DIRECTRICES INTERNACIONALES PARA EL USO DE LOS TESTS
Colegio Oficial de Psicólogos
Comisión Internacional de Tests (ITC)
ÍNDICE
Introducción
Directrices
Objetivo
Ámbito de aplicación
Destinatarios
Aspectos contextuales
Conocimientos
1. Uso ético de los tests
1.1 Actuar de forma ética y profesional .
1.2. Asegurarse de que son competentes para el uso de los tests.
1.3. Responsabilizarse del uso que hacen de los tests.
1.4. Asegurarse de que los materiales del test están seguros.
1.5. Asegurarse de que los resultados de los tests se tratan
confidencialmente.
2. Utilización adecuada de los tests
2.1. Estimar la utilidad potencial de los tests en una situación
evaluativa.
2.2. Elegir tests técnicamente correctos y adecuados a cada
situación.
2.3. Prestar atención a los aspectos relacionados con el sesgo
de los tests.
2.4. Hacer los preparativos necesarios para la aplicación del
test.
2.5. Aplicar los tests adecuadamente.
2.6. Puntuar y analizar los resultados de los tests con precisión.
2.7. Interpretar los resultados adecuadamente.
2.8. Comunicar los resultados de forma clara y precisa.
2.9. Revisión de la adecuación del test y de su uso.
Apéndice A. Directrices para el establecimiento de políticas
sobre el uso de los tests.
Apéndice B. Directrices para desarrollar contratos entre
las partes implicadas en la evaluación.
Apéndice C. Aplicación de los tests a personas con alguna
discapacidad.
Documentación
Introducción
Los tests constituyen una de las tecnologías más utilizadas por los psicólogos en el
ejercicio de la profesión. Como ocurre con la tecnología de otras áreas científicas,
los tests pueden utilizarse correcta o incorrectamente. Las directrices que se proponen en
este documento tienen como objetivo fundamental mejorar el uso que los profesionales hacen
de los tests.
Las directrices han sido elaboradas originalmente por la Comisión Internacional de
Tests (ITC), bajo la dirección del profesor Dave Bartram. La versión en castellano
que presentamos aquí ha sido realizada en el seno de la Comisión de Tests del
Colegio Oficial de Psicólogos (COP). El Colegio, a través de sus representantes en la
citada Comisión Internacional de Tests y en la Comisión Europea sobre Tests de la
Federación Europea de Asociaciones Profesionales de Psicólogos (EFPPA), que también ha
respaldado las directrices, ha participado activamente en la elaboración de las mismas,
consciente de la necesidad de contribuir a mejorar la práctica de los tests en nuestro
país.
Los documentos más utilizados en la elaboración de las directrices,
junto con otros en castellano, aparecen citados al final; documentación complementaria
en castellano puede consultarse en la sección de la Comisión de Tests
incluida en la página web del COP (http://www.cop.es).
Las directrices reflejan principios generales implicados en el uso adecuado de los
tests, pero no pretenden uniformar las diferencias legítimas existentes entre la
práctica en los diferentes países o áreas profesionales. Existen bastantes razones por
las que se necesitan unas directrices para el uso de los tests con carácter
internacional. Veamos algunas de ellas.
a). Los países difieren ampliamente en el grado de control legal que pueden ejercer
sobre el uso de los tests y sus consecuencias para las personas evaluadas. Por tanto, la
existencia de un conjunto de directrices internacionalmente aceptadas proporcionará a las
asociaciones nacionales de psicología y otras organizaciones profesionales una buena base
documental para completar directrices ya existentes o proceder a crearlas.
b). El derecho a comprar y utilizar materiales psicométricos varía mucho de unos
países a otros. En algunos países el uso de los tests está restringido a los
psicólogos, en otros a quienes estén registrados por los distribuidores de las pruebas,
e incluso en algunos los usuarios pueden obtener el material psicométrico libremente, sin
restricciones.
c). Algunos tests bien conocidos han aparecido en Internet sin la autorización de
autores y editores, violando los derechos de copyright, y sin ninguna precaución
en relación con la seguridad del test.
d). En el ámbito de la psicología del trabajo, el aumento de la movilidad
internacional de los trabajadores ha incrementado la demanda de tests para utilizarlos con
aspirantes de diferentes países. A menudo los tests son aplicados en un país para
empresas ubicadas en otros países.
e). En países como Estados Unidos e Inglaterra, entre otros, se están llevando a cabo
trabajos sobre evaluación a distancia vía Internet en las áreas de Trabajo y Educativa.
Esto plantea todo un conjunto de problemas en relación con las normas de aplicación,
control del proceso de evaluación y seguridad de los resultados.
Por todas estas razones, y otras que se podrían enumerar, parece conveniente disponer
de unas directrices internacionales que permita una referencia común a la hora de
establecer normas nacionales para la mejora del uso de los tests.
Las presentes directrices recogen el trabajo de especialistas en evaluación
psicológica y educativa (psicólogos, psicómetras, editores y constructores de tests) de
diferentes países, entre ellos España. La idea no ha sido tanto el inventar unas nuevas
directrices, como juntar las hebras comunes que se encuentran en las distintas
directrices, códigos de práctica y estándares ya existentes, formando una estructura
coherente que resulte comprensible y de uso práctico.
DIRECTRICES
Objetivo
El objetivo fundamental de las directrices es mejorar el uso de los tests, describiendo
la forma adecuada de utilizarlos.
Un usuario competente utilizará los tests de forma adecuada, profesional y ética,
prestando la debida atención a las necesidades y derechos de las personas implicadas en
el proceso de evaluación, y teniendo muy en cuenta las razones para utilizar los tests,
así como el contexto en el cual se lleva a cabo su aplicación. Este objetivo se
alcanzará asegurándose de que el usuario de los tests tiene las competencias y
conocimientos necesarios para llevar a cabo el proceso evaluativo.
