El Colegio Oficial de Psicólogos de Cataluña
ha pasado a formar parte del Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos.
Su Decano, Jaume Almenara nos cuenta en esta entrevista la trayectoria de su
colegio hasta la formación del Consejo y los principales retos que se
le presentan en el futuro.
Paz Martínez: Su Colegio es uno de los más
grandes de España ¿ cuántos colegiados hay en total entre las
delegaciones de Girona, Lleida y Tarragona?
Jaume Almenara: El número de colegiados en el
Colegio Oficial de Psicólogos de Catalunya a fecha 31 de diciembre de
2004, es de 9134, repartidos de la siguiente manera: Barcelona 7599, Girona
705, Lleida 272 y Tarragona 558.
P.M: A grandes rasgos, ¿puede contarnos cuál ha sido
la historia de su colegio?
J.A: Los precedentes del COPC los encontramos
en la Sección de Psicología del Colegio de Doctores y Licenciados,
que se constituyó en 1975. Posteriormente, en 1981 se creó
la Delegación de Cataluña del Colegio Oficial de Psicólogos
y, finalmente, en 1985 el COPC empezó su andadura como
colegio autonómico con sede en Barcelona y delegaciones territoriales
en Tarragona, Girona y Lleida. Su primera decana fue Mercè Pérez
Salanova. En los años posteriores, el COPC ha ido creciendo en número
de colegiados,- pasando de 5700 en el año 1990 hasta más de 9000
en el año 2004. Al mismo tiempo ha aumentado todos los servicios prestados
a los colegiados y, de forma paralela a las nuevas necesidades, se ha ido adecuando
la ubicación y la infraestructura de las sedes colegiales. Lo que empezó
en un espacio cedido por el Colegio de Doctores y Licenciados, se convirtió,
desde 1989, en un local propio de 750 m2 situado en la Gran Vía
de Barcelona. El año pasado, Tarragona asimismo cuenta con un nuevo local
en propiedad. Por contra las delegaciones de Girona y Lleida disponen de sedes
en régimen de alquiler. Otro hecho a destacar es la complejidad creciente
de la organización, así como su mayor presencia en la sociedad.
En 1990 se creó el Consell Professional, que está
formado por los representantes de las distintas Secciones Profesionales y actualmente
está en proceso de creación el Consell Social, integrado
por profesionales relevantes vinculados al COPC. Por último, en este
año 2005, podremos conmemorar a la vez los 20 años de la creación
del COPC y su inclusión en el Consejo General de Colegios de Psicólogos
de España.
P.M: Ahora que el Consejo se ha constituido y desaparece
la Secretaría Estatal ¿cómo ha surgido la idea de integración
de su colegio en el Consejo?
J.A: Esta idea no es nueva. Y aunque las circunstancias
histórico-políticas originaron que el Colegio Oficial de Psicólogos
de Cataluña actuara en parte de forma independiente durante unos años,
obviamente la comunicación entre instituciones nunca se perdió.
Ya en los últimos tiempos, era evidente que la psicología catalana
no podía estar al margen de los acontecimientos que acaecieran en el
resto del estado español. Está claro que, hoy en día, todos
somos interdependientes y por lo tanto Cataluña no podía quedar
al margen de las actividades que llevaran a cabo sus colegas del resto del estado,
especialmente en el inicio de esta andadura que nos lleva al consejo de colegios.
En síntesis, estamos hablando de un proceso que, desde mi perspectiva, debe considerarse normal y lógico.
P.M: ¿Qué supone este cambio? ¿cuáles son
las razones que sustentan esta decisión?
J.A: Fundamentalmente supone dar fuerza a la psicología
que se está desarrollando en España; y ello desde una doble perspectiva,
por una parte el intercambio de experiencias científicas y profesionales
nos enriquecen a todos y por otra, se refuerzan los parámetros en los
que se apoya la práctica de nuestra profesión, sin que ello implique
hablar de un corporativismo excesivo.
P.M: ¿Cuáles son las principales expectativas que
se depositan en el nuevo Consejo?
