Teoría de la aplicación de terapias corporales a problemas psicológicos

En esta página se explica la teoría en la que se basa la aplicación de las terapias corporales a los tratamientos psicológicos. Es parte de un artículo que se escribió en 1992, parte de la teoría todavía está vigente, pero se recomienda estudiar la terapia de aceptación y compromiso y su base teórica la teoría de los marcos relacionales.

Relación cognición-sensaciones corporales dentro de la emoción: un condicionamiento clásico

Este artículo está escrito en el año 1992, hacía poco que había empezado a desarrollarse la terapia de aceptación y compromiso y la teoría de los marcos relacionales. En mi práctica clínica ya veía la necesidad de vincular la palabra con las sensaciones que aparecían en el cuerpo. El presente documento es un intento de explicar la relación que se veía diariamente en la terapia.

Actualmente la teoría de los marcos relacionales y la terapia de aceptación y compromiso superan de forma notable a la posición de Holland que se utiliza aquí para dar una base teórica a las observaciones clínicas.

El interés de este artículo reside actualmente en la exposición de los fenómenos clínicos que necesitan una explicación, en particular, la relación entre sensaciones y cogniciones.

En Teoría de los marcos relacionales se explica con claridad y desde un punto de vista divulgativo las bases teóricas que aquí quedan.

Asociadas con las emociones se dan tres componentes principales, las cogniciones, las sensaciones corporales y las conductas emocionales. Las relaciones entre ellas han sido objeto de diversas interpretaciones y teorías.

Los cognitivistas consideran como hecho fundamental y que las cogniciones disparan las emociones.

Las sensaciones corporales pueden jugar un papel similar al de las cogniciones, determinadas sensaciones pueden provocar emociones.

Para Schachter, en su teoría de las emociones estas son la interpretación cognitiva del arousal, el hombre realiza una interpretación cognitiva de sus sensaciones corporales y que, al menos en el caso del arousal, está interpretación conduce a las emociones.

Para William James las emociones son las sensaciones corporales. James decía que los cambios corporales siguen directamente la percepción del hecho excitante y nuestras sensaciones o sentimiento de los mismos cambios en el momento que ocurren ES la emoción. Para James la sensación es la esencia de la emoción sin ella el concepto de emoción está vacío. Las manifestaciones corporales deben estar interpuestas primeramente entre el suceso elicitante y la expresión emocional. (citado por Zajonc, 1989).

La "teoría de la actitud" sobre las emociones (Bull, 1951), (Referido en Adelmann, 1989) dice que lo que viene primero, antes de la emoción, no es la acción que lleva a los cambios corporales, como decía James, sino la preparación a la acción. Sentimos, miedo o ira, porque estamos listos para correr o golpear no porque realmente golpeemos o corramos.

Clark (1986) en su teoría cognitiva de los ataques de pánico da una explicación mas circular, dice que lo que ocurre es que se malinterpretan las sensaciones corporales y estas malas interpretaciones conducen al ataque de pánico (Avia, 1987).

El aprendizaje necesario para la etiquetación de las sensaciones corporales se da en un proceso similar al aprendizaje del lenguaje. En la adquisición de las emociones se puede plantear que primeramente se dan sensaciones corporales asociadas a la preparación a la acción. Sobre ellas, se dan respuestas cognitivas de etiquetación. Las respuestas cognitivas serían reforzadas o condicionadas socialmente por el mismo mecanismo por el que se aprende el lenguaje.

De esta forma las sensaciones corporales en la actitud se etiquetan, se produce la respuesta y surge la emoción. Es similar a la teoría de Schachter con la diferencia de que en ella solo menciona el arousal, no se habla de sensaciones corporales asociadas a la preparación para la acción o a la acción misma.

La etiquetación no es necesaria para que se den el resto de los componentes de la emoción. No se tiene que saber que se está enamorado para comportarse como tal, se siente miedo o ira sin ser conscientes de ello, etc.