Ámbito de aplicación
Resulta difícil dar una definición muy precisa de test o de su práctica,
pues al hacerlo pueden dejarse fuera algunos procedimientos que debieran incluirse, o, por
el contrario, incluir otros que deberían quedar fuera. En estas directrices los términos
test y práctica de los tests se utilizan en sentido amplio. Las directrices
son aplicables a muchos procedimientos de evaluación que no suelen denominarse tests,
o que incluso tratan de evitar su designación como tests. Más que proponer una
definición cerrada, se describe a continuación el ámbito que tratan de cubrir las
directrices.
- Los tests incluyen un amplio abanico de procedimientos utilizados en la evaluación
psicológica, educativa y ocupacional.
- Los tests incluyen procedimientos para la medición de conductas tanto normales como
anormales o disfuncionales.
- Los tests son procedimientos diseñados para ser aplicados bajo condiciones
controladas o estandarizadas, y conllevan la utilización de protocolos de puntuación
rigurosos.
- Estos procedimientos proporcionan medidas de ejecuciones y conllevan la obtención de
inferencias a partir de muestras de conducta. También pueden incluir procedimientos que
proporcionan clasificaciones cualitativas u ordenamientos de las personas.
Cualquier procedimiento utilizado de la forma descrita arriba puede considerarse como
un test, independientemente de su forma de aplicación, el tipo de profesional que lo haya
construido, o si requiere contestar a ítems o ejecutar ciertas tareas u operaciones.
Los tests deben de estar apoyados por datos empíricos sobre su fiabilidad y validez
para medir los objetivos que se proponen. Hay que aportar datos que justifiquen las
inferencias que se hacen a partir de las puntuaciones de los tests. Estos datos tiene que
estar disponibles para los usuarios de los tests, así como para los profesionales e
investigadores que deseen llevar a cabo una evaluación o revisión independiente.
Las directrices que se presentan aquí son aplicables a todos los procedimientos
descritos, se autodenominen o no tests. Deben de tenerse en cuenta para cualquier
procedimiento de evaluación utilizado en situaciones en las que la evaluación tiene
serias implicaciones para las personas, pudiendo causarles daños personales o
psicológicos si no se realiza adecuadamente. Las directrices no se aplican al uso de
materiales que pueden tener una semejanza superficial con los tests, pero que los propios
participantes reconocen que se utilizan con fines de diversión o entretenimiento (por
ejemplo, los cuestionarios de estilos de vida de los periódicos y revistas).
Destinatarios
Las directrices se aplican al uso de los tests en la práctica profesional, por tanto
van dirigidas fundamentalmente a:
- Los compradores y vendedores de materiales psicométricos.
- Los responsables de elegir los tests y el uso que se hará
de ellos.
- Quienes aplican, puntúan e interpretan los tests.
- Quienes aconsejan a otros basándose en los resultados de
los tests (consultores en ámbitos educativos y laborales, orientadores escolares
y profesionales, etc.).
- Las personas encargadas de dar información sobre los resultados
de los tests a las personas evaluadas.
- Los constructores de tests.
- Los editores de tests.
- Las personas implicadas en el entrenamiento de los usuarios
de los tests.
- Los propios evaluados y las personas cercanas a ellos (padres,
cónyuges, etc.).
- Organizaciones profesionales y otras asociaciones interesadas
en el uso de los tests.
- Legisladores y responsables políticos.
- Usuarios de los tests con fines de investigación.
Si bien las directrices no pretenden cubrir todo tipo de técnica o situación
evaluativa, muchas de las directrices pueden ser aplicables en situaciones evaluativas que
no se identifican estrictamente con la práctica de los tests, tales como los centros de
evaluación para la selección de personal, las entrevistas estructuradas y
semiestructuradas, orientación escolar y profesional, etc.
Aspectos contextuales
Las directrices son aplicables internacionalmente, pero a la hora de utilizarlas a
nivel local en un país determinado deben de tenerse en cuenta diversos factores o
aspectos que pueden modular su aplicación. Entre otros, estos factores contextuales
incluyen:
- Diferencias sociales, políticas, institucionales, lingüísticas
y culturales.
- La legislación del país en el que se utilizan los tests.
- Directrices y estándares ya existentes establecidos por asociaciones
profesionales.
- Diferencias entre la evaluación individual y la colectiva.
- Diferencias en función de la situación evaluativa (educativa,
clínica, trabajo, otras).
- Quienes son los receptores de los resultados (los propios
evaluados, los padres o responsables legales, los constructores de los tests,
los empleadores, etc.).
- Diferencias según el uso de los resultados de los tests (por
ejemplo, toma de decisiones frente a orientación).
- Grado en el que la situación permite la posibilidad de comprobar
la precisión de las predicciones y su posible modificación a la luz de los resultados
posteriores.
