significados personales t citos o inconscientes importantes. El sistema nervioso humano posibilita la construcci¢n de estos significados tan relevantes de nuestro sistema t cito o inconsciente . El trabajo con los sue¤os merece ocupar un lugar importante en la psicoterapia y las ciencias de la mente.