Las sensaciones posiblemente no se etiqueten de forma aislada sino en conjunto como si fueran síndromes y con una dependencia de la historia personal.

La palabra con la que se etiqueta la sensación se da, a partir del momento en que se emite, de forma simultánea a la sensación etiquetada. Se produciría entonces un proceso de condicionamiento de forma que sensaciones corporales (EI) preceden por una parte a la palabra con la que se han etiquetado y por otra a la acción emocional coexistiendo la etiquetación con la sensación.

Por tanto se da también el condicionamiento entre las palabras y la sensación corporal. Para explicar este hecho se puede acudir a un condicionamiento circular. En efecto, cuando la palabra sigue a las sensaciones corporales, precederá a la respuesta emocional condicionada. Ahora bien, junto con estas continuarán las sensaciones corporales puesto que la respuesta no se puede dar sin los cambios corporales actitudinales de preparación a la acción, con lo que las cogniciones cada vez que ocurren se condicionan a las sensaciones corporales y por tanto a la emoción. La palabra como estímulo condicionado precedería y generaría la respuesta emocional. El condicionamiento entre las palabras y las sensaciones se fortalece a través de la misma respuesta emocional, puesto que siempre que ocurren juntas se produce la respuesta emocional. Si se dan las sensaciones sin las cogniciones, o las cogniciones sin las sensaciones se debilita o se extingue el condicionamiento.

Se dan pues dos procesos:

  • En uno las sensaciones corporales preceden y elicitan las palabras que etiquetan la emoción.
  • En el otro proceso, las palabras elicitan las sensaciones corporales que componen la emoción. Cuando el individuo piensa o pronuncia esas palabras se reproducen las sensaciones y surge la emoción como respuesta condicionada, puesto que han aparecido las sensaciones corporales, la etiqueta cognitiva y la respuesta emocional.

Otra visión de este condicionamiento circular que se da entre cogniciones y sensaciones, está basada en los estudios y experimentos que se están realizando en el campo del condicionamiento clásico desde puntos de vista de procesamiento de la información (Rescorla, 1988) o mas cognitivistas (Krank, 1989), (Holland, 1989).

Desde una interpretación cognitivista del condicionamiento clásico, Krank (1989) afirma que el estímulo condicionado activa una memoria o una expectativa del EI y presenta el condicionamiento clásico como una alternativa al aprendizaje social o vicario propuesto por Bandura para explicar la adquisición de las expectativas.

Holland en su artículo de 1989, donde presenta una panorámica interesante de los experimentos que le llevan a mantener una interpretación cognitiva del condicionamiento clásico, plantea los siguientes aspectos:

  • Se adhiere a la interpretación de que el condicionamiento clásico es una asociación entre el EC y el EI mas que una asociación entre el EC y la RC. De manera que el EC desencadena la misma secuencia de respuestas que el EI. De hecho el EC activa un representante del EI que no es una pequeña imagen, sino una recreación de experiencia y acción. Esta postura es similar a la anteriormente citada de Krank.
  • Los condicionamientos que se dan luego en el estímulo condicionado se trasmiten al EI. Si un tono previamente apareado con un alimento induce la percepción del sabor del alimento, entonces una rata a la que se enferme en presencia del tono desarrollará una aversión al alimento. Se daría así una explicación cognitiva del condicionamiento encubierto de Cautela.
  • Si se condiciona un alimento EI, junto con un tono EC, aversivamente a una toxina, el no reforzamiento del estímulo condicionado, como representante del EI, puede bastar para extinguir al menos parcialmente la aversión hacia ese alimento. Sería una explicación de los efectos de la exposición en la imaginación o de la desensibilización sistemática.
  • Los resultados de los experimentos que muestra en su artículo implican que los EC y EI son intercambiables al menos en las siguientes funciones:
    • Generación de la respuesta condicionada/incondicionada.
    • Adquisición y extinción del condicionamiento.
    • Interferencia con otros estímulos (ECs o EIs). (Overshadowing).
    • Catalización de la formación de asociaciones entre otros ECs y EIs (potenciación)
    • Dado el tipo de estímulo de que se trate se pueden producir un tipo de asociaciones con mas facilidad que otros, por ejemplo un tono se puede asociar mas fácilmente con un shock que con un sabor o una enfermedad. De acuerdo con esto las palabras tienen su propio contexto de condicionamiento y el razonamiento o el aprendizaje vicario puede ser un medio de condicionar/descondicionar palabras.