Conocimientos
Unos conocimientos psicológicos psicométricos sólidos y una comprensión profunda de
todos los aspectos implicados en el proceso evaluativo constituyen la base fundamental
para el uso pertinente de los tests. Los expertos suelen estar de acuerdo en que la causa
más importante del uso inapropiado de los tests es una formación deficiente de los
usuarios. Los conocimientos concretos requeridos en cada caso variarán en función de la
situación y área de aplicación, por tanto no es fácil describir de forma general los
conocimientos requeridos para la utilización adecuada de los tests en todas las
situaciones, depende de cada caso. Por ejemplo, no se requieren los mismos conocimientos
para aplicar un test colectivo a un grupo que para interpretar las puntuaciones, o
construir el propio test, por citar un caso obvio. Las directrices no hacen descripciones
detalladas de estos conocimientos, ni lo pretenden. No obstante, a la hora de aplicarlas a
una situación concreta habrá que tener muy presente y describir con precisión los
conocimientos requeridos para el caso. Esta descripción ha de cubrir las distintas áreas
de conocimientos implicadas en la situación de que se trate, entre ellas deberían de
incluirse las siguientes: a) Conocimientos sobre teoría de los tests y propiedades
técnicas de los tests, tales como fiabilidad, validez, estandarización, sesgo, análisis
de ítems, etc. b) Conocimiento de los tests y principios de la medición para entender
adecuadamente los resultados. c). Conocimientos sobre la teoría, modelos y constructos
medidos, que permita una elección pertinente de las pruebas e interpretación de los
resultados. d). Conocer el abanico de tests disponibles, así como los editores
correspondientes. e). Avances técnicos recientes, tales como los tests informatizados,
bancos de ítems, etc. Otros muchos conocimientos específicos han de ponerse en
funcionamiento para llevar a cabo una utilización adecuada de los tests, cada una de las
directrices puede servir como indicador de la naturaleza de éstos.
1. Uso ético de los tests
Los usuarios competentes deberían:
1.1 Actuar de forma ética y profesional
1.1.1. Mantener y promover estándares éticos y profesionales.
1.1.2. Estar al corriente de los debates profesionales y éticos
sobre el uso de los tests en su campo de especialización.
1.1.3. Llevar a cabo una política explícita sobre los tests
y su uso (véase ejemplo en el Apéndice A).
1.1.4. Asegurarse de que las personas para las que trabajan,
o con quienes trabajan, se acogen a estándares éticos y profesionales adecuados.
1.1.5. Actuar con el debido respeto para la sensibilidad de
las personas evaluadas y de otras personas o instituciones implicadas.
1.1.6. Presentar la práctica de los tests de forma positiva
y equilibrada cuando interactúan con los medios de comunicación.
1.1.7. Evitar las situaciones en las que pueda parecer que
existen determinados intereses en los resultados de la evaluación, o en las
cuales la evaluación pueda dañar su relación con los clientes.
1.2. Asegurarse de que son competentes para el uso de los tests
1.2.1. Trabajar de acuerdo con los principios científicos.
1.2.2. Establecer y mantener elevados estándares personales
de competencia.
1.2.3. Conocer los límites de la propia competencia y no actuar
fuera de ellos.
1.2.4. Mantenerse al día de los cambios y avances en relación
con el uso de los tests y de su construcción, incluyendo los cambios de normas
y legislación, los cuales pueden influir en los tests y su uso.
1.3. Responsabilizarse del uso que hacen de los tests
1.3.1. Ofrecer solo servicios y usar tests para los cuales
están preparados.
1.3.2. Aceptar la responsabilidad por los tests elegidos y
por las recomendaciones proporcionadas.
1.3.3. Dar una información clara y adecuada a los participantes
en el proceso evaluativo sobre los principios éticos y las disposiciones legales
que regulan el uso de los tests.
1.3.4. Asegurarse de que el contrato entre los evaluados y
los evaluadores es claro y se ha comprendido (véase un ejemplo de contrato en
el Apéndice B).
1.3.5. Estar atentos a cualquier consecuencia imprevista del
uso de los tests .
1.3.6. Esforzarse para evitar cualquier tipo de daño o perjuicio
a las personas evaluadas.
1.4. Asegurarse de que los materiales del test están seguros
1.4.1. Asegurar un almacenaje seguro y controlar el acceso
a los materiales del test.
1.4.2. Respetar el copyright y los acuerdos que existan sobre el test,
incluyendo cualquier prohibición sobre la copia y transmisión de los materiales, bien
sea electrónicamente o de otra forma. Asimismo se respetarán rigurosamente los términos
del acceso de otras personas, cualificadas o no, a los materiales.
1.4.3. Proteger la integridad del test, no entrenando a las
personas con los propios materiales del test, o con otros materiales de prácticas
que puedan influir de forma inapropiada en el rendimiento de las personas en
el test.
1.4.4. Asegurarse de que la tecnología del test no se expone
públicamente de tal modo que su utilidad quede deteriorada.
1.5. Asegurarse de que los resultados de los tests se tratan confidencialmente
1.5.1. Especificar quienes tendrán acceso a los resultados
y definir los niveles de confidencialidad.
1.5.2. Explicar los niveles de confidencialidad antes de dar
los resultados.
1.5.3. Limitar el acceso a los resultados únicamente a quienes
tengan la necesidad y derecho a conocerlos.
1.5.4. Obtener las autorizaciones pertinentes antes de proporcionar
los resultados a otros.
1.5.5. Proteger los datos archivados de tal forma que sólo
puedan acceder a ellos quienes tengan derecho a hacerlo.
1.5.6. Establecer una directrices claras en relación con el
tiempo que se van a mantener archivados los datos.
1.5.7. Suprimir el nombre y otros datos identificatorios de
los resultados si así lo solicita la persona evaluada.
1.5.8. Suprimir el nombre y otros datos identificativos de
las bases de datos de los resultados, con fines de investigación, elaboración
de baremos, u otros tratamientos estadísticos.
2. Utilización adecuada de los tests
Los usuarios competentes deberían:
2.1. Estimar la utilidad potencial de los tests en una situación evaluativa
2.1.1. Ofrecer una justificación razonada para el uso de los
tests.
2.1.2. Asegurarse de que se ha llevado a cabo un análisis riguroso
de las necesidades del cliente, categoría diagnóstica, condiciones, o trabajo
para el que se utilizará la evaluación.
2.1.3. Comprobar que los conocimientos, destrezas, aptitudes,
u otras características, que miden los tests correlacionan con las conductas
pertinentes en el contexto en el que se van a llevar a cabo las inferencias.
