Prólogo

Juan-Cruz Rada Pérez, COP La Rioja

Adaptarse a los cambios que se producen en nuestra sociedad es un reto que parece inabordable, especialmente los que provoca la tecnología, en permanente aceleración y con un crecimiento exponencial en sus capacidades y aplicaciones, tanto en los entornos más evidentes como en ámbitos en los que parece que nada tiene que ver. Probablemente nadie pensaba que llegaría a existir una herramienta de Inteligencia Artificial (IA) que iba a postularse como apoyo emocional e iba a ser considerada como una herramienta valiosa para la psicología. Hoy, si le preguntas a una IA su respuesta te sorprenderá, o no.

Cada día las personas se sienten más sorprendidas, admiradas o abrumadas por las nuevas aportaciones de la tecnología, en un avance imparable que supera todas las expectativas. Se observan las consecuencias de las redes sociales en nuestras vidas, tanto positivas como negativas; la adicción a los videojuegos; el impacto en el mundo laboral de la robótica, o el avance de la inteligencia artificial (IA). Y todo ello, con una cada vez más que evidente brecha digital que incrementa las desigualdades económicas, sociales y culturales a las que desde la psicología debemos dar explicación y respuesta.

La psicología dispone de una posición privilegiada para comprender, modificar y adoptar muchos de los nuevos códigos y escenarios en los que las tecnologías están construyendo literalmente nuevas realidades. La aparición, y en cierta manera el desarrollo, de la tecnología y de la psicología han sido paralelas, con historias entrecruzadas, avances interrelacionados, y en la actualidad con unos nexos muy profundos en los estudios de aprendizaje profundo, Inteligencia Artificial, Realidad Virtual y muchos otros campos.

Los cambios que se están produciendo a nivel social, con una gran afectación en toda la población, se reflejan no solo en nuevas conductas, también está generando modificaciones en el desarrollo emocional, cognitivo y fisiológico, en ocasiones con consecuencias positivas y en otras ocasiones con consecuencias muy negativas. Todo ello motivado por la capacidad de la tecnología de generar nuevos hábitos, nuevas formas de valorarnos y de dependencia, apoyándose en ocasiones en un refuerzo social ficticio, o la exigencia de una imagen pública concreta, entre muchísimos factores.

La tecnología como elemento de estudio y como herramienta, recorre transversalmente todas las áreas de la psicología facilitando nuestra labor, creando nuevas posibilidades profesionales, originando nuevos problemas y trastornos, lo cual implica nuevos métodos de investigación, de evaluación, de diagnóstico, de intervención, de seguimiento, de revisión y de compartir la información. Debemos de tener en cuenta algo más, y es que la psicología, junto con las matemáticas, es la disciplina científica que mayor relación tiene con la tecnología actual, especialmente con el desarrollo de software y en la Inteligencia Artificial.

La exigencia de manejar la tecnología y de alcanzar una razonable comprensión de su funcionamiento está implícita en las competencias de cualquier persona pero especialmente, de quienes trabajamos como profesionales de la psicología. Como vamos a ver en esta guía, la tecnología es una herramienta pero también es un factor de gran importancia en cada una de nuestras interacciones por cómo la utilizamos, por cómo nos influye y por cómo cambiamos nuestra relación con ella.

La importancia de la tecnología en nuestras vidas es tal que ya no concebimos vivir sin una conexión a Internet para consultar las diferentes webs de tipo profesional, también nuestras redes sociales. Es la forma en la que buscamos nueva información en los repositorios digitales, donde publicamos, encontramos distracción y ocio, gestionamos nuestras obligaciones financieras y legales, nos informamos, o nos relacionamos. La dependencia ha llegado a un punto en el que un día sin tecnología, incluso unas horas o minutos, se consideraría la llegada del caos. Cualquier fallo en una empresa o proveedor de servicios genera multitud de noticias y alertas en la red pero sobre todo, reacciones individuales que llegan a ser ataques de ansiedad, angustia o crisis emocional en quienes la usan.

Como profesionales de la psicología hemos formado con un manual diagnóstico, una batería de test y una biblioteca bajo el brazo, pero también y cada vez más, con software para tratar los datos estadísticos, los procesadores de textos, las bases de datos, la corrección online de test, las webs profesionales, los repositorios de información, la IA, la realidad aumentada o la realidad virtual.

Desde esta guía vamos a tratar de apoyar la adaptación a las denominadas Nuevas Tecnologías, de manera que las adoptemos con seguridad en todas las facetas de nuestra vida personal y profesional.