Dentro de esta visión del condicionamiento clásico se puede explicar como se realiza la conexión entre las cogniciones y las sensaciones corporales en las emociones.

Las palabras que etiquetan la emoción como un todo coexisten con ella en el tiempo y se convierten en (EC). Como tal evoca el EI y se produce la secuencia de respuestas asociadas al EI. Se dan además todas las relaciones que se han mencionado entre EC y EI. De ello se pueden sacar algunas conclusiones. Por ejemplo existen implicaciones claras en el proceso de extinción de algunas emociones ante determinados estímulos.

Cuando aparece un determinado estímulo se disparan las sensaciones emocionales y el pensamiento. Muchas veces el pensamiento irracional viene soportado por la sensación. "¿Si me siento así cómo es posible que no sea cierto que no valgo nada?". Se puede realizar una extinción del condicionamiento cognición - emoción de varias formas:

  • A través de exposiciones repetidas al pensamiento que elicita la emoción; inhibiendo la respuesta emocional, es decir, el sujeto no agrede o no huye en presencia de la emoción. Es un proceso clásico de extinción.
  • En casos en que la respuesta que se da a determinadas sensaciones corporales es desproporcionada, se pueden presentar las sensaciones corporales inhibiendo la acción emocional y también la respuesta cognitiva, de forma que se extinga la respuesta emocional ante las sensaciones corporales y la relación entre ellas y la cognición.

Desde este punto de vista hay que tratar a la cognición y a las sensaciones corporales como estímulos que se condicionan entre ellos y que están a su vez condicionados por estímulos externos.

Desde el punto de vista de que la cognición puede ser una respuesta condicionada a ciertas sensaciones, es decir que en la emoción la sensación podría ser anterior a la cognición, habría que considerar la cognición como una respuesta condicionada a los estímulos propioceptivos y tratarla como tal.

Si la emoción, junto con la respuesta emocional, tiene dos componentes uno cognitivo y otro corporal, condicionados de manera simultánea, se tendrá que dar una cierta congruencia entre ellos para que finalmente aparezca la emoción. Es decir, si se da la cognición junto con una sensación clara que no esté asociada a ella, la emoción no surgirá. Viceversa, si se dan las sensaciones corporales; pero no se da una cognición congruente tampoco se dará la emoción.

En el experimento clásico de Schachter y Singer se confirma que esto último ocurre. Según Bem (1972) las respuestas de atribución se dan cuando los estímulos propioceptivos son ambiguos. Los experimentos de Valins de producción de las emociones por realimentación falsa de la situación corporal solo funciona cuando la situación real es ambigua y no genera por si misma la emoción.

En clínica se pueden emplear al menos tres formas de producir una emoción, por exposición al estímulo externo o situación que la genera, por medio de las cogniciones propias del paciente que están asociadas a sus emociones y otras basadas en la expresión corporal en las que primero se expresa sin emoción y luego la emoción acompaña. En los ejercicios de bioenergética se da un proceso similar potenciado porque se pone al sujeto en una situación de excitación por medio del ejercicio lo que permite que se de una transferencia de las emociones (Cotton, 1981).