2.1.4. Buscar otras fuentes fuentes adicionales de información.
2.1.5. Sopesar las ventajas e inconvenientes de utilizar tests
frente a otras fuentes de información.
2.1.6. Asegurarse de que se utilizan todas las fuentes de información
colateral disponibles.
2.2. Elegir tests técnicamente correctos y adecuados a cada situación
Los usuarios competentes deberían:
2.2.1. Examinar toda la información disponible sobre los tests
potencialmente adecuados antes de elegir un test concreto.
2.2.2. Comprobar que la documentación técnica sobre el test proporciona suficiente
información para evaluar los siguientes aspectos:
a. Amplitud y representatividad del contenido del test, adecuación de los grupos
normativos utilizados, nivel de dificultad de los contenidos, etc.
b. Precisión de la medición y fiabilidad para las poblaciones
pertinentes.
c. Validez para las poblaciones pertinentes y su aplicabilidad
para el uso que se hace del test.
d. Ausencia de sesgo para los grupos con los que se utilizará
.
e. Aceptación por parte de quienes están implicados en su uso,
incluyendo la pertinencia y validez aparente percibidas.
f. Aspectos prácticos, tales como tiempo requerido, coste,
o recursos que se necesitan.
2.2.3. Evitar el uso de tests que tengan una documentación
técnica inadecuada o poco clara.
2.2.4. Utilizar tests sólo para aquellos objetivos para los
cuales se dispone de una validez empírica adecuada y pertinente.
2.2.5. No aceptar un test basándose únicamente en su validez
aparente, recomendaciones de otros usuarios, o consejos de quienes tienen intereses
comerciales.
2.2.6. Responder a las preguntas de las personas implicadas
(personas evaluadas, padres, supervisores, representantes legales, etc.), dándoles
suficiente información para que entiendan por qué se eligió el test.
2.3. Prestar atención a los aspectos relacionados con el sesgo de los tests
Cuando los tests se van a utilizar con personas de diferentes
grupos (por ejemplo: género, cultura, educación, etnia, origen, o edad, entre
otros), los usuarios competentes de los tests harán todos los esfuerzos posibles
para asegurarse de que:
2.3.1. Los tests son imparciales y adecuados para todos los
grupos evaluados.
2.3.2. Los constructos que se están midiendo son relevantes
para cada uno de los grupos evaluados.
2.3.3. Existen datos disponibles sobre las diferencias de rendimiento
de los grupos en el test.
2.3.4. Hay datos disponibles sobre el Funcionamiento Diferencial
de los Ítems cuando ello es pertinente.
2.3.5. Hay datos sobre la validez que apoyan el uso del test
en diferentes grupos.
2.3.6. Se minimizan los efectos de las diferencias grupales
no relacionadas con el objetivo de la medición.
2.3.7. Las directrices sobre la imparcialidad de los tests se interpretan dentro del
marco de la legislación al respecto existente en cada país.
Cuando se utilizan los tests en más de un idioma (idiomas
distintos, dialectos, lenguaje de signos, etc.) los usuarios competentes harán
todos los esfuerzos posibles para asegurarse de que:
2.3.8. Las versiones de los distintos idiomas o dialectos hayan
sido elaboradas utilizando una metodología rigurosa.
2.3.9. Los constructores hayan sido sensibles a los aspectos
de contenido, culturales e idiomáticos.
2.3.10. Quienes aplican los tests sean capaces de comunicarse
perfectamente en el idioma en el que se aplica el test.
2.3.11. El dominio de la lengua (en la que se aplicará el test)
de las personas evaluadas sea comprobado sistemáticamente, utilizándose la versión
más adecuada, o una bilingüe si fuese necesario.
Cuando se utilizan los tests con personas que tienen alguna
discapacidad, los usuarios competentes harán todo lo que sea posible para asegurarse
de que:
2.3.12. Se ha recabado consejo de los expertos acerca de los
efectos de la discapacidad sobre el rendimiento en el test.
2.3.13. Se han consultado las personas a evaluar y se ha dado
un tratamiento adecuado a sus necesidades y deseos.
2.3.14. Se han llevado a cabo los ajustes oportunos cuando
se evalúa a personas con discapacidades auditivas, visuales, motoras, dislexia,
u otras.
2.3.15. Se ha contemplado la posiblidad de utilizar procedimientos
de evaluación alternativos en vez de modificaciones o ajustes de los tests.
2.3.16. Se ha solicitado consejo a expertos en el caso de que
el grado de modificación requerido por el test esté más allá de la experiencia
y conocimientos del usuario.
2.3.17. Las modificaciones, cuando sean necesarias, se ajustan
a la naturaleza de la discapacidad y se han diseñado para minimizar el impacto
sobre la validez de las puntuaciones.
2.3.18. La información relativa a cualquier ajuste o modificación
hechos en el test o en su aplicación se comunica a quienes interpretan o utilizan
las puntuaciones del test, para así facilitar una interpretación apropiada de
las puntuaciones.
2.4. Hacer los preparativos necesarios para la aplicación del test
El usuario competente hará todo lo posible para:
2.4.1. Proporcionar en el momento oportuno una información
clara a las personas implicadas en la evaluación acerca de la finalidad del
uso de los tests, la mejor forma de prepararse para la sesión de tests y los
procedimientos a seguir.
2.4.2. Aconsejar a los evaluados acerca de los idiomas y dialectos
para los que es apropiado el test.
2.4.3. Proporcionar información a quienes van a hacer el test
sobre el tipo de práctica permitida, así como la documentación donde pueden
encontrar ejemplares y materiales oportunos.
2.4.4. Explicar claramente a los evaluados sus derechos y deberes
(véase Apéndice B).
2.4.5. Obtener el consentimiento explícito de los evaluados
o de sus responsables o representantes legales antes de aplicar los tests.
