La conferencia del Dr. Elías Escaff 1 fue una de
las que mayor concurrencia de público acumuló de todas las realizadas
en el IV Congreso Iberoamericano de Psicología celebrado el pasado mes
de junio en Santiago de Chile. Los asistentes siguieron entrando, aunque ya
estuviera iniciada la charla. Faltaban asientos y los pasillos acogían
a los oyentes, principalmente estudiantes de psicología, sentados en
el suelo.
Su interesante charla repasó los múltiples
aspectos de la evolución de la intervención psicológica
en el marco jurídico chileno. Es de destacar la especificidad de la Fiscalía
Nacional del Ministerio Público Chileno, que goza del estatus de ser
un organismo autónomo, según el rango que le adjudica la Constitución
Chilena.
Genis Rodríguez3: ¿Cómo fue que
decidiste dedicarte de lleno a la psicología jurídica?
Elías Escaff: Desde el inicio de la década
de los 90, a partir del I Congreso Iberoamericano de Psicología. En este
contexto, encontré amigos que tenían las mismas preocupaciones
que yo. Piensa que he trabajado 30 años en este área en la que
me ha tocado evaluar y examinar a los delincuentes más atroces, los que
han generado mayor alarma. Yo siempre estuve inserto en la policía y
en nuestro país la policía investiga, de manera que me tocó
participar siempre en esto y leyendo e informándome en los Congresos
Internacionales surgió la idea de crear el primer centro victimológico
del país, el CAVAS2 que se creó en el año 1987,
en un período muy complejo en el que la represión todavía
era muy fuerte y era un momento extremadamente autoritario.
El proyecto que presentamos fue bien visto al ser absolutamente
novedoso. El usuario esencial era la víctima, no el imputado. Fue un
proyecto que apoyaron y a partir de ahí, yo me dediqué casi
en exclusividad. Formamos una especie de cultura victimológica. Se
sensibilizó a las diferentes instituciones que conformaban parte del
sistema final con el propósito de evitar todo el daño que genera
la victimización secundaria por una mala praxis y las intervenciones
poco empáticas, con una participación mínima de la víctima.
Así surgió el movimiento victimológico de este país.
G.R: ¿Esta atención a las víctimas contemplaba
la atención de delitos comunes?.
E.E: Sólo delitos sexuales. Tuvimos que tomar
una decisión, los recursos en estos países son siempre muy escasos.
Inicialmente, sólo tomamos el delito sexual, porque pensábamos
que la víctima de delitos sexuales era la que sufría mayores traumas
psicológicos y sociales producto del delito. Más adelante se generaron
otros centros como los de delito sexual y violento a los que llegan víctimas
de delitos no exclusivamente sexuales. También influyó un caso
muy trascendente que ocurrió unos 5 años atrás. Comenzaron
a desaparecer una serie de niños-as y se empezaron a hacer denuncias
por presunta desgracia una tras otra.
G.R: ¿Y el concepto de presunta desgracia a qué se
refiere?.
E.E: Desaparición. El delito o la figura que
permite investigar los casos se llama Presunta Desgracia. Finalmente, tras haber
ocurrido unos 8 ó 10 casos, sorprenden a un tipo. El delito que se da
en nuestro país es muy escaso, y se victimizó a las familias diciendo
cosas como: ¿ustedes tenían problemas con la niña?; ¿se fue a
otro país a ejercer la prostitución?".
Finalmente se descubre que el tipo era el autor de todos
los delitos y ahí se genera otro cambio importante porque toda la comunidad
se da cuenta que estamos victimizando a las familias. Esos niños-as
no se fueron de sus casas, fueron secuestrados, violados y asesinados. Esta
temática generó centros victimológicos en cada una de
las regiones del país y también, la Fiscalía se separa.
Viene la Reforma Procesal-Penal. Nosotros teníamos un juez que investigaba
con la policía y que además procesaba y sancionaba él
mismo. Era una figura muy extraña, arcaica y autoritaria, era amo y
señor de toda la investigación y de toda la sanción penal.
Hace 5 años se creó la Reforma que separa el tema de la persecución
penal a través de un Ministerio Público, fiscales, y el tema
de la sanción penal que es el tema de los jueces.
G.R: ¿Entonces, la investigación quién la
hace?.
E.E: El fiscal y dentro de las tareas que le asignan
al Ministerio Público está precisamente, la atención y
protección a víctimas y testigos. Yo diría que al Ministerio
Público se le asigna el tema de la persecución y además
la atención a las víctimas y la protección de testigos.
A partir de la Reforma Procesal-Penal y la participación de los psicólogos
en los informes periciales adquiere una relevancia esencial la protección
a las víctimas. La Fiscalía pide una evaluación de una
víctima sobre veracidad; de un imputado sobre imputabilidad, inimputabilidad
y, efectivamente, los psicólogos lo hacen. Por otra parte, se crea la
Defensoría Penal-Pública y ahí también piden informes.
G.R: ¿Y la credibilidad de los informes?.Te lo pregunto
porque en España ha costado que los informes sean considerados porque
la fórmula legal era de informes "para mejor proveer" y por
tanto no vinculantes, por lo que se pedían informes y luego no se leían,
se cumplía con el requisito legal y luego no se atendía.