J.A: Expectativas todas y además positivas. Aprovechar
todo aquello que tenemos en común todos los colegios y resolver a través
de un diálogo fluido, aquellas diferencias que nos separan, otorgará
a nuestra profesión la fuerza necesaria para generar una identidad y
sentido de pertenencia en todas aquellas personas que de algún modo se
dedican a la docencia y a la práctica de la psicología.
Como consecuencia de lo anterior los intereses de todos los psicólogos de las diversas comunidades estarán mejor representados, aumentando nuestra presencia social. Finalmente, en un mundo globalizado las sinergias que el Consejo puede generar, deben tener una gran importancia cara a los procesos que se avecinan de integración con el resto de la psicología europea y por qué no en un aumento del intercambio con los países de Latinoamérica.
P.M: ¿Cómo se ha recibido esta noticia entre colegiados?
J.A: La impresión mayoritaria ha sido favorable,
como ya he explicado este proceso no se ha llevado de un día para otro,
sino que ha sido una cuestión largamente debatida y valorada por bastantes
personas de nuestra institución.
Está claro que ha habido colegiados y colegiadas a las que no les ha acabado de convencer la decisión de nuestra Junta. Es bueno y enriquece que haya una pluralidad de opiniones, de todos modos la asamblea general de colegiados, emitió una opinión netamente favorable a la integración del Consejo.
P.M: Ahora que nuestra profesión se ve tan maltratada
por la nueva legislación, me refiero a la aprobación de la LOPS
y el RD de centros sanitarios y que algunos sectores acusan a los psicólogos
de estar un tanto desunidos, esta iniciativa puede ser una buena estrategia
para aunar esfuerzos, ¿no cree?
J.A: Efectivamente, es bien sabido que ante una dificultad
exterior, aumenta la cohesión de grupo. De todos modos, ojalá
esta unión se convierta en un proceso irreversible, de tal modo que los
psicólogos nos sintamos de una vez por todas psicólogos, independientemente
de las especialidades o campos de aplicación que cada uno tenga.
Creo que esta profesión joven, tiene ya suficiente historia como para adquirir una clara identidad que nos una.
P.M: A veces ocurre que los grandes cambios llevan asociados
otros pequeños cambios o proyectos pensados pero nunca hechos ¿es éste
el caso de su colegio?, ¿se ha pensado en aprovechar la coyuntura para realizar
otros cambios en la estructura, las comisiones profesionales etc.?
J.A: Yo creo que no sólo el COPC, sino todos
los colegios de las diversas comunidades, experimentamos un proceso de cambio.
Es evidente que una legislación que tiene la trascendencia de la LOPS,
provoca una cierta convulsión, pero tampoco hay que magnificarla en el
funcionamiento estructural de los colegios. Hay muchos otros acontecimientos
que con independencia de esta ley, están provocando una adaptación
a las nuevas realidades. Como ejemplos citaría: la propia constitución
del Consejo de Colegios, las acciones que se están llevando a cabo para
integrarnos en el espacio europeo, el trabajo conjunto para que se constituyan
nuevas especialidades, etc.
P.M: ¿Podría adelantarnos cuáles son las problemáticas
específicas de Cataluña y las principales áreas de interés?
J.A: A grandes rasgos, citaría las dificultades
siguientes: la defensa y delimitación de la profesión frente a
áreas de trabajo afines, las acciones para aumentar nuestra presencia
social, lograr un mayor interés de los medios por nuestras actividades
y problemáticas, intensificar la colaboración con las entidades
académicas y en suma llevar a cabo acciones tendentes a armonizar la
profesión a las exigencias de los tiempos que nos toca vivir.
Como áreas de interés, cabe mencionar a parte de las tradicionales, las más específicas referidas a temas como los maltratos que se producen dentro del ámbito familiar, las nuevas aportaciones de la neuropsicología, la influencia de la psicología en las ciencias de la comunicación, los avances actuales habidos en el campo de la psicooncología, etc.
P.M: ¿Qué es lo que puede aportar Cataluña
al Consejo? ¿y el Consejo a Cataluña?
J.A: Actualmente no puede concebirse una psicología
del estado español en la que no participe Cataluña: todas las
comunidades, respetando la diversidad debemos llevar a cabo acciones recíprocas.
Nadie aporta especialmente algo, sino que todos aportamos a todos de forma mancomunada.