Angel Marín Tejero - Psicólogo Clínico - C/ Princesa nº. 3 Dpdo. Apto. 218 Madrid 28008 - Teléfono Móvil: 609 00 55 18  amarin@cop.es

SÍNDROME POST-VACACIONAL

Será fácil entender éste estado transitorio que se ha dado en llamar síndrome postvacacional si indagamos un poco en las causas.

Vaya por delante que no se ha de confundir éste estado con una verdadera depresión clínica.

Empecemos por decir que la inercia es una de esas fuerzas de la Naturaleza que también ejerce su efecto en la conducta humana.

La inercia es lo que hace que cueste poner en movimiento, por ejemplo, una gran roca. La inercia es lo que hace que cueste parar esa gran roca una vez que está en movimiento.

Para el tema que nos ocupa "las vacaciones", podemos considerar a la inercia como la responsable de que tardemos dos o tres días en darnos cuenta de que estamos de vacaciones y tomar un ritmo más sosegado, alejado del estrés del que se supone queremos alejarnos. Los que ya están de vacaciones notan perfectamente como los que llegan recientemente lo hacen con un ritmo más acelerado. Los habitantes de las pequeñas ciudades ven a los de las grandes siempre con prisas, como si nunca llegasen a tiempo a ninguna parte, será por las mayores distancias.

Como quiera que sea, parece que es más fácil, más gratificante, bajar el ritmo que acelerarlo. Cambiamos de un estado de mayor o menor actividad y responsabilidad, llamémosle estado de activación, en el que hemos permanecido por un tiempo, a otro estado distinto de activación durante otro tiempo. Del trabajo a las vacaciones o viceversa.

La magnitud de éstas variables, activación/desactivación y el tiempo, inciden directamente en el tránsito de una a otra situación. Volver de las vacaciones al trabajo podemos hacerlo con una activación máxima en un tiempo mínimo, o con una activación más lenta durante más tiempo. Ello dependerá de las características de cada cual y de las exigencias del trabajo.

Cuando aparecen algunos de éstos síntomas ... ansiedad, desmotivación, cansancio, nerviosismo, inquietud, falta de concentración, nausea, o insomnio, entre otros muchos posibles, en los días previos a la incorporación al trabajo o durante los dos o tres primeros días, lo más probable es que estemos ante un síndrome postvacacional, aunque siempre hay que investigar otras posibles causas.

Romper la inercia del trabajo tras once meses para entrar en la de las vacaciones, cuesta. Aunque cueste más romper la inercia de las vacaciones para entrar en la del trabajo. La brusquedad del cambio será menor si dividimos las vacaciones en varios tramos, algo que seguramente también agradecerá el bolsillo.

Esperar demasiado de unas vacaciones puede contribuir a que acaben resultando estresantes y al final frustrantes.

También los hay que están deseando volver de las vacaciones, pero esa es otra historia.

Todo lo anterior encuentra su sentido en un tiempo "normal", lo que quiera que sea eso, pero esto se escribe en un tiempo en el que se habla de una mayor crisis económica y social, en el que Europa lucha porque su sueño de bienestar social no caiga con el resto de los sueños de los llamados países desarrollados. Tal vez estamos sufriendo simultáneamente la llamada depresión postvacacional junto con una depresión postbienestar.

Nos han despertado de un sueño en el que mientras dormíamos, alguien se ha aprovechado de las reglas del juego pervirtiéndolas. Además, al despertar, nos hemos dado de bruces con lo concreto de la globalización, que nos ha traído nuevos jugadores con nuevos comportamientos para los que nos creíamos preparados, pero que realmente no lo estábamos.

Cuando las vacaciones han sido un paréntesis obligatorio en la búsqueda de trabajo, volvemos del pueblo cargados de incertidumbre y con una cierta depresión postvacacional, pero de otra naturaleza.

Para afrontar estas postvacaciones, tanto las obligatorias como las deseadas, conviene armarse de paciencia y de tesón, no desesperar y confiar en que nosotros también podemos encontrar nuestra oportunidad de trabajo. No perder la confianza ni la Fé, y si se es agnóstico, reinventarla de forma positiva.

En este enlace, podemos ver parte de la entrevista que respecto a éste tema me fue realizada por la agencia de noticias AVNC y que encontramos publicada en Ellibrepensador : "la temida vuelta a la rutina"

Durante el mes de Septiembre del 2010.

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Angel Marín Tejero - Psicólogo Clínico - C/ Princesa nº. 3 Dpdo. Apto. 218 Madrid 28008 - Teléfono Móvil: 609 00 55 18  amarin@cop.es