E.E: No, aquí tampoco son vinculantes. Eso ocurrió
muchos años acá. Pero, a partir de este auto acordado demostramos
que habíamos hecho investigaciones sobre el área. El equipo profesional
que teníamos era de bastante prestigio, se consolidó y gustó
mucho. Si bien no son vinculantes quien determina la veracidad y la credibilidad
es el juez. En el ámbito de juicio oral que es a lo que hemos llegado
ahora, creo que la Fiscalía presenta un caso sobre delito sexual o general
que termina en juicio oral por la penalidad, por la gravedad del delito. Efectivamente,
hay un contra-interrogatorio que hace la Defensoría Penal-Pública
y si uno demuestra que la metodología que emplea es la adecuada para
los medios no hay problema. En el año pasado hemos participado en alrededor
de 70 juicios orales y se habían perdido sólo 2, que eran casos
complejos, porque no eran violaciones, sino abusos sexuales, tocamientos. Desde
ese punto de vista, hubo un par de jueces, que no consideraron con fuerza el
informe, pero en general hoy día el peritaje tienen una gran importancia.
G.R: En España se da cierto conflicto con la metodología
del informe pericial. No existe una metodología homogénea ni ningún
informe estandarizado ¿y aquí?.
E.E: Esa es una gran discusión. Yo creo que originariamente
nosotros arrasamos, esa es la verdad. Todos los informes fueron muy bien vistos
por los jueces. Los jueces fallaron a favor de nuestras tesis. Pero cuando aparece
la Defensoría Pública empiezan a hacerse investigaciones y aparecen
algunos psicólogos que, empiezan a desprestigiar o cuestionar nuestros
informes a través de informes sobre contrainformes.
G.R: ¿Contrainformes por parte de la Defensoría Pública?
E.E: Sí y ha resultado muy interesante. Ha significado
que se han unido al servicio médico-legal (que también habitualmente
hacía informes y pertenece al Ministerio de Justicia) con el Instituto
de Criminología (que pertenece a la policía) y la Fiscalía
y el Ministerio Público, para que los profesionales hagan informes positivos
y se ha generado un movimiento muy interesante para aunar criterios metodológicos
. Todavía estamos en esa discusión que no está terminada,
ni va a terminar nunca. La investigación científica es la que
nos va a demostrar que estas prácticas son las adecuadas.
Una de las críticas que nos hizo la Defensoría
Penal-Pública el año pasado es que todos los informes siempre
coincidían con la tesis de los fiscales. Pero eso, en la práctica
no es así. Hemos investigado sobre el tema de la simulación,
p.e, tenemos tesis de simulación en el ámbito del delito sexual
y la tasa es de 3-5%. Entonces, esos informes fiscales, simplemente no los
presentan porque no siguen la tesis de ellos y de los fiscales. Pero, eso
no es tarea del psicólogo. El psicólogo tiene que evaluar al
sujeto. Tanto si le sirve al fiscal o a la defensoría yo tengo que
defender mi informe frente al tribunal oral. No porque el informe sea solicitado
por una parte va a coincidir necesariamente con la tesis de esa parte.
G.R: ¿Y estos psicólogos, están financiados
por la Administración Pública?
E.E: En general casi todos de manera que hay un movimiento
de 2 ó 3 que están en la Defensoría y que están
"desacreditando" los informes que propone la Fiscalía.
G.R: Y a pesar de que la investigación tiene que
demostrarlo todo en casi todos los casos, ¿entiendes que sería adecuado
que desde el COP de Chile se dedicara…?
E.E: En eso estamos. De hecho, hoy día, desde
el COP hay una participación de algunos en la Defensoría Penal-Pública
desprestigiando un poco las metodologías y las investigaciones de la
Defensoría Jurídica Chilena, que está en formación.
Estamos muy preocupados por la participación, el desconocimiento de la
metodología, de que se llegue a conclusiones un poco equívocas,
de que se maneje, sólo el informe escrito. Entonces, claro queremos reformular
esto y llegar una metodología uniforme en que efectivamente, hayan pruebas
estandarizadas a fin de que no aparecen frente a este tribunal oral un psicólogo
de la defensa o un psicólogo de la fiscalía o público que
pueda ponernos en riesgo y en ridículo frente a la Comunidad Científica.
G.R: Y el éxito que ha tenido tu conferencia de público,
¿cómo lo consideras?
E.E: Para mí es una gran satisfacción,
cuando me dijeron que se están dando 5 conferencias simultáneamente,
y yo tengo 650 asistentes, sin duda es gratificante. Creo haberme transformado
en una especie de "liebre" en la Psicología Jurídica
de mí País. Pero yo creo que el interés que están
mostrando hoy día los estudiantes específicamente en esta área
emergente, resulta novedosa, y que de algún modo con la Reforma hay un
área de trabajo, un campo específico que está siendo definido
por nosotros mismos de tal manera que yo creo que eso es lo que ha interesado
a los jóvenes.