Colegio Oficial de Psicólogos de Andalucía Occidental
*
*
*
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Boletín Online   Información Colegial   Secciones, Áreas y Grupos de Trabajo
Formación del Colegio Formación: jornadas y cursos de otras entidades
Delegaciones Más información Colegial
Reuniones


BOLETÍN ONLINE

ÁREA TRANSVERSAL DE GÉNERO 


 

8 DE MARZO, DÍA INTERNACIONAL DE LAS MUJERES

Esta fecha se vincula al incendio ocurrido en marzo de 1908 en la fábrica textil Cotton, de Nueva York. Las obreras se habían declarado en huelga y se habían encerrado en las instalaciones de la empresa para reivindicar sus derechos. El empresario, en contra de éstas, provocó un incendio que acabó con la vida de 126 de aquellas mujeres.

La idea de celebrar un Día Internacional de la Mujer Trabajadora tiene su origen en la propuesta que Clara Zetkin, militante socialista alemana, presentó en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas (Copenhague, 1910).

Dicho encuentro estuvo centrado principalmente en la lucha por el derecho al voto de las mujeres (segúnel estudio de Ana Isabel Álvarez González “Los orígenes y la celebración del Día Internacional de laMujer”, 1999).

El 8 de marzo es una fecha de celebración y al mismo tiempo un momento para la reflexión. El recién acabado siglo XX se ha denominado el “siglo de la revolución silenciosa”, referido a las grandes conquistas y avances de la mujer. Ha sido una etapa crucial en la consecución de derechos fundamentales para las mujeres: mayor participación de las mujeres en el mercado laboral, educación, paridad política, leyes sobre violencia de género... Si las mujeres de comienzos del siglo XX pudieran hoy contemplar las condiciones de vida y laborales de comienzos del siglo XXI no dudarían en reconocer que los logros obtenidos se sitúan más allá de cualquier soñada utopía de primeros de siglo pasado y que su lucha mereció la pena.

Un día como éste debe ser también motivo de reflexión, pues todos estos avances legislativos (la igualdad legal) aún no se han traducido en cambios sustanciales en la cotidianidad de la vida de las personas en lo que se refiere a equidad de género (ej. los “micromachismos” o machismos encubiertos por el velo de la “normalidad” en la convivencia cotidiana, la falta de corresponsabilidad, violencia contra la mujer, las preferencias sexistas de los contratos laborales, dificultades de las mujeres para ocupar puestos de responsabilidad y poder político...). Debemos hacer balance del camino recorrido y reflexionar también hacia dónde estamos yendo. ¿Cómo seguir avanzando cuando los aportes de las propias mujeres y de las instancias políticas y judiciales no han logrado aún la solución?

Podríamos pensar que la “primera fase” de la que habla Betty Friedan (“abuela del feminismo norteamericano”), que se caracterizó por la lucha por los derechos fundamentales para las mujeres, está tocando fin. Hoy día estamos ante un nuevo reto: el desafío de que la equidad de género debe ser una conquista de/para toda la sociedad.

Tal como dijo Marcela Lagarde: “En cuanto seamos visibles, propongo que convoquemos a todos, hombres y mujeres para seguir avanzando”. Así mismo, J. Astelarra dice: “el derrumbe del patriarcado no se producirá si los hombres no cambian también”.

Desde las/los que nos planteamos este desafío, pensamos que este nuevo planteamiento no sería posible sin haber atravesado antes esa “primera fase” (de cambios desde las mujeres, por las mujeres y para las mujeres). No obstante, debemos ser conscientes de que la constitución de esa plataforma de lucha de las mujeres no ha conllevado la conclusión de la discriminación histórica de las mismas. Por tanto, el cambio de la sociedad en términos de género no puede plantearse sin tomar en cuenta a la otra mitad de la humanidad, los hombres, pues caeríamos en la incongruencia y la hiper-responsabilidad de ser las mujeres sobre las que recae el peso de conseguir la igualdad.

Se hace necesario dar un paso más, pasar al diálogo entre géneros en la conquista dela equidad. Pasar de un abordaje parcial a la verdadera “democracia de género”, de participación de los dos géneros en la consecución de libertades (ej. las mujeres del yugo patriarcal y los hombres de las trampas de la masculinidad). Para poder hablar decambio hacia un nuevo contrato social entre hombres y mujeres, debemos tener en cuenta que el propio término “contrato” conlleva la participación, la consideración de las dos partes. El nuevo reto es trabajar con una perspectiva género-inclusiva en el sentido de que no se dirige sólo a las mujeres, sino que convoca a toda la sociedad, mujeres y hombres, para seguir avanzando o reimpulsar hacia la equidad.

Para avanzar en este sentido la nueva política de género implica la ruptura de la vieja tesis de que “lo que hay que superar es el déficit de las mujeres en comparación con los hombres”, por dos motivos:

  1. Partir de esta tesis supone no ser conscientes o no querer ver los cambios que las mujeres han impulsado y lo que se ha conseguido hasta ahora.
  2. Partir de esta tesis implica que las mujeres deben elevarse al nivel de los hombres, es decir, se acepta que el parámetro de comparación es masculino y que los hombres no tienen nada que hacer (esto es una visión androcéntrica de los cambios).

Ya en la plataforma Beijin + 5 se planteó la necesidad de líneas inclusivas de actuación. En la Resolución de la Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas (Beijin + 5) se establece que hay que prestar atención a la integración de los hombres en el cambio de las relaciones de género: “... se ha impulsado una discusión profunda sobre los roles y responsabilidades de mujeres y hombres trabajando juntos hacia la equidad de género...” (Prfo. 41); “...Y desde esta perspectiva se hace un llamamiento a la actuación conjunta de mujeres y hombres, enfatizando la necesidad de que estos participen: los procesos de formulación de políticas para la equidad de género requieren de la cooperación de mujeres y hombres en todos los niveles. Hombres y niños deben ser involucrados activamente y alentados a participar en todos los esfuerzos para lograr las metas de la Plataforma de Acción y su implementación”. (Prfo. 49).

Blanca Ojeda Montes
Colegiada AN05947
Miembro del Área de Género del COP-Andalucía Occidental

 

 
     
         
*
*
*
subir ^ 

C/ Espinosa y Cárcel, 43-45. 41005, Sevilla. Teléfono 954 66 30 76. Fax: 954 65 07 06.
Correo-e Administración: cop-ao@cop.es | Correo-e Formación: for_copao@cop.es | Correo-e Proyectos: proyectos@cop.es

 
*
*
835 visitas | Un/una usuario/a conectado/a | cargado en seg.
* * * * *