
Escrito por Rafael Burgos Montezuelo
Psicólogo, Terapeuta de Familia, Mediador Familiar
AN04674
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Necesitamos un cambio radical en el ver a la relación observador/observado, que nos lleve a una reorganización de nuestras experiencias, yteniendo en cuenta que, la conducta surge y toma lugar en el fluir de las interacciones del organismo y el medio, no podemos obviar que es una relación dinámica entre los dos.
Cualquier cambio, significa una reorganización de las experiencias del individuo determinada por él mismo. Nosotros podemos gatillar cambios estructurales que interfieran en la dinámica de conservación de la relación no deseada, y si, como dice Maturana, el self es una manera de existir en el lenguaje, ¿es posible cambiar al sí-mismo a través del lenguaje? Mi respuesta es afirmativa, pero para ello necesitamos un cambio en nuestro conversar. Un conversarsobre las dificultades que nos lleven a significados distintos, pero para ello es necesario fabricar una visión alternativa y conjunta de ellas.
Para ello tendríamos que entender que nuestras dificultades provienen de nuestras relaciones y no residen en cada uno de nosotros, que tendríamos que rechazar actitudes y no personalidades, que podemos cambiar nuestras actitudes y no la de los demás, que somos totalmente responsables de lo que hacemos y pensamos, que ningún ser humano es dueño de la verdad universal, aunque a veces nos cueste aceptarlo, que los conflictos son, en alguna medida, resultado de nuestra capacidad de raciocinio, de nuestras diferencias individuales, de nuestra necesidad de ser, de nuestra necesidad de libertad. Y si son productos de nuestra necesidad de libertad ¿Por qué no ejercer ésta con responsabilidad?.
Si la necesidad de libertad la ejercemos con responsabilidad aparecerá el respeto mutuo y hará que nos encontremos. Cuando las personas se encuentran con libertad y ejercen ésta con responsabilidad aparece la dinámica de la biología del amor, y cuando hablamos desde nosotros, lo que decimos nos compromete, nos revela y eso da confianza a quién nos escucha, entrando en una dinámica sistémica donde la emoción cambia al lenguaje y a medida que el lenguaje fluye también puede cambiar la emoción. Para ello debemos ayudar a identificar los puntos conflictivos reformulando, enunciado con sus palabras lo que el hablante a dicho, no evaluando ni juzgando, incluyendo los hechos y los sentimientos, formulando preguntas abiertas, haciendo las aclaraciones necesarias, usando un tono no amenazador.
Significados y conductas están interacionalmente relacionadas, si logramos variarla valoración de una conducta probablemente termine por cambiar la propia conducta y, viceversa, si lo que se modifica es la conducta con ella cambiará también el significado que se le atribuye.
La Mediación debe consistir en un conversar que nos ayude a un lenguajear y emocionear que nos permita construir una visión conjunta de las dificultades, ya que éstas no son producto del azar sino del hacer. A partir de aquí podemos iniciar el camino del mutuo entendimiento.
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