2.4.6. Cuando los tests sean opcionales, explicar a las personas
implicadas las consecuencias de hacerlos o no, para que puedan tomar una decisión
con fundamento.
2.4.7. Hacer los necesarios ajustes prácticos para asegurarse de que:
a. Los preparativos coinciden con los establecidos en el manual
del test.
b. Los locales y otras facilidades para aplicar los tests se
han reservado con antelación, el entorno físico es accesible, seguro, tranquilo,
libre de distracciones, y se ajusta a las necesidades.
c. Hay suficiente material disponible y se ha comprobado que
no han quedado señales de usuarios previos en los cuadernillos o en las hojas
de respuestas.
d. Las personas implicadas en la aplicación de los tests son
competentes.
e. Se han hecho los ajustes oportunos para aplicar los tests
a las personas con alguna discapacidad (véase Apéndice C).
2.4.8. Prever posibles problemas y solventarlos mediante la
preparación de materiales e instrucciones.
2.5. Aplicar los tests adecuadamente
Los usuarios competentes deberían:
2.5.1. Establecer una buena relación con las personas evaluadas,
dándoles la bienvenida y dirigiéndose a ellas de forma positiva.
2.5.2. Tratar de reducir la ansiedad de las personas a las
que se va a evaluar, evitando crear o reforzar ansiedad innecesaria.
2.5.3. Eliminar fuentes potenciales de distracción, tales como alarmas de relojes de
pulsera, teléfonos móviles, buscas, etc.
2.5.4. Asegurarse de que todas las personas disponen de los
materiales necesarios para responder al test antes de comenzar éste.
2.5.5. Supervisar convenientemente la aplicación de los tests.
2.5.6. Dar las instrucciones en la lengua dominante de las personas evaluadas siempre
que sea posible, incluso cuando el test está diseñado para proporcionar datos sobre el
conocimiento o dominio de una lengua distinta de la dominante
2.5.7. Ajustarse estrictamente a las instrucciones del manual
del test, haciendo los ajustes pertinentes para las personas con alguna discapacidad.
2.5.8. Leer las instrucciones pausada y claramente.
2.5.9. Dar el tiempo adecuado para hacer los ejemplos.
2.5.10. Observar y anotar las posibles desviaciones de los
procedimientos estándar del test.
2.5.11. Registrar los tiempos de respuesta con precisión cuando
se requiera.
2.5.12. Asegurarse de que están todos los materiales al final
de cada sesión.
2.5.13. Realizar la aplicación de modo que permita una supervisión
adecuada y una comprobación de la identidad de cada una de las personas evaluadas.
2.5.14. Permitir a los ayudantes hacerse cargo de la aplicación
sólo si han sido entrenados adecuadamente.
2.5.15. Asegurarse de que durante la sesión aplicación no se
deja desatendidas o sujetas a distracción a las personas evaluadas.
2.5.16. Proporcionar una asistencia adecuada a las personas
evaluadas que muestran signos excesivos de ansiedad o desazón.
2.6. Puntuar y analizar los resultados de los tests con precisión
Los usuarios competentes deberían:
2.6.1. Seguir al pie de la letra los procedimientos estandarizados
de puntuación.
2.6.2. Asegurarse de la precisión al asignar las puntuaciones,
especialmente en aquellos casos en los que entra en juego el juicio de los evaluadores.
Para cerciorarse de la precisión puede volver a puntuarse una muestra de las
personas evaluadas, comprobando así la coincidencia entre las puntuaciones.
2.6.3. Llevar a cabo las transformaciones de las puntuaciones
directas a otros tipos de escalas pertinentes.
2.6.4. Elegir los tipos de escala más convenientes de acuerdo
con el uso que se vaya a hacer de las puntuaciones del test.
2.6.5. Comprobar la precisión de las transformaciones de las
escalas, así como la de cualquier tipo de análisis o tratamiento que se haga
con los datos.
2.6.6. Asegurarse de que no se sacan conclusiones erróneas
debido a la utilización de baremos desfasados, o inadecuados para las personas
evaluadas.
2.6.7. Calcular las puntuaciones compuestas cuando proceda,
utilizando las fórmulas y ecuaciones propuestas en el manual del test.
2.6.8. Inspeccionar los resultados para detectar posibles errores
o anomalías en las puntuaciones.
2.6.9. Describir e identificar con precisión los resultados,
normas, tipos de escalas, fórmulas, etc. utilizados.
2.7. Interpretar los resultados adecuadamente
Los usuarios competentes deberían:
2.7.1. Tener una buena comprensión profesional de las bases
teóricas y conceptuales del test, de la documentación técnica y de las directrices
para el uso e interpretación de las puntuaciones.
2.7.2. Tener una buena comprensión profesional de las escalas
utilizadas, de las normas y baremos, así como de las limitaciones de las puntuaciones.
2.7.3. Tratar de minimizar cualquier sesgo que pueda existir
hacia las personas evaluadas en la interpretación de las puntuaciones del test.
2.7.4. Utilizar normas o grupos de comparación apropiados cuando
estén disponibles.
2.7.5. Interpretar los resultados a la luz de la información
disponible sobre la persona evaluada (edad, género, escolaridad, cultura, etc.),
teniendo en cuenta las limitaciones técnicas del test, el contexto de la evaluación,
y las necesidades de las personas o instituciones con intereses legítimos en
el resultado del proceso evaluativo.
2.7.6. Evitar la generalización de los resultados de un test
a rasgos o características de la persona que no han sido medidos por el test.
2.7.7. Tener en cuenta la fiabilidad y el error de medida de
cada escala, así como otros factores que puedan alterar artificialmente los
resultados a la hora de interpretar las puntuaciones.
2.7.8. Tener muy en cuenta los datos disponibles sobre la validez del constructo medido
en relación con las características de los grupos evaluados, tales como cultura, edad,
clase social, género, etc.