Es cierto que el lenguaje, en nuestra sociedad actual, está asociado a determinadas reglas lógicas, de construcción, o de validación, puesto que nuestra sociedad está basada en la lógica y en el método científico, que pueden permitir la actuación sobre las cogniciones asociada a la emoción sin necesidad de actuar directamente sobre la ligazón emoción - cognición. Esta intervención sería exclusivamente cognitiva. Si el condicionamiento entre la emoción y la cognición no es muy fuerte se puede dar un cambio de conducta emocional ante determinadas situaciones en el supuesto de que cualquier condicionamiento que ocurra sobre el EC se transfiere al EI (Holland, 1989). El trabajo es en todo caso eliminar el automatismo EC-RC, condicionando a la cognición su examen o su reevaluación antes de que genere la respuesta condicionada. En el caso de que el condicionamiento EC-RC sea fuerte no queda mas remedio que actuar sobre él por medios conductuales.

La conciencia corporal permite que las sensaciones corporales no disparen de forma automática las cogniciones y luego las respuestas emocionales. Las sensaciones corporales toman carta de naturaleza si se es consciente de ellas y se puede manejarlas de forma que no eliciten automáticamente las cogniciones y las respuestas. La conciencia corporal permite, y condiciona, otro tipo de respuestas a la sensaciones corporales.

Existe otro caso en el que las sensaciones son las que preceden a las emociones. La sensaciones perduran en el cuerpo mas allá de la situación y de la emoción en la que se iniciaron. Cuando cambia la situación estas se reevalúan de acuerdo con los estímulos que existen en ella y se intercambian las emociones. Esta es la única evidencia que apoya la teoría de Schachter sobre las emociones (Cotton 1981). Esto puede ocurrir en otras ocasiones en las que las sensaciones no son muy claras, en otras en las que son ambiguas y en algunos individuos que tienen dificultades en etiquetar sus sensaciones.

El método que se ha expuesto en este trabajo actúa sobre las emociones. El mecanismo que explicaría el funcionamiento del método en las personas estaría basado en dos factores:

  • Por una parte al variar los mecanismos perceptivos de las sensaciones corporales se interfiere con las cogniciones normales que van asociadas a ellas y por lo tanto la emoción toma otro derrotero. Esto es debido a que la toma de conciencia del cuerpo incluye fenómenos cognitivos de atención que pueden ser una respuesta alternativa a las cogniciones que tienen condicionadas las sensaciones corporales. Se está entonces en disposición de cortar la cadena que lleva a la respuesta emocional, huir, pegar, etc.
  • Por otro lado si la emoción surge de la interpretación de las sensaciones corporales asociadas a la actitud preparatoria a la acción, las técnicas corporales que se aplican permiten que se produzca la relajación de las tensiones mas importantes y un cambio de la actitud a través del microestiramiento, dándose por tanto un cambio en las sensaciones corporales y en la emoción.

La conciencia corporal permite que el cuerpo se adapte a las circunstancias presentes. Por eso cuando aparece la emoción es mas fluida, en el sentido de que no permanece mas allá de lo que lo hacen las circunstancias externas que la dispararon.

Mención especial merecen las sensaciones corporales que son ambiguas, cosa que ocurre con mucha frecuencia. Por ejemplo se ha comprobado que algunas emociones son intercambiables se dan cambios entre la ira y la sexualidad (Cotton, 1981) o entre el ejercicio físico y la sexualidad. Las sensaciones corporales se independizan y duran mas allá de la situación que las desencadenó. Muchas veces son en sí mismas difíciles de evaluar o identificar. Es en estos casos donde las interpretaciones cognitivas toman un papel preponderante y serán las que finalmente cambien las sensaciones y marque el desarrollo de la emoción.

Si una persona tiene el hábito de responder con cogniciones de depresión cualquier sensación ambigua será interpretada como sensación de depresión. Se da así uno de los fenómenos que marcan la personalidad, los individuos tienen constatación de que siempre sienten lo mismo, sus cogniciones se predicen a sí mismas.

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Modificada 16/2/2007