2.7.9. Utilizar puntos de corte en la interpretación de las
puntuaciones sólo cuando se disponga de datos empíricos sobre su validez.
2.7.10. Ser conscientes de los estereotipos sociales que pueden
existir sobre las personas evaluadas (en relación con su cultura, edad, clase
social, género, etc.), evitando interpretar los tests de forma que se perpetúen
dichos estereotipos.
2.7.11. Tener en cuenta cualquier variación individual o colectiva
que se haya hecho respecto al procedimiento estándar en la aplicación de las
pruebas.
2.7.12. Tomar en consideración cualquier experiencia previa
que la persona evaluada haya tenido con el test, en el caso de que se disponga
de datos sobre los efectos de dicha experiencia sobre el rendimiento en la prueba.
2.8. Comunicar los resultados de forma clara y precisa
Los usuarios competentes deberían:
2.8.1. Identificar las personas o instituciones pertinentes
que pueden recibir los resultados de los tests.
2.8.2. Elaborar informes orales o escritos para los receptores
de los resultados, siempre con el consentimiento explícito de las personas evaluadas
o de sus representantes legales.
2.8.3. Asegurarse de que el nivel técnico de los contenidos
de los informes es adecuado para su comprensión por los receptores.
2.8.4. Dejar muy claro en los informes que los resultados de
los tests son confidenciales, y especificar el tiempo que se mantendrán archivados
los resultados.
2.8.5. Dejar claro que los datos de los tests representan una
sola fuente de información que debe analizarse conjuntamente con otras fuentes.
2.8.6. Explicar el peso que debe de darse a las puntuaciones
de los tests en relación con otras fuentes de información acerca de las personas
evaluadas.
2.8.7. Proporcionar la información sobre los resultados en
un lenguaje comprensible para el receptor, de modo que se minimice la posibilidad
de interpretaciones incorrectas.
2.8.8. Utilizar una forma y estructura para el informe que
encaje en el contexto de la evaluación.
2.8.9. Si procede, proporcionar información a quienes toman
las decisiones acerca de como pueden usar los resultados de los tests para mejorar
sus decisiones.
2.8.10. Explicar y fundamentar la utilización que se hace de los resultados en los
tests para la clasificación de las personas en categorías con fines diagnósticos, u
otros.
2.8.11. Incluir un resumen claro en los informes escritos,
y, cuando sea pertinente, recomendaciones concretas.
2.8.12. Dar información a las personas evaluadas de forma constructiva
y positiva.
2.9. Revisión de la adecuación del test y de su uso
Los usuarios competentes deberían:
2.9.1. Seguir y revisar periódicamente los posibles cambios
en la población de personas evaluadas, así como los criterios utilizados para
la validez.
2.9.2. Estar atentos a posibles impactos negativos de los tests.
2.9.3. Ser conscientes de la necesidad de reanalizar la utilización
de un test si se ha llevado a cabo algún cambio en su forma, contenidos, o forma
de aplicación.
2.9.4. Tener presente la necesidad de reconsiderar la validez
del test si se ha cambiado la finalidad para la que se utilizaba.
2.9.5. Siempre que sea posible, validar los tests para los
usos para los que fueron elaborados y participar en los trabajos rigurosos de
validación que se lleven a cabo.
2.9.6. Ayudar en la medida de sus posibilidades a mantener
al día la información sobre los baremos, fiabilidad y validez del test, proporcionando
los datos pertinentes a los constructores, editores o investigadores.
Apéndice A
Directrices para el establecimiento de políticas sobre el
uso de los tests
Las directrices que siguen se refieren a la necesidad de las organizaciones de
considerar su política sobre la práctica de los tests de forma sistemática,
asegurándose de que todas las personas implicadas en la evaluación tienen clara esta
política. La necesidad de una política explícita sobre la práctica de los tests no
atañe sólo a las grandes organizaciones. Las empresas de tamaño medio o pequeño, al
igual que las grandes, deben de prestar atención a la política sobre la práctica de los
tests, de la misma forma que lo hacen en relación con la salud y seguridad laboral,
igualdad de oportunidades, discapacidades, u otras áreas relacionadas con una práctica
adecuada en el tratamiento y atención al personal.
Aunque las siguientes consideraciones pueden necesitar una adaptación para su
utilización por parte de usuarios individuales de los tests cuando actúan como
profesionales, sigue siendo importante que tengan muy clara su propia política y que
puedan comunicarla a otros.
Los objetivos de una política sobre el uso de los tests
serían:
-Asegurar que se alcanzan las metas personales y organizacionales.
- Evitar el posible uso inadecuado de los tests.
- Demostrar explícitamente el compromiso con una práctica adecuada.
- Asegurar que el uso de los tests se ajusta a los fines establecidos.
- Asegurar que los tests se utilizan de forma no discriminativa.
- Asegurar que las evaluaciones se basan en información comprensiva
y pertinente.
- Asegurar que los tests son utilizados por personas cualificadas
para ello.
Una política sobre el uso de los tests deberá abordar los siguientes aspectos.
- Uso adecuado de los tests.
- Seguridad de los materiales y puntuaciones.
- Quién puede aplicar, puntuar e interpretar los resultados.
- Cualificaciones de quienes van a usar los tests.
- Entrenamiento de los usuarios.
- Preparación de las personas a evaluar.
- Acceso a los materiales y seguridad de los tests.
- Acceso a los resultados y confidencialidad de las puntuaciones.
- Información sobre los resultados a las personas evaluadas.
- Responsabilidades hacia los evaluados, antes, durante y después
de la sesión de tests.
- Responsabilidades individuales de los usuarios de los tests.
Cualquier política que se establezca sobre tests tiene que ser revisada
periódicamente, actualizándola de acuerdo con los avances producidos en los tests o en
su utilización. Hay que permitir el acceso e informar sobre la política establecida a
las partes implicadas en la utilización de los tests. La responsabilidad de la política
de una organización debe recaer en un usuario cualificado, que tenga autoridad para
asegurar su implementación y cumplimiento.
Apéndice B
Directrices para desarrollar contratos entre las partes
implicadas en la evaluación
Los contratos entre los usuarios de los tests y las personas
evaluadas deben de estar de acuerdo con los criterios de una práctica adecuada,
la legislación correspondiente y la política establecida sobre el uso de los
tests. Los puntos que siguen se ofrecen como un ejemplo del tipo de aspectos
que un contrato de este tipo debe abarcar. Los detalles variarán en función
del contexto de la evaluación (ocupacional, educativo, clínico, jurídico, etc.),
y de las leyes y regulaciones locales y nacionales.
Los contratos entre los usuarios, las personas evaluadas y otras partes implicadas
aparecen con frecuencia implícitos, no formalizados explícitamente, al menos en parte.
Dejando claros los objetivos, el papel y las responsabilidades de cada una de las partes
ayuda a evitar los malentendidos, los perjuicios y la necesidad de acudir a los
tribunales.
El usuario se compromete a:
1. Informar a las personas evaluadas de sus derechos en cuanto
a cómo se utilizarán sus puntuaciones de los tests, así como sus derechos de
acceso a ellas.
2. Advertir con anterioridad suficiente sobre cualquier carga
económica que conlleve el proceso de evaluación, quién es el responsable de
los pagos y fechas en las que deben de hacerse efectivos.
3. Tratar a las personas evaluadas con cortesía, imparcialidad y respeto,
independientemente de su raza, género, edad, discapacidad, etc.
4. Utilizar tests de calidad probada, adecuados a las personas
evaluadas y a la situación de evaluación.
5. Informar antes de la aplicación de los tests sobre la finalidad
de la evaluación, el tipo de test, a quién se enviarán los resultados y el uso
que hará de ellos.
6. Avisar con antelación donde se aplicarán los tests, cuando
se darán los resultados, y si pueden o no obtener una copia del test una vez
hecho, de su hoja de respuestas, o de sus puntuaciones.
7. Utilizar personas cualificadas para la aplicación de los
tests y la interpretación de los resultados.
8. Asegurarse de que las personas a evaluar saben si el test
es opcional o no, y, cuándo lo sea, asegurarse de que conocen las consecuencias
de hacerlo o no hacerlo.
9. Asegurarse de que las personas que van a hacer el test conocen
las condiciones (si las hubiera) en las que podrían volver a hacer el test,
ser calificados de nuevo, o anulárseles la prueba.
10. Asegurarse de que las personas evaluadas saben que se les
explicarán los resultados después de hacer el test tan pronto como sea posible
y en términos que les resulten comprensibles.
11. Asegurarse de que las personas evaluadas saben que sus
resultados son confidenciales hasta el punto que permitan la ley y una práctica
profesional adecuada.
12. Informar a las personas evaluadas sobre quienes tendrán
acceso a los resultados y las condiciones bajo las cuales se proporcionarán.
13. Asegurarse de que las personas evaluadas conocen los procedimientos
para elevar quejas o comunicar algún problema.
El usuario comunicará a las personas evaluadas que se espera de ellas:
14. Un trato cortés y respetuoso con el resto de las personas
durante el proceso de evaluación.
15. Preguntar antes del test si no están seguras acerca de
por qué se aplica el test, cómo se aplicará, qué tienen que hacer exactamente,
y que se hará con los resultados.
16. Informar sobre cualquier circunstancia que consideren que
puede invalidar los resultados del test, o que deseen que se tenga en cuenta.
17. Seguir las instrucciones de la persona que aplica el test.
18. Ser consciente de las consecuencias que se siguen de no
hacer el test, si deciden no hacerlo, y estar preparado para aceptar dichas
consecuencias.
19. Si se requiere abonar alguna cantidad para hacer la prueba,
los pagos se harán en la fecha acordada.
Apéndice C
Aplicación de los tests a personas con alguna discapacidad
Cuando se modifica la forma de aplicación de un test para aplicarlo
personas con alguna discapacidad hay que proceder con sumo cuidado y experiencia.
Como siempre, si existe alguna legislación local o nacional específica debe
respetarse, así como el derecho a la privacidad de la persona evaluada. Cuando
se recoge la información sobre los tipos y niveles de discapacidad hay que limitarse
a la información relativa a la capacidad de cada persona para llevar a cabo
las tareas requeridas por el test. Hay que poner especial cuidado cuando los
tests se utilizan en el ámbito ocupacional, bien sea para selección, promoción,
u otros fines.
No hay una regla sencilla para aplicar un test correctamente que sea generalizable a
todas las personas con algún tipo de discapacidad. Queda a juicio del profesional si es
mejor utilizar una forma alternativa de evaluación o modificar el test, o su forma de
aplicación. En la práctica no suele ser posible baremar los tests modificados en
muestras amplias de personas con discapacidades equivalentes, de modo que se pueda
asegurar la comparabilidad del test con la versión estándar. No obstante, cuando haya
datos al respecto, por ejemplo, en el caso de los efectos producidos por la modificación
del tiempo de aplicación, el uso de Braille, o versiones auditivas de los tests en
casete, deben de utilizarse como guía para las modificaciones que se lleven a cabo.
Aunque una estricta estandarización de la versión modificada tal vez no sea posible,
siempre que lo sea deben de llevarse a cabo estudios piloto con muestras pequeñas.
Dada la escasez de información sobre el rendimiento en los tests (modificados o no) de
las personas con alguna discapacidad, suele ser más adecuado utilizar los resultados de
forma más cualitativa. Puede tomarse como una indicación de la característica evaluada,
complementándola con información recogida por otros métodos.
En el caso de aplicaciones individuales el evaluador suele poder ajustar los
procedimientos evaluativos a las capacidades de la persona evaluada. Sin embargo, en el
caso de aplicaciones colectivas aparecen problemas especiales, como ocurre por ejemplo en
selección de personal. En estos casos puede haber dificultades prácticas para modificar
la forma de aplicación para determinadas personas dentro del marco de una aplicación
colectiva. Además, los tratamientos diferenciados podrían ser vistos por algunos como
discriminatorios. Por ejemplo, si se concede más tiempo para hacer el test, las personas
discapacitadas podrían tener la sensación de que son tratadas de forma diferente,
mientras que quienes no tienen ninguna discapacidad pueden pensar que el tiempo extra
concedido proporciona a los otros una ventaja.
Consejos sobre necesidades especiales pueden obtenerse habitualmente de las
organizaciones de discapacitados, así como de las propias personas con discapacidades a
las que se van aplicar los tests. Suele ser de gran ayuda dirigirse directamente a las
personas y preguntarles si hay alguna circunstancia que consideran que debe de tenerse en
cuenta. En muchos casos esta consulta va a permitir llevar a cabo las modificaciones
oportunas en el contexto de aplicación de la prueba, sin tener que modificar el propio
test.
Las siguientes reglas generales pueden utilizarse como guía a la hora de decidir si se
modifica el proceso evaluativo y cómo hacerlo.
1. Si la discapacidad no afecta al rendimiento en el test,
no es necesario hacer ajustes en la prueba.
2. Cuando la discapacidad influye en el rendimiento en el test hay que distinguir si
esta influencia es incidental o forma parte del constructo medido. Si es incidental hay
que modificar el test, pero si forma parte del constructo medido no. Por ejemplo, una
persona con artritis en las manos tendrá problemas con un test de velocidad que conlleve
escribir. Si la capacidad para escribir rápidamente formase parte del constructo medido,
entonces no debería de cambiarse el test. Sin embargo, si la finalidad fuese, por
ejemplo, medir la rapidez de percepción visual, habría que buscar una forma de respuesta
a la prueba más adecuada, pues la artritis estaría influyendo negativamente en el
constructo medido.
3. Cuando una discapacidad ajena al constructo medido influye
en el rendimiento en el test, deben de llevarse a cabo los ajustes convenientes
en la prueba.
4. Los usuarios deben de consultar siempre el manual del test
y los editores para buscar información sobre las modificaciones de las pruebas
y sobre posibles formatos y procedimientos alternativos.
5. Los usuarios de tests deben de consultar a las organizaciones
correspondientes de discapacitados acerca de las implicaciones de una discapacidad
concreta, la documentación sobre la discapacidad, y el tipo de modificaciones
que podrían ser convenientes.
6. Cualquier tipo de modificación que se haga en el test o
en el proceso de aplicación debe de estar rigurosamente documentada, exponiendo
claramente las razones que justifican la modificación.
Documentación
Inglés:
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National Council on Measurement in Education. (1985). Standards for Educational and
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Castellano:
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Rodríguez Sutil, C. (1996). La ética de la devolución en el
psicodiagnóstico clínico. Papeles del Psicólogo, 66, 91-94.
Comisión de Tests del Colegio Oficial de Psicólogos
José Muñiz (Coordinador), Universidad de Oviedo
Mª Teresa Anguera , Universidad de Barcelona
Rocío Fernández Ballesteros, Universidad Autónoma de
Madrid
José Ramón Fernández Hermida, Universidad de Oviedo
Manuel García Pérez, ALBOR-COHS
Miguel Martínez, EOS
Rosario Martínez Arias, Universidad Complutense de Madrid
Eduardo Montes, COP
Gerardo Prieto, Universidad de Salamanca
Carlos Rodríguez Sutil, Universidad Complutense de Madrid
Nicolás Seisdedos, TEA
Agradecimientos
Dave Bartram, director del proyecto, expresa su agradecimiento a las
siguientes personas, por sus valiosas contribuciones en la elaboración de las
directrices:
Dusica Boben, Produktivnost, Eslovenia.
Eugene Burke, BPS, Inglaterra.
Wayne Camara, The College Board, USA.
Jean-Louis Chabot, ANOP, Francia.
Iain Coyne, University of Hull, Inglaterra.
Riet Dekker, Swets and Zeitlinger, Holanda.
Lorraine Eyde, US Office of Personnel Management, USA.
Rocío Fernández Ballesteros, EAPA, España.
Ian Florance, NFER-NELSON, Inglaterra.
Cheryl Foxcroft, Test Commission of South Africa, Sudáfrica.
John Fremer, The College Board, USA.
Kathia Glabeke, Commissie Psychodiagnostiek, Bélgica.
Ron Hambleton, University of Massachusetts at Amherst, USA.
Karin Havenga, Test Commission of South Africa, Sudáfrica.
Jurgen Hogrefe, Hogrefe & Huber Verlagsgruppe, Alemania.
Ralf Horn, Swets and Zeitlinger, Alemania.
Leif Ter Laak, Saville and Holdsworth Ltd, Inglaterra.
Pat Lindley, British Psychological Society, Inglaterra.
Reginald Lombard, Test Commission of South Africa, Sudáfrica.
José Muñiz, Colegio Oficial de Psicólogos, España.
Gill Nyfield, Saville & Holdsworth Ltd, Inglaterra.
Torleiv Odland, Norsk Psykologforening, Noruega.
Berit Sander, Danish Psychologists= Association, Dinamarca.
Francois Stoll, Federation Suisse des Psychologues, Suiza.
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de Tests]